Dediqué algunos posts a hablar de la trampa identitaria, esto es: al apoderamiento que las diferentes burguesías practican respecto de las identidades culturales de los pueblos, para usarlas en beneficio de su agenda política.
Y una pregunta frecuente de parte de no marxistas (o antimarxistas) es: "¿OK, pero acaso la clase no es una identidad tan artificial como la nacionalidad o la religión? ¿Por qué una sí y las otras no? Yo me siento más argentino (o católico, o esquimal) que perteneciente a una clase social".
Establezcamos primero una premisa: toda ideología política debería ser fruto de un ejercicio de reflexión, y no una elección similar a la de un club de fútbol. El que escribe es marxista simplemente porque entiende es lo más lógico y justo, no por simpatías familiares o historias personales. Las identidades nacionales culturales o religiosas pueden y suelen ser heredadas, pero las políticas deberían hacer entrar en juego el juicio crítico. Así que lo que intento no es evangelizar ni establecer un dogma, que eso es aburridísimo, sino ejercer nuestro derecho al pensamiento.
I - ¿Por qué?
¿Por qué identidades no y clases sí? La pregunta es buena porque plantea un problema importante: averiguar el origen real de los conflictos, establecer sus orígenes es el primer paso para entenderlos. Se comprende que haya intereses muy poderosos que busquen enmascararlos frente a la opinión pública. Un viejo axioma dice que la primera víctima de toda guerra es la verdad.
Si esta buena pregunta no está bien respondida, una buena porción de responsabilidad la tiene la izquierda política, que si algo no sabe hacer es explicar sus ideas al común de la gente. Una de las características del militante de izquierda poco formado es engolosinarse con términos ejerciendo el placer infantil de quien maneja una jerga profesional que otros ignoran. He visto a militantes competir ridículamente entre sí para ver no quien es capaz de explicar a Marx en un lenguaje llano sino quién es capaz de hacerlo más incomprensible. La realidad ya es suficientemente compleja como para que le agreguemos jerga sin entenderla nosotros mismos.
Y no digo que yo logre explicarlo mejor, pero al menos que sea por torpeza, porque no me da la mollera; y no por la voluntad gansa de parecer inteligente a fuerza de ser abstruso.
II - El poder
Propongo ponernos de acuerdo en un primer punto: en el mundo hay diferencias respecto del poder. En otras palabras: hay muy poderosos, gente que lo es menos y gente que no lo es en absoluto, esto me parece muy fácil de constatar. Ahora bien ¿el poder de dónde surge? Yo creo que si menciono el dinero no nos resultará muy difícil ponernos de acuerdo en que es un factor importante: más guita en el bolsillo es algo a lo que en principio nadie dice que no.
¿Qué es el dinero? Diría que no pretendamos ahora mismo hilar demasiado fino en esta definición y nos contentemos con lo que nos dice el sentido común: el dinero es una representación simbólica de los diversos bienes tangibles o intangibles que se pueden adquirir en el mercado (olvidemos por el momento las fluctuaciones de su valor, de sus diversas denominaciones, etc.) Consideremos iguales el hecho de poseer dinero o poseer bienes intercambiables por dinero.
Alguien mencionará también el poder militar, ya que ¿cómo se asegura la propiedad de los bienes? El arma en la mano es un elemento fuertemente disuasorio. Esto es cierto, pero no es menos cierto que –contrariando esos discursos sabihondos que hablan de la "naturaleza humana"– lo cierto es que el ser humano no es más estúpido que cualquier animal, el conflicto directo es el último recurso. Antes de recurrir a la violencia el ser humano procura agotar todas las vías posibles. Si se tiene una perspectiva de desarrollo personal razonable y digna (hogar, trabajo, educación, etc.) cualquiera prefiere una existencia tranquila antes que el azaroso camino que supone tomar las armas. Lo único que hace al ser humano recurrir a la violencia es... procurarse bienes, o sea: dinero. Cuando Pompeyo se retira al sur de Roma para reagrupar sus legiones contra Cayo Julio César, confía en derrotarlo porque tiene consigo a la mayor parte de las divisiones... hasta que pierde el tesoro que había confiado a sus mejores hombres. Sin dinero, Pompeyo se da cuenta de que las legiones no lo siguen a él sino porque confían en que tiene dinero para pagarles. Sin paga... que se mate otro, macho.
Por eso una sociedad con fuertes desigualdades es por definición una sociedad violenta.
III - Bien, Jack, pero todavía no dijo una palabra sobre "burguesía", "proletariado" o "medios de producción", ¿no?
Es verdad, por el momento me contento con llegar hasta aquí.
Ahora ¿de dónde sale el dinero? ¿De la maquinita? Ciertamente no. Yo podría ponerme a acuñar millones de monedas con la firma "Jack Celliers" y con eso no lograría pagarme ni un tinto chico.
A diario leemos y oímos hablar de millones de dólares, euros y rupias como de cosas que tienen el poder mágico de comprar bienes, servicios y voluntades. Ahora imaginemos que estamos en una isla desierta y que no hay dinero, ni bienes, ni nada ¿Qué deberíamos hacer para subsistir? Obviamente trabajar. Construir refugios, herramientas, sembrar, cosechar, armar cigarros, etc. Eventualmente intercambiaremos esos bienes por otros que necesitamos y así surgiría el mercado. El dinero en sí mismo no es nada sino un medio de facilitar el intercambio en el mercado.
Creo que podemos entonces acordar en un nuevo punto: la fuente del valor, lo que hace que algo sea valioso es el trabajo. Incluso para obtener la fruta del árbol hace falta agregar el trabajo de subirse al árbol y cortarla. O sea que la base de toda la riqueza humana no es otra cosa que el trabajo humano. Todo lo que nos rodea: la cama sobre la que nos acostamos, la silla sobre la que nos sentamos, la computadora con la que nos conectamos a Internet, Internet, etc. es fruto del trabajo de alguien, y lo hemos adquirido intercambiándolo por nuestro propio trabajo. Incluso si queremos apropiarnos de algo sin trabajar tendríamos que robarlo... y robar es también un trabajo, consideraciones éticas aparte.
Hete aquí que cuando gracias al intercambio en el mercado un individuo logra acumular una cierta cantidad de bienes (o su equivalente en dinero), es capaz de adquirir el trabajo de otra persona. El trabajo se transforma él mismo en mercancía.
O sea que la fuente de todo poder es en realidad el trabajo humano. Trabajo que puede venderse, comprarse... y acumularse en la forma de su representación simbólica: el dinero. Toda esa guita de la que oímos hablar a diario no es más que el fruto del trabajo de millones de personas, ya sea trabajo realizado o trabajo que se realizará: ninguna inversión funcionaría si no se tuviera la certeza de que habrá gente dispuesta a trabajar para darle sentido. Si todo el mundo dejara de trabajar la economía simplemente dejaría de funcionar y el dinero se convertiría en algo tan útil como las monedas "Jack Celliers".
Las famosas clases sociales se estructuran alrededor de esta premisa: quiénes tienen la capacidad de comprar trabajo y quiénes tienen sólo la capacidad de vender su propia fuerza de trabajo. Las identidades culturales, religiosas o nacionales no otorgan al individuo un poder real; no se puede vivir de ser argentino, o de ser judío, o de tener la piel amarilla. Todo ser humano está sujeto a la lógica del trabajo sin importar si es chino o finlandés, si cree que el mundo fue creado en siete días o lo sostiene una tortuga gigante. Sin trabajo humano no hay valor, y por lo tanto no hay poder. Cada uno de nosotros experimenta esta lógica cada día de su vida; es su elección estar o no de acuerdo con ella, pero no es su elección escapar a ella, simplemente no se puede. Incluso si nos vamos a vivir a una cueva apartada o a una isla desierta tendremos que trabajar para subsistir de una u otra forma.
IV – Aquí es cuando viene Karlitos
El "dogma" marxista parte de la observación de este fenómeno. Los dogmas religiosos hablan de diversas realidades imaginarias, las identidades nacionales aluden –como decía Borges– a queridos recuerdos y a símbolos comunes; pero la cultura de cualquier pueblo (que ni siquiera está delimitada por las fronteras nacionales) se desarrolla sin escapar jamás de lo que es ni más ni menos que un hecho: la subsistencia humana depende del trabajo. No hay dios, ni patria, ni raza, ni cultura que no cambie, se desarrolle y eventualmente desaparezca. Pero la realidad del trabajo humano permanece y permanecerá inmutable en tanto el ser humano no logre eso que Diógenes señaló con tanta agudeza: ¡Ojalá el hambre pudiera ser aliviada con sólo frotarse el estómago!.
La política es intereses, y los intereses se estructuran alrededor del poder. El poder depende del trabajo, de tal forma que la verdadera base de la política es la gestión del trabajo humano. Si el ser humano no necesitara trabajar para vivir, si pudiéramos subsistir sin necesidad de mover un dedo y todo lo que deseamos nos fuera dado mágicamente, entonces no existiría eso llamado "economía" ¿para qué? Y como consecuencia tampoco existiría eso llamado "política".
En cambio mientras no desaparezca la necesidad de trabajar para subsistir, en el mundo podrían desaparecer las nacionalidades, podrían desaparecer las diferencias étnicas, y podría haber una sóla religión, o ninguna; pero el problema del trabajo, de su intercambio y acumulación seguirían tal como ahora, ergo la economía seguiría existiendo así como la política. Los intereses en conflicto permanecerían idénticos, sólo que ni la etnia, ni la nacionalidad ni la religión podrían utilizarse como máscaras.
Pero el conflicto subsistiría, asi que ya se encontrarían otras...
27.5.09
¿Por qué las clases?
23.5.09
Clarín forma parte de un Mundo Perverso
Este blog explica que ha subido a youtube una serie de videos con información pública importante, y que el grupete Clarín intenta establecerse como canal exclusivo de la información. Internet ha saboteado graciosamente los monopolios burgueses de información y cultura, y los intentos por controlarla chocan con la obstinada resistencia de los usuarios para quienes internet es un medio para conocer, compartir y difundir.
Los invito a adherirse, no por el blog o su postura política -que es lo de menos- si no por el hecho de defender la libre circulación de la información, sobre todo la relevante.
Salute.
16.5.09
Resistentes
Los Shministim son jóvenes israelíes que se niegan a servir en el ejército burgués. Se trata de pibes que terminan sus estudios secundarios y se enfrentan con la opción que generosamente les ofrece el fascismo sionista: ejército o cárcel.
Quien piense que un muchacho de 18 años es necesariamente un descerebrado, que piense nuevamente. Estos jóvenes israelíes se bancan la cárcel por no traicionar aquello que creen justo. Sería fácil para ellos evitarlo: el riesgo de participar en la masacre de los territorios palestinos es bajo, pero la degradación ética a la que esto los sometería es algo que no están dispuestos a aceptar.
Estos muchachos dan un cachetazo al fascismo. De hecho dos: uno al fascismo israelí y otro al fascismo criollo de los que quieren achacar la masacre de los territorios palestinos a "los judíos".
Recomiendo este lugar a quienes quieran hacer algo al respecto, y este lugar para descubrir que es mentira que Israel represente a "los judíos del mundo". Israel representa los intereses de una burguesía cuyos intereses dependen de servir diligentemente como gendarmes de Medio Oriente. La gente que tiene conciencia sabe bien que la trampa identitaria es el cebo con el que el poder intenta engañarnos, manipularnos y usarnos como carne de cañón.
Observemos un poco el rostro de quienes tienen valentía y conciencia:
Salud.
19.4.09
¡Ajá!
Por fin, un tiro para el lado de la justicia.
Por fin, tantas voluntades anónimas que no encontraban la forma de hacer resonar su voz entre las multitudes, han encontrado una largamente esperada vindicta pública, o como se diga.
Yo –lo digo con orgullo- era uno de ellos. Pero no estaba solo, no. Como yo miles, millones de almas esperábamos lo mismo, queríamos lo mismo. Y no. Y dale. Y otra vez no. La realidad nos daba un sopapo un día sí y otro también. Y nosotros, tensos, con una tenue, obstinada e irreductible esperanza, como el boxeador maltrecho que arremete una y otra vez para que le llenen la cara de dedos, como el jugador compulsivo que se muerde el interior de la mejilla hasta hacérselo sangrar mientras ve que la bola puta cae justo al ladito, justo. Inasequibles a la sensatez, lo nuestro era una religión.
Y ha llegado el mesías nomás. ¡Y fue un millonario! Un millonario con algo de imaginación y buen gusto, miren qué raro. Oigamos su soliloquio al momento de tomar tan sublime decisión: Me sobran unos mangos... Che... ¿qué me compro? El Smart de diamantes ya lo tengo... dos creo que me compré. Una grasada la verdad... ¿y para qué quiero dos? Ehhmmm... ¿otro Porsche? Dejate de joder con los Porsches, además te faltan como cuatro de la colección y los tenés en la playa de estacionamiento acumulando pelusa. Mmmmmmhhh... ehhmmm... perá a ver... voy a poner la tele...
Y ahí se le ocurrió. ¡Esto es lo que quiero, seeeeeeee!. Perfecto. Un par de llamadas y resuelto. Gracias a este luminoso capricho nosotros podemos hoy gozar de esta epifanía:
Sí señores. Los fans del Coyote hemos sido reivindicados. Tomá y tomá.
El coyotismo, fundamentos religiosos.
Efectivamente los hay ¿De dónde proviene nuestra militante simpatía por el Coyote? De que es un tipo de infinito ingenio (aunque a veces descabellado) sistemáticamente saboteado por el Creador, también conocido como Dibujante.
¿Qué esperábamos nosotros de ese dios traidor? Que por una maldita vez dejara de ejercer un tongo tan barroco. Candorosas perspectivas las nuestras. No había ley natural que no fuera cómplice descarada de ese molesto pajarito longilíneo, minimalista, burlón como todo destino ineluctable. Inexpresivo como un robot, el éxito garantizado lo hace monótonamente estúpido ¿para qué va a ser inteligente si el partido ya está arreglado? Su única ventaja sobre el Coyote es la velocidad de escape, habilidad poco gallarda. El Coyote en cambio fracasa triunfalmente, con una inteligencia y una fantasía que pensaríamos lo hacen humano, cuando lo que más humano lo hace es el perpetuo fracaso por voluntad de un dios bastante pelotudo.
Lo que no sabíamos es que el Creador es apenas un dios, y los dioses son meros profesionales al servicio del capital. Tuvo que venir un clarividente y excéntrico millonario a convencer al Creador de poner ese punto final que perversamente nos negaba. El Universo del Coyote y el Correcaminos es (¿era?) muy simple: Inmenso desierto. Largos caminos por los que nadie pasa, sólo dos maniáticos actores cuya existencia parece tener como único fin agotar las variaciones del fiasco.
No tan diferente de lo nuestro, si vamos al caso. Nuestro mundo es más variado pero no menos fallido que ese del Coyote y el Correcaminos, que parece una especie de esquema, de réplica muy suscinta del nuestro.
El Mesías ha llegado pues, si no a nuestro mundo, al menos a aquél. Un tipo con billetes, miren qué sencillo, logra ese advenimiento del Fin de los Tiempos, que por otra parte es el que la mayoría estaba esperando ya sin esperanza - ¿Sabés cuándo me va a pagar ese, no? El día que el Coyote se coma al Correcaminos.
Error ingenuo el de todas las religiones ese de rezarle a un mero obrero manual, a todas luces novato si tenemos que juzgar la calidad de un producto que presenta más problemas que los Pérez García. Tendrían que rezarle no a Dios sino a su empleador, alguien que le ponga los billetes sobre la mesa y le dé dos o tres directivas claras. Vamos, que no es tan difícil enumerar unos cuantos males para hacer desaparecer.
Porque como sabemos: el Coyote y el Correcaminos no son reales. Son creaciones de alguien, marionetas, mentiras. Poco importa lo que pase con ellos; el mundo real, verdadero, es el mundo de sus dioses creadores. Sólo ellos existen. Sólo ellos son reales.
15.4.09
Leo en el diario
Pfizer, próspera empresa multinacional farmacéutica, ha llegado a un acuerdo con el estado nigeriano por el cual pagará al mismo unos 55 millones de euros.
¿El motivo? Una pavada: en 1996 Pfizer recogió a 200 niños nigerianos para usarlos como cobayos en ensayos de Trovan, un medicamento supuestamente creado para combatir la meningitis. De estos niños 11 murieron y 181 sufrieron graves daños.
Este medicamento jamás fue aprobado en EEUU para ser usado en niños, se aprobó su uso sólo en adultos y con severas restricciones debido a sus numerosos efectos secundarios. El medicamento fue definitivamente prohibido en la Unión Europea en 1999.
Bueno, todos sabemos que estas cosas ocurren. Además no olvidemos que se trata de Nigeria, un país que apenas cuenta ¿Quién manda a esos chicos a nacer en Africa? Otra cosa sería si esto ocurriera en un país con seres humanos, como Canadá, ponele.
Bien, no hay mucho que agregar. Como todos sabemos el capitalismo es el único sistema que existió siempre, el dinero es la única cosa que mueve al ser humano, y si para hacer dinero hay que matar a las crías de unos semisalvajes... vamos, no es momento de vacilaciones. Espíritu emprendedor, audacia, rapidez, y a llegar primeros al mercado que lo demás viene solo ¿Las víctimas? Elemental, mi querido Pfizer: se trata de gente pobre, el mercado manda: para gente que gana un dólar por día, 1000 dólares es una fortuna ¿O no? Oferta, demanda, si te gusta bien y si no, hay una cola así de larga de gente que espera detrás tuyo. Esta es la idea de mundo deseable que tienen algunas personas por las que nunca dejaré de sentir una mezcla de lástima y desprecio.
Además no me jodas: Africa queda en el culo del mundo, a mí eso no me va a pasar nunca, ¿no?
12.4.09
¡Música!
Enjoy it.
26.3.09
Estrategias
I - ¿Qué hacer? (perdón Vlad)
Uno se pregunta "¿Y ahora con la crisis... qué? ¿Cuánto me tocará pagar? ¿Cuánto se degradará mi nivel de vida?" Para responder a esta pregunta nada mejor que el viejo y brillante Ambrose Bierce: Mío es todo aquello de lo que me puedo apoderar, este es el principio de la propiedad privada, amiguitos, ley fundamental de nuestra sociedad; ténganla muy presente.
Quiere decir que si Ud. vive de un salario, no lo dude: le quitarán tanto como puedan "¿Y cuánto podrán?" Bueno, depende de qué tan bien se pueda Ud. defender "¿Y cómo me defiendo?" Bueno, hay estrategias y podrían dividirse en dos grupos: las individuales, que consisten en acomodarse como se pueda, adaptarse a una sociedad "más competitiva"... A propósito: "competitiva" es una palabra atractiva ¿no? Lo que nunca se aclara es por qué se compite: competir por millones de dólares puede ser delicioso, pero para el laburante de a pie se trata de "competir" con miles de desocupados por unas monedas. En fin: tratar de remarla.
El problema es que todo el mundo implementará estas estrategias, así que es poco razonable suponer que nadie va a perder. Obviamente perderá algo la gran mayoría. El pensamiento "No seré yo, yo voy a zafar" se manifiesta como una esperanza religiosa que -confesémoslo- nos creemos cada día menos a la luz de cómo van las cosas.
A mí me parece claro -puro sentido común- que unir estrategias con quien tiene los mismos intereses que nosotros es lo más lógico ¿Quién tiene los mismos intereses que nosotros? Bueno, en tanto se vive de un salario, en principio todos los asalariados tienen un objetivo: que no les paguen menos, que no suban los precios, etc. Así que además de montar estrategias individuales no estará de más empezar a mirar a los otros trabajadores como posibles aliados sociales.
Esto es precisamente lo contrario de aquello que a partir de los años '80 nos vienen remachando en la cabeza: que tenemos que ser individualistas, competitivos, y que si tú quieres, puedes. El sujeto colectivo está destruido y está en nosotros reconstruirlo.
II - Escenario
El capitalismo en descomposición pone de manifiesto una capacidad asombrosa de la burguesía: la de destruir el mercado. La aceleración de los ciclos de crisis capitalista hace que incluso a pesar del asombroso avance tecnológico la creación de nuevos mercados no alcanza para suplir aquellos que se destruyen a una velocidad creciente.
El ciclo de destrucción es simple: se privatiza todo lo privatizable (esto es: todo lo que se logre arrancar a la resistencia de los trabajadores y consumidores), pongamos como ejemplo cualquier empresa estatal rentable: se la exprime de manera implacable hasta que se la destruye por completo, se embolsan las ganancias (se trata de bolsas particularmente grandes) y luego...
¡Viene el estado, claro que sí! El estado "nacional y popular" nacionaliza. El problema de la nacionalización es interesante "¿Se viene el zurdaje?" preguntaba la anciana. Y claro, se vino nomás: la burguesía le dijo a su estado (el estado burgués, ese en el que cada tanto los ciudadanos pueden votar al empleado de la burguesía que hará el trabajo) que estas empresas son un asco, que este país es una porquería y que así no se pueden hacer (más) negocios. Así que las empresas -hechas pelota- van de nuevo a las manos del estado burgués, vuelven a ser "nacionales".
El problema es que pertenecen al estado... burgués. Su concesión al estado tiene lugar simplemente porque la burguesía ha hecho saltar todos sus propios mecanismos de control y ahora mira al estado para que ordene el despelote y vuelva a hacer rentables las empresas con el dinero público... Cuando todo esté "normalizado" y esas empresas vuelvan a funcionar volverán a aparecer decenas de paniaguados, analistas, formadores de opinión y otros detritus que convencerán -oooootra vez- a la gilada de que "Hay que privatizar, porque la privatización es más eficiente, bla bla".
Y así.
III - Zafar de la trampa
En la etapa que se viene la burguesía lanzará una nueva ofensiva para maximizar sus ganancias. El primer paso de esa ofensiva ya fue dado: endilgar a los estados nacionales todas las deudas en las que se han incurrido, lo cual supuso una curiosa (curiosa para quien no concibe a lucha de clases) renuncia a lo que una semana antes de la crisis era su credo máximo: NO a la intervención estatal en el mercado.
Ahora por el contrario, la intervención estatal es bienvenida. Claro, hay un problema, y es que los que dirigen el estado a pesar de estar al servicio de la burguesía también tienen que respoder a unos votantes enojados. Ahí es cuando empiezan los malabarismos nac&pop, los discursitos, los ponchos populares, el calendario azteca, yes we can y el socialismo del siglo XXI. El estado tiene que responder al interés de la burguesía, pero de alguna forma el político que dirige a estado quiere ser reelecto mientras el capitalista le toca el hombro con un dedito y le dice: "No olvides para quién trabajas, muchacho".
De ahí que los medios de comunicación en manos de la burguesía critiquen a los políticos burgueses por su "incompetencia" y su "falta de ejecución" que no son otra cosa que la desesperada necesidad que tiene el político burgués de conciliar intereses tan contrapuestos como los del capital por un lado, y el de los votantes por el otro. Los medios de comunicación lo saben, por eso apuntan todo el tiempo contra "los políticos" y arrastran en esta crítica a las descerebradas clases-medias-Doña-Rosa. Las críticas imbéciles a "los políticos" olvidan que al fin y al cabo ellos están para eso. Un político burgués es lo más parecido a un empleado público: está ahí para recibir las cachetadas, es su trabajo.
IV - Así que...
Así que nada: es el sistema amiguitos. Dentro del sistema no hay más salida que una creciente degradación de las condiciones de vida para la inmensa mayoría, y vamos a tener que aprender algo de política si queremos al menos entender lo que está ocurriendo.
O la loteria, claro.
23.2.09
Alimentos baratos
Uno no es realmente marxista: lo obligan.
Si no me creen, presten atención: la CARBAP (una de esas entidades que representan “el campo”, que no es el de juego, ni el electromagnético) expresó en épocas mejores (me refiero al año 1976, que para la CARBAP sin duda fue una época mejor) por boca de su tesorero lo siguiente (negritas cortesía de la casa):
…la esperanza está otra vez puesta en los frutos de la tierra, pero cuidado (…). No olvidemos que estamos en guerra para salvar nuestro sistema social de vida, amenazado por la estrategia de las izquierdas internacionales. Guerra que simula ser ideológica pero no es más que económica, pues lo que ambicionan es apoderarse del manejo de esas mismas fecundas tierras para proveerse de alimentos baratos.
La SRA (otra de las entidades que representan al campo unificado) por esas épocas doradas lo decía también con esa claridad que es de agradecer, refiriéndose a ciertos “grupos”:
Llena de asombro que (…) sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos.
Llena de asombro, efectivamente.
Bueno, a mí no me queda más remedio: anótenme por favor en el bando de “las izquierdas internacionales”, ya que pienso que los alimentos deben ser baratos. Sé que es descabellado, obsceno, inmoral. Sé que soy un irrecuperable. Las gentes decentes que aún leen este blog, esas que están con el campo y que salen con las alpargatas y la bandera al cogote sépanlo: no tengo fuerzas para arrepentirme, pero créanme que a veces siento curiosidad ¿Qué se sentirá ser tan implacablemente cínico?
Buenas tardes.
10.2.09
Ateos diluídos, creyentes densos
I - ¿Estos son ateos? (o Gente despreocupada)
La verdad es que el ateísmo viene flojín: me alegré durante una fracción de segundo cuando leí que a una asociación de ateos británicos se le ocurrió publicar un lema en los autobuses. Luego me dije que un poco de tímida difusión no vendría mal. Y al final me desanimé enseguida cuando leí el lema:
Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida.
Me encantaría saber qué clase de ateos son estos propagadores de una frase que... no tiene nada que ver con el ateísmo. Y no me refiero al “probablemente”, que eso no me parece mal después de todo. Me refiero a otra cosa.
La popularidad de los diversos dioses se debe a que hacen exactamente lo que necesitamos: explican nuestra existencia, dan origen del mundo, proveen códigos de conducta, etc. Así que no es muy difícil darse cuenta de que negarlos deja un vacío. Postular la inexistencia de dioses nos hace descubrir un universo al que hay que comprender sin más explicaciones que aquellas que podamos encontrar por nosotros mismos.
Porque admitámoslo: rendirse a la evidencia de un mundo con poca justicia y menos explicaciones es incómodo. Quizás por eso incluso la mayoría de los que no practican ninguna religión se guardan la posibilidad de “creer en algo” que puede ser “la energía” así como otros refritos y jirones religiosos diversos. Para ser ateo hay que admitir que hay cosas para las que al menos aún no se tiene respuestas. Los creyentes tampoco las tienen, pero ellos confían en que Alguien sí, y que les serán reveladas un día de estos; así que yo creo que si alguien puede dejar de preocuparse es aquel que ya tiene claro que hay un creador, se llama Dios y tiene su propio best seller.
Por eso yo más bien hubiera escrito lo contrario: “Dios no existe, así que mejor empecemos a buscar soluciones.” Si quisiera dejar de preocuparme ya hay cientos de religiones que se ofrecen para eso, para darme una respuesta y un sentido.
Con esto no quiero decir que los creyentes sean gente sin la menor duda o inquietud, me parece que los creyentes tienen muchas dudas también, aunque las admiten menos porque claro: la duda y la fe son difíciles de mezclar. Supongo que los más lúcidos de entre ellos se preguntarán – al margen de sus ritos – qué cosa es todo esto. Pero me parece indudable que el creyente, en tanto que tal, al menos tiene a quién remitir sus interrogaciones, espera que un día todo se aclarará, que existe al menos la posibilidad de una revelación. En cambio un ateo sabe que lo que no averigüe en el curso de esta vida muy probablemente no lo averiguará nunca.
Por eso la actitud de “dejar de preocuparse” si no es necesariamente creyente, me parece mucho menos una postura típica del ateo. La ausencia de dioses crea curiosidad y hace de todo un misterio bastante fascinante, al menos para mí. No pasa un día sin que mire perplejo este curioso artefacto en el que escribo, estas extrañas criaturas que somos, este sorprendente fenómeno de percepción y estas reglas con las que se mueve el mundo.
Quizás la frase quiere dar a entender que bueno, tampoco te rompas la cabeza buscando respuestas: ni las que dan los dioses ni las que da la ciencia humana. O sea: tomate un tinto del bueno. Y no es que esto me parezca mal, digo nada más que es irrelevante, que tomarse un tinto está muy bien pero tiene poco que ver con ser ateo o creyente sino más bien con qué tantas preguntas se haga uno, y que hilando fino el ateo me parece que se hace muchas más preguntas. Para decir algo tan lavadito como “Bueno, podría ser cualquier cosa así que mejor lo dejamos y seguimos con lo nuestro”, daba lo mismo publicar: Quizás hay un dios, así que deja de preocuparte y disfruta la vida.
Que parece decir lo contrario pero al final dice lo mismo.
En definitiva: si lo que querían decir es que hay que tomarse la vida con calma podían firmar como ateos, pero también como budistas, o como hinchas de Banfield, o como santiagueños; daba igual.
II - Estos parece que son creyentes (o ¿Sos ateo? ¡me agredís!)
Mención aparte para la iglesia española, que supera las exhibiciones de miseria pública con creciente éxito. El cardenal de Madrid, Antonio Rouco Varela no pudo contenerse. A gente como esta dan ganas de rogarle que mejore el ejercicio de su hipocresía, que nos da un poquito de impresión esa exhibición de odio mal digerido y torpemente disimulado. Resulta que estos intrascendentes anuncios son según este señor “un abuso” que “condiciona injustamente el ejercicio de la libertad religiosa”. Sic.
No, esperen que hay más: ”... los medios públicos no deberían ser utilizados para socavar derechos fundamentales, tampoco el de los creyentes a no ser heridos y ofendidos en sus convicciones. No es justo obligar a quienes tienen que hacer uso de esos espacios, sin alternativa posible, a tener que soportar mensajes que hieren su sentimiento religioso”.
O sea, para ponerlo más claro: aún esta tímida afirmación los pone de los nervios, quieren de nosotros silencio absoluto.
Muy especialmente la iglesia tiene esta divertida costumbre de insultar al prójimo y luego denunciar que se la persigue, pegar la puñalada y luego gritar como si la hubiera recibido, robarle permanentemente a la sociedad el espacio y el dinero públicos con una agresividad que va pareja a la histeria ante la simple discrepancia. La iglesia tiene toda la libertad para sostenerse con dinero de los ciudadanos, usar a su antojo los espacios públicos para manifestarse políticamente, sabotear obras indeseables, meter crucifijos en los colegios o llamar “enfermos que hay que encerrar en una isla” a quienes tengan hábitos privados no aprobados. Frente a eso nadie puede ni debe ofenderse, porque es amor.
Pero ¡cuidado con proclamarse ateo en el espacio público! ¿No ve que la pobre gente tiene la piel muy sensible? Basta un cartel que ponga en duda la existencia de su dios para que empiecen a pintarse como neomártires, hablar de las heridas que se les inflingen y la persecución feroz a la que se los somete. El Circo Máximo otra vez.
Parece que les cuesta mucho entender que el derecho que tienen ellos a la palabra también lo tienen los otros. No terminan de tragarlo, así que la palabra del otro la transforman mágicamente en “agresión hacia mí y hacia mi fe”. Quizás por eso a veces optan por la doctrina del ataque preventivo.
El señor Rouco tiene poca vergüenza. Disimula mal esa rabia viejuna y dice que se “condiciona el ejercicio de la libertad”, lo cual a su modo es verdad: no tiene libertad para amordazarnos, y esa imposibilidad lo atormenta como a todos los espíritus mezquinos.
Pero la iglesia sí hace uso de su libertad de expresión, cómo no. El que quiera sentirse salpicado por la generosa aspersión de amor que desparrama la iglesia católica en España no tiene más que escuchar la radio de la Conferencia Episcopal (COPE), a la que ya se le ha dedicado aquí un post.
En contraste con la tosca y brutal agresión atea que sobrellevan los sufridos creyentes, regálense ustedes esta delicada combinación de amor, inteligencia y elocuente bien decir que la radio de los obispos derrama a diario en su prédica salvífica:
Sé que no todos los católicos son así, pero si a iglesia les da voz a estos no es mi culpa. Esta morbosa preocupación por la caca y el culo y el semen me provoca exactamente el mismo rechazo que el que me provocan los Perlongher de turno.
Al fin y al cabo los lúmpenes, los delincuentes sexuales y los moralistas comparten numerosas aficiones. Qué digo: las comparten todas.
Buenas noches
2.2.09
Foro, muy social lo tuyo.
I - ¡Yo se los dije! ¿Se los dije o no se los dije? ¿Eh?
Citarme me resulta un poco molesto, sobre todo si es para escribir algo que inevitablemente sonará como “¿Vieron? Yo les dije ¿eh?”, pero bueno, igual da un poco de satisfacción lanzar a rodar algo y que luego alguien que sabe más de alguna manera lo confirme. Esto no debe dar una impresión equivocada del autor, que seguramente ha pifiado muchas más veces que las que acertó. Como siempre, lo mejor parece dejar al autor contento, que al fin y al cabo no cuenta, y pasar a la idea en sí.
II - La idea en sí
Samir Amin es un economista egipcio. El hombre se define como “neomarxista” y sus tesis no son precisamente las del marxismo ortodoxo, cabe decir que fue un crítico muy fuerte del comunismo soviético y plantea teorías – como la de la “desconexión” – que a mí me hacen mucho ruido. Es un teórico reconocido de los “movimientos sociales”, expresión de la izquierda que empieza a impacientarme un poquito. Porque la palabrita “social” está apareciendo demasiado donde debería decir “político”, y eso significa hacer no de la necesidad, sino peor, del defecto virtud: son “sociales” porque no son “políticos”, porque no encuentran expresión política. Y cuando un movimiento social no encuentra expresión política, mágicamente deja de tener ningún efecto social.
O sea que en este contexto “social” hace rato que es una expresión de impotencia que se hace urgente superar. Modesta tesis que me parece confirmada por lo que voy a presentar.
Lo cierto hasta aquí es que este buen hombre no puede de ninguna manera ser calificado como “dinosaurio, leninista, cuadradito, buh, buh, fuera!”. Es alguien abierto, y tolerante, sólo hay que perdonarle el sentido común.
Bien, Samir Amin se presta a un reportaje muy recomendable del que voy a extraer algunos parrafitos (las negritas son mías). El tipo habla del Foro Social Mundial, ese bello lugar en el que es posible ser diverso y escuchar muchas musiquitas étnicas y pintarse la cara color esperanza. El título del reportaje es:
“Las luchas más importantes ya no están en el Foro”
III - Oh oh...
El pirulo del periódico agrega: “El gran teórico de los movimientos sociales aconseja al FSM menos retórica humanitaria de las ONG del norte”.
Che, qué fuerte.
Como yo deseo que esta oleada de liberación sea un éxito, sea real, que no se quede en pura retórica, tenemos que ser muy severos con nosotros mismos
Mirá qué leninista de porquería.
No basta con clamar que el liberalismo es una absurdidad (...) no basta con llevar adelante batallas defensivas (...) Hay que librar batalla ofensivamente cosa que exige una perspectiva. Esa perspectiva no puede ser la unificación de movimientos, pero sí que debe ser la convergencia.
Hemos caído en objetivos de corte moral, general, en plan “a favor de un mundo mejor y más justo” ¡Habrá que definir qué es un mundo mejor y más justo, y las estrategias políticas para ponerlo en marcha...
Nótese el alto nivel del debate: recién estamos empezando a tratar de entender qué cosa es un mundo mejor y más justo. Me pregunto: con toda la inmensa, inconmensurable y profusa literatura teórica neomarxista y neoizquierdista y neosocialalternoautodeterminativa... ¿Todavía no podemos definir eso? ¿Para eso me compré todos los libros que me compré?
IV – Plo... Pot... Políquita... Potílica... Babbbllgghh
Samir Amin sigue diciendo:
“La cuestión política es central y hay que atreverse a decirlo”
¡Apaaaaa! El Foro Social Mundial anda que es una locomotora, macho ¡Están a punto de atreverse a hablar algo de política! Faaaaaahhh... Los explotados del mundo pueden empezar a descorchar champagne. La pregunta del periodista es cantada y yo al menos me la imagino un poco perpleja:
- ¿Los foros sociales no se atreven?
Y la respuesta es que... no, que no se atreven aún.
V – Ma... me comprás una oenegé?
Otro punto interesante es la invasión que sufre el FSM de ONGs de países desarrollados, que muchas veces de ONGs tienen poco, o que dependen de fundaciones millonarias. Veamos qué dice el hombre:
A mí me inquieta mucho ese eco que obtienen muchas ONGs del Norte que de hecho no son sino repetidoras del pensamiento dominante. Reformistas, simpáticas, cargadas de buenas intenciones y votos píos, pero nada más. Están sobrerrepresentadas (...). Le voy a dar un ejemplo: en Egipto hay actualmente un movimiento campesino inmenso, que ha reunido a millones de manifestantes para frenar la contrarreforma agraria que plantea el gobierno. No apareció en ningún foro social mundial. Primero porque no tienen ni un centavo para ir, segundo porque nadie les daría ese centavo para que pudieran ir, y tercero porque ni ellos mismos son conscientes de que pudiera ser importante ir.
Quizás los campesinos de Egipto no sean conscientes porque no lo conocen. Pero seguro que no son tontitos: por lo que resulta hasta aquí si lo conocieran tampoco perderían el tiempo yendo. Porque realmente no es importante en lo más mínimo.
La cosa es tan grave que el periodista sigue preguntando si los foros sociales deberían abrirse a los partidos políticos. O sea, cómo te explico: un foro que declara querer transformar el mundo y al mismo tiempo prescinde de la política es algo así como un cuartel de bomberos en el que esté estrictamente prohibida el agua.
VI – Lecturas recomendadas, ejem...
Bueno, el reportaje por supuesto. Y si queda tiempo algo escrito hace un par de años
Salute.
22.1.09
Verso argento (¡Aguante el ispa nacional!)
I – Disclaimer.
El año empieza pesado, y uno se acuerda de Marx. Recibe entonces las objeciones de rigor (¡Ud. no habla de otra cosa que de lucha de clases!) así que se dispone a hablar de otra cosa, ocasión para nuevas viejas objeciones (¡Ud. es un burgués!).
Atormentado por estas demoledoras críticas, el autor se decide por una solución heroica: escribir lo que se le canta. Vaya el párrafo como respuesta anticipada.
II – Cómo somos los argentinos o Tomá, mirá el divague que me pego.
Hace unos días el amigo Plutarco mencionó en un comentario la tendencia, supuesta o real (pero que oí sostenida por varios españoles), del argentino medio a meterse en debates intelectuales, "capacidad de sostener debates inteligentes" expresó generosamente. Pero el comentario tiene como siempre una lectura en abanico: desde considerarnos tipos más o menos inteligentes hasta chantas (en España se dice "fantasmas") sin remedio.
En realidad no es muy distinta de la visión que los argentinos tenemos de nosotros mismos (digamos de esa clase de argentino que viaja al exterior o puede hacerlo, que ya eso marca una diferencia) sólo que en nosotros esta visión es mucho más dramática y oscilante: o nos creemos unos vivos bárbaros a nivel planetario, o nos flagelamos como el pueblo más insolvente del mundo; al mismo tiempo incluso. El juicio de los españoles es obviamente más suave en ambos sentidos porque lógicamente cada pueblo hace de sí un problema y ya tiene bastante consigo mismo.
Yo creo que hay algo de verdad en esta caracterización de los argentinos y me gusta investigarla. Lo cierto es que se percibe: cuando un argentino se encuentra con un extranjero exhibe ese molesto automatismo condescendiente: pobre tipo, no tiene la fortuna de ser argentino y saber así cómo funciona el mundo, vení pibe que te explico...
Y así el suizo o indio o ruso o guatemalteco de marras se ve conducido amistosamente del brazo, muchas veces hacia el abismo.
III – ¿Europa diversa?
De Europa llama la atención su diversidad. La cantidad de lenguas que se hablan en tan poco territorio es impresionante, lenguas de todo tipo regionales, comarcales, dialectales. Y el origen de esa diversidad es curiosamente el provincianismo: cada comarca crece a espaldas de las otras con sus escudos, sus banderas y sus tradiciones. Esta cerrazón en sí mismos tiene también una explicación lógica: las burguesías nacionales europeas mantienen y financian su propia cultura. Lo mejor de la cultura nacional argentina sobrevive como puede mientras que Europa financia generosamente sus actividades culturales, tanto que incluso se financian cosas de mala calidad, o de formas que dificultan su difusión por problemas identitarios: en Catalunya es muy difícil ver teatro en castellano, y en toda España es complicado ver cine y TV en versión original, abunda el doblaje. Una vez ví una película argentina de los '70, con actores argentinos que habían sido doblados para que hablen con acento español (!).
O sea que se mantiene una gran diversidad cultural, pero estática, una especie de multitudinario damero babélico. La única experiencia de diversidad cultural y mestizaje que le ocurre a un europeo se debe a la inmigración de otros continentes, que lo obliga a codearse con otras culturas: un español conoce mucho mejor a un marroquí que a un belga.
En eso están, y entonces caemos nosotros.
IV – El argentino: especulaciones y caramelos surtidos
Borges decía que el argentino es fácilmente cosmopolita mientras que el europeo es fácilmente provinciano. Creo que es verdad y que aquí hay algunas pistas.
Cioran, refiriéndose precisamente a Borges en un ensayito muy agradable, lo llama "aventurero inmóvil" y destaca su insaciable curiosidad por el universo (que creo es una de las razones del glamour borgeano). Cioran cifra esta curiosidad – más rara en un europeo – en el hecho de que Borges vive en un país sudamericano que hace rato ha perdido brillo propio, que se fascina con el universo "para escapar de la asfixia argentina".
Más prosaicamente: nos gusta fácilmente lo extranjero porque vivimos en un país más bien ingrato. Hay otros países no menos ingratos, es verdad, pero Argentina fue (permítanme un destellito marxiano) una colonia privilegiada en ciertos sentidos, con una metrópoli opulenta pero al mismo tiempo lo suficientemente dinámica y moderna como para propiciar un remedo de desarrollo capitalista con progreso de las capas medias. De ahí ese aire nuestro de quiero y no puedo, pero quiero.
V – Nazi sudaca
Aún una ramificación anecdótica que creo ilustrativa acerca de la especificidad patria: un amigo mío argentino conocía a un chileno cínicamente pinochetista, impúdico y macabro como suele ser esta gente, un SS sudaca. En determinado momento alguien llamó a un obrero para unas reparaciones y siguió un dialoguito revelador de la humana miseria:
- ¿Lo llamaron "Señor" X?
- Claro ¿Por?
- En Chile sólo se le dice "Señor" a alguien importante, a un cualquiera se lo llama simplemente por el nombre: dile a Juan que venga – espetó el insecto con aire didáctico y satisfecho, como explicándonos lo bien que manejan las cosas allá. "Un cualquiera" es obviamente un trabajador.
Fue gratificante darle una respuesta, que discurrió más o menos así:
- Una de las pocas virtudes de la Argentina es que al menos aún hoy "Señor" es un tratamiento respetuoso que merece cualquiera. Tradición que viene de un hecho interesante: la acusada proporción de estudiantes universitarios y las posibilidades de ascenso social mediante los estudios hicieron que al menos en ciertos lugares de la Argentina el tratamiento de cortesía para con una persona sea el título profesional que obtuvo por sus propios méritos: ingeniero, licenciado, doctor. "Señores" somos todos; lo propio de una democracia burguesa moderna, que se contrapone a esas normas atrasadas en las que sólo se reverencia el poder. Imbécil.
VI – Nadie nos da esos diez
Esta mezcla de curiosidad intelectual y a veces ingenua (a veces perversa) pedantería es nuestra marca de fábrica en el mundo. Una fuente de encanto y de irritación frecuente, no sólo para los europeos sino también para aquellos argentinos que – acostumbrados a vivir en Europa – vemos con bastante alarma al chanta nacional recién llegado que se pone en evidencia exactamente como lo hicimos nosotros.
Porque claro, somos entusiastas del saber pero muchas veces ignoramos que ese noruego que nos escucha amablemente sabe lo mismo y más que nosotros, sólo que simplemente no es tan comunicativo o no le interesa demasiado analizar cuestiones de astronomía en una mesa de café para ver quién sabe más. Y claro, nos parece un ganso cuando los que hace rato estamos graznando somos nosotros.
Pero de todas formas no me parece malo gratificarse de este pequeño defecto (podemos tener peores) que también puede ser una virtud. Desear ser mejor no está tan mal después de todo, a veces hasta se mejora.
En cualquier mesa de café de Buenos Aires se han hecho todos los planes necesarios para salvar el mundo, lo que pasa es que nadie nos escucha. En todos los barrios perdidos hemos porfiado una y otra vez que el spin de un electrón es el giro sobre sí mismo, que para pilotear un F14 hay que hacer un test volando en Jujuy, que tengo un primo que hace kung fu y si te da un golpe acá te morís. Sabemos exactamente en qué hay que invertir, tenemos la precisa aunque sea todos los días una distinta. Nuestras desilusiones son tan intensas como nuestros entusiasmos y siempre padecemos esa melancólica sensación de que nos faltan diez para el peso, pero que si tuviéramos esos diez seríamos Gardel.
VII – Luces y sombras del argento en el mundo
Fuimos ricos, nos dijeron. Ese pasado está cada vez más lejos y nos agarramos a estos jirones ¿Cómo no vamos a ser triunfalmente melancólicos? ¡Inventamos todo, giles*! La birome**, el dulce de leche y Alejandra Pizarnik ya había inventado el gótico a principios de los ’70 ¿Qué me venís a hablar de The Cure, inglesito?
¿Cuál tiene que ser la ciudad con más y más diversos psicólogos y psiclomotores por habitante? ¿New York? ¡Ja! ¡Mi Buenos Aires querido! Woody Allen cree que sabe algo del fracaso y el ridículo, los porteños lo vamos a ver por cortesía, pero al salir del cine comentamos que nos resulta muy básico... ¡Es que es muy básico, digamos la verdad! No pasa de dos o tres tópicos del psicoanálisis clásico cuando nosotros ya hace rato que desentrañamos a Lacan y lo tradujimos al coreano.
Solo los europeos muy sofisticados presumen de neuróticos, cosa que el más plebeyo de los argentos logra con facilidad y gran clase. Por eso nos acomodamos muy bien en la cultura europea: el cine, el diseño gráfico y todo lo que requiera creatividad ¿viste? Somos buenísimos para hacer que lo poco parezca mucho y siempre buscaremos la forma de que nos paguen por hacer eso que mejor sabemos: hablar.
Y ojo, somos buenos laburando***. Trabajamos más que un europeo porque venimos de un mercado mucho más exigente, tenemos formación profesional y si no la tenemos la inventamos exprimiendo todos los cursos que hemos hecho, nos gusta el detalle, afrontamos retos que a los europeos los achican; y no porque seamos más trabajadores, simplemente venimos con instinto de supervivencia.
VIII – No podía faltar
Para finalizar algo que viene a cuento, síntesis europeo-criolla. Esta me parece una joyita muy disfrutable de Gotan Project. Round About Midnight es un tema de Chet Baker (nos ponemos de pie...), y hacer una versión de Round About Midnight es arriesgado porque... todo el mundo ha hecho versiones de Round About Midnight. El nu jazz y sus derivados lounge están inundados de ellas, varias poco convincentes. Sin embargo aquí Gotan Project le mete unos aires piazzollianos que a mí me parecen eficaces.
Pero el detalle que me gustaría apreciaran es el comienzo y ciertos pasajes del medio. Hay una voz allí, reconociblemente porteña, que da una inconfundible cátedra de café acerca de Júpiter, de las órbitas y de la temperatura en el núcleo de la Tierra y los anillos de Saturno...
Hallazgo inmejorable: señores, ahí esta el entrañable, el inimitable, el sofisticadamente elegante, el desconcertante y bestial verso argentino.
Enjoy it.
Glosario:
Verso: Mentira, labia, bla bla. En realidad su significado es sutilmente ambiguo porque también puede denotar habilidad verbal y capacidad para exprimir el máximo de ella.
* Gil: Tonto, persona no enterada que desconoce lo esencial.
** Birome: Bolígrafo.
*** Laburar: Trabajar.
16.1.09
Nazismo
Alguna vez nos preguntamos cómo pudo ocurrir el Holocausto, cómo la humanidad civilizada bla bla bla. Bla.
En Israel, todos lo sabemos, no se puede hacer humor con el Holocausto. Quizás esté bien que no se pueda.
Pero esto último hace que esto sea aún mucho más repulsivo.
La edición en papel muestra asimismo una foto de Jack Guez/AFP: dos judíos ortodoxos observan con largavistas y sumo interés la franja de Gaza... riéndose por supuesto.
Verdaderamente dan asco. Ojo, porque esto tiene consecuencias, conviene reflexionar ahora.
7.1.09
Los judíos y la trampa identitaria
I - Diccionario
Para entendernos: utilizo el irregular término "identitario" para expresar la pertenencia y actuación política a partir de una identidad que no es de clase sino étnica, nacional, cultural, religiosa, racial o de género. Como para no repetir todos estos términos cada vez, ¿ok?
II – La Alemania de Weimar y el surgimiento del nazismo.
Es curiosa la manera en que un colectivo identitario puede quedar “pegado” a determinada situación política. El caso de los judíos en la Europa de entreguerras es paradigmático: el conflicto social agudísimo que caracterizó a la Alemania de Weimar y desembocó en el nazismo puso a la mayor parte de los judíos ante un problema que no sabían resolver: la burguesía alemana (en la cual los judíos no estaban ausentes) los usó de chivo expiatorio para desviar la lucha de clases. Las masas enfurecidas de la pequeña burguesía arruinada pudieron desfogar su ira durante la kristallnacht y consolarse de su insignificancia con el tóxico sabor de las golosinas identitarias: estamos arruinados pero somos “arios”, el que nos oprime es “el judío”, vamos a machacarle la cabeza ¡Todo es tan deliciosamente fácil!
Así la burguesía alemana llevó a la pequeña burguesía y buena parte de los trabajadores a enfrentarse no a sus explotadores sino a una colectividad determinada. El problema es que dentro de una misma colectividad existen intereses contrapuestos: tanto en la judía como en la alemana. Los entretenimientos racistas permiten desahogarse rompiendo cráneos durante un rato, pero no dan de comer. La mezcla de pequeños burgueses, lúmpenes y bohemios degenerados que constituían la masa de maniobras de las SA hitlerianas se quedó sin cristales que romper y empezó a ponerse pesada exigiendo una “segunda revolución”.
Ellos mismos no sabían bien de qué carajo hablaban, pero Hitler sí lo sabía: confusa y estúpidamente las SA expresaban su frustración ante la falta de mejoras concretas. Los camisas pardas representaban políticamente dentro del NSDAP a diversas capas de pequeños burgueses arruinados, lumpen y trabajadores desclasados que en realidad querían algo más que “ser arios” y romper escaparates. Querían salir de su gris miseria.
Y ya sabemos cómo terminaron ¿no? La Noche de los Cuchillos Largos se encargó de dejar claro quién manda acá, chicos revoltosos: la burguesía.
III – La posguerra ¿Nunca más?
Luego de Nüremberg las colectividades judías del mundo hicieron una petición a la conciencia de todos los seres humanos – no sólo de los judíos – para que esto no se volviera a repetir. Lo siguen haciendo ante cada conmemoración del Holocausto. Nunca más, nos dicen.
Pero a partir de la creación del Estado de Israel ocurrió otro fenómeno: las colectividades judías del mundo – y la argentina es una de las más importantes – vieron en el sionismo la realización de una esperanza. Y ligaron su suerte a la del Estado de Israel.
Aquí es donde empieza a repetirse la historia; porque el Estado de Israel tiene no pocas similitudes con la Alemania nazi: es un estado burgués fuertemente identitario necesitado de guerra y territorios. En definitiva la representación política de los judíos del mundo ha hecho algo no muy diferente de lo que hicieron los alemanes en 1933: seguir los planes de su propia burguesía en nombre de la identidad.
IV - La trampa identitaria y la izquierda mongui
Esto ocurre con los judíos como con cualquier colectivo: en las asociaciones de tipo identitario el dominio de la burguesía y la imposición de su agenda política es inevitable; como la representación identitaria incluye por definición a individuos de todas las clases sociales, es lógico que dentro de la organización se reproduzcan las mismas diferencias de clase que en la sociedad de la que provienen los individuos que la componen, con sus mismas relaciones de subordinación e imposición de agenda política ¿Por qué iba a ser de otro modo?
Es por eso que los planteos "de izquierda" que pretenden incluir a otros "colectivos anticapitalistas" fracasan miserablemente: a lo más que puede aspirar un colectivo identitario en la sociedad capitalista es a que uno de sus miembros pueda llegar a ser miembro de la burguesía, o a ejercer la máxima representación política de sus intereses, como el morocho del norte.
Para ser verdaderamente anticapitalista hay que renunciar a los planteos identitarios, porque implican una solidaridad de raza, religión, etnia o nación que pasan por encima de los intereses de la clase. El capitalismo es multicolor hace rato, pero hay cierta "izquierda" que insiste en decorarlo un poquito más.
V – Antisemitas, judeófobos y ogros diversos.
El antisemitismo es hoy la chicana que esgrimen todos los interesados en sostener la política criminal del sionismo. El antisemitismo existe sin duda, pero se intenta agigantarlo artificialmente metiendo en esta bolsa a todo aquel que se oponga a la política del estado sionista. Y existe aún otro fenómeno: la política del Estado de Israel es criminal con los palestinos, pero también es muy peligrosa para muchos civiles israelíes y judíos de todo el mundo. El odio que acumula en su contra el Estado de Israel tiende naturalmente a derramarse hacia todos aquellos que lo sostienen, y esto no es antisemitismo, aunque se intenta vender como tal. Todo aquel que apoye la política genocida del estado sionista es objetivamente cómplice político de sus crímenes, sea judío o no.
Mantener un polvorín bajo presión directamente pegado a la frontera no puede dejar de tener consecuencias. El argumento para llevar adelante esta política criminal es la “seguridad” de Israel. Pero esta política pone permanentemente en peligro la seguridad de los ciudadanos israelíes de a pie. Obnubilada por la estupidez belicista esta histeria halla su máxima expresión en los ojos feroces de los colonos israelíes: blanden sus ametralladoras con la impudicia del cobarde que se maravilla de su poder recién descubierto.
VI – Colono o soldado fascista: modelo para armar.
Tómese a un ratón cualquiera, lo más lumpen y desesperado posible, suminístresele un arma y si es posible un uniforme. Si se trata de conquistar un territorio ajeno, prométasele que podrá quedarse con toda la tierra que logre robarle a los nativos. Ahóguese la poca conciencia que le pueda quedar con todas las mayúsculas posibles: Dios, Patria, Gran Israel, Lebensraum, etc. de forma tal que se pueda santificar el asesinato, la tortura y el robo.
Y ya está. Los colonos israelíes no son muy diferentes de las SA: tienen un origen social parecido, también son utilizados como fuerza de choque y también son corridos como escoria por la propia policía sionista cuando se ponen demasiado molestos. Actuar políticamente desde la identidad nacional o religiosa es ser tan desechable como un peón en un tablero de ajedrez, por no poner metáforas groseras.
VII – El progre fascista.
Así que los judíos del mundo harían bien en preguntarse si realmente la guerra del estado sionista tiene por objeto beneficiarlos o siquiera defenderlos. Yo creo que no, que más bien lo contrario: la burguesía israelí se sirve del apoyo de los judíos del mundo, pero como toda burguesía no tiene amigos permanentes sino intereses permanentes: la colectividad que ayer era dominada hoy es dominadora… pero mañana puede volver a ser dominada. Y quienes pagarán siempre más en cualquier colectividad serán los trabajadores y los pobres.
Por eso cuando un trabajador se identifica con su país, su etnia o su religión, actúa en verdad contra sus propios intereses.
Muchos judíos entendieron y denunciaron las lacras que condujeron al antisemitismo: el identitarismo, la uniformización, la lealtad a la etnia / raza / religión / patria. Pero al mismo tiempo – y con una neurótica insistencia – han caído puntualmente en cada una de estas mismas aberraciones: los mismos tópicos racistas, el mismo belicismo, la misma sangrienta payasada.
Si un progre liberal ya es normalmente un hipócrita, un progre sionista suele exhibir la más alegre incoherencia: repite conceptos democráticos y tolerantes cuando habla del país que habita, pero se embarca en un discurso militarista y nacionalista cuando se trata de Israel. Argentina tiene que ser un país abierto y tolerante, mientras que Israel tiene permiso para vigilar la pureza racial de sus dirigentes. El racismo, el nacionalismo y el militarismo son condenados en Argentina, en Alemania y en Burkina Faso pero justificados en Israel. Argentina tiene que ser un estado aconfesional que permita a un judío ser presidente, pero Israel es un caso especial que representa la identidad del judaísmo y bla bla bla y bla. La coherencia en estado de coma.
VIII - Si gano, gano; si pierdo, perdemos.
Esta simple máxima define al capitalismo, y hoy más claramente que nunca: el capitalismo es privatización de las ganancias, pero socialización de las pérdidas.
Y esto es así no sólo en economía: también en política. Las ganancias que deje la guerra del estado sionista – como cualquier guerra burguesa – serán recogidas por la burguesía israelí y su monstruoso complejo militar-industrial. Y por nadie más: al resto de los judíos del mundo les quedará la imbécil satisfacción de jugar por hoy en el equipo ganador, no verán su situación concreta mejorada en absolutamente nada. Podrán emborracharse con el patriotismo, que como todos sabemos es un vapor.
Pero lo que de esta guerra resulte de malo, eso sí se socializará generosamente: la furia, la desesperación por los familiares perdidos, la inmensa frustración de miles y miles de vidas destrozadas; todo el odio que concite el Estado de Israel se desparramará hacia aquellos que lo han apoyado políticamente. Y por supuesto: golpeará de entre ellos a los más débiles. A esos judíos pobres o de clase media que hayan sido lo suficientemente estúpidos como para creer en “su” burguesía y “su” banderita.
A no quejarse cuando eso suceda, muchachos. No apelen mañana a la conciencia que no muestran hoy ni reclamen al mundo la solidaridad de la que hoy son incapaces.
Justicia, justicia perseguirás ¿No era así?
-o-
Este post está dedicado a Mordecai Vanunu. Un ejemplo poco seguido.
31.12.08
Año nuevo en Gaza


Hace años yo asistía a todas las manifestaciones que la colectividad judía organizaba para conmemorar el genocidio nazi. Pasaba por alto a la dirigencia comunitaria, pasaba por alto el evidente hecho de que muchos judíos que iban allí no eran menos nazis que Goebbels, pasaba por alto muchas cosas.
Ya no.
Conmemorar hoy el Holocausto sin hablar de lo que ocurre en Palestina ya se parece demasiado al cinismo.
Y es que las reivindicaciones identitarias son así. La etnia, la religión, el género o la nacionalidad. El color de la piel y el de la banderita. Todo eso pasa, muta, se transforma.
La explotación no: es siempre idéntica en su obscenidad.
Pronto Obama nos demostrará cuan blanca es su piel de la misma forma que los dirigentes sionistas dan todos los días fe de su pureza racial. Y entre judíos nazis y negros del Ku Klux Klan el 2008 nos deja una enseñanza: la opresión no tiene religión, ni sexo, ni patria, ni raza.
¿Cuántos se han movilizado por estos chicos?
Y si no nos movilizamos por esto ¿Por qué vamos a movilizarnos? ¿Y cuándo?
A ver si encontramos la respuesta en lo que queda del año.
Salud.
26.12.08
Pasa esto
Demoliendo tus ojos, demoliéndote.
Demoliendo tus sonidos y tus silencios, demoliendo tu lengua
Demoliendo tus dolorcitos y tus penitas de amor
Demoliendo el vestidito de tu erudita ignorancia
Demoliendo todas tus palabras
Demoliendo tu diplomacia y tu perro y tus galletitas de las cinco
Demoliendo al noticiero y los eternos discursos
Demoliendo el kioskito de tus esperanzas
Demoliendo ese gol que una vez metiste, demoliendo tus sueños
Y demoliendo tus días.
Demoliendo tu estragón y tu iPod y tu triste adulterio after six
Demoliendo la escuela
Demoliendo los dibujos delicados del placer
Demoliendo lo bueno y lo malo, lo bello y lo sucio y lo templado
Demoliendo las dudas y las certezas
Demoliendo la mentira de estas palabras
que medran ciegas en la ira.

16.12.08
Mt. 25, 14-30
Como ya he mencionado, el diario Público de España me gusta. Especialmente porque merodea por ahí un tipo que contesta el correo de lectores y que hace algo aparentemente olvidado: razona. No sólo razona sino que además se le nota una placentera inquietud intelectual desprovista de arrogancia tanto como bien provista ella misma.
El tipo se llama Rafael Reig, escritor al que mi menesterosa formación literaria eludía pero que ya tengo en la lista de próximas adquisiciones, y como dije se encarga de contestar el correo de lectores. Hay que decir que es un poco perverso, no siempre pero varias veces se nota que elige con delectación la carta más imbécil que le pueda haber llegado y se dispone a contestarla con una nítrica corrección. A veces me pregunto si encontrar ese tipo de cartas le cuesta mucho o poco, no sin alarma.
Por supuesto, no todo lo que escribe me parece igual de bueno, como pasa con cualquiera; pero no puedo resistir la tentación de transcribir esta respuesta que da el día 10/12/08. La misma va dirigida a un desprevenido lector de Catalunya que desde sus convicciones católicas se lamenta del estado actual de cosas y ofrece como ejemplo nada menos que la famosa Parábola de los talentos. Madre mía.
Reig logra esa envidia que surge en todo escritor salvaje que llevamos dentro. A veces hemos oído repetidamente algo y nos incomoda, nos indigna, nos parece ridículo, pero nunca nos hemos puesto tranquilamente a escribir lo que pensamos de eso y por qué nos molesta. Entonces un día lo vemos escrito... por otro.
Así que sépanlo: esto lo escribió Rafael Reig, pero me hubiera gustado escribirlo a mí:
Más de una vez he hablado de esa parábola (Mt. 25, 14-30), que es una de mis favoritas: describe perfectamente la economía capitalista. "Pues todo el que tiene se le dará y andará sobrado, pero al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará". Escalofriante: Jesucristo sin duda era visionario. Cada día los países pobres son más pobres (se les quita incluso lo poco que tienen) y cada día los ricos son más ricos (sólo el que tiene ganará más). En España por ejemplo, la diferencia entre los salarios más altos y los demás aumenta cada año.
Hay un tío entregado al préstamo con intereses de usurero, y presta a sus esclavos (no da, no es ningún don) diferentes cantidades. El de los cinco talentos "se fue a negociar con ellos y gano otros cinco". El que sólo había recibido uno, lo escondió, para poder devolvérselo, atemorizado, porque "supe que eras un hombre duro, que cosechas donde no sembraste"; un tipo que sólo busca el beneficio sin trabajar, es decir, un explotador. ¡Y tan duro! El amo insaciable le dice: "Tenías que haber entregado mi dinero a los banqueros, y yo al llegar habría recobrado lo mío con intereses. Así que quitadle el dinero y dádselo al que tiene los diez talentos". Lo mío, dice: ¡menudo don! Lo mío más la plusvalía, que también es toda suya, cómo no. Y al "esclavo inútil", es decir, al que no aumenta el beneficio a gusto de su amo, lo arroja "in tenebras exteriores".
Esta historieta inmoral, cruel y repulsiva, ¿de verdad la leen en las iglesias? Yo confiaba en que sólo se leyera en los consejos de administración de los bancos.
No creo que haya mucho más que agregar.
12.12.08
Jóvenes eran los de ahora
Queremos un mundo mejor. Ayudadnos.
No somos terroristas, “encapuchados”, “gnostoi-agnostoi”*
Somos vuestros hijos.
Ellos, son gnostoi-agnostoi…
Soñamos – no matéis nuestros sueños.
Tenemos empuje – no paréis nuestro empuje.
Recordad. Una vez fuisteis vosotros también jóvenes.
Ahora perseguís el dinero, os preocupáis solo por el “escaparate”,
habéis engordado, os habéis quedado calvos, os habéis olvidado.
Esperábamos que nos apoyarais, esperábamos que os interesarais,
Que nos hicierais sentirnos orgullosos por una vez. En vano.
Vivís vidas de mentira, habéis agachado la cabeza, os habéis bajado los pantalones y esperáis el día en que moriréis.
No imagináis, No os enamoráis, no creáis.
Solo vendéis y compráis.
Lo material en todas partes. Amor en ninguna parte. Verdad en ninguna parte.
¿Donde están los padres?
¿Dónde están los artistas?
¿Por qué no salen a la calle?
Ayudadnos a nosotros los hijos
PS: No nos arrojéis más gases lacrimógenos.
Nosotros lloramos por nuestra cuenta.
Es un bonito ejemplo de la versatilidad de la poesía: puede ser mala poesía y al mismo tiempo buena poesía. La posdata final es particularmente bella.
Hay que sacarse un poético - por inexistente - sombrero y saludar a los jóvenes griegos. Que seguramente son muy heterogéneos, que seguramente cometen errores. Podemos enumerar sus errores, el exceso de energía mal dirigida, la ausencia de ideología clara junto a una combatividad y un valor envidiables.
Uf, sí que cometen errores. Eso lo sabemos. Ahora pensemos un poco en los que tuvimos oportunidad de cometer nosotros. Y callémonos la boca.
* ”Oi gnostoi agnostoi” es una expresión que la sociedad griega y sobre todo los medios de comunicación han encontrado para definir los mismos grupos de jóvenes que a menudo provocan disturbios en la ciudad. La traducción literal es “los conocidos-desconocidos” y se llaman así porque llevan capucha. Se supone que muchos son provocadores de la policía.
2.12.08
Obamalabarismos
Al recurrir al estado en busca de más dinero para sus negocios la burguesía de los países centrales los tercermundiza. Pero tiene un pequeño problema: no sabe cómo lidiar con un país del tercer mundo. En lo que respecta a política interior los políticos de los países centrales se limitaban a administrar el consumo, la corrupción, y poco más. Ahora hay que dar malas noticias ¿eso cómo se hace?
Europa tiene menos problemas. Su burguesía es más antigua y astuta, hace rato que descree de aventuras. Vieja mañosa, Europa mira socarrona a los EEUU lidiando con algo más que desconocido. Europa hace rato que sabe lo que vale tener mano izquierda para asegurarse la calma y los negocios.
La burguesía yanqui es mucho más estúpida. No habiendo escarmentado nunca en su propio territorio ni sufrido los efectos de la destrucción que siembra por el mundo siempre fue mucho más irresponsable. Y viendo caer a la URSS ya no pudo ni siquiera administrar la victoria: entre la caída de la URSS que dejó a EEUU dueño del mundo y el atentado a las Torres Gemelas no pasaron más que diez años. Ese fue el primer aviso.
Este de ahora ya no es un aviso.
Obviamente hay que rectificar. Esto no lo puede manejar un idiota, necesitamos de nuevo un político, alguien que entienda por sí mismo lo que es la política, no un retardado rodeado de hombres de negocios. Se produce una curiosa polarización: hasta los sectores más lerdos de las clases medias reaccionan, dejan de lado prejuicios, se dan cuenta de que algo anda mal y algo tiene que cambiar. Este reflujo general deja al descubierto muy pronto a los sectores más recalcitrantes de la burguesía, los más inescrupulosos, los que invocan a Dios y el Orden Natural que se encolumnan detrás de un esperpento femenino de quien lo que más se recuerda es su estulticia y su afición a gastarse el dinero de los demás en artículos de lujo para ella y sus hijos.
Pero tranquilos, esos sectores no tienen el poder político. El poder ahora está en manos de los buenos, ese es exactamente el mensaje que hay que transmitir. Sobre todo cuando vamos a dar, como dije, malas noticias para que los negocios puedan seguir. Necesitamos a un tipo lúcido, culto, despierto. Aquí lo tenemos y encima es negro, perfecto.
El problema de Barack Obama es su falta de experiencia. En realidad no la tiene Obama ni nadie en EEUU. Un presidente mucho mejor para los EEUU en este momento sería Nestor Kirchner.
Me explico, pero no es ninguna idea del otro mundo: la burguesía yanqui tiene que recurrir por primera vez en mucho tiempo a algo que no sabe hacer: demagogia “izquierdista”. Yo me juego cualquier cosa (que es lo que se dice cuando no se pone nada en juego, claro) a que Obama, si es lo vivo que yo pienso que es, estuvo estudiando la historia de “algún país sudamericano” atentamente. Algo ha aprendido: durante la campaña electoral nunca embarrarse explicando medidas concretas a pesar de que la situación arda. Como sustitución utilizar un tono muy emotivo, porque la mejor forma de callar es a los gritos. Yes We Can, es todo lo que tienes que saber, muchacho. Todo saldrá bien.
Pero claro, le falta muñeca: durante el famoso salvataje salvaje no tuvo ni el reflejo de deslizar una crítica que pudiera poner en duda o reducir en tres monedas la inyección de dinero público en los negocios privados. En su discurso inaugural no pudo esperar ni cuatro párrafos para hablar de "nuestros valientes soldados en Irak, y Afganistán”, tan pronto que parecía a punto de enviar más. Ahora nombró el gabinete y ya es evidente que este muchacho es menos alternativo que Miranda. ¿La solución? Dijo que todo, todo, todo lo va a decidir él, que él es el agente del cambio y que no importa quién esté en qué puesto. El cambio soy yo es la divisa luiscatorcesca de cualquier político sudamericano que tiende a convertir su mera presencia y su magnífico carisma en el “cambio” tan anhelado. No importa qué ministros ponga, ni qué políticas implemente, ni – en última instancia – qué ocurra con su bienestar, querido ciudadano: Ud. me votó porque quería un cambio y el cambio se ha producido: ¡Gané yo! Esté conmigo y ganará Ud. también.
Muchos norteamericanos están empezando a sentir ya un gustito amargo, sospechoso y para muchos inesperado. Pero ¿para nosotros? Aburridamente previsible.
Es triste que la desilusión sea el destino final de toda ilusión, me refiero a ilusiones honestas y legítimas (porque las hay pelotudas e imperdonables también).
Nadie se piense que esto es un anuncio de la decadencia del Imperio. Mejor dicho: está en decadencia pero una decadencia que puede durar muchísimo más de lo deseable, que sería cinco minutos. Sí creo en cambio que se produce un evidente salto de calidad en la situación. De mala calidad por desgracia.
¿Qué hacer? preguntaba el tío Vladimiro. Y bueno, yo todavía lo leo. Puro snobismo vintage lo mío.
24.11.08
Tarantino is dead
Thomas Frank es un escritor e intelectual de los EEUU. Yo no lo conozco más que por algún artículo. Escribe en Harper, The Wall Stree Journal y en el New York Times. Uno de sus libros se llama ¿Qué pasa con Kansas? y habla de cómo la ultraderecha conservadora americana ha arrebatado el discurso a la izquierda y ha logrado imponer sus políticas gracias a los votos de los trabajadores.
No los voy a aburrir yo repitiendo lo que el tipo dice en este periódico que me gusta cada día más. Pero tampoco resisto la tentación de citar la frase más estremecedora y la advertencia más seria a toda esa izquierda alternomoderrrrrna que ya no sabe cómo escapar de la evidencia:
(Sarah) Palin usa un lenguaje populista ferviente; incluso emplea la expresión clase obrera, que ni siquiera he visto pronunciar jamás a los progresistas.
La "clase obrera" desterrada por la izquierda y agitada por la ultraderecha es el resultado del inmenso y empalagoso postre conceptual del que parece imposible salir todavía, porque es muy pegajoso o porque es muy dulce o porque Tarantino quizás todavía puede hacer una película buena. El posmodernismo está muerto, pero su herencia de ilusionada parálisis no.
Atenta la neurona, decía el maestro.
11.11.08
Egdireloc
Determinar lo que es real es complicado si lo miramos desde el punto de vista de lo que permanece. Es conocido el relato de la flor de Coleridge: si uno sueña con una flor - digamos una rosa - y se despierta con esa rosa en la mano... ¿Entonces qué?
Bien, ahora preguntémonos lo siguiente: aún si eso sucediera ¿qué quedaría de esa rosa “real” que tendríamos en la mano? La rosa real no es menos temporal que la rosa del sueño. Acaso más precisa, pero esta precisión es la que hace aún más extraño el hecho de que desaparezca sin dejar rastro. Porque desaparecen sin dejar rastro.
Y también yo que escribo, y ustedes que leen. Y los que no leen.