21.12.07

Constitución... Retiro.

Leo en el diario que querían establecer un impuesto a los patrimonios que superan los $ 500.000, o algo así, en la provincia de Buenos Aires. Y parece que un particular protestó, presentó un recurso frente a la justicia - perdón: la Justicia - porque dicho impuesto sería inconstitucional. Raudamente las autoridades lo han retirado y estudiarán algún otro instrumento impositivo. Seguramente aumentar el IVA, o cobrar un impuesto a las fortunas superiores a $ 2.000, que esto seguramente no es inconstitucional habida cuenta de las veces que se ha articulado con todo éxito.

No seré yo quien niegue el sacrosanto derecho a la propiedad privada libre de molestas cargas impositivas que asiste a los sufridos habitantes de los countries. Simplemente me pregunto: un indigente, un tipo sin laburo, un obrero que cobra una luca y chirolas, esa gente ¿no podría plantear la inconstitucionalidad (perdón por el vocablo horrísono) de su situación?

Digo nomás. Porque si la constitución patria ampara y cubre a un propietario de medio millón de pesos en patrimonio de una carga impositiva que a todas luces no va a modificar grandemente su tren de vida ¿no ampara a tantos miles de tipos que no tienen un mango? ¿No puede un indigente apelar a la justicia y decir "mire, nadie me da un laburo, o si me dan no llego a cubrir mis necesidades mínimas"? ¿La constitución no tiene ningún artículo, inciso, frase suelta que diga algo acerca de esta gente? ¿Tan fácil es encontrar en la Carta Magna (Magna, che, no me digan que no impresiona) protección para unos y tan difícil para otros?

Me dirán: "Ud. quiere fomentar la vagancia, el estado benefactor, mantener a inútiles que no quieren laburar". Curiosamente esto se dice cuando uno pide un estado que atienda a la gente que a todas luces lo necesita, pero nunca se dice cuando el estado amenaza con rascar unas moneditas de los bolsillos pudientes.

¿Por qué no se dejan de joder con la constitución? ¿A quién quieren engañar, muchachos? Suban el IVA, aumenten el impuesto a la sopa, que suba el precio de los alimentos y la canasta básica, metan a chorros indigentes en celdas pavorosas y a torturadores en coquetas dependencias VIP, sigan con este circo.

Pero no vendan más "constitución", que todos sabemos lo que es eso: la terminal del subte.

10.12.07

Yo te dije...

I - Deciamos ayer...

Primero recordemos que esto ya se dijo, como para que no vengan despues con que "ah, claro, ahora porque perdio el referendum tomamos distancia ¿no?".

II - Nociones

Dicho esto, a ver si podemos fijar una nocion simple: "socialismo" significa - entre otras cosas - "propiedad colectiva de los medios de produccion" ¿si? Muuuuy bien. Esto quiere decir que si no hay propiedad colectiva de los medios de produccion, si no se expropia a la burguesia, si no se liquida al capital como clase, entonces no hay socialismo sino capitalismo.

¿Ta clarito?

Muy bien, ahora veamos ¿Que pasa en Venezuela? ¿Hay propiedad colectiva de los medios de produccion? No ¿Monopolio estatal del comercio exterior? Tampoco ¿Se expropio a la burguesia? Ni un mango.

Lo mismo se puede decir de Bolvia, Ecuador, ni que decir Brasil o Argentina.

¿Entonces? ¿No se vino el zurdaje, Monona?

No, miren, no se vino nada.

III - Lo que se vino

Los llamados lideres bonapartistas surgen en latinoamerica basicamente ante dos condiciones. Una es la bancarrota politica total de la burguesia. En Venezuela, luego del impresentable y sanguinario gobierno de Carlos Andres Perez, los "partidos tradicionales" (ADECO y COPEI) quedaron disueltos en la nada. Algo parecido paso en Bolivia luego del inolvidable virrey anglofono Mr. Sanchez de Losada. En todos los paises de latinoamerica el modelo neoliberal quedo por lo menos en entredicho y los partidos tradicionales estallaron. Hubo que "girar a la izquierda".

La burguesia odia al lider bonapartista en la misma medida en que depende de el. El lider bonapartista viene a salvar a la burguesia de si misma, obligandola a - y aqui viene la segunda condicion - repartir excedentes. Particularmente un buen momento en el mercado internacional para los commodities: trigo y carne argentinos en el '45, petroleo venezolano muy caro en el 2000. Con esta repartija el lider bonapartista sostiene su poder politico... mientras puede.

Durante ese "mientras" ¿que ocurre? La burguesia sale de su confusion, se rearma, genera nuevas opciones politicas, inventa nuevos cuentitos, gana algo precioso: tiempo.

El lider bonapartista es en realidad quien viene a salvar a la burguesia. No me crean a mi, creanle al Gran Juancito, que de esto sabia un monton:

Si la revolución francesa terminó con el gobierno de las aristocracias, la revolución rusa termina con el gobierno de las burguesías: empieza el gobierno de las masas populares. (…) Si nosotros no hacemos la revolución pacífica, el pueblo hará la revolución violenta. La solución de este problema hay que llevarla adelante haciendo justicia social a las masas. Ese es el remedio que, al suprimir la causa, suprima también el efecto. Y desde que el mundo es mundo, la obra social no se hace más que de una manera: quitándole al que tiene mucho para darle al que tiene demasiado poco. Es indudable que eso levantará la reacción y la resistencia de estos señores (el empresariado), que son los peores enemigos de su propia felicidad, porque por no dar un 30 por ciento van a perder dentro de varios años, o dentro de varios meses, todo lo que tienen, y además las orejas.*

La burguesia es la peor enemiga de su propia felicidad... ¡que lo pario! Por algo este malnacido fue el politico burgues mas astuto, audaz e inescrupuloso que tuvimos jamas.

Hoy los enemigos de su propia felicidad (incluyendo a varios piojos resucitados)putean sin cesar al tandem K/Cristina, a Evo, a Lula y por supuesto a Chavez. Para estos ignorantes son "el zurdaje". Y sin embargo ¡cuantos servicios les deben!

IV - Servicios prestados

Durante las insurrecciones del campesinado boliviano en 2003 la burguesia del altiplano estaba para el cachetazo. Las comunidades indigenas mas pobres - explotadas hasta el hartazgo en un territorio del que las multinacionales no dejan de sacar gas a precios de risa mientras sus dueños se mueren de frio - estallaban de rabia y morian frente a los militares que mandaba Mr. Sanchez de Lozada.

Evito - que andaba de viaje por Europa haciendose su campaña como cualquier politico burgues - paro todo, tomo el poder e inicio su "revolucion": cambio el calendario normal por el inca, se puso un poncho, despues se puso un pulover, despues hablo en quechua y les dijo a los europeos que tranqui, que no iba a expropiar nada. De hecho no expropio nada, pero claro ALGO tenia que hacer: les pidio a las multinacionales que paguen unos royalties menos miserables. Ahi quedo todo y ahi sigue ¡Temible Lenin aymara!

¿Que decir de K? Luego del siniestro decanato menemoide y del mas salvaje acto de pillaje del que se tiene memoria perpetrado por el sector financiero del capital parece mentira que el capitalismo siga vivo. El Nestor lo hizo: reinstauro el poder del capital y su representacion politica, los empresarios levantaron dinero con pala, las reservas crecieron - con el boom de la soja, no olvidar la segunda condicion - hasta cotas historicas y la pobrecita "izquierda marxista" argentina quedo mas desnutrida que nunca.

Sin embargo la recalcitrante imbecilidad de la derecha liberal (y fascista, que nunca dejan de ir de la manito) escupe contra Nestor/Cristina por... ¡la corrupcion! Un monton de blogcitos liberales, fachitos, muchos con tufillo a lobby y a service deploran la "falta de calidad institucional" en Argentina... Claro che, la Argentina era Suiza hasta que llego K. Vamos, riamonos un poco que es gratis.

¿Y Chavez? No solo se canso de ganar elecciones, ademas de eso tuvo de rodillas a la burguesia venezolana luego del fallido golpe de 2002 durante el cual hasta la mayor parte de las FFAA venezolanas estaba dispuesta a seguir a Chavez hasta el final. La burguesia demostro su completa impotencia.

Era el momento ideal para hacer lo que evidentemente habia que hacer: liquidar a la burguesia como clase tal como la burguesia ha jurado liquidar al movimiento bolivariano. Armar a las masas chavistas, expropiar al capital e instaurar el socialismo. No el "Socialismo del siglo XXI", que se parece demasiado al "Socialismo del Dia del Arquero", sino simplemente el socialismo tal como lo enseño el amigo Carlitos.

Porque socialismo hay uno solo. Ni "nacional" ni "criollo" ni "caribeño" ni con maracas.

V - ¿Pero entonces?

Alguno me dira: "¿Pero al menos Chavez no tiene elementos progresivos en su gobierno?". Claro que los tiene. Su gobierno es comparativamente mejor que los que lo precedieron. Pero no se trata de eso.

La razon por la cual la burguesia se ve obligada a la repartija es simplemente su debilidad relativa. En tanto persista esta debilidad el lider bonapartista puede jugar a dos puntas, ese es todo su "proyecto politico". Pero esa debilidad no es eterna. Llega un momento en el que la burguesia se fortalece y vuelve a reclamar las riendas del poder politico que tuvo que abandonar para no perder el poder economico.

La perdida del referendum indica no solo un reagrupamiento politico del capital, sino tambien un reclamo dentro de las mismas fuerzas chavistas, en las cuales el proletariado esta encorsetado y no tiene la menor independencia de clase.

El proletariado venezolano no tiene un partido propio, y Chavez cree que el futuro de una revolucion depende de unos cuantos miles de votos. Esta pelicula ya la hemos visto demasiadas veces: Torrijos, Goulart, Velazco Alvarado, Torres, Juancito...

Asi que yo apuesto lo que quieran a que esta termina igual, a menos que la izquierda deje de "acompañar experiencias", que de eso algunos ya estamos hartos.



* Muy revelador discurso del 7 de agosto de 1945, a los cadetes del Liceo Militar.

28.11.07

Silenciosamente. A los gritos.

En el post anterior alguien comenta esto:

Cuando pienso en el capitalismo me pregunto como la naturaleza da tanta perfección a los organismos que crea y, a su vez, no preveé que estos logren en su interacción armonía, ¿por qué será?, puede que estemos condenados a movernos en un sistema destructivo que opaque la perfección que nos fue dada, o puede que tras un proceso el sistema alcance cierta perfección.

Y
alguien más contesta:

...interesante lo que dice, pero me parece que confunde la obra de la naturaleza con los desmadres del ser humano.La naturaleza tiene sus armonías, a partir del momento en que el hombre hace cultura, se pone al márgen de ella. Cosa que por un lado permite crecer, pero por otro lado ... así nos va.

Estamos acostumbrados a pensar que el mundo es perfecto, que la naturaleza es perfecta y que los seres humanos la alteramos y destruimos. Es una visión posible del asunto. Pero hay otra.

Cioran decía por ejemplo que la naturaleza es una "torturadora genial", y para los cátaros el universo que conocemos no pudo ser obra de ningún dios sino del diablo.

Por "universo" se quiere decir todo el universo, no solamente lo que podríamos llamar el mundo de los seres humanos. La existencia misma sería intrínsecamente perversa y estaría contaminada por una especie de pecado original. En ese sentido los seres humanos sólo estarían llevando hasta el paroxismo una esencia destructora ya presente en la naturaleza de las cosas, de la que nosotros no seríamos más que la máxima expresión.

La vida locura de la materia, la materia locura del tiempo. La sensata nada se volvió demente y empezó este proceso nefasto del que somos el último escalón, el mono loco; por lo que es mejor ser nada que mineral, mineral que vegetal, vegetal que animal, animal que humano.

Siguiendo al amigo Cioran encontramos que nuestros vicios son más fuertes que nuestras virtudes porque están arraigados en nuestros instintos naturales, así que nuestra realización depende más que nada de nuestros peores impulsos: la bondad, la cortesía, la mesura y la renuncia nos anulan y cercenan mientras que la violencia, la desconsideración y la avidez son las manifestaciones primarias y auténticas de nuestro ser.

Y mirada en sí misma la naturaleza tiene poco de "perfecta" si advertimos que es un reino de terror. Henry Michaux lo dice mejor que yo:

Quand un poisson des grandes profondeurs, devenu fou, nage anxieusement vers les poissons de sa famille à six cents mètres de fond, les heurte, les réveille, les aborde l'un après l'autre:

- Tu n'entends pas de l'eau qui coule, toi?
- Et ici on n'entend rien?
- Vous n'entendez pas quelque chose qui fait "tche", non, plus doux : "tchii", tchii? Faites attention, ne remuez pas, on va l'entendre de nouveau.

Oh Peur, Maître atroce!

Le loup a peur du violon. L'éléphant a peur des souris, des porcs, des pétards. Et l'agouti tremble en dormant.
*

Así que quizás el mundo es fruto de un designio más bien perverso. Dejando de lado que hubo épocas y épocas este parece un argumento bastante sólido si se ve la marcha general de la especie.

Pero cuando hablamos del universo como un ente perfecto o imperfecto en realidad no lo estamos comparando con nada existente – ya que nada existe fuera del universo -; sólo lo estamos comparando con lo que somos capaces de imaginar. El estambre de una flor, la mano de cierta mujer o la arquitectura del átomo se nos antojan maravillas; la degeneración globalizada, una masacre, la jeta de un torturador se nos aparecen como abominaciones absurdas. El fondo que contrasta estas figuras es nuestra imaginación, el resultado es fascinación o repugnancia. Y nuestra imaginación, nuestra fascinación y nuestra repugnancia también forman parte del universo.

El judaísmo clásico plantea una idea interesante: el hombre es asociado de Dios en la obra de la creación. O sea que nos es dado empeorarla o mejorarla.

Si damos un paso más que los judíos y prescindimos de fantasmas nos damos cuenta de que los dioses no pintan absolutamente nada en esto: el destino del mundo está en nuestras manos, y sólo en las nuestras. Esto no es arrogancia ni tampoco pesimismo, es pura responsabilidad: mientras no esté dicha la última palabra podemos mantener una duda razonable y pensar que el destino de la especie aún tiene una posibilidad. Hacer algo respecto de esto es una obligación, oportunidad, utopía o sueño que nos interpela todos los días. Silenciosamente. A los gritos.

Es verdad que hasta el momento quizás nos ha ido más mal que bien, pero también es cierto que hemos conocido cosas muy parecidas a la felicidad. Ya el hecho de que exista la palabra sugiere que quizás exista la cosa, o que pueda ser inventada.

Alguno dirá que el daño ya está hecho, que aún si lográramos algo parecido a la felicidad no compensará las penurias que tantos ya han sufrido irremediablemente: "¿Qué revolución compensará las penas de los hombres?" se pregunta certeramente alguien.

Quizás el hecho de que sigamos aquí leyendo esto, y de que después lo olvidemos y persigamos otra idea, otro deseo y otro destino indica que queremos seguir, que no queremos abandonar, que hay una lúcida locura llamada Razón que nos dice que todo es posible.

Buenas tardes.



* Traduzco ineptamente :

Cuando un pez de las grandes profundidades, enloquecido, nada ansiosamente hacia los peces de su familia a seiscientos metros de profundidad los urge, los despierta, los aborda a uno detrás del otro:

- ¿No oyes el agua que corre, tu?
- ¿Y aquí no se escucha nada?
- ¿No escuchan algo que hace "tche", no, más suave: "tchii", "tchii"?
- Presten atención, no se muevan, se va a escuchar de nuevo.

¡Oh Miedo, Amo atroz!

El lobo teme al violín. El elefante teme a los ratones, a los cerdos, a los petardos. Y el agutí tiembla cuando duerme.



17.11.07

It's oh so expensive, darling

A veces los habitantes del imperio americano dan lástima. Una buena muestra de que el dinero no puede reemplazar las neuronas es esta.

Pagan una millonada por comer un postre que tiene entre sus ingredientes... oro comestible. Una barbarie casi palpable.

El complemento ideal del oro comestible es por supuesto la cagarruta de roedor, exquisito maridaje gastronómico que díganme si no es la síntesis más perfecta del capitalismo global.

No sé, yo creo que el imperio romano decaía con más clase, che.

No pude evitar recordar - quizás para purificar un poco el aire - la figura del querido maestro Yasunari Kawabata, que vivía en lo que él denominaba refinada pobreza.

Buenas tardes.

5.11.07

Esa patria. Esa sí.

DIEZ DÉCIMAS DE SALUDO AL PUEBLO ARGENTINO

Allá en mi pago hay un pueblo
que se llama no me olvides;
quien lo conozca que cuide
su recuerdo como gema,
porque hay olvidos que queman
y hay memorias que engrandecen,
cosas que no lo parecen,
como el témpano flotante
por debajo son gigantes
sumergidos, que estremecen.

Mi pueblo es un mar sereno
bajo un cielo de tormenta:
laten en su vida lenta
los estrépitos del trueno.
Pudo engendrar en su seno
las montoneras de otrora
y cuando llegue la hora,
mañana, también podrá
clavar a su voluntad
mil estrellas en la aurora.


No hay cosa más sin apuro
que un pueblo haciendo la historia.
No lo seduce la gloria
ni se imagina el futuro.
Marcha con paso seguro,
calculando cada paso
y lo que parece atraso
suele transformarse pronto
en cosas que para el tonto
son causa de su fracaso.

Mi pueblo no es argentino,
ni paraguayo, ni austral;
se llama "Pueblo Oriental"
por razón de su destino.
Pero recorre el camino
de sus hermanos amados,
el de tantos humillados,
el de América morena,
la sangre de cuyas venas
también late en su costado.

Mi pueblo no estuvo ausente
ni mucho menos de espaldas
a la trágica y amarga
historia del continente.
Fuimos un balcón al frente
de un inquilinato en ruinas
-el de América Latina
frustrada en malos amores-,
cultivando algunas flores
entre Brasil y Argentina.

Pero mucho no duraron
las flores en el balcón,
el rosquero y su ambición,
imprudente, las cortaron.
Y fueron las mismas manos
que arruinaron el vergel,
las que acabaron con él,
las que hoy muestran, codiciosas,
en vez de un ramo de rosas
unas flores de papel.


No falta el bobalicón
nostálgico del jardín,
pero entre todos el ruin
es el que trajo al ladrón;
ése no tiene perdón:
si protegen sus ganancias,
la decencia y la ignorancia
del pueblo, son sus amores;
no encuentra causas mejores
para comprarse otra estancia.

Ese sí, no es oriental,
ni gringo, ni brasilero;
su pasión es el dinero
porque es multinacional.

Mentiroso universal
desde que vino Hernandarias,
piensa en sus cuentas bancarias
ponderando a los poetas
que hacen con torpes recetas
canciones estrafalarias.

Así pues, no habrá camino
que no recorramos juntos.
Tratamos el mismo asunto
orientales y argentinos,
ecuatorianos, fueguinos,
venezolanos, cuzqueños;
blancos, negros y trigueños
forjados en el trabajo,
nacimos de un mismo gajo
del árbol de nuestros sueños.

Y ahora reciban, señores,
un saludo fraternal;
dice mi pueblo oriental:
ya vendrán tiempos mejores.
Cifra de nuestros amores
poncho patria en el espanto
de mi pueblo y sus quebrantos
no les puedo conversar,
sólo les quise entregar
su corazón con mi canto.


Alfredo Zitarrosa

Para bajárselo.

30.10.07

País Generoso

La frasecita se repite en Argentina hasta el cansancio ¡Qué país generoso!

Ilusos.

Dense una vueltita por España y me cuentan. Expongo dos ejemplos.

I – Aia, me estresé.

Las “licencias por stress” son comunes en Europa, he conocido casos de dos meses con licencia por stress. Dos meses ¿eh? Con goce de sueldo y todo. Pero resulta que ahora hay una nueva causa de stress: el cambio de horario.

El fin de semana hubo que atrasar el reloj para lograr el mejor aprovechamiento de las horas de luz durante el día, igual que en Argentina. En definitiva no parece demasiado motivo para quejarse, al fin y al cabo ganamos una hora de sueño (o de lo que se quiera) durante el finde.

Pues bien, resulta que esto genera “stress”. Léanse las notitas: no faltaron los diarios explicando que esto genera trastornos, ansiedad, problemas de concentración y vaya a saberse qué más. Gente hay que ha pedido y obtenido licencias justificadas para faltar al trabajo a causa de que… su fin de semana fue una hora más largo.

¿No me creen? Miren
acá y acá.

II – El hermano del candidato

El segundo ejemplo consta de un par de diálogos de los que puedo dar plena fe porque fui protagonista de ellos en la figura del Entrevistador. Observen cómo la idiosincrasia española derrota al sistema capitalista a fuerza de pura inepcia:

Situación: oficinas en zona céntrica de Barcelona, cerca de Paseo de Gracia. Necesitamos determinado perfil profesional con ciertas características técnicas especiales que se consiguen con alguna experiencia y que el mercado español definitivamente no facilita. El Entrevistador (un servidor) desgasta su cerebro con currículums que parecen redactados por un primate alcoholizado.

Se presenta el Candidato. Un tipo delgado pero de mejillitas fofas en medio de las cuales salta una naricita respingona. Técnicamente anda más o menos pasable si consideramos la pobreza franciscana y dramática de perfiles técnicos en España. La actitud es algo molesta: habla de más, da innecesarias vueltas, etc. Pero como en España es común hablar de más (“ha llovido… ¿Has visto cómo ha llovido? Hombre… que cuando llueve no hay caso tío, te mojas… La lluvia es así, claro… es que estaba nublado y cuando se nubla… ¡pues llueve! Y claro, que te mojas y no hay caso, leches… ¿has visto la lluvia?”) lo dejo terminar para preguntarle finalmente:

Entrevistador: - ¿Me podría decir bajo qué condiciones quisiera Ud. entrar en nuestra organización? Me refiero al tipo de contratación, salario, etc.

Candidato (impasible): - ¡Ah sí! Pues claro: lo que yo necesito es que si me contratan a mí es que tienen que contratar también a mi hermano.

E (que cree no haber oído bien): - ¿Eh?

C: - Es que él me ayuda en todo, trabajamos siempre juntos y tenemos muy buena… muy buena…- mueve las manos como sosteniendo un huevo de avestruz - relación de trabajo ¡eso! Y es que yo con mi hermano… ¡vamos! es que no lo puedo tener lejos ¿sabe Ud.? Porque…

E (con una mirada algo incrédula): - Es que – perdone que lo interrumpa – yo me refería a exigencias de tipo profesional…

C: - ¡Pues claro! Es que se trata de una cuestión profesional precisamente. Yo trabajo con mi hermano muy bien, y sin él… vaya… que me lo pondría muy difícil…

E (parpadeando ostensiblemente totalmente confundido y colocándose por error un chupetín en la oreja): - Bueno… ehm… no sé… ¿tiene un CV de su hermano?

C: - Claro, aquí tiene.

Situación 2: Entrevista con el hermano, más por curiosidad que por otra cosa, mismo lugar. El hermano es un individuo esmirriado y prematuramente avejentado, una versión exprimida del anterior.

C: - Bueno, lo que yo hago fundamentalmente es ayudar a mi hermano, claro. Yo le hago presentaciones powerpoint y eso…

E (mirando el currículum): - Pero aquí dice que Ud. ha participado en proyectos y que ha efectuado algunas tareas de nivel técnico…

C: - ¿Dónde…? ¡Ah! Claro… es que yo esa parte del currículum no la he visto, sabe…

E (Estupefaccionado): - Pero… eehhmm… este es su currículum… ¿no? – digo mirándolo a los ojos de abajo hacia arriba.

C (con toda soltura): - Sí, es que vea Ud. mi hermano me ha ayudado a hacerlo y pues bueno… que ha agregado algunas cosas…

E:…

C: - Bueno, sí, digamos que es un error, ignore esa parte por favor. Concretamente lo mío son las presentaciones powerpoint… Pero lo que es yo aprendo rápido ¿eh? ¡Tengo una gran capacidad de aprendizaje!

E (Sintiendo intensamente el significado de la expresión “choque cultural”): ¿Y tiene alguna… exigencia… digamos… respecto de su ingreso en esta empresa? – pregunto casi temerosamente.

C: - Si, por supuesto, yo es que tengo que trabajar con mi hermano. Solo… pues no me hallo sabe Ud. El me guía y me va… pues llevando ¿se da cuenta? Hasta que yo me sienta libre y gane confianza ¿me comprende?

E (dando a la pregunta un tono harto significativo): ¿Ud. tiene treinta y nueve años me dijo?

C (inmune e impune): Exacto.

Me abstengo de preguntarle si va al baño sólo, o si tiene novia. Imagino detalles fascinantes e inmediatamente decido que lo mejor es no pensar. Se me ocurre una broma pesada: secuestrarlo y soltarlo en Buenos Aires. Comprendo que más que una broma pesada sería un asesinato; tipos así en la patria argenta no podrían caminar ni dos cuadras conservando la ropa puesta.

Por eso me hace muchísima gracia cuando en Argentina la gente dice que otros países están mejor porque “es que nosotros somos vagos y no laburamos” o “nuestro problema es que no somos competitivos”. Tanto en el nivel comercial (la atención al cliente en España es espantosa) como en el mercado de trabajo es difícil encontrar un mercado menos competitivo.

España combina las ventajas del estado de bienestar europeo con una población que aún no sale de un provincianismo notable: téngase en cuenta que esta entrevista tuvo lugar en pleno centro de una ciudad como Barcelona.

Tampoco quiere esto decir que todos los españoles sean así, lo que sí es cierto es que gente así en Argentina no existe. No porque no puedan nacer, sino porque la feroz selección natural no los deja desarrollarse.

Así que cuando digan "país generoso"... no dejen de pensar en Europa, amiguitos.

18.10.07

Les Amours d'Abeilard et d'Abeilard

El asunto es así, miren: monseñor Tomasso Stenico es un alto cargo de la Congregación para el Clero del Vaticano. Resulta que el hombre fue filmado sin que lo supiera mientras le decía a un joven que era "atractivo" y que la homosexualidad no era pecado.

Lo interesante es la explicación que dio: dijo que no es homosexual sino que fingió serlo para "aprender" sobre los homosexuales que dañan a la iglesia desde dentro y "desenmascararlos". También dijo que lo hizo para "redimir a las victimas" del pecado.

Muy bueno.

El video es verdadero. El sacerdote soy yo, pero se ha tratado solo de una banal equivocación que espero aclarar lo antes posible ante mis superiores

Pretendí ser homosexual, un ladrón entre ladrones, para entrar en contacto con aquellos que dañan la imagen de la Iglesia con prácticas homosexuales dentro y fuera del Vaticano

¡Qué digo! Buenísimo.

Ya sabemos que el sacerdocio es precisamente un sacerdocio. Y exige sacrificios. Hay que aprender del enemigo, y para eso qué mejor que meterse en su piel, en sus hábitos, hasta en sus mínimas actitudes.

Y no debe el santo varón arredrarse: hacerse habrá lo necesario para mejor desenmascarar a Satanás. Medias con ligas, tacones, mucho rimmel y ahí va Tomasso, santo varon mezcla de agente secreto y moderno templario, a las tres de la matina derechito hasta abajo del puente donde lo esperan los muchachos.

Durante afanosas horas, simulando pecar estará en realidad estudiando detenidamente las costumbres de los que practican las más escabrosas aberraciones contra madre natura, desde la sodomía alcoholizada hasta la cambiadita vuelta y vuelta. Ni las más repugnantes prácticas habrá de ahorrarse este verdadero mártir de la fe, a las horas en que las familias de bien duermen el sueño de la bendita ignorancia.

El problema es – si los muchachos de la cruz me permiten una alarmada opinión – que el ejemplo cunda. Que el celo por ejercer de esta sacrificada forma la defensa de la cristiandad prenda como un incendio entre el clero y los portadores de hábitos salgan en tropel a invadir hasta los más recónditos garitos, a aventurarse en los abismos carnales más fétidos y a no privarse ni de los ravioles con tuco como doble forma de celo en la piedad y severa mortificación de la carne.

En fin.

El hábito de la mentira lleva muchas veces al ridículo. Una experiencia casi bimilenaria en el poder y la seducción de las almas no borra el hecho de que quien miente una y otra vez termina degradando su escala de valores hasta un punto en que cree que el resto del mundo es tan estúpido como para creerle. Y creer estupido a todo el mundo estupidiza.

Debe ser penoso vivir así.

Pero vamos a quedarnos con lo simplemente gracioso, con el amigo Stenico intentando levantarse a un muchacho y luego saliendo a dar su ingenua cátedra. Al fin y al cabo eso no hace mal a nadie. Por eso es gracioso.

El problema es que la mentira puede servir para ocultar cosas sobre las que definitivamente no se pueden hacer chistes.

La pederastia por ejemplo.

Buenas tardes.

5.10.07

Multiculturalidad si, pero no.

Hace unos días hubo que soportar otra de esas polémicas sin seso que desatan todos los lugares comunes posibles en Europa. Se trata de una niña hija de árabes a la que no querían dejar ingresar al colegio mientras usara el hiyab, una prenda de vestir con forma de pañuelo que cubre la cabeza de la mujer.

La progresía

Los primeros balbuceos correspondieron a cierta progresía europea que oculta su desprecio por los inmigrantes detrás de la lucha contra un supuesto fanatismo religioso. Gente que quisiera que los inmigrantes fueran chics y moderrrrnos como nosotrossss ¿vistes?. Así que se subieron al caballito de batalla de "No dejemos penetrar la religión en la escuela pública" del brazo con los católicos reaccionarios "No dejemos entrar al Islam en la escuela pública" y los skinheads "No dejemos un inmigrante vivo". Muy bello.

Alguno dirá "Pero no dejar entrar la religión en la escuela pública ¿no es una política de izquierda"? Yo creo que la pregunta revela falta de sentido fino en un tema peliagudito como la educación, cuyo análisis lo reclama.

La primera reflexión que cabe es preguntarse por el límite entre lo religioso y lo cultural. El hiyab tiene un origen religioso, es cierto, como tantas otras cosas que hoy pertenecen a la cultura. El que diga que las fronteras entre ambas cosas es confusa (sobre todo en ciertas culturas) estará posiblemente en lo cierto, pero conviene aplicar un poco de ojo e inteligencia. En Europa no es raro ver chicas con la prenda de marras combinada con unos vaqueros, así que querer darle un significado religioso absoluto es tirar de los pelos a la realidad.

Pero hay algo más alarmante, y es que si se expulsa a esta chica lo que está haciendo la escuela pública es sabotearse a sí misma. En EEUU – país demencial si los hay – existe una fuerte corriente que apoya la home education, es decir, educar a los chicos en el hogar, quitarle al estado la posibilidad de integrar a la población mínimament; y enseñarle a los hijos cualquier chifladura que se le ocurra a los padres, acrecentando las desigualdades, el egoísmo, la fragmentación social y ya que estamos la locura general.

Echar a esta chica ¿no es empujar a los padres a enviarla a una escuela religiosa y fomentar el particularismo cultural? Los padres le ponen el hiyab, pero al mismo tiempo la mandan a la escuela pública, lo que ya es un rasgo de integración ¿por qué negársela?

La lucha contra el atraso es necesariamente una tarea difícil para la que se requiere un sistema educativo muy capacitado, capaz de aceptar a todas las personas tal y como vengan de su familia.

Y aquí viene la respuesta a aquello de si hay que dejar entrar la religión o no a la escuela: existe una diferencia grande entre hacer proselitismo religioso en una escuela y traer consigo un bagaje de costumbres - religiosas o no - que vienen de la familia. Prohibir el proselitismo religioso esta muy bien, pero es ridículo creer que se hace algún favor a la educación negando la identidad cultural de cualquiera, porque es desde esa identidad cultural que tendrán que llegar a recorrer otros caminos si pueden, y para eso hay que ofrecerles algo mejor y que lo elijan libremente. Si la escuela no puede aceptar el desafío de integrar a estos chicos ¿entonces para qué sirve?

La feminodia

Faltar no podía la otra pata de la progreseta eurocéntrica: ¡El hiyab es sexistaaaaa!

Claro que no podía faltar.

Fíjense lo que hay que leer en los diarios españoles, disfruten este articulejo que empieza con el título: "No es fe sino doma". Fasten your seat belts… tight.

No hay religión bajo el pañuelo que lleva la niña al colegio, lo que hay es la caspa del machismo eterno.

Hay mujeres a las que se les enseña a taparse, y les hacen creer que es una seña de identidad

¡Qué horror! A casi todos los varones se los obliga a usar corbata bajo amenaza de despido, si vamos al caso. Pero estoy interrumpiendo a la oradora.

Al negarnos a admitir a las niñas y mujeres cubiertas en los centros de enseñanza no vulneramos las costumbres y la tradición de un pueblo al que acogemos sino que defendemos unas libertades que aquí ha costado sangre conseguir…

Me encanta la forma como el feminismo se apropia de las luchas ajenas. No sé a qué sangre se referirá, posiblemente los luchadores antifranquistas murieron en el garrote vil para que las minas burguesas progre pudieran mostrar el culo en Paseo de Gracia. Siempre se aprende algo nuevo.

Para que quede claro:

No hay libertad en el tocado de la niña en la escuela sino doma, adiestramiento y silencio impuestos masculinamente (recontra sic).

Esos paños me espantan. No hablan de fe sino de sometimiento

Es notable el patetismo con el que la menor estupidez es usada como ariete argumental. Nuevamente las variantes del atuendo femenino se equiparan al látigo esclavista con una frivolidad fantástica sin que nadie pida aunque sea un poco de mesura. La desproporción absurda de la propuesta me fuerza a pensar que esta chica en la intimidad fantasea con celosos Otelos.

Aclaremos – por si hace falta – que el hiyab es un simple pañuelo que cubre la cabeza (no el rostro), como los que usan tantas señoras occidentales, no muy diferente de un sombrero si vamos al aspecto funcional.

Pero claro, ya sabemos que todo, (todo es TODO) es interpretable en clave "macho-oprime-fémina". Así que el hiyab también es utilizable como muestra de la brutal opresión que los hombres ejercen sobre las mujeres. Claro que no sirve de nada la opinión de la chica – que por supuesto no quería sacárselo – ya que es fácilmente descartable: la pobre oprimida es una boluda sin voluntad propia y por lo tanto su opinión no cuenta, sino la de la iluminada que represente al lobby feminista.

Lo curioso es que – al menos en Occidente – las restricciones vestimentarias del varón son mucho más fuertes que las de la mujer. La mujer puede usar las prendas que se le ocurran, incluso las masculinas, puede ir a trabajar con las piernas descubiertas, usar corbata, ojotas, y una variedad cromática mucho más amplia que la del varón. Si la vestimenta fuera signo externo de reglamentación – y no deja de ser una hipótesis interesante – es claro que quien está mucho más reglamentado/oprimido en su vestir es el varón, no la mujer. El saco y la corbata en verano, los pantalones largos, el pelo corto son imposiciones sobre la apariencia masculina que jamás han sido recogidas por ningún estudio de género, esos que no dejan de decirnos lo opresores que somos a santo de la menor gansada.

Pero claro, esto no es serio ¿verdad? Declarar al varón oprimido por el hecho de usar corbata, hacer analogías con la soga al cuello... no es serio, no.

Mucho más serio es esto, amén de expresado en fina prosa:

Demasiados años hasta que aquí hemos conseguido enseñar el ombligo – y si fuera necesario el culo – cuando y donde nos da la gana...

Me pregunto si los varones tenemos esa libertad también, ya que estamos...

... y vestirnos como la madre de todas las fulanas si nos place, y echarnos a la noche.

Pero aceptemos todo este valeroso mal gusto y que la mina en cuestión se vista como "la madre de todas las fulanas". Veámosla pasar caminando ampulosamente con una mini provocativa, tacos altos y top descubriendo unos hombros de solarium ¿Ya está? ¿Hemos dejado de ser opresores? ¡Qué ingenuos! El feminismo tiene ya su discurso de recambio:

"El macho opresor obliga a la mujer a exhibirse para el deleite de su vista, somos mujeres-objeto, oprimidas por la publicidad y..."

¿Vieron que fácil? Feminism always wins, my friend... Always

.

23.9.07

Infeliz's empowerment

A veces – la carne es débil – uno hace click donde un segundo antes sabe que no debería. Y así es que por contraste la curiosidad de Pandora se nos aparece entonces como no tan severamente castigada.

¿Qué es el erotismo? Ni idea. Va destinada al fracaso la explicación de ciertos misterios; afortunadamente quizás. Pero es casi seguro que algunas virtudes están más cerca de él que otras. La creatividad, por ejemplo:

People today are more open than they were seven years ago. Today people are used to these parties - they've heard of them and it's not as taboo as it used to be.

O el encanto:

We do a lot of giggling, drinking wine, eating unhealthy food. We look at sex toys and make fun of men and, yes, I know it's rude.

La elegancia quizás. Y sin duda cierto misterio:

Archer's spirited presentation to her guests was often drowned out by loud, raucous laughter as she demonstrated a variety of lotions, lubricants and devices.

I see the discussion about sex toys, about pornography. It's almost lost its taboo.

Say 'almost' I would not, my dearest, but 'utterly'.

Hacer del sexo una mercancía quizás no sea tan malo, es viejo como la humanidad. Hacer del sexo una estupidez, eso sí que es un logro. La trapa más gris, el monasterio más perdido tienen un potencial erótico varias veces superior a nada de esto.

Si al menos se tratara de una orgía como dios manda... Vamos, que incluso la brutalidad puede tener vaya uno a saber qué demoníaco encanto. Pero es notable cómo el mal gusto más rancio puede emparejarse con la sosería más aguachenta.

Y por supuesto, el habitual tufo femiprogre con los chistes de los cuales todos debemos reírnos una vez más. ¿A veeeeeeer...?

...the debate raged over whether a man could be replaced by a vibrating device...

"Why would you ever want a man after this thing?" quipped a guest named Diane. "To cut the grass" deadpanned another.

"This can't hug you afterward, so that's what we need men for" added Archer. "Someone to cuddle with? That's what cats are for!"

De ciertos chistes machistas yo me avergüenzo instintivamente, quizás porque es muy evidente su carácter resentido y - casualmente - consolador. Supongo que de ser mujer me pasaría algo parecido... multiplicado por el hecho de verlos como cosas festejadas, publicadas con aliento y acentos halagüeños.

Se habla de la represión sexual sobre la mujer, y se critica la diferente lectura de determinados hechos según el género. Sólo que se ignoran algunas como esta:

You have a 40 - , 50 - or 60 - year - old woman walking in there wanting to buy something to enhance her love life and a 20 - year - old kid sitting behind the counter who is going to tell them how to use items.

Pero se supone que esto debe ser aceptado porque

Archer sees parties like this as empowering for women.

Ahora el pequeño ejercicio: tomen cualquiera de estas frases que hemos compartido, pero cambien los géneros.

¿Sí? Perfecto: ahora imagínenla en los medios, en los diarios, en internet, en TV. Imagínenla festejada, comentada con risas y aplaudida como paradigma.

Listo. Ahora ¿no queda sólo imaginar los aullidos bienpensantes?

La agresividad del resentimiento antimasculino no se toma el mínimo trabajo de disimulo; si no la notamos es porque nos la empujan desde los medios por la fuerza con tanta intensidad que ya nos resignamos con una media sonrisa que intenta ser comprensiva.

Por mucho menos que esto, por la "o" final de "nosotros", toneladas de papel con estudios "de género" y gritos de rotas cadenas.

Pero esto no es quizás lo verdaderamente triste. Al fin y al cabo uno se siente feliz aunque sea por contraste. Lo mísero de este zeitgeist es que la adulación de la mujer como consumidora de idioteces – de las cuales la primera es precisamente la propia adulación – genera efectos paradójicos que resultan ocultos, otra vez, por mero arte de lo habitual.

Un grupo de mujeres que se ríe de los hombres mientras participan de una fiesta en un bazar de consoladores: parece el argumento del más sarcástico chiste machista. Elevar por los cielos la categoría de looser sólo porque se trata de la mujer no le hace ciertamente ningún favor al género.

La adulación tiene el peligroso efecto de deslizar al objeto adulado insensiblemente hacia los escenarios de miseria y ridículo más recios; y es que el sentido de alerta frente a lo grotesco se adormece. La subcultura feminista hace exactamente eso. Si no me creen: imagínense nada más el 'empowering' que pueden recibir un grupo de tipos riéndose de las mujeres mientras se ponen en pedo e intercambian muñecas inflables.

No me digan que no es glorioso.

Buenas noches.

11.9.07

Paseíto por Pisa

Bien, esto que ven es el Campo dei Miracoli, en la ciudad de Pisa, y por supuesto, la famosa torre.



Si se observa bien la torre no esta inclinada de forma rectilínea sino que tiene una forma más bien bananoide. Esto ocurre porque el arquitecto que la empezó (Bonanno Pisano) descubrió en 1178, cuando iba más o menos por el segundo piso, que el suelo empezaba a ceder... a ceder... Así que el hombre intentó corregir el rumbo, por lo que las columnas superiores intentan enderezarse a pesar de la inclinación general de la torre, con lo que no resultan alineadas con las inferiores.

Subirla es muy divertido: como la escalera es en caracol, uno se balancea alternativamente hacia el centro o hacia las paredes de la torre a medida que asciende. Los escalones están gastados de forma ondulante por este fenómeno. Doy fe que subirla con un par de chiantis encima es aún más divertido que la montaña rusa. Las estadísticas dicen que se inclina entre uno y dos mm por año y la investigación que debería caerse para el 2040. Se ha hecho todo lo posible por enderezarla, pero se complica: enormes barras de plomo en los cimientos, desecación de napas freáticas, e incluso sacar tierra del lado contrario para que se hunda pal otro lau. Complejo.

Pero la torre no es más que el campanile, o sea el campanario de una iglesia, la siguiente:



Este es el Duomo, o catedral. Tanto aquí como en la torre se puede ver el estilo románico pisano. El estilo románico es el primero que adoptaron en general las iglesias, imitando las construcciones romanas: pesadas y grandotas. El pisano le aportaba un toque que consistía en columnas con arcadas ciegas, las que como se ve aligeran y dan un poco de gracia al conjunto.

También podemos ver que lo adornan unas gárgolas. Lo primero que uno piensa es que los alcaloides no debían ser desconocidos en la época:



Y también unas criaturas que yo me abstengo de definir, pero que si aparecieran fuera de una iglesia serían calificadas de pornográficas... por la propia iglesia, pero bueno, ya sabemos que los muchachos son así de permisivos cuando se trata de sí mismos:



Como estas construcciones solían tardar siglos, la norma es la mezcla de estilos: el arquitecto Buscheto la empezó en 1063 y la terminó Rainaldo ya por el s. XII. La guita para construirla se sacó de la que le afanaron a los árabes en Sicilia durante las numerosas peloteras marítimas de la época. Por dentro no es muy llamativa, pero tiene algunas curiosidades para el ojo atento; en primer lugar el techo:



Este techo es totalmente renacentista. Contrariamente al gótico, que se eleva al cielo, el renacentista está influido por las teorías humanistas, así que es un techo mucho más terrenal, recto y bajo en lugar de ojival. En la de San Pietro, en Roma, el techo es casi idéntico. Otra curiosidad es que la cúpula de esta iglesia es extrañamente ovalada, y el Cristo que aparece al fondo tiene – no me pregunten por qué – una pinta para mí absolutamente bizantina ¿Alguien tiene alguna idea?:



Por último el Battistero, es decir el lugar de los bautismos. Antiguamente estaban separados de las iglesias por la sencilla razón de que los no bautizados no podían entrar en ellas, y un necesitado de bautismo es por definición un no-bautizado.



Si bien esto último es irrelevante, no estaría de más restringir el acceso a estas construcciones a más de la mitad de la horda turística que las invade cada año. Estoy harto de ver ignorantes que una vez dentro gritan, se comen un sánguche o sacan fotos con flash (el flash arruina las pinturas por fotoexposición). Las iglesias tienen un ambiente que invita más bien al silencio, y la gente que está muchas veces allí rezando o haciendo lo que sea que haga merece un elemental respeto.

Digamos que la irreverencia del turista ignorante es la clase de no-creencia más estúpida. Iba a escribir "ateísmo", pero me di cuenta de esto: no me sorprendería nada que la mayoría de esas gentes que invaden las iglesias sin entender nada se declarasen de alguna manera creyentes.

Hablando de turistas, lo que no podía faltar: la clásica foto de los turistas haciendo la pose boba de sostener la torre que se cae. Jo jo.





Bueno, yo también la hice :P.

Por último, uno pude tomarse un macchiato en los alrededores, un cigarro en la terracita, y mientras juega una partida de ajedrez puede ver a unos simpáticos tanos atorrantes que se mandan un jazz sorprendentemente bueno:



Buenas tardes.

4.9.07

Ségolène Bachelet


Che, pero qué cosa... ¡Chile era tan bonito! Le llovían flores de todos lados: desde la derecha se elogiaba su disciplina fiscal y su política neoliberal con esas frasecitas tan lindas... "el mejor alumno de la clase", que pintan a los países latinoamericanos como niñitos obedientes, bien peinaditos y un poquito pelotudos que miran hacia arriba esperando el elogio que viene desde el Norte.

Y desde la progresía cultureta también se derrochaba baba por Chile, imagínense: gobierna el Partido Socialista, que como todos sabemos es un partido... ehh... socialista ¿no? Palabrita esta que está a punto de disolverse en el diccionario.

Además, no olvidemos, la presidenta es una... (tiemble la voz de emoción) ¡mujer! Y ya sabemos que cuando se trata de la mujer la izquierda cultureta entra en trance con la mántrica repetición de las orgásmicas gansadas: la mujer gestiona mejor los conflictos, tiene un carisma pacificador, y – a tenor de lo que otra ilustre mujer y argentina recientemente ha dicho sin el menor sonrojo – "...la participación de la mujer le da mayor calidad a la toma de decisiones.". Pero seeeeeeeee, basta con poner a una mina y listo: ganaste calidad, te lo dice cualquier antropólogo. Es que nosotras somos maravishosas, ¿vistes?

Bueno, volviendo al asunto, resulta que estos chilenos desagradecidos salieron en tropel a protestar porque no se enteraron de su propio milagro económico. Diez mil según cifras extraoficiales pero confiables. Y según cifras oficiales en la maravillosa economía chilena el salario mínimo gira alrededor de los 275 verdes mensuales mientras la renta per capita está cerca de los 13.000, con lo que la distribución del ingreso es más o menos igual de equitativa que en una monarquía asiática.

Pero Bachelet es progresista, fíjense lo que dijo ante la protesta, dijo esto, miren qué lindo lo que dijo... Dijo: "En democracia y en mi gobierno los trabajadores podrán siempre expresar pacíficamente sus demandas y defender sus derechos y, eso sí, hay un límite y yo quiero que todos lo entiendan muy bien". Entendido ¿no? Zí zeñorita.

Es bueno que haya límites, lo dicen todos los educadores infantiles, y ya sabemos que todos llevamos un niño adentro. Lo curioso es que nunca hay límites para los carabineros, que salieron a repartir como siempre y detuvieron a más de 350 personas. O sea que habría que interpretar la cosa así: "En democracia los trabajadores podrán siempre expresarse pacíficamente mientras les revientan la cabeza a palos, pero cuidado: tampoco zarparse demasiado con eso de expresarse, que no queremos violencia ¿eh?".

Igual ojo, no es lo mismo que un gobierno conservador, hay grandes diferencias. Los carabineros chilenos por ejemplo, ya no son los mismos que con Pinochito, no, son otros; son carabineros progresistas que pegan golpes democráticos. Otra diferencia es que en los discursos aparece mucho más la palabra "social" y "sustentable". Otra es que... ehhh... ¿ya dije que gobierna una mujer? Ah, bueno, ehhmmm... bueno... que es un gobierno así, progresista, más lindo ¿no?

De todas formas a no preocuparse. Mientras siga Michelita Bachelet nuestros amiguitos de Página/12 no harán ningún chiste ingenioso con ella y transmitirán las noticias con ese tonito cauto y neutro con el que nos dan a entender este mensaje: "che... ¡es de izquierda!", igual que con K, igual que con todo, bah.

Y bueno, ya sé qué me dirán: Pinocho era peor. Todo puede siempre ser peor ¿no?

Estamos rodeados.

Bonus track: En Chile pasan también cosas de indudable valor. Echen una ojeadita a
esto, por favor. Y no me lo agradezcan, el blog es un sacerdocio.

28.8.07

Money., money, money...

Las vacaciones me han permitido recobrar fuerzas, fuerzas que me encantaría invertir en algo productivo: me iría ya mismo a las Bahamas.

En fin, seguimos con estos debates que hacen de Jugo de Ladrillo el blog más popular entre los amantes del manga.

I - Sobre la peligrosidad de las citas

El que haya seguido algunos debates por acá sabrá que no soy muy amigo de las citas. Hay varias razones.

Una es que me parece que se abusa de la cita. Los psicólogos, los científicos, los cientistas sociales... los marxistas, agh! La cita es ley.

No es que me oponga a las citas, sólo me parece que cuando se las formula se olvida que leer algo es sólo una parte del asunto, queda mucho por delante: aplicar la cita al punto del que se trata, demostrar su relevancia para sostenerlo o refutarlo y por último asegurarse de que el autor no ha corregido su encuadre posteriormente, o bien que otros autores – contando con más datos – no lo han hecho.

Y esto vale mucho más cuando se habla de autores de obras profusas y complejas (que casualmente son los que más se citan). Es fácil constatar que a lo largo de la obra de un científico – y Karlitos lo era – se encontrarán muchas afirmaciones que luego serán matizadas, completadas, enmarcadas, corregidas o contradichas.

Por ejemplo, si yo dijera que el imperialismo cumple un papel progresivo en el desarrollo capitalista de una nación atrasada podría perfectamente apoyarme en los escritos del joven Marx acerca de la India. Podría convertir a Marx en un apologista del imperialismo como lo han hecho una multitud de populistas gansos y liberales que se arrastran dejando un rastro de baba en las revistitas de moda. Si yo hiciera tal cosa ¿Estaría repitiendo fielmente a Marx? Si ¿Sería marxista? No.

Qué cosa ¿no? Es lo que tienen los pensadores que realmente valen la pena, nos piden bastante más que repetir sus páginas.

En una polémica con Trotsky, Bujarin empleaba una serie de citas de Lenin, el camarada León David – que tenia un oído fino y una memoria agudísima – lo increpó:

- Pero Lenin ha escrito otras cosas en las que contradice totalmente lo que Ud. está afirmando.

Bujarin le contestó con cara de pedernal:

- Claro, pero yo tomo sólo lo que conviene a mi tesis.

Claro macho, así cualquiera.

II – ¿El dinero es un medio de producción?

En un debate (aquí abajito, el antepenúltimo post, fijesé) me atreví a sostener que sí, y puse un ejemplo sencillo a decir basta: un hombre tiene dinero en el bolsillo, compra una máquina y con ella produce X mercadería. En este caso el dinero ¿no ha actuado como medio de producción?

Se me ha dicho que no con profusión de citas y numerosas alusiones a la ortodoxia. Se transcribieron párrafos de El Capital y se habló de las “categorías marxistas”. Lo que no se ha sido capaz es de explicar – y esto es lo preocupante habida cuenta de que quien invoca la ortodoxia se supone sabe aplicarla a la realidad – es definir en qué se diferencia tener dinero en el bolsillo de tener una máquina desde el punto de vista de la capacidad productiva. Cuando digo “preocupante” no aludo a Dolmancé sino a quien se reivindica “ortodoxo" y “conocedor de las categorías”.

A mi me parece que tener dinero es como tener una máquina, un medio de producción. Qué digo: tener dinero es tener en las manos el medio de producción más versátil. Con él puedo comprar no sólo la máquina sino también la fuerza de trabajo y la materia prima. El dinero no sólo es un medio de producción, es EL medio de producción por excelencia, aunque por supuesto no es sólo esto, es más.

III – Ahora cito yo

¿Me permiten? Gracias.

Marx dice:

"El dinero, en cuanto tiene la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos es pues el objeto por excelencia. La universalidad de su cualidad es la omnipotencia de su esencia; vale, pues, como ser omnipotente..., el dinero es el alcahuete entre la necesidad y el objeto, entre la vida y los medios de vida del hombre".

Y también explica que el dinero transforma las creaciones humanas en una representación abstracta.

Esto está, para el que quiera leerlo, en Manuscritos Económico Filosóficos, El Poder del Dinero. Es interesante cómo Marx caracteriza al dinero en su formidable y monstruosa capacidad proteica, citando por ejemplo a Fausto:

¡Qué diablo! ¡Claro que manos y pies,
Y cabeza y trasero son tuyos!
Pero todo esto que yo tranquilamente gozo,
¿es por eso memos mío?
Si puedo pagar seis potros,
¿No son sus fuerzas mías?
Los conduzco y soy todo un señor
Como si tuviese veinticuatro patas.


Siendo en sí mismo nada, el dinero lo es todo, porque como representación puede transformarse en lo que sea. Al facilitar todas las transacciones comerciales por medio de una representación abstracta y contable el dinero permite transformar en mercancía cualquier cosa: la fuerza de trabajo, los medios de producción, incluso el dinero puede convertir en mercancía al dinero mismo con el préstamo a interés.

Siguiendo con Marx:

Lo que mediante el dinero es para mi, lo que puedo pagar, es decir, lo que el dinero puede comprar, eso soy yo, el poseedor del dinero mismo. Mi fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero. Las cualidades del dinero son mis —de su poseedor— cualidades y fuerzas esenciales. Lo que soy y lo que puedo no están determinados en modo alguno por mi individualidad.

Esto es el dinero para Marx, y es la definición más exacta y lúcida que pueda concebirse. El dinero no es nada en sí mismo, pero ese no ser nada le permite ser todo. Cuando tengo dinero puedo optar incluso por la forma en como lo haré producir: puedo comprar la máquina X que fabrica zapatos o la Z que fabrica helados, o puedo simplemente prestárselo a otro para que lo haga en mi lugar.

IV – Ejemplitos

Por supuesto, se me dirá que el dinero no ha “producido” realmente nada, que aquello por lo que el dinero se intercambia ya existía. Es verdad, pero recuérdese que el medio de producción tampoco produce realmente nada, es simplemente aquello que permite extender la capacidad de trabajo humana, siendo el trabajo el único generador de riqueza.

En ese sentido, el dinero también aumenta mi capacidad de trabajo: le pago a veinte ñatos para que hagan tal o cual cosa. Ellos me venden su fuerza de trabajo (no el trabajo en sí, distinción sutil pero que aquí se vuelve totalmente relevante) con lo cual yo me apropio de la fuerza de trabajo de ellos como me apropiaría de la fuerza de trabajo de una máquina. Mi fuerza de trabajo se multiplica entonces por veinte como las patas de los caballos de Fausto ¿Y qué hago con esa fuerza de trabajo que ahora es mía? Pues trabajar, produzco bienes.

En algunas islas de Polinesia existen artesanos que realizan tallas en madera. Uno puede ver hileras interminables de morochos haciendo dragones, serpientes y toda clase de objetos de adorno. Sus herramientas les pertenecen pero la materia prima es provista por una empresa que además les paga por su trabajo y se lleva sus tallas, que luego vende en el mercado europeo. No necesito decir que la diferencia que saca la empresa por talla es muy reconfortante.

Ahora bien, ¿dónde está aquí el medio de producción poseído por el capitalista? Fuera de la cadena de distribución – que encima normalmente está tercerizada – prácticamente no hay otros capitales invertidos en este negocio. Te doy la madera, vos me hacés la figurita, y listo.

Esto para no hablar del espinoso mundo de las empresas de servicios. O de quienes viven de rentas financieras.

Para esquematizar el ejemplo: supongamos que no poseo máquinas sino que sólo tengo dinero. Con dinero compro la materia prima y la fuerza de trabajo de los veinte ñatos mencionados que hacen alguna clase de trabajo manual produciendo alguna artesanía que luego vendo ¿No me convertí en capitalista sin poseer ningún medio de producción, a no ser dinero?

Ahora supongamos el ejemplo contrario: tengo una máquina. Varias máquinas. Una fábrica entera. Tengo también materia prima. Pero no tengo un mango en mi cuenta corriente ¿Puedo producir algo? A menos que encuentre a alguien que labure gratis un tiempo, no. Tendré que vender parte de mis materias primas o mis máquinas para conseguir (adivinen qué cosa) dinero con el que pagar a los laburantes ¿no?

O sea que sin “medios de producción” puedo aún producir algo si tengo dinero. Pero sin dinero no puedo producir nada, incluso poseyendo “medios de producción”.

¿El dinero no es entonces un medio de producción?

Si alguien quiere decir que no, está muy bien; pero por favor expliquemos por qué. Y si no somos capaces, entonces no nos aferremos a “las categorías” y tratemos de entender qué ocurre. Repetir como un loro que “no, no, no”, no sirve.

Hay que recordar de dónde provenía el debate original: si cabía la posibilidad de considerar pequeño burgués a una persona con un determinado saldo en su cuenta corriente (una suma lo suficientemente importante como para poder ser intercambiada por medios de producción en una cierta escala). Yo creo que decir que el dinero es un medio de producción indirecto es entonces perfectamente válido y ajustado tanto a Marx como a la praxis: intente cualquiera producir lo que sea sin dinero compitiendo contra quien produzca lo mismo con dinero, y luego me cuenta.

Y esto es lo que nos lleva al segundo puntito, la pregunta acerca de si una determinada capacidad de acumulación cambia o no la pertenencia a una clase. Pero para eso me voy a gastar otro post.

Buenas noches.

12.8.07

Me borro unos dias...

Me voy de vacaciones, a dar unas vueltas por la Toscana italiana.

El navegante curioso puede participar del debate en el post anterior, aquí debajo. Los comentarios seran administrados pero quizas yo ande un poco lejos de los teclados como para participar. Bah, igual no se pierde demasiado.

Traeré fotos.

Salutes.

10.8.07

Definición de "clase social" (peromiradondesefueameterrrr!)


Bueno, vamos con un post marxistón de esos que le gustan a la gente.

Hace poco por acá se comentó acertadamente que Marx no dejó ninguna definición del concepto “clase social” (Dolmancé). Si bien el mismo es peliagudito, complejo y necesita algo más que una definición en cuatro palabras, lo cierto es que tampoco tenemos a mano ningún esquema teórico formal dirigido específicamente a definirlas que Marx haya elaborado (creo que trabajaba en eso precisamente poco antes de su muerte) aunque tampoco se puede decir que no las haya definido en absoluto a lo largo de su obra.

Ya lo escucho a Carlitos gritando “Pero che, ¿tengo que definirles todo yo muchachos?”.

Al mismo tiempo durante un interesante debate que mantuve con una persona de ideología marxista mucho mejor formada que la mía, tratando la política que un partido revolucionario del proletariado debería adoptar frente a la pequeña burguesía, intenté definir qué es para mi la inasible “pequeña burguesía”. De aquí saltamos a la definición de “clase social” y recibí una serie de objeciones que voy a ir planteando aquí a medida que la ensayo.

Se me dijo que me aparto de la ortodoxia, yo creo que no. Desde ya evito caer en las Máximas Webadas acerca de status económico, político y prestigio, éticas protestantes y otros cambalaches inventados por Max Weber sobre los que se han basado un montón de simpáticos charlatanes capaces de entretener a cualquiera en persona por unos cuantos miles de dólares.

Pero lo interesante sería determinar si mi análisis tiene algo de interesante o no, y de paso ver si es cierto que agarré para el lado de los tomates, claro.

¡Vamos Jack, muévala como si supiera!

I – Las clásicas clases, definición.

El modelo marxista clásico estructura las clases sociales sobre la base de las relaciones sociales de producción, así que para definir las clases tenemos un esquema que parece simple: proletarios son aquellos que venden su fuerza de trabajo, burgueses son los que poseen los dichosos medios de producción, capaces de explotar el trabajo de los proletarios.

¿Y los pequeños burgueses qué son?

Marx los consideraba una clase destinada a desaparecer. Viendo el incremento de la brecha entre los deciles más altos y más bajos de la población mundial (pongamos por ejemplo la argentina) esto parece que se va cumpliendo pese a las ilusiones de la llamada “clase media”.

Pero desde un punto de vista estrictamente marxista el término “clase media” no existe y las clases no se definen por los niveles de ingreso. Como nos basamos sólo en la propiedad de los medios de producción lo único que tenemos es el concepto de “pequeña burguesía”, que estaría constituido por aquellos que son propietarios de bienes de producción, pero a una escala tan pequeña que no les permite explotar trabajo asalariado sino que sólo pueden explotarse a sí mismos. Un kiosquero, por ejemplo, o un pequeño productor campesino.

Así que el esquema de definiciones propuesto para definir “clases” sería éste:

a) Burgueses (poseen medios de producción y explotan trabajo asalariado).

b) Pequeños burgueses (poseen medios de producción pero no pueden más que explotarse a sí mismos).

c) Proletarios (no poseen medios de producción y deben vender su fuerza de trabajo).

II – Cuestionando.

Como válida, esta definición es válida. Podemos ubicar a cualquier individuo en alguna de las categorías precedentes, sin duda. Pero la pregunta es ¿de qué nos sirve a los efectos prácticos esta definición?

El primer cuestionamiento que haría cualquiera aparece cantado: un gerente de una multinacional (que no posee ningún medio de producción y depende de un salario) gana 15.000 pesos por mes, un obrero menos de diez veces eso ¿ambos pertenecen a la misma clase?

Acá es posible creer que uno cae de cabeza en Weber y su categoría “status económico”: el obrero y el gerente pertenecen a clases diferentes en función de su ingreso... ¿No estamos hablando de la estratificación económica? Marx nunca habló de las clases como estratos de renta, con lo que al parecer aquí Weber tendría algo de razón en este punto, más allá de otras docenas de conceptos suyos mucho más endebles.

Meter en la misma bolsa a un gerente y a un laburante raso sólo porque ninguno de los dos posee realmente la empresa para la que laburan ¿no es un poco excesivo?

Acá creo que vale hacer una pausa, dejar la pregunta en suspenso por ahora, tomar un sorbo del cafecito y preguntarse inesperadamente: ¿qué es una definición?

III – Eso, ¿qué es?

Una definición describe un objeto según un criterio. Por ejemplo: la definición taxonómica de un pájaro y un murciélago los ubicará en categorías diferentes. Pero si mi definición es “animales que vuelan” resulta que ambos están en la misma (junto con el chancho). Definir algo es adecuarse a un criterio.

Así que si el criterio de nuestra definición se basa en la propiedad de los medios de producción, podemos admitir que por el momento el obrero y el gerente juegan en el mismo equipo.

Pero si observamos la realidad vemos que en los hechos difícilmente lo hagan. Veamos.

IV – La famosa praxis

Supongamos que en una empresa la comisión del sindicato decide ir a la huelga ¿Puede esperar que todo aquel que – según la definición que tenemos hasta ahora – pertenece a la clase trabajadora vaya a la huelga?

Evidentemente no, se sabe perfectamente que más allá de los porcentajes de deserción lo normal es que un gerente que gana quince lucas muy difícilmente se halle siquiera encuadrado en el sindicato, aunque no tenga ni una acción de la empresa.

Una objeción posible a este simple análisis es que el nivel de conciencia de clase no es uniforme en todo el proletariado y que la ideología burguesa alcanza a buena parte del mismo. Esto es verdad, la percepción subjetiva de un laburante puede ser y de hecho demasiadas veces es contraria a sus intereses objetivos de clase.

Pero esta explicación no alcanza para ilustrar este caso. Serviría para un obrero no combativo o un empleado pero no para un tipo con un salario tan alto.

La pregunta concreta es ¿hasta qué punto un gerente que gana quince lucas actúa contra sus intereses de clase (o de la capa a la que pertenece, si no queremos decir que constituye una clase) al negarse – por ejemplo – a ir a una huelga?

El obrero que no lucha actúa contra los intereses de la clase, sin duda, pero cierto estamento de determinados ingresos tiene ya intereses propios. No está interesado en dejar su carrera profesional, ni sus ingresos ni su posibilidad de ascenso, es muy difícil sostener que su conducta en este caso está motivada por mera permeabilidad de su subjetividad a los valores de la clase burguesa.

La guita en el bolsillo es una realidad bien material, y al negarse a ir a una huelga la posición del gerente es mucho más realista que la del empleadito que gana poco más de luca y media y quiere ascender.

Nueva objeción: el gerente de una multi se da cuenta de que vive en un mundo ilusorio en el momento en que le pegan una patada en el tujes. Todas sus creencias en el sistema se derrumban y se siente “traicionado” por la burguesía, porque su fuente de ingresos – por muy altos que sean – no es propia, depende de vender su trabajo como cualquier laburante.

Esto es verdad hasta cierto punto, punto que puede ser alto, pero que tiene un límite. Y aquí me meto en una interpretación de cosecha propia:

V – Interprete nomás

Los ingresos, cuando traspasan cierto punto (y la determinación de este “cierto punto” es un asunto profundamente dialéctico) permiten un nivel de acumulación tal que hacen más fácil el paso de asalariado a pequeño burgués según la definición marxista clásica.

El gerente de una multi tiene una capacidad de ahorro tal que le permite hacerse una provisión de fondos, y en caso de pérdida de la fuente de trabajo esta provisión le permitirá montar un negocio propio – aunque sea un kiosco – en condiciones mucho menos penosas que las de aquel cuyo salario se va estrictamente en pagar su subsistencia.

O sea que su dependencia objetiva de la fuente de trabajo es mucho menor. En definitiva ¿qué otro objeto tiene la acumulación de un asalariado sino éste? Todo ahorro que hace un laburante en el sistema capitalista está dirigido a disminuir su dependencia del capital ajeno; en otras palabras: la única forma de subsistencia dentro de la dinámica capitalista es acumular porque la única forma de independizarse de la burguesía es... convertirse en burgués.

El dinero, acumulado hasta llegar hasta el famoso “cierto punto” se transforma también en un medio de producción. El hecho mismo de poner dinero en el banco y percibir un interés convierte al pequeño capital que tiene cualquiera en medio de producción indirecto.

Por supuesto: en la enorme masa de asalariados esta percepción es despreciable y apenas si sirve pare defenderse de la inflación, pero ojo: en tanto el ingreso sube y es capaz de dejar un excedente creciente, este excedente puede y es utilizado como fuente de ingresos extra mediante la inversión de cualquier tipo.

Si reconocemos este hecho no salimos de la interpretación marxista clásica. Los asalariados de altos ingresos son en realidad propietarios de un medio de producción: dinero; que invierten como ahorristas, tenedores de acciones, inversores en fondos, etc.

VI - Más objeciones

Todavía queda otra objeción, esta vez con un argumento interesante: los obreros de Santa Cruz ganan diez lucas y son sin embargo proletarios.

Yo creo que esto es verdad con una salvedad: son una capa privilegiada del proletariado, precisamente en función de sus ingresos.

Los obreros de Santa Cruz trabajan en un sector clave de la producción – el petróleo – que combina alta vulnerabilidad ante conflictos (se para la producción de petróleo y se pierde mucha guita por día) e ingresos siderales, factores combinados que obligan al pago de buenos salarios. Es verdad que trabajan en una zona desfavorable en condiciones muy duras, pero este hecho es menor: las condiciones de un minero boliviano son tan miserables como sus salarios.

Por lo que sé la identificación de capas en las clases sociales no se desvía ni un ápice del marxismo-leninismo, y está fundamentada en el nivel de ingresos (espero que alguien me dé un garrotazo teórico si le pifio).

Pero de todas formas... ¿Un gerente gana diez lucas y no es proletario y el obrero de Santa Cruz gana lo mismo y sí lo es (aunque sea “capa privilegiada”)? ¿En qué quedamos, Jack?

Bueno yo creo que existe un tercer factor.

VII – Aquí viene el tercer factor, no se impacienten.

El trabajo es nuestra forma de producir para nosotros. Del fruto de nuestro trabajo surge el ingreso para adquirir bienes y servicios. Como tal el trabajo deviene una parte importante de nuestras vidas y un moldeador de nuestra conciencia y valores.

Nuestro trabajo produce bienes o servicios a través de los cuales el burgués extrae plusvalía. Pero la visibilidad que tiene para nosotros esto es diferente de acuerdo al tipo de trabajo que desarrollemos.

El obrero de fábrica tiene una relación directa con la producción, ve claramente el proceso que lleva al producto terminado y sus fases. El obrero controla el proceso productivo: sabe que si baja la palanca pasa una cosa y si la sube otra, y que si para la planta se generan unas pérdidas que puede cuantificar con exactitud debido a su familiaridad con la línea de producción, sus tiempos y sus costos.

Al mismo tiempo su experiencia le indica que el capitalista gana guita muy lejos de esos pozos de petróleo o esos socavones que son la fuente de la misma. A los ojos del obrero la diferencia entre lo que él hace – generar riqueza – y lo que hace el capitalista es clarísima: él hace la riqueza y el burgués se la mete en el bolsillo.

En cambio el trabajo en la administración es diferente. El trabajador intelectual, administrativo o jerárquico tiene una relación mucho más mediatizada con la producción. Su control sobre el proceso en el que participa es objetivamente mucho menor porque le es mucho más difícil saber exactamente cuánta plusvalía genera su trabajo y cuánto depende de él el capitalista.

Siendo la jerarquía administrativa mucho más compleja, el trabajador de corbata sabe que su supervivencia depende relativamente de la eficiencia pero mucho mas de la negociación, de caer bien, de diseñar estrategias de ascenso, etc..

Su identificación subjetiva con el capitalista es mucho más fácil e inmediata: ambos trabajan en oficinas, ambos usan corbata y ambos manejan conceptos abstractos: cifras, resultados, presentaciones e informes. Mucho más si se trata de personal jerárquico, acostumbrado a mandar subordinados.

La relación con la producción es el tercer factor y tiene un peso importante.

VIII – Definiendo el esquemita Jack

Los factores que concurren para definir “clase social” son entonces:

a) Propiedad de los medios de producción.

b) Capacidad de acumulación.

c) Relación con el proceso productivo.

Los tres giran en torno a los medios de producción y su control. El factor a) define la forma de control primaria que separa a un burgués (pequeño o grande) de un asalariado.

Este factor es predominante y ejerce el corte más importante. Los otros dos b) y c) se contrabalancean para separar asalariados proletarios de asalariados pequeño burgueses.

El factor b) separa entre los asalariados a aquellos que pueden hacerse con un medio de producción indirecto – que es el dinero – de aquellos que no pueden, esto es: asalariados pequeño burgueses y proletarios respectivamente.

El factor c) la relación con la producción también separa a los asalariados entre aquellos cuya relación es mediatizada e indirecta (asalariados pequeño burgueses) de aquellos en la que es directa (asalariados proletarios).

La famosa “pequeña burguesía” entonces engloba a los propietarios de medios de producción que no pueden explotar asalariados y a los asalariados cuya relación factor b) / factor c) los coloque en un determinado punto.

IX – Ejemplitos

Un obrero de Santa Cruz es un proletario aunque tenga ingresos superiores a los de un administrativo de la city porteña, que es un pequeño burgués, en virtud del factor c).

Ojo que aquí hay más un juego de fuerzas que una clasificación rígida: El factor b) empuja a un obrero de alto salario al campo pequeño burgués, mientras que el factor c) lo ancla al proletariado (por eso es “capa privilegiada del proletariado”). Inversamente el factor b) empuja al administrativo al proletariado mientras que el factor c) lo ancla en el campo pequeño burgués (por eso es “capa desfavorecida de la pequeña burguesia”).

El gerente de una multi es sin duda un pequeño burgués, en virtud de ambos factores b) y c), aunque no tenga a).

Un profesional independiente es pequeño burgués en virtud de c), poco importa si él mismo es su propia empresa o es en realidad un asalariado encubierto que factura ocho horas por día a la misma empresa, incluso si tiene bajos ingresos.

Un caso interesante son los maestros, yo creo que – al menos en Argentina – son proletarios dado su bajo nivel de ingresos que les plantea una gran dependencia de su fuente de trabajo y porque su relación con la producción es en realidad fuerte a pesar de que sea intelectual y no manufacturera. Algo parecido pasa con los médicos de los hospitales, mientras que los particulares pierden el factor c).

Un trabajador de servicios (no, no de la SIDE muchachos) también tiene problemas con el factor c), aunque si sus ingresos son bajos entonces hay un contrapeso.

Otro caso interesante es la policía. Algunos partidos trotskistas pedían su sindicalización, que no es una mala idea, solo que su dependencia de las necesidades del estado burgués es demasiado alta como para hacerse ilusiones.

Otros casos interesantes son los comerciantes a muy baja escala, vendedores ambulantes, comerciantes informales, etc.

Quedan afuera – metáfora ácida – los desocupados, cuyo problema es precisamente la falta total de factor c), como ya se analizo en algún otro post, a pesar de que sus ingresos son ínfimos.

Sin embargo – y sin sobrevalorarlos – es evidente que la falta total de ingresos los empuja a algún tipo de movilización, como lo demuestran algunas experiencias piqueteras altamente politizadas y combativas como la Aníbal Veron.

X – Conclusiones

Que se yo... ¿Alguno se anima?

29.7.07

Yo no juzgo

Esa frasecita anda dando vueltas. Siempre.

Yo no juzgo ¿Quién soy yo para juzgar? No soy quién para juzgar, yo trato de ser feliz, vos tratás de ser feliz, y así, y así...

Y así.

Incluso está el relato bíblico ¿no...? ¿Cómo era...? Ah, sí: no juzguéis para no ser juzgados, con la misma vara con la que midiereis seréis medidos... ¿No?

Ajá.

No sé, a mi no me gusta. Me parece una sutil forma de escurrir los bultos pesaditos.

Yo creo que juzgar es inevitable. Claro, me dirán ¿y vos quién joraca sos para juzgar nada? ¿Juez? Ja Ja.

No. Juzgar no es sentenciar, es más bien tomar una posición frente a algo en búsqueda de lo que uno cree razonablemente bueno. Lo de "yo no juzgo" me parece una de las mentiras más baratas que pueden conseguirse en el negocio Accesorios y Prótesis para la Paz Espiritual.

Vivir es juzgar. Uno va y toma un camino, se come una banana, corre, mira pasar un par de piernas, se inclina sobre una página. Elige una revista y se duerme. Se emociona, se ríe o llora. Juzga todo el tiempo.

Y cuando dice "yo no juzgo" con demasiada frecuencia miente. Es verdad, no se puede juzgar cuando no se sabe; pero demasiadas veces "yo no juzgo" quiere decir en realidad "juzgo conveniente para mí callar mi juicio".

El hábito de esta práctica se vuelve sibilinamente creciente: se calla el juicio frente a los demás, se termina callando frente a uno mismo y por último se evita cuidadosamente todo análisis, toda inteligencia y toda reflexión, no sea que se me escape un juicio sobre algo. En suma: se ahoga la conciencia para que no se ponga molesta.

Porque la conciencia no es otra cosa que juicio.

Para juzgar se necesitan datos, discernimiento, compromiso, interés, sentido crítico. Para juzgar se necesita, casualmente, juicio. Cuando no se tiene nada de esto ni se lo quiere tener uno se transforma paulatinamente en un cretino.

Y francamente la frasecita de Jesús me extraña por oportunista. Mera estrategia ¿Qué es eso de "No juzguéis para no ser juzgados"? La abstención del propio juicio como forma de evitar el que caiga sobre uno no parece un consejo para gente muy dispuesta a mirarse de frente al espejo. Más bien una negociación algo chota: "Disimulá mis miserias y yo disimularé las tuyas".

Esto tampoco es una toma de partido por los virtuosos implacables, no es cuestión de convertir la vida en un infierno del detalle. Todos tenemos nuestros más y menos, pero me ocurre oír a demasiada gente absteniéndose de juzgar cosas más bien jodidas: "Fulanito mi cuñado es soldado en Irak y se cargó a unos cuantos civiles... yo no lo juzgo ¿eh?" Bueno, andate al carajo flaco; si no juzgás eso ¿qué vas a juzgar? Esa misma gente es la que se enfurece si el perro del vecino le mea la puerta.

El horror ante el mal ¿no es un juicio? El amor ¿no es un juicio? La pena o la alegría ¿no son juicios? No me refiero a juicios con tribunales, fiscales y jueces sino a juicios más íntimos y acaso importantes, esos que se llevan a cabo a cada momento y que deciden nuestra conducta.

No hay un Juicio Final, esa idea comporta una sugerencia de pasividad: "vos esperá que al final vas a ver". Lo cierto es que "el día del juicio final" es la expresión más usada para decir simple e irónicamente "nunca", una promesa irrelevante que deja escapar lo más importante y lo que verdaderamente decide la marcha del mundo: los juicios de cada momento en los que participamos o de los que desertamos.

El juego se juega aquí y ahora, la perdición o la salvación no ocurrirán dentro de milenios ni décadas ni al final de nuestra vida, sino que se nos ofrecen como alternativas todos los días. Y elegimos, aún cuando queremos convencernos de que no.

"No juzgar" es posar con sonrisa bobalicona al lado de un Hitler cualquiera. Estrechar una mano ensangrentada, hacerse el boludo hasta que la máscara sea inseparable del rostro, mirar de frente sin ver mostrando los dientes al flash delante de los ahorcados.

En esa clase de tarados se convierten quienes quieren convertirse en esa clase de tarados.

Yo quisiera evitarlo.

Buenas noches.

23.7.07

Chau, Negro


Se fue el Negro Fontanarrosa.

No es que uno tenga quejas acerca del particular, ya sabemos como funciona esto: uno pasa y se va. Eso podemos - aunque yo firmo bajo protesta - aceptarlo. Lo que sí molesta es que la existencia agregue esos chistes estúpidos, como el hecho de que una enfermedad se lo tenga que llevar a los 62 años y obstaculizándole la movilidad de las manos, precisamente, lo que llegado cierto punto no lo dejó ya dibujar.

Pero el Negro era de esos que doblan la apuesta y enfrentan el dolor con ingenio. Asistió a cuanta conferencia o charla lo invitaran, y cuando no pudo dibujar más empezó a recurrir a dibujantes amigos a quienes les dictaba ideas para reproducir, corrigiendo las obras hasta lograr lo que quería.

Fontanarrosa era de esos a quien uno le gusta llamar "de los nuestros"... aunque en realidad es uno el que se pregunta si merecería jugar en su equipo. Era de los buenos tipos, de los inteligentes y lúcidos. De esos que en su obra pueden ser sarcásticos sin ser destructivos y afectuosos sin ser complacientes. La clave del humor y de la inteligencia quizás sea esa: la del equilibrio entre la esperanza y el sentido crítico.

Con Boogie como con Inodoro el Negro representó a dos personajes que a mí me parecen contracaras. Ambos son caricaturas que se tutean con el surrealismo, pero mientras Boogie es un lumpen de mierda al servicio de quien pague (o sea: esos que "cuidan nuestra seguridad"), Inodoro es lo mejor del ingenio criollo. Sin embargo necesitamos a los dos personajes; Boogie no deja de tener muchas reflexiones de un cinismo lúcido que - vistas desde la vereda opuesta - nos enseñan mucho, porque el Negro no podía dejar de prestarle a semejante escoria algo de su inteligencia.

No sé si era comunista ni tiene demasiada importancia, pero en su humor y en su mirada sobre la sociedad y el mundo no puedo dejar de entrever algunos rasgos "de izquierda" que sin ser panfletarios indudablemente van más allá de la progresía bobalicona.

Con decirles que hasta podía transmitir y hacer simpática su pasión por el insufrible Rosario Central a un bostero intransigente como yo.

Nada. Se fue el Negro. Los buenos se van igual que los malos. Quizás un día podamos arreglar ese defecto que hace del Universo un sitio poco serio.

Buenas tardes.