2.12.08

Obamalabarismos

Este muchacho es muy inteligente, muy, sin duda. Es el hombre del momento. Pero yo coincido con lo que han dicho muchos analistas reaccionarios (que hoy por supuesto se han olvidado del tema): a Barack Obama, hombre medido y sin duda inteligente, le falta experiencia.

Al recurrir al estado en busca de más dinero para sus negocios la burguesía de los países centrales los tercermundiza. Pero tiene un pequeño problema: no sabe cómo lidiar con un país del tercer mundo. En lo que respecta a política interior los políticos de los países centrales se limitaban a administrar el consumo, la corrupción, y poco más. Ahora hay que dar malas noticias ¿eso cómo se hace?

Europa tiene menos problemas. Su burguesía es más antigua y astuta, hace rato que descree de aventuras. Vieja mañosa, Europa mira socarrona a los EEUU lidiando con algo más que desconocido. Europa hace rato que sabe lo que vale tener mano izquierda para asegurarse la calma y los negocios.

La burguesía yanqui es mucho más estúpida. No habiendo escarmentado nunca en su propio territorio ni sufrido los efectos de la destrucción que siembra por el mundo siempre fue mucho más irresponsable. Y viendo caer a la URSS ya no pudo ni siquiera administrar la victoria: entre la caída de la URSS que dejó a EEUU dueño del mundo y el atentado a las Torres Gemelas no pasaron más que diez años. Ese fue el primer aviso.

Este de ahora ya no es un aviso.

Obviamente hay que rectificar. Esto no lo puede manejar un idiota, necesitamos de nuevo un político, alguien que entienda por sí mismo lo que es la política, no un retardado rodeado de hombres de negocios. Se produce una curiosa polarización: hasta los sectores más lerdos de las clases medias reaccionan, dejan de lado prejuicios, se dan cuenta de que algo anda mal y algo tiene que cambiar. Este reflujo general deja al descubierto muy pronto a los sectores más recalcitrantes de la burguesía, los más inescrupulosos, los que invocan a Dios y el Orden Natural que se encolumnan detrás de un esperpento femenino de quien lo que más se recuerda es su estulticia y su afición a gastarse el dinero de los demás en artículos de lujo para ella y sus hijos.

Pero tranquilos, esos sectores no tienen el poder político. El poder ahora está en manos de los buenos, ese es exactamente el mensaje que hay que transmitir. Sobre todo cuando vamos a dar, como dije, malas noticias para que los negocios puedan seguir. Necesitamos a un tipo lúcido, culto, despierto. Aquí lo tenemos y encima es negro, perfecto.

El problema de Barack Obama es su falta de experiencia. En realidad no la tiene Obama ni nadie en EEUU. Un presidente mucho mejor para los EEUU en este momento sería Nestor Kirchner.

Me explico, pero no es ninguna idea del otro mundo: la burguesía yanqui tiene que recurrir por primera vez en mucho tiempo a algo que no sabe hacer: demagogia “izquierdista”. Yo me juego cualquier cosa (que es lo que se dice cuando no se pone nada en juego, claro) a que Obama, si es lo vivo que yo pienso que es, estuvo estudiando la historia de “algún país sudamericano” atentamente. Algo ha aprendido: durante la campaña electoral nunca embarrarse explicando medidas concretas a pesar de que la situación arda. Como sustitución utilizar un tono muy emotivo, porque la mejor forma de callar es a los gritos. Yes We Can, es todo lo que tienes que saber, muchacho. Todo saldrá bien.

Pero claro, le falta muñeca: durante el famoso salvataje salvaje no tuvo ni el reflejo de deslizar una crítica que pudiera poner en duda o reducir en tres monedas la inyección de dinero público en los negocios privados. En su discurso inaugural no pudo esperar ni cuatro párrafos para hablar de "nuestros valientes soldados en Irak, y Afganistán”, tan pronto que parecía a punto de enviar más. Ahora nombró el gabinete y ya es evidente que este muchacho es menos alternativo que Miranda. ¿La solución? Dijo que todo, todo, todo lo va a decidir él, que él es el agente del cambio y que no importa quién esté en qué puesto. El cambio soy yo es la divisa luiscatorcesca de cualquier político sudamericano que tiende a convertir su mera presencia y su magnífico carisma en el “cambio” tan anhelado. No importa qué ministros ponga, ni qué políticas implemente, ni – en última instancia – qué ocurra con su bienestar, querido ciudadano: Ud. me votó porque quería un cambio y el cambio se ha producido: ¡Gané yo! Esté conmigo y ganará Ud. también.

Muchos norteamericanos están empezando a sentir ya un gustito amargo, sospechoso y para muchos inesperado. Pero ¿para nosotros? Aburridamente previsible.

Es triste que la desilusión sea el destino final de toda ilusión, me refiero a ilusiones honestas y legítimas (porque las hay pelotudas e imperdonables también).

Nadie se piense que esto es un anuncio de la decadencia del Imperio. Mejor dicho: está en decadencia pero una decadencia que puede durar muchísimo más de lo deseable, que sería cinco minutos. Sí creo en cambio que se produce un evidente salto de calidad en la situación. De mala calidad por desgracia.

¿Qué hacer? preguntaba el tío Vladimiro. Y bueno, yo todavía lo leo. Puro snobismo vintage lo mío.

34 comentarios:

Anónimo dijo...

chomsky no dijo que obama es un blanco que tomo dos horas de sol... mmm... me parece que tiene razon...

igualmente me parece un adelanto significativo (hasta ahi nomas) que un negro llegue a la presidencia de usa.

pero si se pone medio jodido con la cultura imperial de ee uu o empieza a hacerce el "zurdito" me parece que lo rajan a la mierda.

Alejandro

greta bo dijo...

pero si nos lo anticipó en julio! http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,567932,00.html

Milkus Maximus dijo...

A mí me parece que hay mucho morbo propio de la mal llamada "discriminación positiva".
Conoce la revista "Barcelona", de acá de Baires? Uno de los títulos de su última tapa dice:

El fin de la discriminación: siguen los festejos en los Estados Unidos por la llegada al poder de un "ser inferior"

No creo que la "novedad", o el cambio de Obama pase de eso. Su problema no es que sea blanco o negro, sino que es básicamente yanqui.

LR dijo...

¿y por qué sería más importante la nacionalidad que el color?

greta bo dijo...

el problema definitivamente no es el color. la nacionalidad, no sé... el problema, me parece, es de "estilo". y de eso hablamos cuando hablamos de demagogia...
yo seguí en su momento su discurso en berlín (disponible en youtube, toda la situación es para darse panzadas), emulando a kennedy y batallando por hablar en la puerta de brandenburgo. merkel no lo dejó y se tuvo que contentar con el ángel de la victoria (la columna, como le digan.. la siegesäule), que conmemora una serie de triunfos prusianos. ahí le faltó un asesor de imagen...

Milkus Maximus dijo...

"...¿y por qué sería más importante la nacionalidad que el color?"

No sé si "importante". No me parece el mejor adjetivo en este caso. Ponele "significativo", o el que más te guste.

El discurso afroamericano de Obama ha sido entre tímido e inexistente, y está bien: se trataba de elecciones nacionales, y no de la declaración de principios del sucesor de Luther King.

El discurso pseudo populista con intento de acercamiento a un discurso "de izquierda", ha sido, como mucho, cómico.

Lo que busca Obama, como buscará cualquier presidente de USA, es proteger el sacrosanto sueño (norte)americano, que es por sobre todo el sueño liberal, al costo que sea, y lo pague quien lo pague. Y si es de afuera, mejor.

Quizá para un yanqui Obama sea más que nada, un cambio simbólico, un cambio de paradigma presidencial (fea palabreja, lamento utilizarla). Pero con, o sin tropas vigilando el mundo, Obama cuidará la supremacía norteamericana, tanto económica como política, así le cueste tener que guiñar de vez en cuando con el ojo izquierdo.

Milkus Maximus dijo...

Ah, LR, me olvidaba: muy bello el fado. Le recomiendo Cristina Branco.

Jack Celliers dijo...

La nacionalidad... el color... la religión... Todas son identidades "políticas" que enmascaran los intereses reales de las personas. Lo que identifica los intereses objetivos de un ser humano es su clase. Obama pertenece a una raza, que es también una nacionalidad, que es también una religión: la de los millonarios.

Y seguramente Milkus criticará este punto de vista por considerar sólo el aspecto material de la existencia para sugerir una identidad política. El problema es que realmente no hay otro, la burguesía lo sabe bien, por eso es la primera a la que en realidad le importan un bledo las diferencias étnicas, los preceptos religiosos, o el concepto de patria. Fomenta esas ilusiones en los pueblos cuando le conviene, particularmente cuando se propone lanzarlos a unos contra los otros.

Por eso tanta gente actúa en contra de sus propios intereses. Se permite la reivindicación a cualquier pertenencia, menos la de clase porque es la única que importa.

Severian dijo...

"....el aspecto material de la existencia para sugerir una identidad política. El problema es que realmente no hay otro, la burguesía lo sabe bien, por eso es la primera a la que en realidad le importan un bledo las diferencias étnicas, los preceptos religiosos, o el concepto de patria."

El punto es que en el presente parece ser la única clase social que se dá cuenta de eso.

Roberto dijo...

Querido Jack: todo lo que Ud dice es cierto y al mismo tiempo le yerra al viscachazo. Es claro que el fracaso de la vía capitalista anterior pedía un volantazo y un cambio de discurso. Y es claro que Obama no va a sacar los pies del plato y que va a gobernar un Imperio (una República Imperial, para ser más precisos) y no una isla caribeña. ¿se hunde la orgía financiera?, pues llega el New Deal Siglo XXI. Todo eso es cierto y Obama no es Lenin ¡qué novedad!

Pero para el pensamiento y la acción de izquierda la diferencia no es insustancial. No es lo mismo para un pez nadar en el barro de un lago que se seca que en una corriente que fluye (aún nadando contra la corriente, la diferencia es vital.)

Obama no es Lenin, pero tampoco es Musolini. De hecho, esta crisis trajo el principio del fin de la hegemonía del discurso fascista financiero que viene durando por lo menos desde el '75. Ahora es cuando la izquierda debería salir exponer una salida mejor y un discurso mejor, si lo tuviera. Decir "Socialismo o Barbarie" sería incomprensible después de 30 años de pasar el palo una y otra vez sobre la masa; carece de un significado concreto, vivido.

Obama dice que si las tres grandes de Detroit piden un rescate público él les exige un plan de reconversión (autos económicos y ecológicos y austeridad gerencial) pero que no quiere intervenir en la dirección "porque el Estado no es bueno en eso". Bien, lógico, no esperaría más de él (lo mismo vale para la versión sudaca femenina).

Pero de la izquierda esperaría que salga a reclamar un avance de la sociedad sobre el Capital: "dinero público por propiedad pública" con participación en la dirección de comités de obreros y consumidores o cualquier otra forma imaginable de avance de la sociedad sobre el sacrosanto derecho de "uso y abuso" de la propiedad privada.

No, no es la Revolución, todavía. Es simplemente lo que la primera Tesis sobre Feuerbach establece como condición para llegar a la famosa Tesis Once. Que para el Hombre la unica Materialidad es la que se experimenta en la práctica y se comprende subjetivamente, para luego (en el mismo proceso de la praxis) transformarlo. La contemplación pasiva (o sea, el Materialismo metafísico de Feuerbach) nunca permite dar el salto.

No alcanza con diagnosticar que el New Deal de Obama es un subterfugio para rescatar al Capitalismo. La izquierda es muy buena para diagnosticar y quedarse satisfecha o reclamar por los salarios y la fuente de trabajo, que es otra manera de exigir que el Capitalismo siga tal cual pero que reparta mejor. Lo que no se le ocurre es aprovechar el momento de exposición ideológica para golpear donde le duele, que es el principio legal de la propiedad privada.

En fin, no espero nada de los Altamira o las Ripoll, pero sí de un marxista serio y que ha demostrado no atarse a los clichés. Sobre todo durante ese parteaguas que fue el "conflicto de El Campo" con el gobierno cesáreo-bonapartista, en el cual un sector de la izquierda estólida llegó a vigilar la carpa de la Sociedad Rural y participar de la misa colectiva frente al Zoo. Un abrazo.

Jack Celliers dijo...

Roberto, perdone, no entiendo qué entiende de lo que yo dije, ni entiendo lo que me plantea.

Yo simplemente hice un paralelismo divertido entre las clásicas mentiras de los políticos burgueses del tercer mundo y las que Obama tendrá que aprenderse ahora, nada más. "Obama no es Lenin" es una frase suya, no mía. Yo nunca vi la necesidad de aclararlo.

...de la izquierda esperaría que salga a reclamar un avance de la sociedad sobre el Capital: "dinero público por propiedad pública" con participación en la dirección de comités de obreros y consumidores o cualquier otra forma imaginable de avance de la sociedad sobre el sacrosanto derecho de "uso y abuso" de la propiedad privada.

Pero estimado, eso es absurdo. Lo que Ud. quiere es "aprovechar" el momento en el que la burguesía se queda con todo para "arrancarle" conceciones. Mi posición es la contraria: yo exijo que se cumpla el principio neoliberal que hasta una semana antes de la crisis era el credo: que el estado no se meta en lo más mínimo. Que el dinero que el estado está destinando a salvar bancos se destine directamente a la gente, que para eso se supone que servía el estado. Quienes hayan perdido dinero en malos negocios que se jodan ¿no era eso lo que se nos decía todos los días? El dinero del estado no puede servir para salvar a particulares, porque eso es ineficiente, deficitario y no fomenta la libre competencia sino que premia a los ineficientes. Yo acuerdo 100% con esta perspectiva y exijo que se aplique en este caso concreto.

¿Que no se aplica? Entonces el sistema liberal es una estafa completa y la burguesía vive del dinero público, que es lo que realmente ocurre: la única forma de justificar esta brutal transerencia de ingresos a la burguesía es mediante el miedo: es esto o pasará algo "peor", en definitiva: de la noche a la mañana la población mundial se ha enterado de que somos todos rehenes.

En este contexto, pedir "dinero público por propiedad pública" es simplemente ingenuo: la propiedad será pública en tanto sea inservible, en tanto sea necesario sanearla, que es lo que hará el estado... cuando searentable nuevamente entonces volverá el conocido cantito: "hay que privatizar! el estado es ineficiente!".

Todo este proceso de intervención del estado en la economía tiene como objetivo estricto inyectar el dinero de todos en los negocios privados, de ahí el anunciado descenso en el nivel de vida, es traspasarle la crisis al sector público para que nuevamente arregle las cosas, sólo que no habrá absolutamente ningún nuevo keynesianismo, porque no es necesario: no existe la URSS y la clase trabajadora no tiene fuerza para imponer mejores condiciones.

En otras palabras: el keynesianismo y las mejoras del capitalismo redistributivo sólo pueden alcanzarse si la clas obrera se plantea objetivos de máxima y se organiza para poner en peligro el poder burgués. Si esto no ocurre, si la clase se diluye en reclamos de "mejor trato" cuando está muy claro que está siendo despojada (junto con todas las clases y capas intermedias que viven de un salario) lo que conseguirá es... nada: un discurso populista, declaraciones de buenas intenciones, palmaditas en la espalda.

¿Cuándo dije yo que Obama fuera Mussolini? De nuevo: si Ud. pone en mi teclado palabras que no he escrito la disución se confunde. Obama no es Mussolini, claro, pero creer que por eso cederá a las demandas de "mejor trato" es una ingenuidad ura y dura. Obama se debatirá entre los intereses de la clase a la que representa, aconsejándole ceder en aquello que es indispensable (y la burguesía norteamericana está poco acostumbrada a ceder nada), y las demandas crecientes de sus bases. Su futuro político es mucho más frágil de lo que se piensa, ya que las bases pronto verán que no viene a cambiar nada, que su nivel de vida es más bajo, y por otro lado la burguesía lo detestará por obligarla a pagar mínimamente su perpetua orgía de negocios.

¿Cuál es la consigna que debe levantar la izquierda? ("izquierda" entendida como lo que es: la defensa de los intereses dela clase trabajadora). Hoy más que nunca está muy claro que la alternativa para la humanidad es exactamente "Socialismo o barbarie", consigna que me parece muy acertada, ya que se dirige también a las capas intermedias. Hoy más que nunca está clarísimo que el capitalismo es una estafa ¿Y Ud. qué sugiere? ¿Lo mismo que ha venido haciendo la izquierda desde la caída del muro? ¿Renunciar al socialismo y pedir un mejor trato, un capitalismo más buenito? Roberto: la izquierda no hace otra cosa desde hace décadas, no veo por qué esa receta va a funcionar ahora si no funcionó en mejores condiciones.

Jack Celliers dijo...

"conceciones", un asco: concesiones, conzezionez, en fin...

Nacho dijo...

Es vital para el sistema dar la impresión de que estamos eligiendo algo, aunque tengamos dos opciones casi idénticas entre sí. No funciona mal la difusión de esa creencia: al menos desde acá, parecen ser muchos los norteamericanos entusiasmados con Obama, y encima el grupo incluye a los que tienen el mote de "progresistas", que se gana con cada vez más poco. Claro, al lado de Bush, cualquiera parece progre... pero es terrible cómo cada vez se exige menos. Ya ni hace falta HACER nada, basta con solo tener un discurso un poco menos bestia. ¿Que los fondos para la campaña de Obama los aportaron empresas gigantes muy parecidas -cuando no las mismas- a las que aportan para campañas republicanas? ¿Que los funcionarios en muchos casos van a ser los mismos? ¿Que anteriores funcionarios demócratas que hoy ocuparán cargos en el nuevo gobierno ya han traicionado previamente los aspectos progresistas de sus programas -Hillary prometía un plan de salud en el que se cagó olímpicamente luego que las empresas médicas presionaron al gobierno de su marido y a sus congresales pagos-? ¿Que más allá de las burbujas discursivas no se ve ninguna medida concreta en el horizonte que uno pueda calificar de mínimamente reformista?

Nada de eso importa. Es negro, habla como alguien que terminó el secundario y hasta debe creer que la teoría de la evolución es verdad. Ya está! Miren qué pedazo de cambio!

Algunas minorías lúcidas que viven en EEUU no lo creen y no lo votan (el otro día hasta encontré uno en internet, y en un sitio que no era de política), pero son tan pocos que es un poco deprimente. Hay que remar demasiado contra la corriente...

Seve: Bueno, por eso una de las tareas primordiales es desengañarnos y desengañar a los demás, ¿no?

Yo ya estoy acostumbrado a ser tratado de simplificador por hacer énfasis constante en ese aspecto material y de intereses en cualquiera de estos debates (no acá), pero la verdad que lo prefiero, porque veo que por este lado algo se avanza.

Marcelo Camisay dijo...

El único negro que podría hacer un Revolución...ya no está mas.

Miles Davis.



Por otro lado.....no estas sobrevaluando demasíado a este pibe?.
Por caso el quilombo está diseñado por los cerebros demócratas,y no pone la mano en la Biblia aún y ya le explota un escandalete de corrupción.......


Yes We Can?
o
No We Can´t At Last?..........

Artemisa dijo...

Usté porque es racista. Pobre Osama. Si da bárbaro en las fotos. Además tan salame no es, porque fíjese que ya la puso a Hilly C. a tallar la baraja. Y Hillary me pa que las gasta. Igual a mi la que me encanta es Michelle. Cacho 'e mina.

Ahora, yo sólo leo su blog con una intención pragmática y materialista (cosa que justamente ud no puede reprocharme) así que, me diga, entonces ¿compro dólares o no compro dólares?

pd. Hacía mucho que no venía. Veo que ha puesto foto. Ese es ud o Robbie Williams? Ande, cántese algo.

Roberto dijo...

Jack: Cuando uno dice "Obama no es Lenin ni Musolini" está intentando establecer los límites entre los cuales el juicio tiene sentido. En otras palabras: no pedir peras al olmo. La comparación con Musolini no estaba en su texto, es cierto, sino que mi crítica se dirigía a determinada actitud ultra en que buena parte de la Izquierda política se solaza; el "son todos lo mismo", cuyos efectos ya experimentamos en 1933 (¿se acuerda del astuto "socialfascismo" de Stalin?).
Ud. es una persona racional y entiende perfectamente que no son iguales las condiciones para denunciar la estafa capitalista bajo Roosevelt que con McCarty, quien persiguió a los comunistas que habían entrado a la administración yanqui con aquél, lo cual era cierto.

La comparación con Lenin estaba implícita en su párrafo final aludiendo al "¿Qué hacer?".
Y en ese sentido, no basta con enunciar siempre el objetivo final; hay que tener también consignas y objetivos de corto plazo para avanzar ahí donde se abra una brecha. Si Bush corre a salvar a los bancos y Obama dice ponerse del lado de las víctimas de éstos, hay que aprovecharlo cuanto sea posible.

De hecho, Ud. mismo admite que Obama estará tironeado entre las demandas crecientes de sus bases y la resistencia de los capitalistas. Entonces ¿qué les decimos a esas bases (o a las de cualquier otro gobernante "neokeynesiano/a")? ¿que no demanden nada como no sea Socialismo porque cualquier otra cosa es Barbarie?
Ud. se regodea pícaramente diciendo que (los burgueses) se atengan a sus reglas de juego (y quiebren). Y supongo que entonces- cuando nos quedemos todos en la calle- se formarán "Concejos de obreros, campesinos y soldados" que marcharán a tomar el Palacio de Invierno al darse cuenta de que el capitalismo es una estafa. No intento burlarme de Ud., sino seguir la lógica de su broma.

Yo, en cambio, quisiera ver organizaciones obreras reclamando la propiedad de las empresas quebradas y crédito estatal. Y a los partidos de izquierda presionando por la consagración jurídica del derecho de los trabajadores a reemplazar a los capitalistaas fracasados. Esto no dejaría de ser Capitalismo, pero sería un gran avance. Por lo que ya dije de las Tesis sobre Feuerbach y Ud. no rebatió: que la posición materialista no es metafísica, objetiva o contemplativa; es práctica y subjetiva. Que no hay mejor forma de "entender" el socialismo que practicándolo.

Estoy de acuerdo en que el período "dorado" de la Socialdemocracia y el keynesianismo europeos fue posible por la presencia de la URSS (aunque, bien sabemos, era un pobre ejemplo de alternativa socialista). Pero ellos también contaron con el Plan Marshall y un largo ciclo de expansión.
Ahora, por el contrario, hay una crisis de no sabemos cuánta profundidad. Tener un programa de máxima está muy bien, siempre y cuando tengamos también un programa de mínima para sobrepasar la segura defección de los burócratas sindicales y los políticos burgueses (¿bonapartistas?).
Yo enuncié mi programa de mínima y me gustaría conocer el suyo.

El viejo Kant -en un opúsculo llamado "¿Qué es la Ilustración?"- advirtió que la importancia de la Revolución Francesa (en sus primeras etapas) no estribaba tanto en su eventual resultado final, sino en el ejemplo "entusiasmante" para otros pueblos de que otro ordenamiento jurídico y otra legitimidad eran posibles.
Un abrazo, como siempre.

LR dijo...

Sobre algunas consignas.

Está bueno el debate porque la función que deben cumplir las diferentes prensas partidarias de izquierda es acercar la posición política de esos partidos a la clase obrera. Las consignas buscan sintetizar los objetivos que se plantean esos partidos.

Pero la tarea no es sencilla, no se realiza como los canillitas de las películas que ofrecen el diario en la calle.

Es necesario discutir políticamente con quien la compra, tanto como se pueda. Es necesario buscar establecer una relación fluida con ese contacto para contestar las dudas que se le planteen con la lectura de la prensa. De ser posible, conviene llevársela a la casa o al lugar de trabajo en algún momento en que tenga algún rato para hablar. Es decir, requiere de cierto trabajo y tiempo pasar un periódico.

Entonces, el tema de las consignas es relativo. Siempre hay que tener en cuenta el momento y lugar en que sale la prensa. Que algunos seamos conscientes de la necesidad de un cambio revolucionario de la sociedad, lo que exige la construcción de un partido de combate que tome el poder no quiere decir que todo el mundo tenga la misma consciencia ni que comparta esa visión.

Es así que las prensas suelen exponer consignas que implican esa visión, aunque no la proclamen abiertamente. Es tarea de los militantes ir desarrollando esa posición con los contactos que reciben la prensa.

Por eso, cuando algunos partidos levantan consignas ante la crisis ("Nacionalización de la banca sin indemnización", "Jornada de 6 horas", "Reparto de las horas de trabajo sin tocar el salario", "Nacionalización del comercio exterior") es necesario a su vez explicar pacientemente que esas políticas no van a poder ser llevadas adelante por un estado burgués, que sólo un estado obrero puede llevar adelante esas políticas. A su vez, es tarea del militante hacer perder toda esperanza en la vía electoral para ver realizadas esas consignas (hay suficientes ejemplos históricos para ilustrar el punto) pero a la vez explicar por qué no se puede renegar en principio de las elecciones.

Es que las consignas pueden ser muy lindas, pero si no hay disposición para la lucha terminan siendo un sermón en el desierto. Porque por más justas que sean la burguesía y sus estados no las llevarán adelante. Es la lucha de clases / de calles, la que decide la suerte de las consignas.

Atenti a Grecia.

Saludos

Luk@s

greta bo dijo...

ACH SO!

... no había entendido lo de robbbbie

ahora sí.

Jack Celliers dijo...

Disculpe Greta, di por sentado que lo habria visto. Debería laburar de doble de RW en vez de hacer estas pavadeces.

No me hable en alemán que me hace oscilar.

Jack Celliers dijo...

Roberto, yo no creo que haya un programa de mínima y uno de máxima y uno de más o menos por el medio. Hay un programa, se lucha por algo. Lo que signifique conseguir mejoras concretas no tiene por qué estar en contradicción con aspiraciones más altas.

Más bien parece que como vos querés plantear una contradicción empezás instalándola: ¿que no demanden nada como no sea Socialismo porque cualquier otra cosa es Barbarie? En otras palabras: "¡Por el programa de máxima se olvidan el de mínima!".

Yo creo que no hay tal contadicción, que enunciar uno no quiere decir negar el otro. Yo te leo más preocupado por acallar el grito de "Socialismo o Barbarie" como si fuera el impedimento de algo. Yo creo que no lo es, y que nadie ha prohibido a nadie que hable de sus problemas concretos y reales.

¿Que puede haber inexperiencia en la izquierda para vincular una cosa y otra? Seguro. Pero si de prohibiciones y exclusiones se trata yo realmente veo que en la izquierda todo se permite menos hablar de Marx y Lenin.

Por último esto es curioso:

Decir "Socialismo o Barbarie" sería incomprensible después de 30 años de pasar el palo una y otra vez sobre la masa; carece de un significado concreto, vivido.

Es como decir que "2 + 2 = 4" carece de significado vívido. Si es así estamos en problemas: recuperemos el buen sentido.

greta bo dijo...

y seré curiosa

--perdón al resto de los comensales si esto se vuelve íntimo eh--

cómo serían los cánones de dulce de leche?

greta bo dijo...

que no tengan crema pastelera es, digamos, la condición necesaria de su pervivencia (estamos de acuerdo en eso, verdad?)
también podríamos rellenarlos con chocolate al contreau, una auténtica delicadeza...

*
el hacker se me volvió a meter, quién podrá ayudarme?!

Anónimo dijo...

LR: porque "atenti a Grecia"?

Anónimo dijo...

perdon LR mi nombre es Alejandro.

Jack Celliers dijo...

Alejandro: lea los diarios, o busque en internet algo sobre Grecia. No sobre los dioses del Olimpo. Tampoco sobre Grecia Colmenares. Me refiero a lo que pasa en Grecia hoy.

Anónimo dijo...

excuse me mr. celliers, with all due respect, the answer was made to LR.

Alejandro

Jack Celliers dijo...

Ay, sory gordo. Di ansuer or de cueschion?

Nacho dijo...

A su vez, es tarea del militante hacer perder toda esperanza en la vía electoral para ver realizadas esas consignas (hay suficientes ejemplos históricos para ilustrar el punto) pero a la vez explicar por qué no se puede renegar en principio de las elecciones.

A veces creo que se descarta muy rápido la herramienta electoral, se la considera una mera posibilidad de propaganda o algo similar a eso. Yo creo que es un error. Vos decís que la experiencia histórica lo demuestra, pero me parece que la leés en un solo sentido, leés "Allende llegó al gobierno por la vía electoral con consignas reformistas parecidas a las que puede levantar hoy la izquierda---> Allende fue sacado a patadas en el culo y se pasó a aplicar un plan de ajuste y represión---> la vía electoral no sirve de un pomo". Yo creo que la vía electoral no ALCANZA (Allende decía "tenemos el gobierno, pero no el poder"), obvio, pero sí sirve, o puede servir de más.

No ha habido casos históricos pero creo que sería una experiencia interesante (y no es ésta la única forma en que las elecciones pueden servir, es sólo un ejemplo) ver un gobierno socialista que llegue por la vía electoral, intente hacer reformas profundas -con mayoría en el poder legislativo diría que se puede hacer casi cualquier cosa sin perder la legitimidad que da el "legalismo" a los ojos de mucha gente-, sepa defenderse (a diferencia del de Allende que, como explicaba una vez Jack, fue bastante ingenuo con el golpe que le estaban haciendo) y, con inteligencia, logre llevar a cabo su plan o buena parte de él.

Por ahí soy muy ingenuo, pero, siguiendo con mi ejemplo, ¿no puede servir de bastante empezar la pelea desde la posición de tener un presidente electo y representantes del partido en el gobierno, en comparación a empezar aspirando a tomar el poder desde una posición periférica?

Trotsky decía que, cuando se trata de la disputa por el poder, es mejor aparecer como que uno se está defendiendo inclusive cuando se pasa a la ofensiva. ¿Ser un gobierno elegido electoralmente que intenta aplicar su programa y sus medidas, a lo que en teoría tiene pleno derecho, y se encuentra con resistencia, que incluirá seguramente mecanismos muy poco democráticos, no estaría siguiendo precisamente esa recomendación?

No sé, es una alternativa que no se considera y yo suelo pensar...

LR dijo...

Nacho, quizás no supe ser lo bastante explícito. No conozco ejemplos históricos de un partido revolucionario que ganara elecciones.

Por eso hablo de elecciones como tribuna (como tribuna de las organizaciones revolucionarias). Por eso no incluyo a los reformistas de izquierda.

El caso de Allende es uno de los tantos. También está el caso de Guatemala en el 54 (Arbenz), el de Dominicana en el 65 (Invasión a Santo Domingo), el de Colombia en el 49 (Asesinato de Eliécer Gaitán), el de Evo (Movilización de la derecha racista, masacre de pando, claudicación del MAS), el de Chávez (Golpe de estado en el 2002).

Hay un problema que es el republicanismo, la constitución rígida, que impide que las mayorías toquen determinados contenidos protegidos por esa ley de leyes, entre ellos el derecho de propiedad. En Argentina la izquierda necesitaría 2/3 de los miembros de cada cámara para votar una reforma y después mayoría absoluta para abolir el derecho de propiedad en caso que quisieran seguir una vía exclusivamente legalista. Algo imposible o, mejor dicho, improbable. Sin contar que a la burguesía le va a importar muy poco la legalidad o legitimidad de las mayorías.

Y justo que traés a colación el caso de Allende. No sólo muestra que la vía legalista no es posible sino que ilustra algo más. La esperanza de las masas en ese tipo de gobiernos puede llevar a una derrota aún mayor. La derrota del proletariado chileno es más profunda que la del argentino precisamente por eso, porque el proletariado chileno tenía esperanzas en Allende, mientras que el proletariado argentino no las tenía en Isabel. De hecho, en Argentina hubo varias huelgas relativamente importantes durante la dictadura, en industrias importantes como la automotriz.

Saludos

Luk@s

Nacho dijo...

Hay un problema que es el republicanismo, la constitución rígida, que impide que las mayorías toquen determinados contenidos protegidos por esa ley de leyes, entre ellos el derecho de propiedad. En Argentina la izquierda necesitaría 2/3 de los miembros de cada cámara para votar una reforma y después mayoría absoluta para abolir el derecho de propiedad en caso que quisieran seguir una vía exclusivamente legalista. Algo imposible o, mejor dicho, improbable. Sin contar que a la burguesía le va a importar muy poco la legalidad o legitimidad de las mayorías.

Sí, estamos de acuerdo y no es esto lo que pensaba yo. Yo estaba hablando de 1) cobertura legal, no legalismo puntilloso, no que las leyes (que escribieron otros hombres, de otras clases) nos dominen a nosotros, no hacer un fetichismo de la ley pensando que hay que respetarla simplemente porque sí, como si fuera dios; y 2) mantenerlo hasta el momento en que se pueda, cuanto más supongo que mejor, pero no aferrarse a él porque sí si eso va a llevar a ser aplastados por el poder (que, dicho sea de paso, no dudará en violar ninguna ley, por supuesto; justamente esto es lo que pasó en Chile: mientras Allende se preocupaba por respetar puntillosamente la parte que le tocaba de la ley, la oposición se cagaba en todo para voltearlo).

Por ejemplo, la constitución argentina tiene unas cuantas partes interesantes que, llevadas a la práctica, me parecen plenamente revolucionarias. Vos podés intentar hacerlo y los que se opongan van a quedar en evidencia como plenamente inconstitucionales, que obviamente lo son porque sabemos que la constitución y las leyes les importan cero, sólo se rasgan las vestiduras en su nombre cuando les sirve para defender sus derechos. Esto puede ser muy útil porque desenmascara al poder, lo muestra como lo que es, hace caer con la evidencia de la experiencia el palabrerío falso con el que habitualmente se justifica.

Ejemplos: el artículo 14 bis habla de "control de la producción y colaboración en la dirección", ¿no? Y, como sabemos, se cumple rigurosamente. (?) No, no se cumple nada, claro. Pues bien: una ley que reglamente qué significa esto y cómo se pondría en práctica, podría ser muy interesante...

Después, están las contradicciones internas de la constitución y la contradicción entre la constitución y la realidad (es como la biblia, al final), y entre lo que promete y lo que se puede cumplir dentro de ella. Quiero decir: se garantiza en teoría la vivienda digna, la alimentación, la vida, etc., pero hay gente que vive a la intemperie, no morfa y se muere por estas causas. ¿Cómo hago para que se cumpla efectivamente todo esto sin tocar al menos un poco el derecho a la propiedad privada? ¿Qué derecho prima cuando se contradicen? ¿No hay un artículo de los tratados internacionales a los que constitucionalmente el país adhiere que dice que el derecho a la vida es el primero de todos (lo que lo pondría antes que el de propiedad)? ¿No es posible, con argumentos legalistas, defender otros derechos por sobre el de propiedad también? Lo que quiero decir es que hay una plataforma legalista que permitiría ir contra la propiedad capitalista.

Por supuesto que todo lo que se diga o firme o decrete en este sentido es papel mojado sin lucha de clases. Ningún capitalista que se precie va a decir: "ah, sí, es verdad, aquí mi derecho a la propiedad entra en contradicción con el derecho a la alimentación, y además se ha promulgado una ley que me obliga a ceder en varios de mis privilegios, así que adelanten, pasen por esta puerta y háganla efectiva, yo colaboraré en lo que haga falta", sino que se va a resistir con todo lo que tenga.

Pero el argumento legalista, me parece, puede ser seductor para muchas capas medias de la sociedad que gustan mucho de ellos o al menos les creen bastante, para que apoyen un proyecto de transformación social progresivo en vez de (como suele pasar) apoyar a la reacción.

Entonces, bien utilizada, subordinada a las necesidades de la lucha de clases (es decir: exactamente como la usa la burguesía pero en sentido contrario), es un arma que no veo por qué descartar a priori.

Otra aclaración: cuando hablo de reformas no hablo de reformas por las reformas mismas, sino de reformas que bien pueden ser un trampolín revolucionario. Recordemos que Cuba no tomó una vía claramente socialista hasta un par de años después de la revolución. ¿Qué hizo antes? Reformas profundas. Un gobierno que llega por la vía electoral, ¿no puede hacer lo mismo?

Jack Celliers dijo...

El planteo de Nacho me parece que tiene mucho sentido. La izquierda marxista tiene problemas con las elecciones y no tiene una buena política hacia ellas.

En primer lugar hay que señalar algo que se dice poco: el gobierno de Allende no era socialista. No expropió a la buguesía sino que impuso reglas de redistribución y una participación activa del estado en la ecnomía, no mucho más allá de eso. Además Allende (y no lo olvidemos: el PC chileno y el MIR) creían ingenuamente (por decir lo menos) en los sectores "leales" de las FFAA, lo que da una idea de lo mucho que habían leído a Marx - dicho sea irónicamente - .

Pero la via electoral sí es importante. Lo que propone Nacho es idéntico a lo que decía cierto marxista que conozco: "Pedirle al estado burgués que cumpla con lo que dicen sus propias leyes ya es revolucionario", y es la pura verdad. Las famosas "contradicciones del sistema" son esas. Lo que ocurre es que no hay que confundir dos cosas: pedir al estado burgués que cumpla lo que promete es algo que hay que hacer, pero sin convertir esta petición en una esperanza de que el estado burgués la cumpla.

Lo que el partido revolucionario debe mostrar a las masas mediante este reclamo es justamente que el estado burgués no puede cumplir ni siquiera con los preceptos de una democracia formal. Todo el tinglado de leyes, derechos y prerrogativas es papel mojado, y la gente lo sabe aunque no lo haga plenamente consciente. Reclamar que se cumplan los derechos constitucionales, como dice Nacho, es perfectamente revolucionario en tanto se señale lo evidente: que el estado burgués no cumple.

Viene muy a cuento la mención de Trotsky (...es mejor aparecer como que uno se está defendiendo inclusive cuando se pasa a la ofensiva...), y es que en realidad lejos de tratarse de un ardid propagandístico se trata de la verdad: la lucha de clases para el proletariado es en realidad una lucha defensiva, en tanto el proletariado es explotado, es agredido. Reclamar que el estado burgués cumpla lo que promete, evitar que se degraden las leyes, exigir mejoras, todo eso ES política revolucionaria.

No lo es cuando se inculca en las masas la idea de que lo que se consigue no se consigue por la lucha sino por el respeto a las reglas de la democracia burguesa, cuando se inculca respeto a un sistema "democrático" que incumple hasta lo elemental, y cuando se dice "mejor que esto no hay nada más" pretendiendo sumergir a los trabajadores en la miseria conforme.

Esa es la audacia, la habilidad y la muñeca del partido revolucionario que conecta incluso con los reclamos de las clases y capas intermedias y las suman para el combate cuya vanguardia es el proletariado. Ni respeto conformista, ni tampoco repetir "socialismo" como única consigna. Lo inmediato y el objetivo de largo plazo van de la mano, no hay contradicción entre ellos.

Jack Celliers dijo...

Luk@s: Lo que decís acerca del derecho de propiedad es verdad, pero te olvidás que las leyes de la democracia burguesa también consignan un montón de derechos para los trabajadores que no se cumplen.

Las leyes de la democracia burguesa no son un plan perfecto de la burguesía, si fuera por la burguesía tendríamos esclavos adapatados a la industria. Lo que ocurre es que las leyes son también el resultado de décadas de lucha, en las cuales lo trabajadores han logado imponer condiciones. Las leyes del estado expresan la pugna entre las clases, y los logros de los trabajadores hay que exigir que se respeten.

Lo que hay que mostrar, el mismo tiempo, es que el estado burgués no es la salida. Es el momento en el que el reclamo se transforma en escuela política, cuando el reclamo popular da un salto de calidad y se transforma en reclamo político, en comprensión de que la única forma de obtener lo que se reclama es ir más allá.

Decir que "con las elecciones no se puede" es desmovilizante. Sobre todo si al fin y al cabo se trata de un partido legal que participa en las elecciones no?

LR dijo...

Creo que no estamos en desacuerdo sino que tengo que hilar más fino.

Decir que con las elecciones no se puede no es desmovilizante porque sea mentira. Puede serlo porque es reduccionista. Debería decir entonces que con las elecciones "solamente" no se puede.

Y efectivamente es así. Imagino que estaremos de acuerdo con que no es lo mismo un parlamento sin diputados de izquierda que uno con algunos representantes cuando menos progresistas. Un ejemplo, la izquierda impulsó en la legislatura de la Ciudad la jornada de 6 horas para los trabajadores del subte. Pero no se logró por eso sino por la lucha de los trabajadores, o por la combinación de ambas acciones, sumando el contexto post argentinazo.

En algún sentido, toda acción directa de los trabajadores choca con la legalidad burguesa, eso no lo podemos ignorar.

En cuanto a la actuación de las organizaciones de izquierda, si leen cualquier programa de los partidos que se dicen revolucionarios, todas las consignas son: contra el hambre (derecho a la alimentación), contra precarización laboral (derechos laborales), por la libertad y la democracia sindical (derechos sindicales), contra el desfinanciamiento de los hospitales (derecho a la salud) y de las escuelas (derecho a la educación), por el 82% móvil para los jubilados (derechos de la seguridad social), por planes de urbanización y de construcción de viviendas (derecho a la vivienda), contra la impunidad y el gatillo fácil (derecho a la vida y a la integridad física), contra la criminalización de la protesta social (libertades democráticas en general), a favor del aborto (derecho a la salud reproductiva, a la planificación familiar y a la vida), etc.

Todas las reivindicaciones que levantan los partidos de izquierda tienen que ver con los derechos fundamentales de las masas.

La cuestión entonces parece que sería un error de esas organizaciones no decir: "Che, miren que todo lo que pedimos son derechos que están en la Constitución". Es probable, yo soy partidario de utilizar la consigna de control obrero de la producción apoyándonos en la constitución nacional, porque de esa manera se agudiza la contradicción con la propiedad privada.

Pero el problema de la coherencia puede surgir cuando, al hablar pestes de la propiedad privada, un burgués nos diga: "Che, miren que la propiedad privada está protegida por la Constitución".

Pero sobre todas las cosas porque hay que luchar por esos derechos, estén o no estén consagrados en la Constitución. Que estén en la Constitución no es irrelevante, pero sí es secundario en las dinámicas de las luchas. Puede servir más a la lucha ideológica, en el sentido de decir que la burguesía no cumple ni con su propia ley, pero no tanto para la lucha política.

Yo puedo señalar bastantes ejemplos de limitaciones a la propiedad privada por parte de gobiernos burgueses, que fueron aceptados como constitucionales.

El primero, la regulación estatal del precio del alquiler en 1922 y la prohibición de desalojos (Ercolano c Lanteri de Renshaw) afectando la "libertad" de contratar, de disponer de la propiedad privada para alquiler.

Otro, el caso de la prórroga de las hipotecas con limitación de la tasa de interés (el caso Avico c De la Pesa).

Otro, el caso de la obligacion impuesta a los cines de utilizar actores para las variedades entre películas en el año 56 (Caso Cine Callao).

Es cierto que el derecho refleja deformadamente la lucha de clases. Toda la legislación laboral flexibizadora de los 90 sólo es explicable si tenemos en cuenta la derrota de la clase obrera a nivel mundial (esa legislación era impensable en los 60-70).

Pero, por ejemplo, el amparo se impuso primero jurisprudencialmente (luego fue legislado con Onganía, limitándolo bastante y luego ampliado con la constitucion del 94).

Uno de los casos que dio lugar al nacimiento del amparo fue el de un empresario que lo interpuso para desalojar a los obreros que habían ocupado su fábrica (allá por el 57).

En la actualidad se puede utilizar para obligar al estado a proveer medicamentos contra el SIDA a quien no puede procurárselo (caso Asociación Bengalensis) o a producir la vacuna contra el mal de los rastrojos (caso Viceconte o Viceconde, no recuerdo bien).

Incluso en los conflictos fabriles, las medidas de acción directa no siempre son las primeras que se toman. Normalmente se resuelve un paro, y se va a conciliación obligatoria (instancia legal) mientras en el lugar de trabajo se realizan asambleas para votar los pasos a seguir.

Viéndolo en perspectiva, la clase obrera ha luchado durante años por reivindicaciones que ya estaban consagradas en la Constitución Nacional, en algunos casos con resultados positivos, aunque transitorios, y en otros con derrotas. Que lo hayan conseguido como consecuencias de elecciones solamente, no tengo noticias.

Saludos

Luk@s

Roberto dijo...

"Ni respeto conformista, ni tampoco repetir "socialismo" como única consigna. Lo inmediato y el objetivo de largo plazo van de la mano, no hay contradicción entre ellos."
Me ausento un par de días y nuestras posiciones se acercan. Me alegro.