24.11.08

Tarantino is dead

Thomas Frank es un escritor e intelectual de los EEUU. Yo no lo conozco más que por algún artículo. Escribe en Harper, The Wall Stree Journal y en el New York Times. Uno de sus libros se llama ¿Qué pasa con Kansas? y habla de cómo la ultraderecha conservadora americana ha arrebatado el discurso a la izquierda y ha logrado imponer sus políticas gracias a los votos de los trabajadores.

No los voy a aburrir yo repitiendo lo que
el tipo dice en este periódico que me gusta cada día más. Pero tampoco resisto la tentación de citar la frase más estremecedora y la advertencia más seria a toda esa izquierda alternomoderrrrrna que ya no sabe cómo escapar de la evidencia:

(Sarah) Palin usa un lenguaje populista ferviente; incluso emplea la expresión clase obrera, que ni siquiera he visto pronunciar jamás a los progresistas.

La "clase obrera" desterrada por la izquierda y agitada por la ultraderecha es el resultado del inmenso y empalagoso postre conceptual del que parece imposible salir todavía, porque es muy pegajoso o porque es muy dulce o porque Tarantino quizás todavía puede hacer una película buena. El posmodernismo está muerto, pero su herencia de ilusionada parálisis no.

Atenta la neurona, decía el maestro.

47 comentarios:

Milkus Maximus dijo...

Acerca de esta mimetización de cierta izquierda, alguien me dijo hace poco una frase que no sé de quién es:
"El poder es como el violín: se toma con la izquierda, pero se ejecuta con la derecha"

talita dijo...

muy bueno.
da miedo saber que como la alterno -que buen término- te ha corrido, las derechas se vienen más para aca.
saludos

Peste dijo...

No se como lo ven ustedes, a mi esto se me parece cada dia mas a los a#os veinte. Por las dudas, estoy releyendo a Ortega y Gasset.

LR dijo...

Amigo Jack, no se si lo sabe, creo que si, pero en algún momento confié que había algún proyecto de emancipación en toda la caterva posmoderna (específicamente en Foucault o Badiou). Tarde me di cuenta que no, que esa gente declara la imposibilidad de conocer la realidad y de cambiarla, que la realidad la produce un discurso y no se cuántas estupideses más. Hasta quedarnos pasmados con la declaración wittgensteniana acerca de que hay que guardar silencio. O el llamamiento a la derrota de Adorno, para que actuemos de tal manera que Auschwitz nunca se repita. Ante las atrocidades del stalinismo los posmodernos no supieron ni quisieron ver que otro mundo es posible y declararon la derrota más flagrante. El posmodernismo es la evidencia más concreta del triunfo de la contrarrevolución en la esfera ideológica.

Pero a pesar de los posmos, que van detrás de las ideas dominantes, la burguesía actualmente tiene mucho miedo. Ya no confía en su dominación ideológica, en el consenso base de su hegemonía. Basta leer el discurso que Sarkozy dirigió a los franceses hace dos meses. Y las masas se empiezan a mover.

Me resultó emocionante ver a los campesinos y obreros bolivianos reclamando armas al gobierno para aplastar a la derecha racista boliviana. Es cierto que no hay una dirección revolucionaria y por el momento el indigenismo de Evo confunde muchas cabezas. Pero el esclarecimiento de las verdaderas relaciones de dominación y explotación van a ir despertando conciencias.

Está claro que ha finalizado la contrarrevolución. Los posmodernos en este sentido son parte del pasado, aunque todavía no lo vean. La izquierda democratizante y movimentista que abandonó a la clase obrera (en todo sentido) está muerta. Sólo falta que le avisen.

Se vienen tiempos complicados Jack (ya lo son en realidad), algunos posmos se darán cuenta de sus errores y los rectificarán. Otros seguirán contribuyendo a la derrota. Como sea, no espero nada de ellos. Mientras tanto, hay que seguir dándoles para que tengan, guarden y archiven. La lucha de clases decidirá donde terminaremos.

Más allá de las diferencias que tengo incluso con el partido donde milito, me alegra ver que intervenimos en todas las luchas que podemos, aunque por el momento el proletariado venga de derrota en derrota.

Le confieso que recién ahora entiendo ese ánimo alegre que cuentan que tenían los militantes de los '70. Recién ahora entiendo aquella frase de Fucik ("Hemos vivido para la alegría, por la alegría hemos ido al combate y por ella morimos. Que la tristeza jamás vaya unida a nuestro nombre"). Lo entiendo porque la comparto.

Como decía, se vienen tiempos complicados, pero en un punto alegres. Esperemos que esa alegría se transforme en felicidad. Si eso ocurre, ¿quién se acordará de los posmodernos? Como sea, el laburo que hay por delante es inmenso. Pero creáme cuando le digo que nunca imaginé que me podría hacer sentir tan bien dormir tan poco, je.

Severian dijo...

Muy bueno...

Fijate que Chavez es el único que habla de "revolución socialista" y la vende como alternativa al capitalismo, sin sonrojarse ni pedir disculpas. Entiendo que para él esas palabras significan algo muy diferente de su significado tradicional, y también entiendo que no se trata de ninguna alternativa real (es sólo una especie de peronismo de los '50 con azúcar caribeña). Pero que se haya convertido en dueño de esas palabras es precisamente una medida de lo derrapada que está la izquierda. Tanto que un coronel golpista puede hablar de revolución y lo hace... ¡en su programa dominical "Aló presidente"!

Mientras tanto los intelectuales que se dicen de izquierda se pajean con eso de que la verdad es un relato...

Severian dijo...

Me quede pensando qué llevó a la situación actual, donde no parece haber un discurso de izquierda razonablemente coherente, donde quien habla de utopías es señalado con el dedo. Lo que sigue es muy largo para comment y muy superficial para post. QBorralo.
-----------------------------------

Es muy difícil de entender. Por una cuestión generacional me tocó pasar mi juventud en una época ideológicamente desierta, y en ese contexto tratar de entender como se pensaba el mundo en épocas anteriores es realmente muy difícil. Así que lo que escribo a continuación son impresiones de un extranjero en tierra extraña:

Parece que se creía en una absoluta certeza histórica: la clase obrera iba necesariamente a seguir lo pasos que la burguesía había dado en la revolución francesa y mediante otra revolución iba a arrebatar el poder de manos de sus circunstanciales dueños. Al parecer desde el nivel intelectual hasta el militante eso era aceptado como una verdad indiscutible. Y eso me parece fue un error terrible.

El camino iba a ser difícil, iba a estar lleno de sacrificios, iba a ser doloroso. En el camino había que ser pragmáticos, había que resignar algunos principios para enfrentarse a una burguesía inescrupulosa en pie de igualdad. Había que posponer cuestiones secundarias hasta la concreción de la revolución, después iba a haber tiempo para limar los detalles. La burguesía iba a dar pelea sin cuartel.

Pero el punto es que efectivamente la burguesía dio pelea. Muy sangrienta: miles de muertos en cientos de guerras. Pero eso no causó alarma, porque parte del credo era que la pelea iba a ser dura “si pelean tan duro debe ser porque están aterrados, nos estamos acercando” supongo que se dirían. Cuanto mas terrible la matanza, mayor el grado de desesperación que se atribuía a sus perpetradores.

Pero además había otro problema: en los lugares donde se ganaba, donde la burguesía era destronada, quienes permanecían en el poder no eran siempre los mejores exponentes de quienes lo habían tomado. No tenían otro objetivo que mantener el poder a cualquier precio, en un contexto donde la burguesía seguiría intentando recuperarlo ad eternum siempre ayudada por fuerzas extranjeras. Necesariamente se transformaron en dictadores.

Luego donde todavía se peleaba por el socialismo la batalla era desigual y se peleaba bajo parámetros poco realistas. Y donde ya se había ganado, el gobierno subsiguiente ciertamente no era un ejemplo de virtudes. Y, como tenía que pasar, ese pato rengo a la larga se cayó. Cayeron los gobiernos socialistas transformándose en capitalismos mucho más salvajes que aquellos contra los que habían combatido, y además mucho más dictatoriales después de años de práctica. Y se perdieron todas las batallas en los países aun capitalistas.

Entonces, quienes hubieran antes creído en la certeza histórica, al ver esta debacle no tuvieron manera de recomponer su sistema de creencias. Porque estaba basado en algo irracional, una creencia irrefutable: el socialismo se iba a realizar. Quedaron desnudos frente al espejo, y ante la realidad de su error, en lugar de actuar racionalmente e intentar rearmar su ideología apoyándola en menos presupuestos, se dedicaron a desarmar lo poco que quedaba.

No dicen “hubo un error en creer cierto un presupuesto falso”, dicen “no hay certezas”. No dicen “aplicar el pensamiento científico a la realidad social para construir una alternativa política de izquierda”, dicen “los métodos científicos son mentiras fascistas de la derecha”. No dicen “unificar las fuerzas de una clase en torno a las lucha de clases con el objeto de lograr el poder”, dicen “aceptar a las minorías para construir una sociedad tolerante y multicultural”. No dicen “que pena que los países del este hayan perdido el socialismo”, dicen “que bueno que hayan recuperado la democracia”.

Y en ese contexto, de las certezas, de la ciencia, de la conciencia de clase, de la utopía, naturalmente, se apropió la derecha.

Milkus Maximus dijo...

Y ante tanto zurdo derechoso y gorila con aires zurditos, no sería tiempo de revisar si el tema va más allá de izquierdas y derechas?

Jack Celliers dijo...

Milkus (¿cómo le va?):

“La cosa va más allá de izquierdas y derechas”, es exactamente lo contrario de lo que afirmo. Pero veamos:

Si alguien intenta apropiarse de un discurso es por una razón. La razón es que ese discurso debe ser importante. Le pido que recuerde un poco ¿Cuándo empezó ese sonsonete de que “izquierda y derecha son conceptos obsoletos, hay que ser moderrrrrno”? Bueno, empezó precisamente con Carlitos Mendes.

Y lamentablemente la mayoría de la mililtancia de izquierda – derrotada por la represión, confundida luego de la caída del muro – compró fervientemente este discurso.

Así que empezamos a no hablar más de clases, ni de lucha de clases, ni de clase obrera, ni siquiera de explotadores y explotados, a pesar de que la brecha de ingresos entre trabajadores y capitalistas se ensanchaba cada vez más, de que las condiciones de trabajo se deterioraban de manera pavorosa y de que estos prósperos financistas se llenaron los bolsillos de manera obscena. “Lucha de clases” empezó a ser palabra prohibida justo en el momento en que la lucha de clases la iban (como la van) ganando los poderosos. Qué casualidad.

Así que eso que Ud. propone, lo de “olvidarse de izquierda y derecha”, la “izquierda alternomoderrrrrna” ya lo intentó antes que Ud. fíjese. La izquierda ha intentado por todos los medios dejar de ser izquierda, dejar de hablar de lucha de clases, dejar de hablar de cambios revolucionarios, dejar de cuestionar el sistema capitalista porque “todo eso es antiguo, es marxismo, ¡hay que ir más allá!” ¿Más allá a dónde? Ah, eso nunca estuvo muy claro, pero mire que se intentó: las “políticas de género”, el feminismo, el multiculturalismo y la fascinación por las etnias, los partidos verdes. Abominamos del leninismo, nos volvimos alegres y burbujeantes y alternativos para “ser aceptados por la sociedad”. Tratamos de enterrar a Marx con un montón de “intelectuales” semianalfabetos y médicos brujos de toda laya.

El resultado está a la vista.

Eso que Ud. propone como remedio es precisamente la enfermedad; es lo que la izquierda posmoderna ha intentado todo el tiempo: “ir más allá”. Lo que Ud. conoce como “izquierda” a través de los medios es un espacio político sumido en la confusión que intenta renegar de sí mismo, que intenta exactamente lo que Ud. propone: “ir más allá”. Por eso no va a ninguna parte.

Ud. puede olvidarse todo lo que quiera de la lucha de clases, pero yo sé que Ud. vive de un trabajo ¿no? La lucha de clases Ud. la vivió, la vive y la vivirá en sus ingresos mensuales, en sus condiciones de trabajo, en su lucha por el mango todos los días, por salud, educación, vivienda, abrigo, comida y tiempo libre. Si Ud. siente que tiene cada vez menos, es por algo. El papel de la izquierda es explicar lo que a esta altura debería ser evidente: que hay una relación directa entre el deterioro general del nivel de vida de masas cada vez más amplias de la población mundial (en muchos casos directamente hambre) y las fortunas cada vez más obscenas que se acumulan en manos de pocas familias. Que lo que sufren los que viven de un trabajo a manos de la burguesía es una agresión dentro del contexto de la lucha de clases. La guita que sale de un bolsillo no se volatiliza en el aire: va a otro, créame. Eso es precisamente "izquierda y derecha", o mejor dicho: trabajadores y capitalistas.

Salute.

Seve:

El resumen es muy bueno, no está alejado de la realidad. Una de las ilusiones más peligrosas de la izquierda fue suponer que “el mundo marcha inexorablemente” al socialismo. Si se hubiera leído a Marx con más cuidado nos hubiéramos dado cuenta de que el mundo no marcha “inexorablemente” a ningún lado. Que las leyes de la historia son algo más sutiles y complejas que las de la mecánica. Si “el mundo marcha inexorablemente” entonces se nadaba a favor de la corriente, y si no nadábamos no importaba: la corriente nos iba a llevar. “Derrota tras derrota hasta la victoria” se decía, lamentable error.

Marx y los mejores marxistas siempre combatieron esta ilusión, pusieron el acento en la necesidad del trabajo teórico y militante, porque sólo el hombre es responsable del destino del hombre.
El triunfo del socialismo en países atrasados y estrangulados por el capitalismo fue un éxito parcial del la clase obrera, pero de una parte de la clase obrera muy poco desarrollada, en condiciones francamente malas. Sin embargo creo que hay que hacer algunas diferencias: las experiencias socialistas en muchos países significaron un avance en el nivel de vida de mucha gente.

Luk@s: ¿Qué si lo sé? Je. Jejejejejeje. ¿Ud. se acuerda de un debatito que tuvimos sobre el zapatismo en Barricada? Recién nos conocíamos.

Sí, se vienen tiempos complicados. No soy dado a sobar lomos, pero lo suyo es indispensable.

Milkus Maximus dijo...

Estimado:

Ud. extrapola innecesariamente. Que yo me pregunte si no sería mejor salir del dualismo blanco/negro, no quiere decir que me rehuse al uso de los colores, sino que me interrogo sobre si no habría que incluir algunos colores mas que reflejen un poco la complejidad de los temas que se tratan.

Que yo me pregunte por la posibilidad de "ir más allá" de una antinomia que , hoy, para colmo no me parece tal; no quiere decir que caigamos en el nihilismo mongoloide de la mente posmo.

Pero bueno, en atención a mi agorafobia virtual, Ud. me ha enviado algo interesante por mail, así que via mail le contesto.

Jack Celliers dijo...

Milkus, antes que nada me gustaría que viera en lo que afirmo no ganas de polemizar o de refutar sino simplemente de entender su planteo porque claro que existe la posibilidad de que yo esté equivocado, o que me haya perdido algo.

Ud. primero se pregunta si no sería mejor salir del dualismo blanco/negro incluyendo más colores que reflejen la complejidad del tema. Luego afirma que se pregunta si no sería mejor salir de “una antinomia que no le parece tal”. Si entiendo bien el castellano Ud. señala una antinomia (izquierda-derecha) y la declara falsa, cuestionable y/o incompleta.

La antinomia izquierda-derecha ha sido enterrada muchas veces, pero permanece curiosamente viva. En esto Ud. coincide con el pensamiento posmo, aunque no quiero decir que Ud. sea un posmo por eso. Sólo le señalo el hecho curioso: que su propuesta de “ir más allá” no es nueva y que ha sido muchas veces planteada. Lo curioso es que ese planteo siempre se le hace a la militancia de izquierda, nunca a la derecha, que mantiene los principios políticos de toda la vida.

Ahora ¿qué cuernos es eso de “izquierda y derecha”? En realidad se trata de metáforas que conviene bajar a la tierra para no quedarse colgado de las nubes: no es otra cosa que una extrapolación política – y básica, se lo concedo – de un enfrentamiento muy real que se da entre los explotadores y los explotados. En las últimas décadas la brecha entre unos y otros ha crecido mucho, mientras que los términos de pertenencia política (resumidos muy básicamente en “izquierda” y “derecha”) se han desdibujado, lo cual es muy curioso ¿no? Se supone que si la brecha social crece, los términos políticos en los que se expresa deberían reflejar esa agudización.

La verdad es que ocurre lo contrario: la derrota de los trabajadores – que se expresa en el deterioro creciente de su nivel de vida, el cual creo que Ud. no niega ya que es claramente visible – ha producido además un nivel de resignación y de impotencia que impulsa a la gente a no buscar ya salidas políticas fuera del sistema capitalista. El capitalismo es incuestionable, tanto que hoy se lo salva con el dinero… del estado! Es decir: el suyo y el mío.

Lógicamente, si ya no se cuestiona al capitalismo, si la izquierda deja de proponer lo que fue su razón de ser: una alternativa al capitalismo y un proyecto de reparto real de la riqueza, entonces no es de extrañar que las diferencias entre estos términos políticos se desdibujen cada vez más. En otras palabras: la izquierda es indistinguible de la derecha porque no cuestiona las bases del poder económico.

Es más, he leído una vez un pequeño análisis del PO (luk@s lo conocerá) en el que decía algo bastante acertado: que los términos “izquierda” y “derecha” son en realidad engañosos no porque planteen una falsa antinomia, sino porque no la plantean con la suficiente claridad. Como izquierda y derecha son términos de posición esencialmente relativos (siempre se está “a la izquierda” o “a la derecha” de algo) se olvida que de lo que se trata es de un enfrentamiento de intereses de clase, no de posturas que se ubiquen en un espectro gradual.

En definitiva: lo que llamamos “izquierda” y “derecha” es una extrapolación política bastante vaga de algo muy real que es la lucha de clases. Por eso no muere nunca aunque se la declare dos por tres difunta y superada. Pero la derrota general de los trabajadores ha hecho que el perfil de la izquierda se haga borroso por haber renunciado a sus reivindicaciones; la derecha (los partidos que representan de manera más consciente y abierta los intereses de la burguesía) mantiene exactamente los mismos principios que mantuvo siempre: libertad de mercado, menos impuestos, manos libres para los negocios, baja de los salarios bla bla bla.

El ágora es un lugar para compartir ideas. Esta es la idea que yo tengo de esa antinomia que Ud. declara cuestionable. Si Ud. tiene otra, si hay colores que he olvidado, ilústreme nomás. Aquí o por mail, la idea es la misma: tratar de entender qué pasa.

Salute.

dolmancé dijo...

Ya los estaba extrañando.

JC, como siempre, usando buena carnada para plantear debates.

Una pregunta: ¿de qué definición de posmoderno partimos?

Leyendo a LR y a JC de a momentos pareciera que posmoderno es todo aquel pensador que haya escrito después de Trotsky sin reivindicarlo y que se autoproclame de izquierda.

No sé qué puede tener que ver foucault con Adorno, por ejemplo. No me parece ni ahí que foucault haga un llamamiento a la derrota o a guardar silencio. (LR: cuando nos conocimos vos dijiste que Marx había refutado a Foucault, y me diste un ejemplo que ahora no recuerdo. Pero supongo que hablabas en términos metafóricos, porque de ninguna manera Marx pudo haber refutado a Foucault. A menos que tuviera delirios de profeta: “Dentro de 100 años va a venir un pelado medio amanerado a decir incoherencias: no lo escuchen”). Y a la obra de Adorno hay que ponerla en contexto. Yo concuerdo en que la escuela de Frankfurt fracasó, pero no por declarar la imposibilidad de conocer la realidad (cosa que no hizo), sino por haber advertido que lo público dominaría lo privado, cuando en definitiva lo que terminó pasando fue todo lo contrario.

Así y todo se trata de obras que, aunque no puedan tomarse como un sistema cerrado y sin grietas, proponen distintos modos de ver una misma realidad, y lo que es más: posibilitan nuevos espacios de acción. Para mí es muy simple: si un movimiento o una teoría social no se plantea abiertamente anticapitalista, no puede considerarse de izquierda. Ahora, si existe un planteo anticapitalista, uno puede considerar errados los instrumentos propuestos para el cambio, los puntos de partida, el análisis político y la agenda. Sin embargo a veces noto un mayor esfuerzo intelectual en enterrar a estos autores que en combatir culturalmente al capitalismo. Digo, que despilfarro de energía. O hacemos frente común o nos pasan por arriba. Mejor dicho, nos siguen pasando por arriba como si nada.

También posmoderno parece a primera vista relacionado con los movimientos centrados en lo cultural o identitario. Y bueno acá hay mucho por discutir. Pero en definitiva me cuesta ver a toda organización política que no tenga como consigna la dictadura del proletariado como “posmoderna”, así como así. Me parece un análisis medio pobretón. ¿Toda la izquierda no revolucionaria es posmoderna? Bajo esta definición Chomsky sería posmoderno. Por tirar un nombre. El tal Thomas Frank, otro. Qué se yo, no entiendo bien el punto de vista.

El racismo, el sexismo, y la xenofobia funcionan como instrumentos de las clases dominantes, siguiendo la vieja fórmula del “divide y vencerás”. Pero estos mecanismos de exclusión no fueron concebidos adrede, en un laboratorio social. Están de alguna manera u otra presentes en la cultura. Los movimientos sociales que surgen de combatir esos mecanismos no dividen a la clase obrera; lo que divide a la clase obrera es otra cosa, ustedes lo saben muy bien. No veo la necesidad de una policía de la emancipación social. Si la idea es que la izquierda actúe como un todo medianamente organizado, habría que dejar algunas diferencias de lado (y no reprimir y segregar, que es la génesis del sectarismo). En última instancia, la relación entre lo material y lo cultural no es estable y ahistórica, sino dialéctica, ¿cierto?

Para mí una buena definición de posmoderno es “perteneciente o relativo a la posmodernización”, siendo éste el proceso cultural que surge en un momento histórico en el que como dice Severian “se perdieron todas las batallas”. ¿dónde situarlo? A mí me parece que termina de consolidarse en la década del 80, con la derrota política del socialismo, la caída del muro de Berlín, el desmantelamiento del welfare state, el resurgimiento del liberalismo, la intensificación de la desigualdad a nivel interno y externo, la desaparición del segundo mundo y la convivencia de un primer mundo globalizado, transnacional y armado hasta los dientes y un tercer mundo asfixiado y encadenado al territorio/nación, sometido y ocupado a fuerza de programas económicos o bombardeos escarmentadores.

En todo caso habría que diferenciar el proceso de posmodernización y la escuela de pensamiento que surge como consecuencia. En ese caso un autor que hable del período y lo describa no es “posmoderno”, como tampoco es medieval un historiador que analice el medioevo. De todas maneras, el proceso cultural en sí presenta para mí varios puntos de ruptura con lo que sería su predecesor, la modernidad así a secas. Tienen que ver con la concepción del trabajo, los mecanismos de acumulación del capital, la ausencia de causas comunes, la desintegración social, la carga de los problemas sociales sobre el individuo, la incertidumbre, la falta de referentes, la despolitización, el individualismo despiadado, y la cultura del consumo. Entre otras cosas. Pero la escuela de pensamiento posmoderna, el derrape intelectual que surge de su seno y el marco teórico que la sustenta es, ahora sí, nihilismo barato, escepticismo conformista, regodeo en la inmovilidad, paja intelectual. También hay un arte posmoderno y una sensibilidad posmoderna. Todos hijos malparidos del mismo proceso cultural, lo que es perfectamente entendible si uno lo analiza como un fenómeno general. Ahora, no todo es consecuencia del miedo al estalinismo. Sería darle demasiada importancia a Stalin. Para mí es un problema cultural mucho mayor que el mal recuerdo de los burócratas soviéticos.

Si vamos a afirmar nuestra identidad intelectual por oposición al enemigo, identifiquemos bien al enemigo primero. Porque si se discuten distintos modos de ver el mundo, la discusión no puede reducirse a pura retórica. Retórica vs Retorica es siempre un juego de suma cero. Si las mismas energías se usaran para discutir cuestiones concretas, creo que habría más posibilidades de un verdadero cambio. Por ejemplo, ¿es hoy el partido revolucionario la herramienta para el cambio social?

El hecho de que exista una definición de clase obrera no significa que la realidad deba ajustarse al concepto cada vez que el concepto sea puesto en duda. La puja no tiene que ser por la apropiación de conceptos, ese es justamente el juego posmoderno. La obra de Marx no es un catecismo. Precisamente, si es una aproximación científica, tenemos que tomarla como tal. Criticable y revisable. Nosotros mismos, chicos de clase media bien educados, cada uno desde su punto de vista, desde la militancia, desde la experiencia académica o desde las lecturas personales discutíamos hace un tiempo en este espacio acerca de la definición de clase social. Y no hubo un acuerdo concluyente. Si la derecha se apropia del concepto de clase obrera, la forma de despejar sentido es poner en evidencia que es una conceptualización vacía, una manipulación rastrera, pura demagogia. La tarea de transformar al mundo no puede reducirse a reemplazar eufemismos. Por supuesto que el lenguaje es importante, y que en cierta medida determina la concepción del mundo. Pero los cambios políticos no son cambios de lenguaje. La realidad es un núcleo duro y traumático que está ahí afuera y va a hacer falta algo más que palabras para transformarla. Siempre, claro, teniendo en cuenta que las palabras son parte de la realidad misma.

Repartir etiquetas y ver quién es más o menos de izquierda no cambia mucho las cosas.

Si la derecha se apropia de cierta terminología clásica de la izquierda es simplemente un intento de volverse popular. La derecha se vuelve popular cuando quiere y le conviene. De eso en este país tenemos dos pruebas recientes. En el conflicto “del campo” le resultaba conveniente y pudo imponer su programa y lograr cierto apoyo de base popular. Con el proyecto del gobierno de poner fin a las AFJP no hizo falta, porque en definitiva las AFJP iban a morir por sí solas y lo que hizo el gobierno fue en realidad un salvataje que en resulta mucho más conveniente a los accionistas de las AFJP que a los futuros jubilados. El hecho de que la derecha se apropie de conceptos de izquierda me preocupa menos que el hecho de que los conceptos de izquierda provoquen, como decía una tapa de Barcelona, mofa e hilaridad. Y que al día de hoy hablar de comunismo provoque un escándalo de raigambre moral, como si uno defendiera la pederastia.

No se, me parece que hay que apuntar al enemigo. Pongo un ejemplo extremo: el ecologismo es un movimiento políticamente blando. Por lo general no cuestiona al capitalismo y se centra en el reclamo de medidas a los gobiernos y a las grandes corporaciones. Sin embargo, desde su puerilidad, y tal vez sin proponérselo ponen en evidencia la crudeza y voracidad con que el capitalismo destruye –también- los recursos naturales. Pero esto para la izquierda no quiere decir que haya que reprimirlos y perseguirlos. Y mucho menos quiere decir que la destrucción del medio ambiente no sea un problema.

Saludos y que tengan un buen día.

Severian dijo...

Si me permiten terciar, me parece que detras de esta discusión hay dos cuestiones que se confunden.

1- La primera es si hay una antinomia izquierda-derecha (blanco/negro) o un espectro continuo (una escala de grises, digamos).

2- La segunda es si hay una sola dimensión política que va desde la izquierda hacia la derecha (esa escala de grises) o también hay otras dimensiones (una escala de azules y una de verdes, por decir algo).

Por ejemplo, si algo se puede rescatar del political compass es que plantea dos escalas políticas, una que va de estatista a privatista y otra que va de libertario a autoritario. Esas dos escalas o antinomias se suelen unificar en las discusiones de cafe como izquierda y derecha, cuando me parece a mí que son escalas diferentes en la mayoría de las sociedades. (Aclaro que el political compass no me parece demasiado interesante en otros aspectos, hice el obvio test un par de veces y me caí del plano).

Respecto de si es cierto que la existencia de una relación de clases definida debería identificar claramente una izquierda (con los explotados) y una derecha (con los explotadores), creo que podía ser cierto en algún momento en el pasado, pero la realidad social actual identifica otras clases: hay una enorme parte de la población mundial que literalmente sobra, ni siquiera es explotada, y hay otra gran parte que, viviendo en países desarrollados, no explota directamente a nadie y por lo tanto no se considera a si mismo explotador, aunque vive del trabajo de los obreros del terceer mundo. Eso, me parece, plantea una situación los bastante complicada como para resultar confusa si se la pretende acomodar en una sola escala. Me parece enbtonces que la respuesta a la pregunta 2 es que mas escalas son necesarias.

En cuanto a la cuestión 1, hay dos maneras de convertir una antinomia polítca en una escala. La primera es la tibieza o literalmente la cobardía: estamos mas cerca o menos cerca de una posición política de acuerdo a cuanto queramos jugarnos por ella. La segunda es la seguridad de un dado planteo: un proyecto político puede resultar mas o menos seductor de acuerdo a lo bien planteadas que nos parezcan sus ideas, y a cuanto cierre en nuestra opinión ese planteo. Asi que creo que la apariencia de una escala puede ser buena o mala dependiendo de su por qué: por pensamiento crítico o por cobardía. Y también pienso que es muy contraproducente confundir ambos efectos, como a veces escucho que se hace desde la militancia de izquierda.

Jack Celliers dijo...

Dolmancé, ¡dale con la carnada! Planteo los temas que me interesan. Si quisiera tirar carnada para debates multitudinarios me preguntaría qué aporta El Diego De La Gente a la selección, por ejemplo.

Ahí vamos:

Leyendo a LR y a JC de a momentos pareciera que posmoderno es todo aquel pensador que haya escrito después de Trotsky sin reivindicarlo y que se autoproclame de izquierda.

Leyendo a Dolmancé de a momentos pareciera que tiene un montón de frases ingeniosas ensayadas frente al espejo que se muere por escribir aunque no describan ninguna realidad ¿Me podrías explicar sobre qué está basada esa frasecita? ¿Cuáles son esos “momentos” que mencionás?

El post habla escuetamente de quienes se reivindican de izquierda y han desterrado la palabra “clase” de su vocabulario; claro, si venís vos y traducís “Eso quiere decir que si no sos trotskista no existís” estás echando mano del viejísimo recurso de caricaturizar las afirmaciones del interlocutor, no agrega demasiado.

Si te entendí bien vos hacés un corte: la izquierda se agrupa en el anticapitalismo, o bien: el anticapitalismo es condición quizás no suficiente pero necesaria para ubicarse en la “izquierda”.

Aquí viene en primer lugar lo que yo le señalaba a Milko respecto de la trampa que suponen estos términos posicionales “izquierda – derecha”.

Decir que uno es anticapitalista es incluso un poco vago (algunos nazis se reivindican anticapitalistas, pero dejémoslos de lado), si tiene alguna fuerza revolucionaria es simplemente porque el capitalismo es tan omnímodo que parece que todos los que estamos en contra de este sistema tenemos que agruparnos.
Y en parte coincido con vos. Hay que hacer un frente común. Pero un frente común implica la libertad de crítica. Si nos juntamos un grupo de personas porque queremos hacer un asado y algunos empiezan a baldear la parrilla creo que lo normal es advertir: “Miren, creo que ese método no es correcto”. Si frente a esta crítica el tipo con el balde dice “¡Pero che, me quieren enterrar! ¿No estamos todos en el mismo bando?” entonces no nos entendemos.

Nadie está tratando de enterrar a nadie, se fomenta el debate precisamente para alumbrar la verdad a la luz de los hechos. Fijate por favor el síntoma: mi post no está planteando ningún debate doctrinario fino, no estoy haciendo un purismo marxista… estoy cuestionando simplemente el abandono del término “clase”, que me parece es un temita no menor, y vos ya me estás acusando de purista doctrinario. Como te dije: fijate el síntoma… de lo mal que estamos.

Todo esto sin contar con que el problema concreto que señala el post se pierde de vista enterrado por las acusaciones de purismo. Concretamente: ¿Lo que señalo te parece un problema grave? A mí sí ¿No te parece que es trágico que “la izquierda” abandone al proletariado en busca de toda clase de entretenimientos mientras lo rescata el populismo de derecha, y encima con buenos resultados? A mí sí ¿Se te ocurre alguna otra razón por la cual esto pueda estar pasando? A mí no. Si la tenés exponela y debatamos el punto en lugar de acusarme por enésima vez de purista.

Porque aquí no se trata de ser purista o mestizo, se trata simplemente de entender lo que ocurre, lo que funciona y lo que no. La obsesión por la heterodoxia parece no menos rígida que la más pura ortodoxia, y el post lo señala.

Una organización política que no se plantee la dictadura del proletariado simplemente no es marxista. Si yo lucho por la dictadura del proletariado y vos no, entonces tenemos una diferencia seria. Quizás podríamos hacer algunos acuerdos puntuales, no lo niego, pero es necesario un debate, y los argumentos de un debate tienen que ser – perdón – rigurosos y ceñidos a los hechos. Decir “Eeeehhhuuuu, pero vos sos purista” no arregla nada.

Otro error de tu planteo es suponer que uno acepta o descarta personas por entero: “Chomsky si, Thomas Frank no, Fulanito si”, eso es tontísimo, y no niego que la mililtancia de izquierda aplique esas categorías a veces, pero no es mi caso. Uno valora a las personas entre otras cosas por el contexto en el que se mueven. Alguien dijo “A veces es mejor un buen demócrata que un mal revolucionario” ¿Sabés quién? El amigo Trotsky, que si de algo hacía gala era de un impecable pragmatismo revolucionario.

Y aún otro error, el más dañino, es el siguiente: confundir toda crítica con intentos de segregar, enterrar o combatir. Viene bien recordar que han sido y son muchísimo más numerosos los ataques al marxismo por parte de toda la bobaliconada progre que a la inversa. Más numerosos y claro está más manijeados por los medios. Y de lejos mucho más endebles: Toni Negri es tristísimo y las asambleas dieron pena, pero fueron el sustento práctico de las teorías del rizoma, la resistencia individual, la micropolítica y un montón de fatigantes y horrísonas huevadas que han paralizado a la izquierda política a un punto que hoy día ni siquiera podemos esperar a Keynes.

Por otra parte nada más ridículo que suponer que el marxismo no tiene tomada posición contra el racismo, el sexismo o la xenofobia. La mejor tradición marxista se ha opuesto frontalmente a todos ellos y ha dado una explicación fundada y probada de sus orígenes y desarrollo. Ahora claro, lo que ocurre es que esto no basta, lo que se le exige al marxismo es que abandone una construcción teórica que explica la realidad económica y social incluso en sus aspectos más complejos con suma eficacia y que adopte explicaciones centradas en la cultura, en la etnia o en la ética protestante que no resuelven un carajo y que lo que más lograron es que ahora la figura política señera de la burguesía internacional sea un negro. Brishante.

Y si uno se niega a cambiar... “Eeeehhhhhhh, pero ves qué cerrados que son, qué antiguos, qué rígidos”. Perdón pero eso no es juego limpio. Discutamos, debatamos, vayamos al punto y analicemos lo que ocurrió y lo que ocurre.

Lo más sabroso, para el final:

Por ejemplo, ¿es hoy el partido revolucionario la herramienta para el cambio social?

Para mí sí: es el partido revolucionario (es revolucionario precisamente porque es anticapitalista, porque plantea una revolución) de la clase obrera el único agente de cambio que puede acabar con el capitalismo. La historia dice que es precisamente esta herramienta la única que ha logrado poner en jaque al capitalismo y eventualmente reemplazarlo ¿Tenés otro candidato? Explicalo por favor, te leo atentamente.

El hecho de que exista una definición de clase obrera no significa que la realidad deba ajustarse al concepto cada vez que el concepto sea puesto en duda.

Claro, tampoco significa que haya que declararla inexistente sólo porque a vos se te antoja. No veo qué aporta esta frase. Que exista el concepto no es prueba de que exista la cosa... pero tampoco es prueba de que no exista ¿no?

La puja no tiene que ser por la apropiación de conceptos, ese es justamente el juego posmoderno. La obra de Marx no es un catecismo. Precisamente, si es una aproximación científica, tenemos que tomarla como tal. Criticable y revisable.

Totalmente de acuerdo... So?

Nosotros mismos, chicos de clase media bien educados, cada uno desde su punto de vista, desde la militancia, desde la experiencia académica o desde las lecturas personales discutíamos hace un tiempo en este espacio acerca de la definición de clase social. Y no hubo un acuerdo concluyente.

Ajá, también es verdad... Entonces?

Si la derecha se apropia del concepto de clase obrera, la forma de despejar sentido es poner en evidencia que es una conceptualización vacía, una manipulación rastrera, pura demagogia…

¿Y esta es tu conclusión? ¿Esta es la forma “científica” que usás para ejercer la crítica al marxismo? “Marx no es catecismo, hay que criticarlo”, sin duda, pero criticarlo con fundamento. Observemos esta pieza crítica de Dolmancé: “Cuatro o cinco bloggers se dedicaron a debatir sobre la definición de clase obrera y no llegaron a un acuerdo, ergo: la clase obrera no existe y tengo razón yo”.

¿Me lo tengo que tomar en serio? Nahhhh, decime que no, dale.

dolmancé dijo...

No no no, a ver. ¿Quién sería en tu metáfora el del balde? ¿El nihilismo inmovilizador que surge en la posmodernidad? Entonces estamos de acuerdo. Pero no me resigno a ver a cualquier movimiento social que no proclame la dictadura del proletariado como una horda de hinchapelotas que vienen a apagar la hoguera de la emancipación proletaria.

JC, no fuiste vos el que nombró a Foucault, pero en términos generales se está usando posmoderno como sinónimo de muchas cosas. Trato de que hablemos de lo mismo, de partir de un mismo punto.

Si, lo veo así: el anticapitalismo es una condición necesaria pero no suficiente para identificarse con la izquierda. Digo estco cuando acabo de hacer el Test de Severian y me vengo a enterar de que estoy políticamente cerca de Nelson Mandela.

Justamente propongo lo mismo que vos, que ortodoxia / heterodoxia no sean puntos de partida, ni siquiera de referencia. Que discutamos cuestiones concretas. Me alegra ver que rescates cierto pragmatismo. Nunca más de acuerdo con Trotsky: lo mismo le decía a LR en un post mío sobre lagente.

No confundo crítica con censura. Si se arroja un nombre, me pregunto primero por lo que dice. Foucault no dice que nos resignemos al orden imperante. Tampoco Adorno, de ahí mi intervención al respecto. Si se arroja un concepto, como posmoderno, primero me pregunto de qué estamos hablando. ¿Te cierra mi propia definición?

Por último: yo no dije que no exista la clase obrera. ¿Con quién estás hablando? Avisá porque es aburrido conversar con un contestador automático. ¡Más humor y menos chicana!

Me interesa lo del partido revolucionario. Vuelvo con más en otro momento.

Jack Celliers dijo...

Dolmancé, lo que pasa es que hay una enorme diferencia entre ejercer una crítica y la simple frase "una horda de hinchapelotas que vienen a apagar la hoguera de la emancipación proletaria.

Nuevamente no hacés más que caricaturizar conceptos para poder refutarlos. Devolvés una imagen caricaturizada de la crítica, yo no recuerdo haber hablado nunca de horda, ni de hinchapelotas ni de hogueras. Señalé un hecho, lo valoré y postulé una causa, y sea el que sea el valor que tenga mi planteo sin duda está lejos de ser lo que vos afirmás que es al pretender reproducirlo.

Y otra cosa, che déjense de joder con ese sitio del orto, ubica a Ratzinger a la izquierda del centro político, muchachos, por favor. Disculpen el exabrupto.

En cuanto al pragmatismo, nadie es tan pragmático como un revolucionario. La palabra "pragmatismo" fue sutilmente prostituída por el posmodernismo. El uso cínico que se le da a esa palabra es el pilar teórico que postula como actitud realista (pragmática) la aceptación de una realidad desquiciada.

dolmancé dijo...

Es necesario que diga esto: El trabajo de Marx es impecable, ofrece un material de análisis como ningún otro sistema, y además propone no sólo un análisis filoso de la realidad sino también la transformación del mundo. No hay ninguna otra tesis social más acabada, abarcativa, profunda y de mayor valor predicitvo que la de Marx. Sin embargo –justamente al ser una construcción pretendidamente científica- tiene algunos pifies, y algunos huecos, puntos sin tratar. Estoy seguro de que al menos vos y yo estamos de acuerdo en muchas de estas cosas. El problema no es Marx, es los marxismos. Además: existen las clases sociales. Existen concretamente; el análisis de clase es válido; no se puede excluir el análisis de clase en ningún planteo medianamente serio sobre lo social. Hay una clase obrera: lo dije arriba, dije “clase obrera” varias veces en forma asertiva, antes de que me acuses socarronamente de declarar su inexistencia!!! Lo repito todas las veces que quieras. Lo escribo en el pizarrón 100 veces si me lo pedís. ¿quién caricaturiza los conceptos de quién? Pregunto otra vez: ¿quién es en tu metáfora el del balde?

Discutamos cuestiones concretas.

No tengo tiempo, y voy a resumir mucho mi opinión. Por favor no desdibujes lo que digo. Bueno pensándolo bien al no extendernos demasiado tal vez nos entendamos mejor. Ahí va:

¿Existe una posmodernidad? ¿Todos los cambios que enumero y sitúo históricamente en la década del 80, dan cuenta de algo nuevo o no? Yo digo sí.

Pero si me convencés de que no, de que no hay tales cambios culturales, de que las sociedades actuales están estructuradas y se comportan como la rusa zarista entonces bueno, yo te digo vamos con Lenin.

Pero en un contexto de despolitización, vaciamiento de lo público, desintegración de la clase obrera, debilitamiento de los estados nacionales frente a monopolios y empresas transnacionales, advenimiento de un nuevo actor social (gracias la desocupación crónica y en permanente crecimiento*) la formación de un partido revolucionario se me hace bastante inconducente. Yo entiendo tu razonamiento. Vos decís, a falta de algo mejor, vamos para adelante con Lenin. Yo digo que primero hay que librar una batalla cultural muy desigual. Y en el programa incluir todo lo que no incluyó Marx. Yo digo hay que tratar de recuperar espacios perdidos, hay que perder el miedo al otro, hay que ser solidarios (que NO significa dar limosnas). Yo digo hay que dejar de buscar enemigos donde puede haber posibles aliados. Yo digo hay que tratar de tirar para el mismo lado, abandonar el sectarismo. NO te acuso de sectario, lo digo porque los partidos de izquierda hoy son un puterío sectario y doctrinario, que dedican más energía a putearse entre sí que a acompañar las luchas obreras. Y lo peor es que están formados por gente muy valiosa. Es que es otro síntoma de lo que digo más arriba. Pero no reniego de la militancia. No: es un intento más. Vamos para adelante, no censuro, simplemente no comparto la agenda del partido revolucionario, lo veo poco realista. Pero vamos. Si estoy equivocado y la creación del partido avanza, cuenten conmigo. LR mencionaba la agitación en Bolivia. Mi mujer estuvo en el NOA en esos días, la verdad es que hubo una importante agitación social, mucho más de lo que muestran los medios. Si hay que agarrar un fusil, cuenten conmigo. Yo por ahora me dedico a tratar de entender lo que pasa, y romperme la cabeza debatiendo ideas. Porque por ahora no sé en que edificio está el poder y cómo hay que hacer para tomarlo.

* los desocupados ya no son el "ejército de reserva". Como dice Seve, son personas que "sobran". Y el círculo que divide a los que sobran de los que no es cada vez más chico.

No entendí lo del pragmatismo. Para mí es sinónimo de ser expeditivo, eficiente, basarse en la práctica y la experiencia y no tanto en la teoría.

Tarantino is not dead. Y Tato Bores es un Enriqe Pinti que se cree Groucho Marx.

menos mal que iba a resumir. Me voy.

LR dijo...

El tema de la izquierda y la derecha remite a una cuestión histórica, al lugar que ocupaban en la asamblea los revolucionarios franceses. Quienes querían detener la revolución (llamémosles termidorianos) se ubicaban a la derecha en la asamblea. Luego se usó para muchas cosas. Todo aquel que es progresista es ubicado a la izquierda, lo que no dice mucho porque en ese espectro puede haber demócratas, reformistas (que no impugnan al capitalismo, por ejemplo Lozano) o revolucionarios. Como decía Jack, siempre se está a la derecha o a la izquierda de algo (en EEUU a los liberales se los suele denominar como la izquierda).

Entonces, el debate izquierda / derecha, al ocultar esos colores de los que habla Milkus sí es mejor dejarlo de lado. Puede servir en situaciones históricas de gran enfrentamiento social en donde las posiciones se polarizan al extremo (en épocas revolucionarias o de guerra civil por ejemplo). Por eso, normalmente en los partidos que se reivindican revolucionarios se señala como derecha sólo a aquellos representantes más reaccionarios de la burguesía y dentro de la izquierda se utilizan calificativos tales como democratizante o reformista para señalar que esa fracción ha renunciado a un cambio revolucionario de la sociedad. En cuanto a las caracterizaciones de los gobiernos, se suele hablar de gobiernos pro-imperialistas, fascistas, nacionalistas – burgueses, bonapartistas. Y es a aquellos gobiernos que se enfrentan abiertamente a la clase obrera y sus conquistas que los señalamos como de derecha.

Sobre algunos nombres posmos.

Foucault, como hacía un fetiche del poder, negaba la necesidad de la organización por considerarla autoritaria y sus críticas siempre estaban destinadas, aunque no los nombrara, al estalinismo del partido comunista soviético y francés principalmente. En este sentido era bastante anarquista. Es famosa la discusión con los maos en donde impugnaba al tribunal revolucionario (caso China) ¡por la disposición espacial del tribunal!. Recordemos cómo criticaba a diferentes ramas del saber científico y reivindicaba por ejemplo a la locura, como que allí había algo digno de ser escuchado (y puedo estar de acuerdo, a condición de que lo que se escuche sea interpretado por el saber científico, porque sino nos metemos de lleno en la locura y bueno ... después intenta curarte la sífilis frotándote un yuyito que yo le voy a entrar a la penicilina como mínimo)

Cuando decía que Marx impugna a Foucault quería decir que los argumentos que utilizaba Foucault ya habían sido refutados por Marx hacía más de 100 años, por lo que Foucault no estaba diciendo nada nuevo (a la vez que invertía las cosas o por ejemplo cambiaba “lucha de clases” por “guerra silenciosa”).

En el caso de Badiou niega la necesidad de un partido y sostiene que hay que hacer política a distancia del estado. Que cuando queremos conquistar el estado estamos abandonando toda política de emancipación. Una barrabasada si tenemos en cuenta que la burguesía se sostiene porque su poder material está bien custodiado por SU estado. Y si hay algo que frena la emancipación humana es la burguesía (al mando de SU estado), es decir, el capitalismo. Entonces, su lógica es: el estado es malo (no la burguesía, no el capitalismo). Cómo cambiaremos la sociedad sin tomar el poder no lo explica, debe ser que no es necesario ¿Algo nuevo con respecto a los anarquistas? Sí, que estos posmos ni siquiera se meten en el barro como sí lo hicieron los anarquistas.

Cuando Adorno sostiene que hay que actuar de tal manera que Auschwitz nunca se repita está abandonando la lucha. Porque toda gesta revolucionaria se lleva a cabo mediante la violencia. Ahora bien, si la violencia es mala per se, si tenemos que renunciar al terror revolucionario, entonces más vale que nos vayamos acostumbrando a lo que hay y no pensemos en cambiar nada. Es lo que tiene en común con los posmos.

Lo mismo puede decirse de Lacan para quien los revolucionarios lo que hacían era buscar otro amo.

En síntesis, de diferentes maneras, lo que caracteriza al posmo es que se postra ante la realidad y justifica el estado de cosas, niega la posibilidad de saber qué pasa realmente, acusa de autoritario a todo aquél que quiere demostrar que es posible conocerla y cambiarla. Y si me apuran me parece que esa postración no es más que miedo o comodidad.

En cuanto a lo que dice Severian que “hay una enorme parte de la población mundial que literalmente sobra, ni siquiera es explotada, y hay otra gran parte que, viviendo en países desarrollados, no explota directamente a nadie y por lo tanto no se considera a si mismo explotador, aunque vive del trabajo de los obreros del terceer mundo. Eso, me parece, plantea una situación los bastante complicada como para resultar confusa si se la pretende acomodar en una sola escala. Me parece enbtonces que la respuesta a la pregunta 2 es que mas escalas son necesarias.”

Evidentemente se pueden hacer gradaciones y, de hecho, Marx en El Capital las hacía. Por eso, cuando hablaba de clase obrera también hablaba de ejército industrial de reserva, o superpoblación relativa, para referirse a los que no tienen trabajo (y dentro de ese ejército hacía distingos entre distintos tipos de desocupaciones). Pero siempre los incluyó dentro de la clase obrera. Y esa población sobrante cumple una función dentro del capitalismo, no sobra, es absolutamente necesaria.

La explotación indirecta existe y en Argentina hay un ejemplo clarísimo y muy común. El del tipo que tiene un campo pero la escala de su economía no le permite tener maquinaria por lo que toma los servicios de un contratista que sí explota en forma directa mano de obra. Pero el la explota en forma indirecta porque se queda con parte del plustrabajo. Es decir, no es menos burgués.

No importa lo que las personas creen que son sino lo que efectivamente son. Una persona se puede creer más allá de las clases sociales y de sus luchas pero si tiene que salir al mercado a vender su fuerza de trabajo, pues pertenece a la clase obrera, aunque piense como Macri, o crea que es más importante ser indio que trabajador. Si la realidad fuera fácil de conocer no haría falta la ciencia.

Lo posmos precisamente sostienen que no hace falta la ciencia, que la realidad no puede ser conocida. Y específicamente se refieren a las ciencias sociales, de ahí que impugnen al marxismo, la expresión más clara de cómo el estudio de la sociedad puede ser científico y no meramente guitarrita.

Saludos

Nacho dijo...

Jack: ubica el DISCURSO de Ratzinger (en términos económicos, no "sociales", es decir, su defensa de la educación religosa o ataques a la homosexualidad no lo llevan a la derecha pero lo llevan bien hacia "arriba", que es el eje autoritario) a la izquierda del centro porque habla de regular los mercados, ponerle límites al capital, etc., por eso un liberal económico queda a la derecha de él. Si en la práctica son funcionales a otra cosa, la página no lo analiza. Es una limitación, sin dudas... pero es cierto que muchos partidos bieeeeeeeen fachos (racistas, xenófobos, etc.) defienden a veces medidas proteccionistas económicamente, así que, en esa división que hace political compass, queden a la izquierda económicamente de algunos progres superficiales.

Igual, obvio, el test tiene unas cuantas limitaciones... pero es mejor que otros que he visto, me parece.

Severian dijo...

Dolmance: no me hagas cargo de ese test, que es una mierda. Las preguntas son tan obvias como "¿Ud mataría a su madre?" si contestas que si sos de derecha, si decis que no, de izquierda. No existe la opción no sabe/no contesta para los edipos devenidos en furia asesina. Muy burdo.

Karlos dijo...

"La guita que sale de un bolsillo no se volatiliza en el aire: va a otro, créame."

Ante este tipo de argumentos algunos responden con el asunto ese de la suma cero.
Pregunto, cual es el contraargumento para eso de la suma cero, Celliers

Jack Celliers dijo...

Dol: El tipo del balde es alguien que dice querer hacer un asado, que posiblemente quiera hacer un asado pero que objetivamente conspira contra la posibilidad de hacer un asado porque moja la parrilla.

Si alguien me dice que es anticapitalista (que repito: no es mucho decir) pero me dice que el nuevo sujeto histórico son los travestis por su secular opresión de género, entonces yo le diré que está equivocado.

Hay algo más sutil: no se trata de descalificar o descartar totalmente a alguien. Yo creo que vos confundís la crítica con la descalificación y el negarse a dialogar, pareciera que para vos no hay puntos intermedios. Nadie duda, por ejemplo, de que los ecologistas tienen razón respecto de la destrucción del medio. Nadie propuso jamás reprimirlos ni perseguirlos, ni siquiera se los acusa de agentes del sistema. Lo que ocurre es que cuando planteás un problema y proponés soluciones falsas el resultado no puede ser otro que el fracaso. El ecologismo es una estafa política no porque el medio ambiente no sea importante, sino porque es totalmente incapaz de resolver el problema que él mismo plantea. Son deliciosas las declaraciones de los portavoces del Partido Verde finlandés acerca de las papeleras de Botnia: "no comments". Si después de esto se sigue militando ahí es porque se es un cínico o un pelotudo de cuidado.

Al grano de tu planteo:

¿Existe una posmodernidad? ¿Todos los cambios que enumero y sitúo históricamente en la década del 80, dan cuenta de algo nuevo o no? Yo digo sí.

Pero si me convencés de que no, de que no hay tales cambios culturales, de que las sociedades actuales están estructuradas y se comportan como la rusa zarista entonces bueno, yo te digo vamos con Lenin.


Dol, esto sigue siendo un poco tosco. Cambios culturales hay todo el tiempo, y para que el marxismo sea válido no hace falta que la sociedad se estructure y comporte igual que la zarista.

Pero en un contexto de despolitización, vaciamiento de lo público, desintegración de la clase obrera, debilitamiento de los estados nacionales frente a monopolios y empresas transnacionales, advenimiento de un nuevo actor social (gracias la desocupación crónica y en permanente crecimiento*) la formación de un partido revolucionario se me hace bastante inconducente. Yo entiendo tu razonamiento. Vos decís, a falta de algo mejor, vamos para adelante con Lenin…

No, no es eso. Veamos cada uno de los factores que mencionás:

- Despolitización: es consecuencia de la derrota, de intentar salidas sin cuestionar el sistema. Este hecho, si bien es trágico, es perfectamente entendible. Luego de una derrota seria, con el agregado del fracaso de los socialismos reales no es nada raro que exista un clima de despolitización. Ahora bien, la solución a esto no es rebajar la política a cualquier boludez, convertir en “política” cualquier planteíto cultural o postular que las identidades de género o étnicas son “la nueva política”. Eso es nefasto, es suponer que el remedio consiste en profundizar la enfermedad.

- Vaciamiento de lo público: El estado burgués es simplemente un instrumento de la burguesía, está en sus manos y hace con él lo que se le canta: los procesos de privatización y estatización no son otra cosa que la forma de licuar las deudas de la burguesía, socializándolas. De hecho el famoso “rescate” que está hoy en marcha no es más que una versión directa y a gran escala de este proceso ¿Cuál puede ser la solución si no quitar el estado de manos de la burguesía? La raíz del mal sigue siendo de clase, y por lo tanto la salida sigue siendo la misma ¿Qué es lo que ha cambiado en ese sentido?

- Desintegración de la clase obrera y advenimiento de un nuevo actor social: No hay una desintegración de la clase obrera sino una simple y brutal derrota. El “nuevo actor social” que se pretende traer al escenario son los desocupados, en función de su peso numérico se quiere hablar de un “salto de calidad” que habría convertido a los desocupados en “el nuevo sujeto histórico”.

Este no deja de ser un debate interesante. Yo creo que la clase obrera necesita tener una política hacia los desocupados. Más claro: la clase obrera necesita una política frente a todo, precisamente por eso necesita un partido revolucionario. La lucha de la clase obrera debería estructurarse a través de la consigna del reparto total de las horas de trabajo entre todas las manos libres que existan, como decía Trotsky, ya que la existencia de un ejército de desocupados inmenso lleva a la clase obrera a su degradación (más preciso que "desintegración, que insinúa desaparición total o parcial, que no es el caso). Quien debe liderar esa lucha es precisamente la clase obrera ¿Por qué? ¿Por qué lo dice el manual marxista? No: simplemente porque sólo la clase obrera tiene en sus manos los resortes de la producción. La producción de bienes no se ha parado, las innumerables estupideces acerca de la “producción inmaterial” son nubes de pedos conceptuales que obvian el hecho simple y constatable de que la mayoría de las cosas que te rodean, los artículos de consumo más frecuentes e importantes, dependen de la mano de obra humana. Los desocupados no tienen la fuerza necesaria porque no controlan nada, y hasta el momento la realidad viene diciendo exactamente eso: todas las experiencias políticas con los desocupados no han logrado ni mosquear al sistema capitalista sino que han convertido a los desocupados en masa de maniobras gerenciable. Las luchas de los desocupados hasta ahora son corte de rutas para el reclamo de bienes, mientras que el viejo recurso de la huelga es el único que obliga a la burguesía a negociar. Todo es lucha.

- Debilitamiento de los estados nacionales: este es otro ya muy viejo planteo toninegriano que no tiene el menor basamento. Hay un estudio – y yo lo cito en un post – que explica claramente las enormes diferencias que existen en el mundo de hoy entre unos estados nacionales y otros. EEUU es la potencia hegemónica, el llamado Primer Mundo posee la casi totalidad del conglomerado de multinacionales. El estado nación nunca fue otra cosa que un instrumento de la burguesía para llevar adelante su política, y en ese sentido nada ha cambiado. El estado nacional funciona perfectamente para lo que la burguesía necesita. Hablar de una supremacía de las multinacionales por sobre los estados nacionales no es hablar de nada nuevo: la expresión “países bananeros” es muy vieja y una muestra de que esa supremacía ya existía hace mucho, y es funcional a la dominación de clase.

Yo digo que primero hay que librar una batalla cultural muy desigual. Y en el programa incluir todo lo que no incluyó Marx. Yo digo hay que tratar de recuperar espacios perdidos, hay que perder el miedo al otro, hay que ser solidarios (que NO significa dar limosnas). Yo digo hay que dejar de buscar enemigos donde puede haber posibles aliados

No creo que sea una batalla cultural, es más bien ideológica. No creo que se puedan dar batallas culturales ya que la cultura es un producto, no un agente del cambio. Lo de incluir “todo lo que no incluyó Marx” ¿qué cosas por ejemplo? ¿Los planteos anarco-queer? No, gracias, en serio, ya he leído infinitas boludeces al respecto. Lo que sería interesante y aún novedoso sería tratar de incluir todo lo que Marx ya incluyó y que tantos gurúes se empeñan en sacar del debate.

Perder el miedo al otro, ser solidarios… bueno, sí. Yo no creo tenerle miedo a nadie ni ser insolidario. Perder el miedo al otro es debatir honestamente con el otro. Que la izquierda política es tristísima y cainita, estoy de acuerdo, pero es un planteo que tendrías que hacérselo a ellos, no a mí.

Por último una frase que me llama la atención:

Si hay que agarrar un fusil, cuenten conmigo…

Nadie sabe, yo al menos no, si llegado el caso será capaz de agarrar un fusil. Decir se dice fácil. La violencia es un hecho trágico sobre el que normalmente no hay vuelta atrás, por eso es un tema que debe ser tratado alejado de toda frivolidad, sea esta pacifista (“la violencia es mala, mala, mala siempre”) como guerrerista y provocativa (“agarremo lo fusile”). Creo que hasta que llega el momento nadie sabe qué tanto vale, yo realmente no lo sé así que una sosegada prudencia es la mejor actitud. Me parece.

Nacho: Ah, claro, el discurso. Si es por eso algún discurso de Hitler podía quedar a la izquierda, qué se yo.

La exposición de Luk@s es como siempre clara, concisa y lógica. Suscribo cada párrafo.

Jack Celliers dijo...

Ufa: es "¿Porque lo dice el manual marxista?" y no "¿Por qué?". Fucking Word es un poco rígido con las normas y no entiende el sentido de las frases :P.

Jack Celliers dijo...

Karlos: No sé a qué se refiere con ese asunto de "suma cero" ¿Podría ser más específico?

Peste dijo...

Jack, Karlos le reprocha que usted no cree en la multiplicacion de los panes y de los peces, digo, de la riqueza. O sea, que es un materialista aburrido que cree en las leyes de conservacion, y probablemente en la entropia. Modernicese, viejo, descarte esos paradigmas obsoletos, no ve que el mundo lo dejo atras?

dolmancé dijo...

LR,

A decir verdad fui mucho más metódico en estudiar a Marx que a Foucault. Pero aún así no me parece tan evidente lo que decís. ¿Le machacás a Foucault la crítica a los estalinistas y a los que él llamaba "marxistas blandos"? Posiblemente estaba equivocado, pero ¿por qué? ¿Por el hecho de criticar en sí? Te recomiendo leer una entrevista a Foucault recientemente publicada en castellano. ¿O la crítica es no haber utilizado explícitamente la terminología marxista? bueno, volvemos al principio. Primero, yo he leído "lucha de clases" de la pluma de Foucault incontables veces. Segundo: Y si así no fuera, ¿dónde está el llamado a la inacción?

Por último, las críticas de foucault a "diferentes ramas del saber científico" (especialmente la psiquiatría) no fueron críticas al método científico, sino a la forma en que la aplicación de "ciertas ciencias" reproducen el poder normativo en nombre de la neutralidad y la independencia.

La impugnación a Adorno no sé en qué la basás. Pero después de haberlo leído me cuesta creer que proclame la resignación por miedo a un nuevo holocausto. Lo veo medio tirado de los pelos. De Badiou leí muy poco así que no tengo ideas que discutir al respecto. Desde la teoría crítica hasta el postestructuralismo pasando por Foucault hay medio siglo de debates que no necesariamente pueden englobarse como posmodernos (lo digo ajustándome a la definición que propuse más arriba, que se parece mucho a la que vos das). Lo digo porque siguiendo el mismo criterio podemos alegremente acusar de posmoderno a Nietzsche.


JC,

[…]para que el marxismo sea válido no hace falta que la sociedad se estructure y comporte igual que la zarista.

Yo no dije marx, dije lenin. ¿Por qué resulta un tesoro tan preciado para vos, que necesitás defenderlo aún cuando nadie lo ataca? El saber científico no se construye sobre preciados tesoros.

Sobre la despolitización: comparto que es un síntoma de la derrota y el fracaso de los socialismos "realmente existentes". Pero no veo a la política como un espectro unidimensional. No veo que el campo de la política cultural sea el campo de la no-política. Porque no existe nada "meramente cultural", ni mucho menos "meramente identitario". ¿Para vos sí? ¿Podés demostrarlo? No veo que los nuevos movimientos sociales hayan dividido a la izquierda. Justamente, la izquierda se divide al marginar ciertos activismos políticos. Si tu propuesta es eliminar de la escena el propósito de estos movimientos, ¿qué les queda? ¿Desaparecer? ¿Subordinarse al marxismo ortodoxo?

Me concedés que no hay un sólo instrumento de dominación. ¿La propuesta es "olvidémonos" de todos los mecanismos de exclusión y segregación y concentrémonos en lo verdaderamente importante, que vendría a ser la lucha de clases?

Yo digo: ¿Y por qué no atacar todos los frentes? ¿Tan maniqueamente trazados están los bordes del poder político? ¿La unidad de la izquierda también se logra por la fuerza? ¿No es posible actuar como unidad sin ser un todo homogéneo y consistente? Ese llamado a un universal consistente en el que todos los frentes se subordinen a uno reproduce los mismos mecanismos de poder que se pretende combatir. Las etnias, géneros, religiones, etc son en definitiva formas que adopta la clase social. No hay lucha de clases culturalmente neutra. Las diferencias entre lo cultural y lo material nunca son estables. ¿Marx dijo que lo eran?

¿En nombre de qué universal abstracto, inmanente y siempre verdadero hay que bajar los brazos de todo frente de lucha que no sea el del partido revolucionario y la dictadura del proletariado? ¿O los modos de producción no están inscriptos en una forma determinada de organización social (familia)? ¿Los determinantes de la reproducción social de las personas no influyen en la reproducción de mercancías?

Toda lucha emancipatoria que no se encuadre bajo los preceptos leninistas no se reduce a una simple lucha por el reconocimiento cultural. Por ejemplo que las parejas homosexuales puedan casarse me parece una capitulación, un fracaso consentido: es reproducir las mismas estructuras que inicialmente provocaron la marginación y la descalificación. Es provocar nuevas marginaciones y calificaciones (que siempre se traduce en una opresión material y bien concreta)

Lo de “vaciamiento de lo público” fue muy ambiguo de mi parte; no me refería al Estado, sino a la ausencia de referentes, a la carga de los problemas sociales sobre los hombros del individuo, a la ausencia de causas comunes, a la dificultad de integrar distintas demandas sociales, a la concepción individualista de la libertad, a la falta de compromiso, a la incertidumbre, a la concepción de lo público como la suma de las realidades individuales; un espacio cada vez más vacío, inhabitado, donde ya no hay esperanzas de vivir en una sociedad no conflictiva o medianamente justa. Más o menos el espíritu de nuestros tiempos: de los montoneros a los floggers.

Pero el equívoco me lleva a hablar del Estado, que es un punto crucial y de ruptura entre distintos proyectos emancipatorios. La verdad es que no tengo una conclusión definitiva. Sin embargo no puedo creer que niegues el hecho de que los estados nacionales vienen en constante achique. Me parece flagrante lo mires por donde lo mires: es el desmantelamiento del welfare state y el resurgimiento del liberalismo. No estoy planteando la existencia de un “imperio rizomático” o desterritorializado. Simplemente estoy diciendo que en los “países bananeros” de hoy las instituciones públicas ya no representan la menor traba para las potencias dominantes. Ya no hay concesiones que hacerle a nadie. La política es concebida como marketing, y lo único que pueden hacer los estados nacionales (por supuesto exbananeros) es rogar por las “inversiones extranjeras” abriendo bien abiertos los mercados, privatizando instituciones de salud y educación, flexibilizando los vínculos laborales y reduciendo drásticamente el presupuesto público. Cosa que casualmente también hacen las grandes potencias para adentro (aunque para afuera hace exactamente lo contrario, con descomunales presupuestos de guerra, y salvatajes financieros, etc).

Bueno, queda el temita de los desocupados. Hay dos cosas. Primero, que cada vez hay menos trabajo, a nivel mundial. ¿Te acordás que un tiempito atrás hablábamos de la tesis de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia? Bueno, para mí es como dice seve: Cada vez hay más gente que “sobra”, está fuera del mapa. Viven en una permanente transitoriedad, y son señalados como la amenaza, el cuco. Léase piqueteros, haitianos hambrientos o palestinos de la franja de Gaza. Hay aún menos trabajo del que oficialmente se admite, por supuesto.

Segundo; y lo que me parece aún más grave: Creo que las clases dominantes generan trabajos no productivos y absolutamente innecesarios. Porque se necesita un ejército de contadores de clase media con la cabeza lavada para:

- mantener un nivel de consumo creciente o al menos estable
- reclutar un ejército de obedientes defensores del orden (tener trabajo es una condición necesaria para esto)

La desintegración para mí es precisamente lo que indica la palabra: lo que antes estaba integrado, cohesionado, ahora se separa, se fragmenta. No hablé de desaparición. Por supuesto que la producción de bienes no ha parado, más bien ha crecido, no tanto al ritmo del crecimiento demográfico (otro dato alarmante) sino al despilfarro del consumismo actual. Lo que se reduce es el número de trabajadores. El proceso está cada vez más mecanizado y hay una permanente devaluación del trabajo humano. Si hay que sembrar pesticidas tóxicos, contratan inmigrantes indocumentados, porque valen menos que el combustible de los aviones.

Mientras, los grandes capitales se dedican más a la especulación que a la producción. Porque la producción se sostiene con un mínimo de inversión, y los negocios grandes están en otro lado. Esto no es nuevo: lo nuevo es la increíble desproporción que presenta el fenómeno. Lo que en términos cuantitativos termina provocando cambios cualitativos. ¿No es esa una de las leyes de la dialéctica? Porque esas sí están en el manual. El panorama es mucho más sombrío, y organizar un mínimo de obreros en torno a un partido no le hace ni cosquillas al capital.

A menos que no sea el único proyecto en mente.

greta bo dijo...

una voz de mujer por aquí...

jack: seguí de cerca la discusión y volví al post original para ver dónde habíamos quedado. por eso de volver a las fuentes, vio.

me intimida un poco comentar desde mi cadencia femenina (hay algo muy masculino en el debate que se dio, lo digo sólo como curiosidad y porque me parece interesante para pensar...). como sea, por un lado me estimula encontrar ideas lúcidas (yo le diría que tranquilo, que el debacle posmoderno es, si no inminente, al menos de una muerte asegurada) y a la vez --y quizá sea este uno de mis callejones existencialistas cuyos muros kavafianos estoy intentando derruir-- no puedo evitar preguntarme (y sólo preguntarme) cómo se inserta esto en los mecanismos de autoregulación demográfica de la humanidad, una de las pocas constantes en la historia del mundo (además de la ninfa, claro).

Jack Celliers dijo...

Dolmancé: ya que parece que leer entre líneas no es tu fuerte, reformulo: suponer que el marxismo-leninismo es sólo válido en una sociedad estructurada como la rusa de principios del siglo XX me parece un argumento débil, poco estructurado. ¿El saber científico no se construye sobre preciados tesoros? Error: mientras la teoría que postula la existencia de la atracción gravitatoria me sirva para desribir la realidad seguirá siendo un preciado tesoro y la defenderé contra cualquiera que diga disparates. A menos que me prueben que está errada.

Me encanta tu pregunta ¿tienen que subordinarse al marxismo ortodoxo? Si éstamos frente a un debate que involucra aspectos científicos, entonces entenderás que la subodinación es necesaria. Trotsky hablaba mucho de la diferencia entre un médico y un curandero, y mirá vos qué casualidad, mucho de esa masa culturopolítica informe que pretende adosarse al marxismo para aggiornarlo y sacarlo de la calamidad oscurantista es partidaria de acabar con el saber científico y aún objetivo. He tenido que asistir a debates de "izquierdistas" que decían que "la ciencia occidental no es la única" y defendían al chamanismo y otras religiones como "verdades alternativas".

Dolmancé, no se trata de "sumar" lo que sea, eso es burdo, oportunista, y en el fondo destructivo porque no puede sumarse a una tarea quien no tiene claro qué cosa hay que hacer. Si no sos capaz de aplicar este sencillo principio estás recomendando el fracaso. En política o en lo que sea.

Por otra parte dejame recordarte, por segunda vez, que estás tergiversando la realidad: cuando decís que el marxismo ortodoxo "discrimina" estás mintiendo. El marxismo no discrimina, simplemente señala en términos racionales una situación y exige respuestas fundadas. Como se exigen en cualquier ciencia. Por eso tu crítica me parece un paralelismo de quienes quieren - literalmente - revivir la brujería contra "la rigidez" de quienes sólo aceptan argumentos racionales y la existencia de un saber objetivo. Sé que vos no querés estar en esa, pero con tus comentarios das el primer paso.

El cuestionamiento de un saber científico sólo puede ser científico. Como toda afirmación, tiene que sacar chapa de validez a través de un proceso al cual no puede sustraerse so pena de dejar de ser científica. Así de rígidas y molestas son las normas de las personas que quieren pensar. Si se quiere fantasear, no hay problema, pero no es lo mismo.

Lo que es interesante asimismo es que hables de unos "movimientos". Por mor de una mayor claridad ¿podrías aclarar exactamente de cuáles movimientos hablás? Porque movimientos hay millones.

Hacés preguntas que desnudan todo eltiempo la tentación de acusar al pensamiento marxista de autoritarismo: ¿La unidad de la izquierda también se logra por la fuerza? ¿Alguien dijo eso? ¿Pretender objetividad, demostración, no sacar el debate de los límites de la objetividad, eso es "por la fuerza"? ¿No aceptar acríticamente un montón de argumentos que se prueban falsos es pretender "usar la fuerza"? ¿Por qué acusás de autoritarismo y uso de la fuerza a alguien simplemente porque publica un postcon una crítica muy objetiva y puntual? ¿Por qué en lugar de aclarar meridianamente con qué no estás de acuerdo y por qué (que esa sería una forma de abrir un debate en igualdad de condiciones) empezás a quejarte del hecho de la crítica misma?

Te invito a verlo desde otro lado: ¿Cuántas críticas malintencionadas, irrelevantes, snobs, inconsistentes y delirantes ha recibido el marxismo-leninismo de parte de esta colorida y democrática bosta cultureta de novena? ¿Querés ejemplos? ¿Quién discrimina a quién?

Nuevamente: nadie olvida ni ignora los mecanismos de exclusión y segregación. Me encantaría que me dijeras cuándo el marxismo no ha combatido contra el racismo. Te puedo dar miles de ejemplos históricos de lucha contra el racismo, y de lucha DE VERDAD, con gente muerta, no desde suplementitos culturales. La inmensa rusia zarista, ya que la sacaste como ejemplo de contraste, era un inmenso campo de tensiones identitarias y étnicas, y Lenin y Trotsky recibieron cientos de ataques de parte de representantes burgueses de las distintas identidades étnicas que reclamaban "autonomía nacional cultural". Una de los debates más interesantes que mantuvo Lenin con estos progres fue con el jefe del Bund, la organización "nacional" judía en Rusia que acusaba a los bolcheviques de lo mismo que vos: de intentar "asimilar" a los judíos en el bolchevismo. La respuesta de Lenin es impecable y separa claramente lo que es respeto a la propia cultura de los deberes que cada persona tiene para la sociedad. Otro fuente interesante es el análisis que hace Trotsky sobre la guerra en Irlanda y el papel del nacionalismo irlandés.

O sea: en cuestiones identitarias el marxismo-leninismo tiene una posición tomada muy clara. Sería interesante conocerla antes de ponerse a decir que los marxistas-leninistas dejan totalmente de lado la cuestión, porque es mentira. No se deja de lado ni se menosprecia, sencillamente se explica su subordinación a otro conflicto que la prohija y la usa de máscara.

Por ejemplo que las parejas homosexuales puedan casarse me parece una capitulación, un fracaso consentido: es reproducir las mismas estructuras que inicialmente provocaron la marginación y la descalificación. Es provocar nuevas marginaciones y calificaciones (que siempre se traduce en una opresión material y bien concreta)

Dolmancé, vos sos un muchacho intligente, ¿realmente tenés necesidad de caer en estos ridículos abismos? Que las parejas homosexuales puedan casarse es simplemente un avance dentro de la sociedad burguesa, un cambio cultural de una sociedad burguesaque se da cuenta de que no saca nada discriminando a los homosexuales, así que abre las puertas a que se casen ¿Qué hay de malo en esto? Yo no veo nada, salvo claro está que la sociedad burguesa continúa como si nada ¿Algún marxista se opone al casamiento entre homosexuales? NO creo, ningún marxista serio se opondría. Ahora fijate qué curioso: la postura a favor del matrimonio gay era totalmente transgresora (revolucionaria no lo fue jamás) en el año, digamos, 1983. Hoy es ya una lata y no faltan las voces que dicen que es una estafa y que nada ha cambiado (la tuya por ejemplo). Respuesta desde el marxismo: ¿Y qué esperaban? ¿Que algo realmente cambiara? Es absurdo. Está muy bien que exista la libertad de casarse entre personas del mismo sexo, como que exista la ley de divorcio, pero pensar que eso es un programa revolucionario es una gansada ¿Tan difícil de entender es eso?

Me parece flagrante lo mires por donde lo mires: es el desmantelamiento del welfare state y el resurgimiento del liberalismo

Son cosas distintas, estás confundiendo el papel del estado burgués en la economía con el concepto de estado-nación.

en los “países bananeros” de hoy las instituciones públicas ya no representan la menor traba para las potencias dominantes.

Nunca la representaron. Me remito nuevamente a la United Fruit Co.

...cada vez hay menos trabajo...

Mentira. El trabajo es el mismo, lo que hay es gente laburando 16 horas por día mientras otra gente no tiene trabajo. Los bienes que te rodean están hechos por gente.

Decir que la gente "sobra" es muy peligroso, aún usando la palabra entre comillas. Porque supone una especie de "lógica" inexorable de un sistema que para ser "eficiente" necesita excluir gente.

Bueno, es hora de decirlo claramente, y para eso hay que sacudirse toda la mierda conceptual con la que le están adormeciendo el cerebro a la gente: si la gente "sobra" es porque se la saca por la fuerza. "Por la fuerza" es "por la fuerza de la lucha de clases". No es magia ni evaporación, es pelea, represión, obligar a un tipo a matarse laburando haciendo el trabajo de dos persnas por un salario de mierda. Los bienes que nos rodean están hechos con una indispensable carga de trabajo humano. Basta de esa mentira pedorra de que "cada vez hay menos trabajo" ¿"Hay" menos trabajo? Como si el trabajo fuera algo que "hay" o "no hay". "No hay trabajo, así que Ud. sobra" significa: "Tengo a un tipo laburando por él mismo y por Ud. por la misma guita, y tengo a las fuerzas policiales suficientes como para mantenerlo a Ud. a raya.". ESA es la razón por la que "sobra", y NO OTRA. Pregunto, a la vista de que intentamos un debate científico ¿Por dónde pasa la soluión si no por la lucha de clases?

Que el trabajo sea "productivo" o no es una cuestión de criterio ¿Qué significa "poductivo"? ¿Que sea de utilidad social? Si es por eso el capitalismo produce basura casi casi desde que nació. O por lo menos desde hace 80 años. Lo que determina que algo sea "productivo" o no no es su utilidad social, sino simplemente que sea rentable su producción.

La causa de que el trabajo humano esté degradado no son las máquinas. NO hace falta investigar demasiado para darse cuenta de que se trata de otro verso rapidito con la misma seriedad que cierta "ciencia" de divulgación. La sustitución del trabajo humano por el robot no es nada sencilla, y aún hoy la enorme mayoría de los bienes que se producen utilizan mano de obra humana de manera intensiva.

y organizar un mínimo de obreros en torno a un partido no le hace ni cosquillas al capital.

A menos que no sea el único proyecto en mente.


Es verdad Dolmancé. El capital no teme a los obreros en huelga que le pueden hacer perder millones. Teme a las políticas de género anarco-queer. O a lo que sea que te estés refiriendo.

Jack Celliers dijo...

Greta, un placer.

¿Hay algo masculino en el debate? Me arriesgo a pensar que lo que haya de masculino (o femenino) en un debate podría ser objeto de curiosidad y reflexión, pero lo importante en lo que al debate se refiere no debería depender ni verse influido por testosterona o estrógenos ¿no?

Así que no debería sentirse intimidada, si acaso tolerar algún requiebro de los salvajes presentes, pero siempre respetuoso. El nivel intelectual - al menos el mío - no pasa de un sentido común pedestre con alguna peregrina lectura, así que el intimidado soy yo.

¿Los mecanismos de autorregulación demográfica? Bueno, yo creo que la demografía no es un problema en sí mismo aún. Lo que ocurre es que el capitalismo no se preocupa por esas minucias. En una sociedad normal (o sea: socialista) los mecanismos de regulación demográfica podrían ser varios, todos civilizados. En el capitalismo se trata de un proceso simple: la guerra y la escasez se encargan de eso. El acceso a los mecanismos de regulación viene dado de acuerdo a los medios de los que se dispongan: la pastilla, el preservativo, la aguja de tejer, la limpieza étnica, Ud. elija.

LR dijo...

Una salvedad, el trabajo no ha desaparecido ni puede desaparecer en el capitalismo (no es ocioso recordar que el capital existe por el trabajo, se valoriza y se acumula por la extracción de trabajo excedente). Basta con ver, por ejemplo, que China e India son las maquilas mundiales que emplean a más de 1000 millones de trabajadores, la sexta parte de la población mundial en sólo dos países.

El razonamiento de Dolmancé es el siguiente. Como el capital está cada vez más tecnificado, hay cada vez menos trabajadores. Si hay cada vez menos trabajadores esos menos trabajadores no le pueden hacer cosquillas al capital. Y bue... conclusión errónea, porque en Rusia y en China se expropió al capital y la clase obrera, en ambos países, era minoritaria.

Ahora yo me pregunto ¿Por qué debo creer que el cambio social es posible a través de multitudes inorgánicas si la experiencia histórica no me muestra ningún caso de ese tipo? ¿Por qué debo pensar que el partido está caduco si la experiencia histórica me demuestra que esa fue la herramienta del cambio?

Saludos

Luk@s

Jack Celliers dijo...

El problema con el planteo de Dolmancé es - además de los errores puntuales - de criterio y enfoque. Dolmancé supone que el cambio del sujeto histórico es un tema relativamente menor que habría que ignorar en función de la unidad contra el capitalismo de una serie de colectivos - que no menciona claramente, pero se puede suponer que se trata de grupos que reivindican cuestiones etnicas, de genero o culturales que de alguna manera habría que tener en cuenta junto con el sujeto de la lucha de clases, que es la clase obrera.

Dolmancé trae en auxilio de su tesis planteos que apuntan a declarar dos hipótesis:

1) Que la clase obrera está desorganizada, que ha perdido la iniciativa y que esto incide en su capacidad de enfrentarse al capital.

2) Que la clase obrera ha perdido peso social como consecuencia de una mutación o transformación del capitalismo que justamente haría entrar en juego a estos nuevos sujetos "anticapitalistas" pero no desde una perspectiva de clase, sino desde otras perspectivas (ecologismo, antirracismo, preocupación general por el bien común, por mencionar las más presentables).

Este planteo apuntaría a "sumar",claro.

El problema, Dolmancé, es que la perspectiva ideológica se adquiere con miras a una puesta en práctica. O sea que no se trata sino de tareas concretas para lograr resultados concretos.

Las luchas centradas en reivindicaciones de tipo étnico, por ejemplo, han dado numerosas veces frutos... el problema es que sólo han dado frutos en el campo específico en el que actuaron. En EEUU hoy tenemos un presidente negro ¿Esto es un avance? Es una excelente pregunta para hacerse ¿no te parece? Digamos que desde el punto de vista de la discriminación de la raza negra es una buena noticia ¿qué duda puede caber? Sin embargo al mismo tiempo nada ha cambiado ¿Cómo puede ser esto?

Muy simple: el racismo es un mal en sí mismo, pero es sumamente proteico. La elección de un presidente negro en EEUU significa que la gente ya no ve a los negros como una amenaza. Pero esto no significa el menor avance si la gente desplaza el objeto del odio a otras razas, que es lo que sin duda ocurre ¿Ha desaparecido el racismo de los EEUU? Obviamente no: se seguirá viendo a algunos negros, a algunos mexicanos, a algunos salvadoreños como peligrosos porque en todos los casos "negro", "mexicano" o "salvadoreño" significa "pobre".

La acción contra el racismo y por la reivindicación cultural de los negros endrá éxito en la medida en que esa etnia pueda ser imaginada como representante de los intereses de la clase dominante. Porque en el fondo, amiguitos, es la clase. Todo lo demás son ropajes, máscaras y versos.

Tomar las máscaras por la realidad es un error, desvía del objeto de la lucha, contribuye a fomentar la confusión identitaria, coadyuva a alienar al sujeto en identidades que son contrarias a sus intereses objetivos ¿Qué más puedo decir? Vuelvo sobre la polémica de Lenin con los representantes del Bund, que recomiendo calurosamente, en la cual Lenin señala acertadamente que el respeto a la identidad cultural de un pueblo no puede jamás utilizarse para dejar de lado las tareas de la lucha de clases. Porque la clase es lo que determina la explotación y la opresión. Los explotadores pueden ser de cualquier raza, vestir cualquier ropa, creer en cualquier religión y tener cualquier preferencia sexual. Los explotados también. Que se utilicen estascategorías para disfrazar la clase no puede llevarnos menos que a desenmascararlas, no a contribuir a la confusión.

¿No te parece?

greta bo dijo...

querido jack: coincido en todo, eh... lo que pienso es también: guerras y persecusiones hay justamente desde antes del capitalismo; como volcanes y ahora tsunamis. es que asi como no elegimos el capitalismo (porque de facto no estamos logrando no elegirlo, estamos todos acá, conectados a la red, absolutamente digitalizados e igualmente CONTROLADOS) tampoco elegimos el mecanismo. y esto parece haber sido siempre así. todo se vuelve una especie de destino. veo demasiadas constantes...

publique algo "en deliciosas formas..." que me lleva a otros puertos :-)

Jack Celliers dijo...

Estimada (el "bo" remite a la Garbo... espero que no a Bo Derek o Armando Bo, sería muy melancólico).

Es verdad, el asunto viene de lejos. No se me escapa que ser partidario de ideas tales como erradicar el hambre parece una desmesura... la pregunta es si deberia parecerlo, si no se trata más bien de un objetivo modesto.

Es verdad, uno se hace la pregunta "¿Y justo ahora se van a acabar todas las lacras si no se pudo hasta hoy?", pero supongo que en todas las épocas habrá pasado lo mismo, ¿no?

Reflexionar sobre estos temas es un vicio, si quiere verlo de esta manera, que quizás a veces se me debe perdonar. Hay momentos para todo. Quizás este blog refleja menos ciertos momentos de placer que también existen... aunque quizás esa sea también una eleción estética. La ética y la estética tienen sus relaciones incestuosas también.

Severian dijo...

Está muy bien que exista la libertad de casarse entre personas del mismo sexo, como que exista la ley de divorcio, pero pensar que eso es un programa revolucionario es una gansada ¿Tan difícil de entender es eso?

Lo demás está muy bien, siempre se disfruta leerte, pero podrías haber escrito sólo esto y ya me parece suficiente para que se entienda el punto =)

Me parece que la pregunta concreta es cual es el orden de prioridades. Quienes consideramos prioritario el fin de la relación de explotación entre los hombres, deberíamos poner en contexto el matrimonio homosexual mediante el siguiente planteo: ¿es el matrimonio homosexual compatible con la existencia de clases sociales? Creo que la respuesta es sí, y por lo tanto pasa inmediatamente a ser un tema secundario, y el apoyo o no a esa reivindicación pasa a depender de su utilidad como herramienta táctica.

Ese ejercicio se puede hacer con cualquiera de los horizontes de la “izquierda arcoíris”, por ejemplo ¿es la igualdad de género compatible con una sociedad de clases? La respuesta es sí, basta con ver que se erige en bandera de muchas señoras que tienen varias sirvientas. ¿Es la igualdad racial compatible con una sociedad de clases? De nuevo, la repuesta es sí, Obama lo demuestra. ¿Es el respeto a las culturas originarias compatible con una sociedad de clases? Claro que si, mientras los indios laburen que sean todo lo indios que quieran (incluso es favorable si eso los lleva a distraerse matándose con sus enemigos ancestrales, como sucede periódicamente en el Africa postcolonial). ¿Es el respeto por los derechos de los animales compatible con una sociedad de clases? Seguro, los que comemos podríamos volvernos todos vegetarianos, sin cambiar la situación de los que no comen.

Yo creo que ese análisis no deja casi nada dentro de los nuevos planteos de la izquierda. El único punto que creo rescatable es el del ecologismo, entendido no como la defensa de los pavos reales de la India, sino como el mantenimiento del funcionamiento de la biósfera ¿es la supervivencia de la biosfera compatible con el capitalismo? Y la respuesta es no, el carácter predatorio del capitalismo lo hace inevitablemente destructivo: no hay industria que pueda sobrevivir a la competencia comercial sin dañar el medio ambiente. Es más barato dañar, la que cuida el ambiente pierde. Por otro lado, los primeros damnificados por la degradación de la biósfera están bien decantados por su pertenencia a una clase social. Por lo tanto, en este caso y hasta donde llego a imaginarme sólo en este, el apoyo a esa lucha deja de ser táctico para ser algo más bien estratégico: entre otras cosas, porque a la clase media no le importa si la petroquímica de al lado explota a los villeros, pero si le importa si le envenena el agua de la pileta.

Decir que la gente "sobra" es muy peligroso, aún usando la palabra entre comillas. Porque supone una especie de "lógica" inexorable de un sistema que para ser "eficiente" necesita excluir gente.

Bueno, es lo que pasa. El valor de verdad de una afirmación no puede atarse a su peligrosidad. Hoy hay una gran parte de la población mundial que gustosamente aceptaría ser explotada, en lugar de ser simplemente ignorada. Es cierto que eso es en gran medida consecuencia de que hoy se explota más a la otra parte de la humanidad: el tipo que hace cincuenta años laburaba 8 horas hoy labura 16. Perfecto.

Pero hay otros factores y me parece, digamos alarmante, la facilidad con que se los ignora: la población mundial creció muchísimo en ese período, literalmente se duplicó. Y la producción industrial no creció a ese ritmo. Mas aún, muchas industrias pasaron a necesitar un número mucho menor de obreros (las automotrices, por ejemplo, o la explotación agropecuaria). Por muchas razones, entre las que se cuentan el rediseño de las cadenas de montaje y el avance tecnológico (y también pero no sólo la super-explotación de sus obreros).

Si bien no es una realidad aún, es un hecho que el trabajo obrero industrial es cada vez menor y va a desaparecer. Por dos razones: es posible y económicamente conveniente para los dueños de las fábricas que eso pase. Eso lo hace inevitable. Y entonces me pregunto ¿estamos seguros de que la clase obrera llegará a un escenario de revolución antes de volverse innecesaria? Puedo imaginarme que en menos de cien años no se contraten más obreros industriales, la revolución en cambio parece mucho más lejana. ¿no sería prudente no descartar ese escenario?

dolmancé dijo...

JC, honestamente, ¿te parece que el trabajo científico se resume en "defender preciosos tesoros"? Si el marxismo no fuera un preciado tesoro, le diríamos "materialismo dialéctico". (Aún teniendo en cuenta que ni Marx ni Engels usaron jamás ese término). Yo no voy por la vida diciéndome newtoniano por más certeza que tenga de que al arrojar una manzana hacia el cielo, ésta caerá indefectiblemente. Comparar a las leyes de la economía política descriptas por Marx con las leyes gravitatorias es otorgarle al capitalismo -un fenómeno social que tiene 300 años- una omnipresencia eterna. Si estoy poniendo en cuestión conceptos que según vos son tan caros al marxismo, ¿no es una excelente oportunidad para revalidarlos, actualizarlos, en definitiva fortalecerlos? ¿Por qué la chicana, la socarronería? ¿Por qué las acusaciones de "MENTIRA"? Vamos, viejo, ya estamos grandes. Abandonemos la paranoia. ¿Con qué ocultas intenciones yo vendría a levantar falso testimonio en un debate político? ¿También pensás que yo trabajo para la side? No me jodas. Yo estoy de acuerdo con la crítica que planteás en el post, pero hago una salvedad: Lo preocupante no es tanto que la derecha apropie de los conceptos de la izquierda: Lo preocupante es que la derecha se apropie del programa: que en nombre del nacionalismo, la religión o la moral sea la derecha la única que pone límites al capital.

Poner en duda la utilidad del partido revolucionario en una sociedad muy diferente a la Rusia del siglo XX no es un argumento, sino una pregunta que hago (y por lo tanto me hago a mí mismo) y ante la cual no aventuro una respuesta concluyente. Tomalo como una propuesta de diálogo, de discutir cuestiones concretas en lugar de librar una batalla por la apropiación de conceptos. Compartimos el diagnóstico de lo que vos llamás "confusión" posmoderna: el temor a la autoridad se convierte en una autoridad inapelable. Pero yo veo que una desviación común de la crítica a la posmodernidad es una nostalgia de épocas pasadas, un llamado al retorno, un conservadurismo de izquierda. Y por otro lado, una supuesta unidad no problemática entre las ciencias naturales y el marxismo, ignorando el elemento ideológico, o suponiendo que uno está de lado de la "verdad", y que esa verdad es equivalente a lo “real y externo” sin tener en cuenta el elemento subjetivo. Así, uno se proclama defensor de la razón, mientras que el otro está “atacando a la razón”, del lado de la brujería. Es sintomática la constante apelación a esos mecanismos. En fin.

Para mí se trata de saber que, sea cual sea el camino revolucionario, va a haber errores; y asumirlo de entrada.

Pensar en una estructura política lleva casi indefectiblemente a pensar en un partido; porque esa es la única forma que conocemos, pero ¿que sería ese partido hoy? ¿La elite de vanguardia? ¿El gran "Otro" que guía a las masas proletarias desde su conocimiento (y su identificación con la verdad), y las aleja de su comportamiento espontáneo, que sería el conformismo y la alineación? Y posiblemente sea así nomás. Sea como sea, es importantísimo analizarlo a la luz de los hechos actuales. Mi pregunta es simple: ¿ustedes creen que las relaciones entre lo material y lo cultural son estables, invariables, antidialécticas?

La pregunta de LR lleva implícita la suposición de que mi argumento es "conformemos multitudes inorgánicas" porque es la única forma de producir un cambio. ¿Qué serían esas multitudes inorgánicas? Para mí no se trata de reivindicaciones meramente "identitarias", del tipo étnico, sexual, etc. Por eso puse el ejemplo del matrimonio gay, que en definitiva es una reproducción de las estructuras normativas, sin cambios en la estructura productiva (o reproductiva) de la sociedad. Es al revés: para mí es válido apoyar el reclamo por la igualdad de derechos, bien concretos y bien materiales. Por ejemplo, la adopción. Esos mismos derechos que son negados, justamente, por razones identitarias. Lo que yo digo es que hay que recuperar lo político, y no censurarlo en nombre de ciertos fines últimos "culturalmente neutros". A mí me interesan las discusiones sobre cuestiones culturales sólo en tanto intervengan en la esfera económica: ya sea respecto de la producción de medios de vida o en la reproducción de la vida. El vicio posmo es despolitizarlas. Es una trampa: toda acción social que no intervenga sobre la economía está despolitizada desde el vamos. De la misma manera, toda acción concreta sobre la estructura económica de la sociedad que se pretenda culturalmente neutra se encontrará tarde o temprano con su Némesis: la repetición los mecanismos de exclusión y la vuelta al principio.

La infinita reivindicación de la parcialidad sin relación con un universal remite a la pasividad combativa: sí es un oxímoron, pero a ver si se entiende: Si no hay una visión de totalidad lo único que vamos a lograr es cambiar muchas cositas para que en definitiva no cambie nada. Por otro lado hay que tener en cuenta el riesgo a la institucionalización, a la domesticación por parte del "consenso democratico". Pero no estoy haciendo un llamado, como parece sugerir JC, a la acción directa e irreflexiva, por más que me simpatice hasta cierto punto. En todo caso el problema no es tanto el partido sino el sujeto político revolucionario. Que no; no lo considero para nada un tema menor.

El desempleo mundial está en constante crecimiento, ¿qué te hace creer que se mantiene estable? Abundan las estadísticas al respecto. ¡No me vas a decir que hay que interpretarlas exactamente al revés! El tema es complejo; hay una reorganización productiva, y como vos decís más arriba, hay cada vez menos personas que trabajan, pero lo hacen más intensamente. Además hay un cuestionamiento acerca de la importancia actual del trabajo en la conformación de la subjetividad, de una identidad en común. Pero en esto es fácil confundir causas con consecuencias. Acá me detengo para responder a una observación muy válida te tu parte: Para mí no "sobran" personas, simplemente estoy poniendo en palabras, como lo hizo Seve, lo que la cosmovisión liberal intenta imponer como pensamiento válido. Que no “haya” trabajo no significa que sea una ley natural. No estoy apelando a la lógica liberal de la escasez como una limitación impuesta por las leyes de la naturaleza. El mismo capitalismo está empujando a los trabajadores a una situación de desamparo total, liberándose del proletariado. El trabajo asalariado se reduce en términos nominales. La sustitución de obreros por máquinas produce desempleo, pero las causas de la degradación del trabajo son en principio otras, estoy de acuerdo. Las personas que "sobran" fueron empujadas por la fuerza hacia fuera de los márgenes de inclusión social.

Pero justamente por eso: porque no es una ley natural, porque forma parte de un mecanismo del capital mismo… entramos en contradicción con un postulado central de la tesis marxista: que el capitalismo genera su propia destrucción, y que la fuerza que destruirá al capitalismo es el mismo proletariado. Esto obliga a pensar en los desocupados ya no como un “ejército de reserva”, sino como algo distinto, algo que al crecer en número se transforma en otra cosa. Algo que con el mero hecho de su existencia, y por su propio peso, señala los límites de la acumulación capitalista. No se, el tema es realmente complicado y "tener una politica hacia los desocupados" me resulta súmamente vago, y peligrosamente concordante con la proclama liberal.

Entonces: ¿qué hacer? ¿Seguir firme a la fórmula del partido, organizando a una clase obrera cada vez más desplazada? ¿Rogar para que el rol central de la clase obrera vuelva a consolidarse mediante la organización, haciendo caso omiso de los embates del capitalismo desde el proceso productivo? Una exigencia concreta en este sentido sería reducir la jornada laboral sin reducir el sueldo y así reducir el desempleo. Estoy de acuerdo con eso, pero no solucionaría automáticamente el problema de la precarización y la flexibilización; el hecho de que hoy (y estoy seguro de que a ustedes les pasa también) NADIE dura más de 5 años en un trabajo. Y que las garantías sociales que otorgaba el estado de bienestar, ahora herido de muerte, van desapareciendo gradualmente.

Sea como sea: entonces: ¿Qué hacer?

La gran fuerza del legado de Lenin es precisamente, la de navegar contra la corriente, la de reinventar el proyecto emancipatorio. Pero esto no debe ser entendido en forma literal, como un manual de procedimientos. Por supuesto que la sociedad actual dista mucho de la rusia zarista, y por supuesto que no hay remedios universales y culturalmente neutros. Me parece que el desafío es no chapotear en el barro de la pasividad posmo ni proclamar dogmáticamente soluciones ahistóricas. Tiene que haber una salida, más o menos digna.

LR dijo...

Severian: "Si bien no es una realidad aún, es un hecho que el trabajo obrero industrial es cada vez menor y va a desaparecer. Por dos razones: es posible y económicamente conveniente para los dueños de las fábricas que eso pase. Eso lo hace inevitable. Y entonces me pregunto ¿estamos seguros de que la clase obrera llegará a un escenario de revolución antes de volverse innecesaria? Puedo imaginarme que en menos de cien años no se contraten más obreros industriales, la revolución en cambio parece mucho más lejana. ¿no sería prudente no descartar ese escenario?"

Es un comentario muy interesante porque plantea algunas cuestiones. Severian, no sé qué sociedad es la que imaginás cuando decís que podes imaginar que dentro de 100 años no se contraten más obreros industriales (¿de los no industriales si?).

El asunto es que el capital es trabajo excedente pasado apropiado por un capitalista. Si el trabajo desaparece de la faz de la tierra, el capital también. Porque el capitalismo es relación asalariada. Relación entre capital y trabajo donde el primero, para existir, tiene que apropiarse del producto excedente del segundo.

Supongamos que una revolución tecnológica elimina la necesidad de todo trabajo (todo lo hacen las máquinas). Es el fin del capital también.

En el contexto del "fin del trabajo" se abren dos escenarios posibles. La Barbarie(al estilo de las películas apocalípticas a lo Mad Max) o el socialismo. Es decir, la apropiación social y no privada del excedente productivo. Socialismo o barbarie.

Por eso los catastrofistas sostienen (y estoy de acuerdo, por tanto soy catastrofista) que el capitalismo se cae solo. En un debate que hubo entre Cristian Castillo (PTS) Claudio Katz (EDI) Pablo Rieznik (PO) y Lucita (??), Palbo Rieznik defendía esta postura diciendo que, el hecho que el capitalismo se caiga solo, no quiere decir se sustituya solo. Por eso hablaba de la posibilidad de un retroceso civilizatorio (pueden ver el video del debate en la página del PTS).

Efectivamente es así. Uno de los pilares de la economía marxista es la teoría del valor trabajo. Como consecuencia de la competencia capitalista cada burgués considerado individualmente debe aumentar la extracción de plusvalía aumentando a su vez la composición orgánica del capital. Es decir, más máquinas y menos obreros. Pero esto genera que las mercancías tengan cada vez menos trabajo incorporado, por tanto, menos rentabilidad por producto. Lo que genera la necesidad de producir cada vez más cantidad para compensar. Lo que produce sobreproducción. Este el fenómeno de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. El capitalismo, en este sentido, se destruye a sí mismo. El capitalismo genera su propia destrucción citaba Dolmancé. Genera la destrucción de la relación social que funda su existencia. Es así que cuando encuentra masas de trabajadores explotables puede expandirse. Es lo que pasó en China, uno de los países donde la clase obrera está más explotada y oprimida.

Pero está la otra cuestión del destino de la humanidad. En tanto los capitalistas deben competir en el mercado (la esfera de la circulación) para transformar la plusvalía en ganancia, deben enfrentarse con otros capitalistas. El non plus ultra de esa competencia, en el capitalismo, es la guerra y, hoy por hoy, muchas potencias tienen armas nucleares, con lo cual la posibilidad de la destrucción a gran escala de las masas oprimidas y explotadas existe y es muy real.

Por eso, porque el capitalismo se cae solo hay que sustituirlo para no terminar viviendo como en Mad Max (con suerte).

Ahora bien, sustituirlo quiere decir también, destruir a la clase social que tiene el poder material en la sociedad capitalista, es decir, a la burguesía.

La burguesía concentra su poder en los estados, que poseen diferentes cuerpos armados.

Para enfrentar el poder concentrado de la burguesía en el estado, hay que construir poder concentrado obrero. Ese poder concentrado, el estado mayor que dirija las luchas, es el partido con un programa revolucionario.

Por "multitud inorgánica" entiendo masas sin una dirección política clara.

Ahora bien, eso no quiere decir que el partido es el gran papá que dice a todos qué hacer en el sentido que baja línea. Pero forzoso es reconocer que no todos sabemos todo ni tenemos experiencia sobre todos los asuntos.

Siempre hay gente mejor preparada que otra. Si yo participo en un conflicto sindical voy a escuchar qué dicen y proponen los que hace más tiempo que están en ese tipo de luchas, porque saben más y porque tienen más experiencia. Es de las luchas de donde tiene que ir surgiendo la dirección y no desde una imposición desde arriba. Con el tiempo habré adquirido la sufiente preparación y conocimiento como para transformarme en dirigente a condición de que los compañeros del partido y extra partido me reconozcan como tal.

Así, construir el partido no significa sumar afiliados en el sentido de que las masas digan: estamos con el PO, vamos todos para allá. El partido revolucionario debe lograr que cada vez mayores fracciones de los trabajadores, adopten concientemente un programa revolucionario aun cuando no ingresen al partido. Porque no es una cuestión futbolística.

Por eso es tan importante el estado mayor. En una guerra si se aniquila al estado mayor se gana. Por eso Lenin estuvo guardado desde que llegó a Rusia hasta que triunfó la insurrección de Octubre. Y el estado mayor son aquellos cuadros que han probado en la lucha poseer los mejores conocimiento y la mayor experiencia, que han devenido en dirigentes. Por eso a los cuadros y a los dirigentes hay que protegerlos, porque no se construyen de la nada y de un día para el otro.

En la guerra toda idealización y romanticismo acerca de la libertad y la igualdad es peligrosa porque puede conducir a la derrota más completa.

Es por eso que es necesario el partido, el estado mayor, la organización, la disciplina. La burguesía tiene todo eso para resguardar sus privilegios. La clase obrera tiene que construirlo para arrebatárselos.

Saludos

Luk@s

Jack Celliers dijo...

JC, honestamente, ¿te parece que el trabajo científico se resume en "defender preciosos tesoros"? Si el marxismo no fuera un preciado tesoro, le diríamos "materialismo dialéctico". (Aún teniendo en cuenta que ni Marx ni Engels usaron jamás ese término).

Dolmancé, el trabajo científico consiste – entre otras cosas, claro – en defender como verdad aquello que el método científico ha probado como correcto. Si vos a esto lo querés llamar “preciados tesoros” o alguna otra muestra de tu inagotable ingenio, da lo mismo, no agrega absolutamente nada y forma parte de tu inveterada costumbre de chicanear para luego acusar de lo mismo a tu interlocutor.

El planteo “Yo no voy por la vida diciéndome newtoniano por más certeza que tenga de que al arrojar una manzana hacia el cielo, ésta caerá indefectiblemente” es del mismo jaez: irrelevante por donde se mire y sin el menor sentido ya que no estamos discutiendo qué cartel se cuelga cada uno. Lo real es que la atracción gravitatoria existe y punto. Toda la monserga sobre cómo va por la vida cada uno no agrega nada al tema.

Comparar a las leyes de la economía política descriptas por Marx con las leyes gravitatorias es otorgarle al capitalismo -un fenómeno social que tiene 300 años- una omnipresencia eterna.

Las ciencias pueden estudiar fenómenos de todo tipo, Dolmancé. Los fenómenos que estudia la ciencia pueden ser eternos o efímeros, de largo, mediano o corto plazo. Las leyes de la economía política son seguramente más cambiantes que la atracción gravitatoria, pero no dejan de estar sujetas al estudio científico, que por si te olvidaste es lo que vos mismo dijiste que hacía Marx. Yo planteé una analogía entre la atracción gravitatoria y la economía política en tanto que ambas pueden ser objeto de investigación científica. Extender la analogía hasta el absurdo es lo que vos hacés y es otra muestra de tu vicio más persistente, que es deformar lo que dice tu interlocutor. Chicanear, en otras palabras.

Si estoy poniendo en cuestión conceptos que según vos son tan caros al marxismo, ¿no es una excelente oportunidad para revalidarlos, actualizarlos, en definitiva fortalecerlos? ¿Por qué la chicana, la socarronería? ¿Por qué las acusaciones de "MENTIRA"? Vamos, viejo, ya estamos grandes. Abandonemos la paranoia. ¿Con qué ocultas intenciones yo vendría a levantar falso testimonio en un debate político? ¿También pensás que yo trabajo para la side? No me jodas.

Dolmancé, cuando digo “mentira” quiero decir que lo que decís no se ajusta a la realidad. No estoy diciendo que vos estés mintiendo sino que te hacés eco de una mentira. En ningún momento te estoy atribuyendo la menor intención, ni me interesa. Leé bien, por favor.

Tu problema es que parecés sufrir una especie de hipersensibilidad a la crítica, y cualquier comentario que refute un punto de vista tuyo es convertido por vos en – perdoname – boludeces del calibre “es posmoderno si no reivindica a Trotsky”, “horda de hinchapelotas” acusaciones de pertenencia a la side y un sinfín de chicanas de ínfimo nivel que luego atribuís a tu interlocutor, pero que tu interlocutor jamás dijo. Son inventos tuyos que embarran la cancha, sacan de línea el debate y pierden el foco. Además de todo eso, tampoco contestan el punto. Pérdida de tiempo por donde se lo mire.

Poner en duda la utilidad del partido revolucionario en una sociedad muy diferente a la Rusia del siglo XX no es un argumento, sino una pregunta que hago (y por lo tanto me hago a mí mismo) y ante la cual no aventuro una respuesta concluyente. Tomalo como una propuesta de diálogo, de discutir cuestiones concretas en lugar de librar una batalla por la apropiación de conceptos.

Me permito recordar exactamente tu frase:

¿Existe una posmodernidad? ¿Todos los cambios que enumero y sitúo históricamente en la década del 80, dan cuenta de algo nuevo o no? Yo digo sí.

Pero si me convencés de que no, de que no hay tales cambios culturales, de que las sociedades actuales están estructuradas y se comportan como la rusa zarista entonces bueno, yo te digo vamos con Lenin.


Si entiendo bien el castellano, “vamos con Lenin” está subordinado a que las sociedades actuales estén “estructuradas y se comporten como la Rusia zarista”. Mi respuesta (te la repito) es que se trata de un planteo demasiado esquemático y tosco, que el leninismo es ciertamente algo más complejo y que se aplica a varios tipos de sociedades, sin olvidar que Lenin nunca se refirió pura y exclusivamente a la Rusia de los zares; por el contrario: para Lenin la Revolución Rusa no era más que un escalón, la primera ficha de dominó para desencadenar la revolución en Europa. El enfoque de Lenin y Trotsky es global e internacional, suponer que la Revolución Rusa fue un fenómeno circunscripto a las fronteras nacionales del estado ruso es una burrada stalinista.

Como ves, te estoy contestando y aceptando tu propuesta de diálogo planteando lo que me parece un error de tu parte y explicándote por qué. Por favor, no conviertas esto en "Sos un agente de la side" porque entonces voy a pensar que tenés un serio problema de comprensión de texto.

Compartimos el diagnóstico de lo que vos llamás "confusión" posmoderna: el temor a la autoridad se convierte en una autoridad inapelable. Pero yo veo que una desviación común de la crítica a la posmodernidad es una nostalgia de épocas pasadas, un llamado al retorno, un conservadurismo de izquierda.

Lo sé muy bien: vos "ves" que si alguien reivindica el marxismo-leninismo o simplemente el uso de la razón se trata de un "antiguo", "nostálgico" y demodé. Tu problema es que te falta la distancia crítica necesaria para darte cuenta de que eso que "ves" tiene un nombre: prejuicios. Por eso te cuesta tanto darles un fundamento racional.

No sé cuándo yo manifesté nostalgia por épocas pasadas ni hice llamados a ningún “retorno”. Incluso digamos que uno ve algunos aspectos de épocas pasadas que toma como referencia porque son valiosos y se han perdido ¿Qué tendría esto de malo? El prejuicio de ser moderno no es más que otra forma de provincianismo a la que me interesa tan poco adscribirme como al club de nostálgicos.

Tus percepciones subjetivas - esto es: tus prejuicios - se deben a una ensordecedora propaganda que insta, urge, conmina, exige y obliga a todo marxista-leninista a que deje de serlo ya mismo so pena de acusarlo de “nostálgico y conservador”. Y como ya te dije a mí lo “antiguo”, lo “moderno”, lo “ortodoxo” o lo “heterodoxo” me importan cero, pero vos volvés sobre estos temas como un robot. Si tus categorizaciones son tan primitivas como para llamar “conservador” a alguien sólo porque no adscribe acríticamente a “lo nuevo”… ¿Qué puedo decirte? Lo siento por tu falta de libertad crítica.

Y por otro lado, una supuesta unidad no problemática entre las ciencias naturales y el marxismo, ignorando el elemento ideológico, o suponiendo que uno está de lado de la "verdad", y que esa verdad es equivalente a lo “real y externo” sin tener en cuenta el elemento subjetivo. Así, uno se proclama defensor de la razón, mientras que el otro está “atacando a la razón”, del lado de la brujería. Es sintomática la constante apelación a esos mecanismos. En fin
Para mí se trata de saber que, sea cual sea el camino revolucionario, va a haber errores; y asumirlo de entrada.


Todo debate, toda crítica, toda afirmación se hacen desde el convencimiento de estar en lo cierto, y la voluntad de corroborarlo si es así, o corregirlo si no es así. ¡Horror! Resulta que supongo estar del lado de la “verdad”. Confieso mi culpa Dolmancé: lo creo, por eso digo lo que digo, de otra forma me callaría la boca ¿El elemento subjetivo? Claro que cuenta, pero intento por todos los medios limitarlo, esa es la forma de acceder a la verdad. Y lógicamente si yo presento argumentos racionales y vos no, entonces yo estoy defendiendo la razón y vos la estás atacando… ¿Qué puedo decirte? ¿Es sintomática la constante apelación a estos mecanismos? Claro que lo es, es un síntoma de que yo otorgo un gran valor a razonar correctamente y vos no. Para mí lo sintomático es tu desprecio absoluto por el razonamiento y tu necesidad, ante cualquier refutación, de hacer una rabieta.

Pensar en una estructura política lleva casi indefectiblemente a pensar en un partido; porque esa es la única forma que conocemos, pero ¿que sería ese partido hoy? ¿La elite de vanguardia? ¿El gran "Otro" que guía a las masas proletarias desde su conocimiento (y su identificación con la verdad), y las aleja de su comportamiento espontáneo, que sería el conformismo y la alineación? Y posiblemente sea así nomás. Sea como sea, es importantísimo analizarlo a la luz de los hechos actuales. Mi pregunta es simple: ¿ustedes creen que las relaciones entre lo material y lo cultural son estables, invariables, antidialécticas?

La pregunta final no tiene – al menos que yo vea – relación con la reflexión inicial del párrafo. Efectivamente el partido de vanguardia agrupa a los elementos más conscientes y combativos de la clase y a aquellos que adquieren un compromiso más firme con ella. Porque el partido tiene una ideología, adscribe a una visión de la realidad y sujeta su acción a ella. Que lo llames “el gran Otro” es otra de tus coloridas salidas poéticas, probablemente deberías haber escrito “Gran Hermano”.

Es curioso que mucha gente se sujete mansamente a los designios de partidos burgueses que día tras día moldean casi todos los aspectos de su vida, pero que se muestran sumamente preocupados por la posibilidad de que un partido revolucionario les quite el derecho a desgañitarse.

En cuanto a las relaciones entre lo material y lo cultural, nadie dijo que sean “estables, invariables y antidialécticas”, simplemente señalé que la cultura es un subproducto. Es consecuencia y no causa de las relaciones de producción (en última instancia, claro). Además la transmisión de cambios entre la realidad material y la cultura – lo señaló Trotsky – es muy lenta y está muy mediatizada. De hecho la cultura puede actuar como ralentizador ya que los hábitos tardan en forjarse y tardan en desaparecer. No sé exactamente qué querés plantear con esto.

El desempleo mundial está en constante crecimiento, ¿qué te hace creer que se mantiene estable?

¿Cuándo o dónde dije yo que se mantuviera estable, por favor?

Pero justamente por eso: porque no es una ley natural, porque forma parte de un mecanismo del capital mismo… entramos en contradicción con un postulado central de la tesis marxista: que el capitalismo genera su propia destrucción, y que la fuerza que destruirá al capitalismo es el mismo proletariado.

Planteás “postulados centrales” muy a la ligera. Lo que hay que entender es que el marxismo no es islamismo. Creo que repetí ya varias veces: la destrucción del capitalismo y el advenimiento del socialismo no es algo inexorable ni Marx lo planteó como un escenario indefectible por obra de leyes impersonales. Si así fuera la militancia y el debate no serían necesarios. No se trata de ningún postulado central del marxismo sino de la dirección del desarrollo lógico de las fuerzas productivas.

Marx señala un conflicto, toma partido en él y lógicamente plantea como escenario el triunfo del proletariado, pero se trata de un conflicto, conflicto que no dejará de existir en tanto existan sus causas, pero que no tiene un final asegurado.

Una exigencia concreta en este sentido sería reducir la jornada laboral sin reducir el sueldo y así reducir el desempleo. Estoy de acuerdo con eso, pero no solucionaría automáticamente el problema de la precarización y la flexibilizacióni

No claro, creer que una medida soluciona todo, y encima automáticamente sería una ingenuidad. Se trata de un paso adelante en la lucha, nada más.

Por último: “Tiene que haber una salida más o menos digna” es una frase que no entiendo del todo ¿Qué sería para vos eso? Yo me limito a señalar lo que la Historia enseña: las salidas “más o menos dignas” no existen. Existen las salidas y los callejones sin salida.

dolmancé dijo...

JC, te advierto que estás haciendo que este debate pierda la impronta masculina que, según greta bo, venía destilando.

¿qué hay en limpio? A ver…

"Vamos con Lenin" no es si/no. Mi "problema" (asumiendo que conmigo no se puede estar de acuerdo o no, sino que tengo o no tengo un "problema") es que no doy una respuesta por si o por no. Entonces me tomo la libertad de preguntarme por el significado de los conceptos y por su validez. En todo caso arriesgo una postura: Un "retorno" a Lenin es inconducente. A lo sumo podremos tomar su ejemplo y analizar concretamente situaciones concretas, cosa que recuerdo haber planteado (a saber: partido revolucionario, sujeto histórico, luchas culturales y relaciones de producción), y que de alguna manera u otra estamos haciendo. Es una pena que lo veas como una caza de brujas marxistas. Ahora que lo pienso es una idea muy chic, lastima que ya pasó Halloween.

Al respecto de la diferencia entre lo cultural y lo material, tengo un problema: disiento. Creo que esa perspectiva de "en última instancia" es un tanto idealista. Los mecanismos de opresión se sostienen sobre relaciones de producción. La forma en que nos relacionamos para producir está, en parte, determinada culturalmente (relaciones de raza, sexo, género, etc). En términos teóricos puede pensarse la supresión de las clases sin la supresión de los mecanismos de opresión. Pero no hay -en términos teóricos- una demostración concluyente de que los mecanismos no vuelvan a reproducirse. La política "económicamente neutra" está destinada a fracasar. ¿Qué garantías tenemos de que la política "culturalmente neutra" sí funcione? Adscribo a la postura de Trotsky (hábitos que tardan en forjarse o desaparecer). Por eso mismo lo veo como un “reset”. Mi idea de revolución no es la de un booteo del sistema operativo. Esto lo digo desde mi gilez más pedestre.

Sobre el desempleo: dijiste "Mentira. El trabajo es el mismo", pero no importa. Te concedo que fue un exabrupto de tu parte. Justo entró la seño y te vio agarrando de los pelos a un nene y dijiste "él empezó". Resulta que el nene al que agarrabas del pelo era yo, pero te perdono porque soy buenito. Rescato la postura de LR acerca del fin del trabajo. Lo que no termina de cerrarme es -otra vez- el rol de los desocupados, y al respecto, del partido. Me remito a las dudas que planteo más arriba. Voy a ver el video de Rieznik & Chipi & Katz y lo discutimos. Yo por mi parte recomiendo un laburo de recopilación de Atilio Borón muy pero muy bueno acerca del tema. Lleva por título "El futuro del trabajo y el trabajo del futuro", y lo encuentran en la página del CLACSO.

Con respecto a la dignidad: no es nada intermedio entre el hedonismo posmoderno y la obsecuencia dogmática. Es otra cosa, es algo bien humano y como tal, en constante transformación. De todos modos, antes de aventurar una definición de "digno" habría que discutir el concepto de "libertad". Pero no quiero irme muy por las ramas.

Jack Celliers dijo...

Dolmancé, me pregunto cuál será la manera femenina de debatir y cómo contribuyo yo a eso. Me deleitaría con una explicación tuya si tuviera unos siglos más de tiempo.

Pero no los tengo así que me limito a ratificar:


-...cada vez hay menos trabajo

-Mentira. El trabajo es el mismo


Efectivamente, es mentira. Calificar una afirmación de mentira indica que el autor de la afirmación es un mentiroso. Pero vos no sos el autor de la afirmación, simplemente la repetís como un loro.

El desempleo es una cosa, el trabajo es otra. Utilizar la expresión "hay menos trabajo" apoyada por la evidente subida del desempleo para afirmar que el trabajo para la producción de bienes "es menos necesario" es un error... y una mentira interesada.

En otras palabras: no hay ninguna razón para que suba el desempleo más que - en última instancia - la debilidad relativa de los trabajadores frente a la burguesía.

La lucha de clases se desarrolla como cualquier lucha: tiene treguas, reflujos, avances y retrocesos. En momentos de debilidad relativa de la burguesía existieron numerosas concesiones a los trabajadores, el welfare state es un ejemplo. El keynesianismo es hijo de la crisis del '30 más la existencia de la URSS, es por eso que hoy a pesar de existir una crisis similar, no hay neokeynesianos, no hay un plan coherente de regulación de los mercados por parte del estado; a duras penas se habla - y sólo se habla - de fantasmales "controles" en el mercado financiero y de atajar la especulación más destructiva, nada más.

Por eso no es verdad que "hay menos trabajo" ni que el trabajo se volatilizó, ni que - según ese legendario planteo tuyo que jamás olvidaré - nadie posee ya bienes tangibles sino "papelitos y más papelitos y nada que no quepa en una laptop".

El trabajo total necesario para la producción de bienes que satisfagan las necesidades de la población mundial puede perfectamente repartirse entre todas las manos existentes, así como en última instancia su producto. Si esto no ocurre es simplemente porque existe una clase que ha fundado su poder en la posesión de medios de producción y generado una dinámica de acumulación demencial.

¿Tenés una explicación mejor? ¿Tenés algúna idea divergente que puedas plantear coherentemente, que tenga en cuenta los hechos y exponga causas y consecuencias? Si es así la leo, pero no sigas con que te tiran del pelo.

Severian dijo...

Es un comentario muy interesante porque plantea algunas cuestiones. Severian, no sé qué sociedad es la que imaginás cuando decís que podes imaginar que dentro de 100 años no se contraten más obreros industriales (¿de los no industriales si?).

Puedo imaginarme que el tipo de trabajo que no requiere mayor calificación (no profesional, digamos) pase a ser hecho por máquinas. Hablo de obreros industriales pero también podría hablar de peones de campo, o de empleados de oficina con tareas rutinarias. Eso es posible técnicamente, y si vos tuvieras una fábrica, obviamente querrías librarte de la mayor cantidad de obreros posibles. Si cada obrero te sale 100 pesos al año y la máquina que hace el laburo de un obrero te sale 99, ni lo dudas. El primer año ganas lo mismo, el año siguiente ganas 100 pesos más. Y todos los años que siguen mientras dure la vida útil de la maquina también. Esas dos condiciones (posible y conveniente) lo hacen inevitable dentro del orden capitalista.

Hay otro tipo de trabajo, el trabajo que requiere calificación (digamos “profesional” aunque en realidad nada tiene que ver la formación sino el grado de especialización necesaria) en el cual ese reemplazo es más difícil.

¿Qué tipo de sociedad me imagino? Una sociedad donde cualquiera de los que hoy podrían parar una fabrica con una huelga ocasionando pérdidas millonarias, haya pasado a formar parte de los excluídos, de los sobrantes, de los tipos que no le importan a nadie y que no tienen ningún modo de hacerse valer.

No entiendo muy bien lo que sigue:

El asunto es que el capital es trabajo excedente pasado apropiado por un capitalista. Si el trabajo desaparece de la faz de la tierra, el capital también. Porque el capitalismo es relación asalariada. Relación entre capital y trabajo donde el primero, para existir, tiene que apropiarse del producto excedente del segundo.

Supongamos que una revolución tecnológica elimina la necesidad de todo trabajo (todo lo hacen las máquinas). Es el fin del capital también.

En el contexto del "fin del trabajo" se abren dos escenarios posibles. La Barbarie(al estilo de las películas apocalípticas a lo Mad Max) o el socialismo. Es decir, la apropiación social y no privada del excedente productivo. Socialismo o barbarie.


Pareces plantear una relación causal donde yo no la veo. Puedo muy bien imaginarme un tercer escenario: unos pocos capitalistas dueños de los medios de producción, unos pocos trabajadores calificados bien pagos, y una enorme masa de desocupados o subocupados que reciben las migajas del sistema, subsidios o pequeñas cuotas de supervivencia, lo suficiente como para que el sistema siga funcionando. Esa situación parece extremadamente estable, porque esa gente no tendría manera de ejercer ningún tipo de presión. Te quejás, te corto el chorro y te cagás de hambre.

Pero esto genera que las mercancías tengan cada vez menos trabajo incorporado, por tanto, menos rentabilidad por producto.

¿Por qué debería bajar la tasa de ganancia en un par de zapatillas cuando las haga una máquina respecto de cuando la haga un peón? Las zapatillas-peon salen 100 pesos, de los cuales 20 son ganancia. Las zapatillas-máquina salen 50, de los cuales 20 son ganancia. La tasa de ganancia aumentó, no disminuyó. Antes era del 20% y ahora es del 40%. La ganancia en términos absolutos se mantuvo igual, 20 pesos.

dolmancé dijo...

Veo que ya llegamos al punto de tirar frasecitas sueltas para refutarlas fuera de contexto. Las cuestiones referidas al trabajo/empleo fueron debidamente aclaradas más arriba. No se está hablando del trabajo en términos absolutos (como categoría antropológica), sino del desplazamiento de la clase obrera.

Me parece que lo que se puede corroborar como tendencia general es que el crecimiento de la población económicamente activa es superior al crecimiento del volumen del trabajo. Esto es una de las principales causas del desempleo estructural. Crece el total de horas de trabajo per cápita, pero se intensifica la jornada laboral para unos y se empuja por fuera del mercado de trabajo a otros, generando más desempleo y precarizando la actividad productiva: trabajo en negro, tercerización, subcontratación. Esto sin hacer distinciones por ramas de actividad. En el caso del sector manufacturero sí se observa una disminución del volumen del trabajo, que es compensado por un aumento en otras ramas más calificadas o de servicios. El progreso tecnológico disminuye la proporción de trabajo vivo utilizada en el proceso de producción. Los gaps entre valor de uso y valor de cambio o entre productividad y demanda se vuelven periódicos y desembocan en crisis cada vez más traumáticas.

Nuevamente: esto no es un fenómeno "natural", son las reglas de la economía política, es la teoría del valor. Y entonces ¿Qué hacer?

Frente al desempleo estructural, ¿cuál es la "política hacia los desocupados" que vos proponés?

Lo de los papelitos no lo recuerdo muy bien, supongo que el contexto tenía que ver con la pregunta ¿qué queremos decir hoy con PROPIEDAD de los medios de producción?

Vuelvo en otro momento.

Jack Celliers dijo...

Dolmancé, que preguntes qué se entiende por "propiedad" es hilarante. La definición de propiedad es muy simple y ya la dio Ambrose Bierce hace mucho:

MINE, adj. Belonging to me if I can hold or seize it.

Tuyo es todo aquello de cuanto te puedas apropiar y defender mientras nadie te lo quite. Pocas definiciones deben ser tan intuitivas y asequibles a la experiencia como esta.

Jack Celliers dijo...

Viene a cuento de tu teoría de los papelitos. El célebre planteo tuyo decía que ya no existía la propiedad tangible de nada (es que todo se volatiliza...) y que ya nadie posee fábricas o tierras (es muy antiguo eso... a pesar de los pools de siembra) sino "papelitos y más papelitos".

Eso es confundir la propiedad con su representación. La propiedad nunca son papelitos, los títulos son meras certificaciones burocráticas de un poder que ya se ha impuesto.

dolmancé dijo...

Mirá, no recuerdo bien el contexto pero si es así como decís vos, si lo puse en esos términos, me retracto.

De todas maneras tengo algunas diferencias con tu punto de vista, pero me interesa más tu opinión en el caso de los desocupados.

Si querés podemos retomar aquel viejo debate, es igualmente interesante. Pero no tengo mucho tiempo para bloggear ultimamente.

Están este debate, otro que se armó lindo en mi blog, y el del último post de Seve que resulta muy interesante.

Saludos.

Nacho dijo...

Si es por eso algún discurso de Hitler podía quedar a la izquierda, qué se yo.

Sí, porque el test por ejemplo le da más bola a cosas como el proteccionismo económico (que perfectamente puede ser practicado por gobiernos bien a la derecha, pero el test lo pone como algo que suma para la izquierda) que a, digamos, el derecho a huelga, o las esperanzas en el capitalismo, o alguna otra cosa más significativa...

Peste: ¿años veinte? ¿1929? ¿O antes? ¿Y en dónde? ¿En EEUU, en Alemania, acá? Acá lo veo parecido a los 30, relativa sustitución de importaciones sin redistribución de la riqueza, sólo que no esperen ninguna década peronista porque no me parece que haya margen para eso...

Dolmancé:

a la ausencia de causas comunes, a la dificultad de integrar distintas demandas sociales, a la concepción individualista de la libertad, a la falta de compromiso, a la incertidumbre, a la concepción de lo público como la suma de las realidades individuales; un espacio cada vez más vacío, inhabitado, donde ya no hay esperanzas de vivir en una sociedad no conflictiva o medianamente justa. Más o menos el espíritu de nuestros tiempos: de los montoneros a los floggers.

De acuerdo con la descripción que hacés. El otro día le preguntaban a Capusotto qué opinaba de las peleas entre floggers y emos en el abasto, o una boludez parecida, a lo que respondió algo que todavía me hace reír: "a esa edad nosotros tomábamos cuarteles". Justamente la introducción que hace Capusotto al sketch de Bombita Rodríguez se parece a la descripción que hacés, sobre el fin de los sueños colectivos y la reinante estupidez ("ya nadie piensa en un mundo mejor, es mucho más factible el desarrollo intelectual de una ameba que el de cualquier ser humano"). Pero esto del descreimiento, el individualismo, etc., son típicas tendencias de épocas de reacción. No es la primera vez que pasa, ¿no? Aunque sí es una bastante profunda. Lo difícil es saber cómo frenarlo. Supongo que frenando la reacción. Es como detener una bola de nieve que se retroalimenta cuanto más cae, en un punto.

No veo que los nuevos movimientos sociales hayan dividido a la izquierda. Justamente, la izquierda se divide al marginar ciertos activismos políticos. Si tu propuesta es eliminar de la escena el propósito de estos movimientos, ¿qué les queda? ¿Desaparecer? ¿Subordinarse al marxismo ortodoxo? (...)

¿La propuesta es "olvidémonos" de todos los mecanismos de exclusión y segregación y concentrémonos en lo verdaderamente importante, que vendría a ser la lucha de clases?

Ese llamado a un universal consistente en el que todos los frentes se subordinen a uno reproduce los mismos mecanismos de poder que se pretende combatir.


Planteo anarcoide clásico: subordinarse a alguien es ya lo mismo que defender el capitalismo o la miseria mundial. Me pregunto cómo puede ser posible cambiar un sistema mundial por uno más justo sin siquiera aceptar una estrategia y una disciplina para hacerlo, optando en cambio por juntar un montón de buenas intenciones que vayan cada uno más o menos para donde les parezca. Ojo, es muy importante permitir el disenso, la crítica, etc., pero también lo es mantener el rigor y pedir demostraciones antes de aceptar un planteo o una línea de acción, por más que la propongan todos los movimientos del mundo.

Te hago la pregunta que hacés, pero al revés: ¿qué tiene que hacer la izquierda marxista? ¿Subordinarse a los planteos del feminismo (ya lo hace de hecho), de los movimientos étnicos, etc.? No: una izquierda inteligente tendría que aprovechar los aspectos progresivos de estos movimientos (y de cualquier cosa), quitarles la bosta, y ahí encausarlos en una lucha productiva. Digamos por ejemplo: si un alamán en el 30 odia a los judíos por "usureros", decirle: "efectivamente, la usura es una cagada, pero no es culpa de "los judíos", puede haber algún judío usurero pero también está éste, éste y este otro que no lo son; la usura no es intrínseca al judío sino al capitalismo, etc. Yo comparto el odio a la usura, pero la mejor forma de combatirla no es apoyando a este señor de bigotes, sino esta otra." Así con todo, con ejemplos mucho menos jodidos también (el ecologismo, el altermundismo, etc.).

A lo que hay que "subordinarse" es a la realidad, me parece, y a lo que funciona para transformarla en algo un poco mejor. Ponerle @s a los sustantivos no funciona, al contrario. La izquierda ha incorporado esta pelotudez, y yo no veo que haya avanzado un metro gracias a ella, salvo en reducidos grupúsculos académicos que gustan de fantasear que eso sirve de algo. ¿La izquierda se divide si margina este tipo de activismo político? No digo que haya que decirle al que está entusiasmado con las @s que se vaya a cagar, pero ciertamente hay que sacarle ese entusiasmo por las @s, me parece (explicándole por qué no sirve, con hechos y lógica, como se discute cualquier cosa). Aprovechemos el aspecto progresivo de su entusiasmo, ok, pero NO a costa de perder claridad política. Un montón de gente entusiasmada no hacen un proyecto político si no saben para donde ir. Y eso creo que pasa con muchos "movimientos": si preguntás para dónde hay que ir, o cuál es su diagnóstico de los problemas en el mundo, etc., navegan en la confusión. No digo que yo la tenga clara, pero justamente, por eso antes de sumar a gente confundida permitiendo a la vez que tengan peso en la elección de líneas políticas de un proyecto de cambio social, pido que, mínimamente, ellos SÍ tengan idea de lo que hacen o a dónde quieren ir o dónde están parados, o que los planteos que hagan sean fundamentados y no un puro capricho.

Por ejemplo que las parejas homosexuales puedan casarse me parece una capitulación, un fracaso consentido: es reproducir las mismas estructuras que inicialmente provocaron la marginación y la descalificación

¿Por qué? ¿Porque se llama "casamiento"? A mí no me parece una capitulación que las parejas homosexuales puedan casarse, me parece que está bien, iguala derechos con respecto a las parejas heterosexuales, ¿cuál es el problema? Obviamente los homosexuales (y heterosexuales) pobres la siguen pasando mal pero... ¿qué culpa tiene el casamiento homosexual?

Mientras, los grandes capitales se dedican más a la especulación que a la producción. Porque la producción se sostiene con un mínimo de inversión, y los negocios grandes están en otro lado.

Dos cosas: 1) la especulación sigue sin poder independizarse de la producción, y no veo cómo podría hacerlo 2) la especulación tiene un límite. La especulación se hace común cuando se vuelve más rentable (a corto plazo) que la producción, pero estas burbujas no son sustentables y se terminan pinchando. Si uno invierte en "papelitos" sin sustento y se los queda, y la burbuja le explota en las manos, caga (o te rescata el estado, depende el poder que tengas :P). Lo que entiendo que planteás es que la especulación hoy es más común, y lo que pasa, me parece, aunque no sé si es algo exclusivo de "hoy" (si no mirá lo que pasó en el 29) es que la ganancia que parece posible dedicándose a la timba loca es más grande que la que parece posible dedicándose a invertir en producir, y eso genera que el capitalismo se vuelva timbero. Pero no entiendo de qué modo esto invalida alguna de las tesis clásicas marxistas (explicame cuál, y por qué la invalidaría).

Con respecto a la desocupación, no entiendo bien qué política alternativa a la lucha de clases proponés. Si el proletariado gana terreno en la lucha de clases (logra jornadas un poco más cortas, digamos), la desocupación baja. Si pierde, sube. Cierto: la desocupación ha subido mucho, justamente porque el proletariado perdió mucho terreno. ¿Esto tiene que cambiar la política para defenderse de la desocupación? ¿Por qué? ¿Cuál sería la alternativa? Si la explicás y la justificás, la puedo considerar, pero por ahora no lo hiciste así que no termino de entender tu planeo, y sigo viendo la defensa del proletariado (y su alianza, en todo lo que se pueda, aunque es difícil, con el proletariado desocupado, evitando agudizar fracturas políticas al interior de la clase) como la mejor forma de luchar contra la desocupación.

dolmancé dijo...

Nacho, ¿tenés un mail?

El mío es tintxo@gmail.com

Saludos y aguante Capusotto.

Jack Celliers dijo...

Dolmancé:

"...el crecimiento de la población económicamente activa es superior al crecimiento del volumen del trabajo..."

Supongamos que sí. Pero se trata de una decisión política Dolmancé. Supongamos que toda la producción pudiera automatizarse, como dice Luk@s: desaparecería el capitalismo como tal. Lo que no desaparecería sería el conflicto subyacente entre los que tienen y los que no tienen, que es la desgracia más antigua y ridícula de la humanidad.

O sea que independientemente del grado de automatización de la producción, se trata de la lucha contra la burguesía. Más aún: la errónea suposición de que la automatización total está a la vuelta de la esquina en realidad no haría más que poner más al día que nunca la consigna de lucha contra los dueños de los medios de producción.

De todas formas la automatización total es algo extremadamente difícil. Para darse una idea del grado de automatización hoy simplemente hay que leer menos ciencia ficción y salir a dar una vuelta: ¿Cuántos de los bienes que nos rodean están 100% independizados de la mano humana en su proceso productivo? Nombren algunos de uso frecuente, por no hablar de los vitales: viviendas, por ejemplo.

Aún si zafara de este, la teoría de la automatización total tiene todavía otro problema, quizás el más feo: subestimar la capacidad de resistencia, o mejor dicho: negarla implícitamente.

La automatización del proceso productivo no es un hecho nuevo, el proceso de producción de bienes y servicios sufrió un salto de calidad inmenso durante la Revolución Industrial y significó una nueva esclavitud, como así un nuevo poder en el proletariado. El siglo XX vio nacer la famosa cadena de montaje, que tantas gansadas ha hecho decir a los pregoneros del "postfordismo", y resultó que la cadena de montaje y el sistema preconizado por el antisemita y angurriento Ford fue el sostén del keynesianismo.

Va la pregunta por enésima vez, jamás contestada ¿Por qué cuernos el avance tecnológico inmenso de la primera mitad del siglo XX, que revolucionó el proceso productivo haciéndole dar un salto inmenso no provocó oleadas de desocupación e hiperexplotación sino que formó a una próspera clase media muy poco después de salir nada menos que de dos guerras?

¿Eh?

Bueno, ahí vamos de nuevo: porque el proletariado estaba en una mejor posición de fuerza frente a la burguesía. Esa posición de fuerza se empieza a perder en los '70 a nivel mundial y que finaliza con la caída del muro. Es eso lo que mató el keynesianismo. Es welfare state es algo perfectamente razonable y su desaparición también. La abundancia que supuso el proceso tecnológico significó redistribución porque era políticamente necesario. Ya no lo es.

Todo es lucha de clases, amiguito.

Severian dijo...

Supongamos que toda la producción pudiera automatizarse, como dice Luk@s: desaparecería el capitalismo como tal. Lo que no desaparecería sería el conflicto subyacente entre los que tienen y los que no tienen, que es la desgracia más antigua y ridícula de la humanidad.

Estoy de acuerdo, sólo que los que no tienen perderían uno de los pocos medios de presión: su trabajo. Por lo tanto si no se cambia la propiedad de los medios de producción antes, va a ser muy difícil cambiarla después.

O sea que independientemente del grado de automatización de la producción, se trata de la lucha contra la burguesía. Más aún: la errónea suposición de que la automatización total está a la vuelta de la esquina en realidad no haría más que poner más al día que nunca la consigna de lucha contra los dueños de los medios de producción.

Yo no digo que esté a la vuelta de la esquina, digo que hoy me parece un horizonte ciertamente probable. Y dentro del orden capitalista, inevitable. Por lo tanto si no estamos seguros del fin del orden capitalista antes de que ese horizonte se concrete, bueno, me parece que hay un problema digno de atención.

De todas formas la automatización total es algo extremadamente difícil. Para darse una idea del grado de automatización hoy simplemente hay que leer menos ciencia ficción y salir a dar una vuelta: ¿Cuántos de los bienes que nos rodean están 100% independizados de la mano humana en su proceso productivo? Nombren algunos de uso frecuente, por no hablar de los vitales: viviendas, por ejemplo.

Lo que pasa que esa es una pregunta con trampa. Siempre podés encontrar un ejemplo donde la automatización sea difícil de imaginar. Pero el punto es que en muchos ejemplos concretos la automatizazión es un hecho, y en muchos otros un horizonte a corto plazo. Me parece natural inferir que en aquéllos casos en los que hoy no llego a imaginarmelo, simplemente sea así porque el horizonte es mas lejano. Eso desde un punto de vista técnico. desde un punto de vista mas político te diría que la única forma en que eso no pase es que sea técnicamente imposible o económicamente inconveniente. Y no lo parece.

Además no se trata de que la automatización total sea un problema, sino que ya lo sería un grado de automatización apreciable. Porque, y no es ningun descubrimiento, si el "ejercito de reserva" es lo bastante grande ¿que tipo de lucha puede dar un trabajador? Me parece que el problema de cómo luchar en un escenario donde el trabajo es un privilegio no necesita de la utomatización total para volverse relevante. Diría que en algunos lugares ya es un problema hoy.