20.2.07

Tic tac, tic tac (el cuentito del tano)

Hace algunos posts (che, ¿a alguien se le ocurre un equivalente castellano a esta palabrita? Pero no engendros como "logical inmaterial", que jamás podrá reemplazar a "software") se planteó un encendido debate sobre el repetido tema del feminismo.

Disipo temores: no intento aburrir (más) con el asunto sino exponer una anécdota tangencial que no tiene nada que ver con el temita, pero que ilustra las diferencias que existen entre tener poder y creer que se lo tiene, y la influencia que ejerce el deseo de aprobación en la muy humana circunstancia de hacer el papel del boludo, que a todos nos acecha.

La verdad antes que nada: esto podría ser tanto una anécdota como un cuento, proviene de fuentes inciertas y quién sabe si es cierto. Igualmente creo que podemos considerar todo racconto un invento. El asunto – y acaso lo importante – es que es perfectamente verosímil.

Allá por las primeras décadas del siglo XX había un estanciero argentino próspero que acaso no se distinguía mucho de cualquiera en su clase, hombre de muchas menos palabras que pensamientos, conocedor de su negocio y por lo tanto de la naturaleza humana, acostumbrado a tratar con la peonada con los aires paternales del señor feudal criollo y esa campechanía astuta que escondía el filo de las muchas mañas.

En su estancia trabajaba un italiano que fungía como peón, capataz o arrendatario, no lo sabemos con certeza. El hombre – venido de una Europa que no le ofrecía demasiadas posibilidades – no dejaba sin embargo de ponderar las ventajas de la civilización gringa frente a la América atrasada.

- Ehhhh... no me va a comparar, nell'Italia e mecore...
- ¡Se vedera il Veneto! Voi no conoscete ma nel Nord de l'Italia, la cultura, tutta la cultura europea e là! Maaaa... acá non si capisce...

Aunque era posible que fuera romano, o aún calabrés (el "voi" lo ubicaba más bien en el sur) el hombre decía conocer todas las maravillas de la Emilia Romagna, la Lombardía, la Toscana y si le daban rienda en Viena había saludado al emperador Francisco José, lamentándose en la comparación con la pampa elemental.

Tanto que la locuacidad cocoliche de Giuseppe (vamos a llamarlo así) llegó un día a oídos del patrón, que un día lo mandó a llamar y le dijo:

- Mirá Giuseppe, tengo un problema y necesitaría tu consejo.
- ¡Mande padrone!
- Fijate Giuseppe, resulta que unos señores importantes me han regalado esta maravilla – el patrón sacó de su bolsillo un reloj de leontina, esos con cadena que la moda imponía llevar en el bolsillo del chaleco – y no sé qué pasa, Giuseppe. Al principio andaba lo más bien, tic tac, tic tac...
- Ajá... – el europeo puso cara de entendido con la mano en el mentón y el ceño fruncido mientras examinaba el reloj.
- ...pero resulta que ahora no hace más nada. ¡No anda!

El tano tomó el reloj mientras murmuraba "tic tac, tic tac" y lo miró por todos lados. El patrón – que había previsiblemente recorrido Europa, llevándose la vaca en el barco y gastando esos lujos que en la Francia de la época provocaban las expresiones "rico como un argentino" y "rastacouer" – relojeaba al tano que relojeaba al reloj (que no relojeaba) esperando pacientemente el veredicto experto.

- Mi sembra que va bene... roto no sta...
- Yo no le hice nada Giuseppe ¿eh? Vos sabés, yo de estas cosas que hacen allá mucho no entiendo.
- Ma... ¡padrone! – el rostro del tano se iluminó – ¿Voi li avete dato cuerda?
- ¿Cuerda?

El tano soltó una risa – no una carcajada, que el patrón es el patrón – suave, amistosa y condescendiente, entornando los ojos, levantando los brazos y golpeándose los costados de los muslos, como quien instruye a un niño incompetente pero querible:

- Peeeeeeerooo, ¡ma padrone! ¡Tiene que darle cuerda voi, padrone! ¿Vedete qui? Questa rotolina qui, ¿vedete? ¡Cuerda! ¡Se non le da cuerda, niente padrone!

Y el hombre ejemplificaba didáctico, dándole cuerda al reloj mientras no dejaba de lanzar respetuosas risitas que querían decir "¡estos indios!" pero moderando el tono hasta trocarlo en la cercanía afectuosa a la que se iba sintiendo ya con derecho.

El patrón tomó el reloj en sus manos con temeroso respeto, como si fuera de papel, se lo llevó al oído y miró al tano con ojos más abiertos.

- Che, tenés razón Giuseppe. Ahora sí que suena, tic tac, tic tac...
- ¡Ma claro padrone! – y el tano volvió a su risa amistosa, que hacía equilibrio entre su posición subordinada frente al patrón y su indudable superioridad frente al sudamericano.

Como ajeno a esto, frotándose el mentón y mirando el reloj, el patrón señaló a Giuseppe que la hora exacta se había perdido, y el tano nuevamente dio su clase magistral, encantado de mostrar y demostrar cómo se hacía para ponerlo en hora, darle cuerda, ponderando la mecánica, aventurándose en recomendaciones, afirmaciones técnicas de uso en Europa y presentando resultados con aire triunfal y profuso.

El patrón, luego de dejarlo explayarse a gusto, pedir nuevas demostraciones y observar con atención insegura, miró al europeo con asombrada aprobación y le dijo finalmente:

- Mirá Giuseppe, evidentemente este aparato es muy delicado y yo realmente no tengo costumbre con estas cosas ¿viste? Tengo miedo de romperlo. Así que vamos a hacer esto: pasate por acá al final de la jornada y te encargo a vos, ¡pero sólo a vos! ¿eh? que me lo hagas andar. Sos el único acá que puede entender cómo funciona este aparato y manejarlo.
- ¡Pero por supuesto, padrone!

Y así, todos los días al final de la jornada, el tano se pateaba 500 metros hasta la casa de patrón. La peonada lo miraba pasar, y de vez en cuando alguno preguntaba, no porque no supiera – que estas cosas se saben enseguida – sino por el placer de oír la respuesta pausada:

- ¿A dónde va el Giuseppe?
- A darle cuerda al reloj del patrón.

Y los ojos aindiados se entrecerraban apenas, casi ni se movían las comisuras de la imperceptible sonrisa ladina, haciendo innecesario cualquier comentario.

-o-

Notita al pie: El amigo Peste me ha hecho notar el término "rastaquouère" beacoup plus complex, comme il faut. Mis menesterosos tratos con el francés callejero me indicaban que la palabreja es usada familiarmente en su forma más sencilla. Pero seguro que me equivoco.

Tiene la palabra el que quiera aportar algo más y hacer pasar agradablemente este mal cuarto de hora.

23 comentarios:

ParisSinMi dijo...

Il suo racconto é veramente adorabile.

Y no eran celos, era un observación graciosa la del mio amico.


Baci affettuosi!

Peste dijo...

No hay caso, a usted le gusta la diversión barata. ¿Sabe que van a venir a darle vuelta la anécdota para cualquier lado, no? ¿Se imagina en qué se va a convertir la perilla de la cuerda? ¿Se está frotando las manos, no?

Me detengo por no sermonearlo, que no se lo merece.

Jack Celliers dijo...

París: gracias por su generosa condescendencia.

Peste: Ud. es tan degenerado que me deja confuso.

Peste dijo...

Degenerado? Solamente oportunista, como la gente con la que venía usted debatiendo sobre feminismo(s).

Por cierto, y hablando de defensas bajas, me extraña que estén tardando tanto en arribar: a estas horas, esperaba encontrar una nubes de moscardones más bien opaca en torno al post.

No, espere, ya entendí: van a venir, se van a reír con la peonada, y le van a palmear la espalda.

Peste dijo...

Descoordinados estábamos. Nube.

Severian dijo...

Tranquilo, Peste, ya llegamos, dispuestos a desviar la discusion hacia lo primero que no tenga nada que ver...Por ejemplo

Hace algunos posts (che, ¿a alguien se le ocurre un equivalente castellano a esta palabrita? ...

Casi todos los equivalentes castellanos suenan a engendros. Balonpié, Baloncesto, Bitácora, puaj...

Cuando algunos de mis colegas "hacen patria" traduciendo palabras técnicas, termiamos con dialectos distintos. El del Balseiro y el de la UNLP son incompatibles, lo que ha causado confusiones inolvidables.

Voto por castellanizar "como suena" (fútbol por football). O aplicar la técnica de los italianos, que hacen sonar como italiano hasta un texto en aleman

Jack Celliers dijo...

La única forma de castellanizar "post" me parece que haciéndola más popu: "pos".

"Colgué un pos en la ueb (o gueb, o uep, o lo que sea)"

Anónimo dijo...

¿que haces?
uebeando...

Severian dijo...

Me gusta la de "pos". Y si lo quiere en catalan, le deja la "t".

En cuanto a web, como dice el amigo anónimo, yo dejaría "hueb"

Anónimo dijo...

Jack:

entro bastante al blog y siempre estoy tentado de preguntarte en este post ¿por qué "catzo" en vez de "cazzo", como corresponde?

Si corregís rastaquouère, no veo razón para no enmendar tu referencia fálica.

Saludos

Ludovico

Jack Celliers dijo...

Mon Dieu! Nous avons ici une vraie finesse...

La expresión "no (póngase aquí el verbo que se quiera) un catzo" escrita en español es más bien porteña. Los tanos utilizan "non avere un cazzo a fare" por ejemplo, pero "catzo" pertenece al lunfardo argento.

Normalmente cuando se cita el lunfardo argentino yo he leído más bien "catzo" que "cazzo". Valdría la corrección si fuera el tano el que habla, pero aquí el que habla soy yo, un porteño poniendo un tag. Consideremos "catzo" como "laburo", "nono", "nona" y otras corrupciones del italiano que llegaron aquí.

Igual la corrección vale y la agradezco, es probable que incluso escribiendo en italiano (la tendencia que se tiene a escribir fonéticamente) se me hubiera escapado (más de una vez he escrito "de" por "the" en inglés, con lo que en Bélgica me han preguntado si escribo en flamenco, je).

Anónimo dijo...

Cazzo DA fare, Jack.

Evidentemente, el italiano no es tu fuerte.

¡Siga provocando, caro, siga provocando!

Auguri e figli maschi!

Ludovico

Jack Celliers dijo...

Queste sonno le polemiche che mi piacenno...

Ludovico, Salve!

Le iba a preguntar qué catzo (cazzo) me corrige, pero tiene razón: puse "a fare", pero es un error de tipeo, no me caiga encima por una letra ehhhhhhh!!

Inoltre, il mio italiano scritto magari fa schifo ma mi hanno detto il mio acento sembra perfettamente quello del nord. Forse soltanto per essere gente di cuore...

Anónimo dijo...

Bravo ragazzo Jack (que en Roma - y en toda Italia - sonaría algo así como Jec):

No le caigo encima. Solamente me doy el gusto de intervenir sin entrar en tus trampas de agente provocador.

Que querés que te diga: le estoy tomando cariño al blog, malgré tout.

Así que cedo un poquito.

Algo de la operación Gaviota leí en el tomo III de "La Voluntad", mamotreto auto-referencial pero de amena lectura (lenguaje revisteril, liviano, sin pretensiones).

Nadie pone en duda los huevos de los erpianos, ni la firmeza de sus convicciones. Comparados con muchos bienpensantes de la progresía local, ciertamente me caen simpaticos. Eran más fachos y más militaristas de lo que creían los mismos montos.

"Tibios", según el lenguaje de Cristo, no eran.

Aunque, aún desde una óptica marxista, aparecen como un tanto elitistas y "gauchistes", en el sentido de Lenín.

En fin, un poco románticos.

Saludos asépticos


Ludovico

Jack Celliers dijo...

Estuve laburando con tanos durante los últimos meses, y si bien el lenguaje que usábamos tenía que ser inglés cuando estábamos solos hablábamos en italiano. Y es cierto: hablen lo que hablen lo hacen sonar tano. No pronuncian una hache aspirada ni por casualidad.

Lo de "románticos" es un error de percepción de tu parte, compartido por gran parte del stalinato. Tu visión del marxismo es muy curiosa. Había bastante más que fierros en el PRT-ERP. Baste decir que fueron el único partido marxista capaz de hacer pie en los sindicatos en muy poco tiempo histórico, y sin caer en la menor peronofilia, por el contrario, el rechazo del PRT al sátrapa Juandominguito era famoso. Un acierto político.

Lo que no termino de entender es por qué me considerás "provocador" ni a qué "trampas" te referís. De verdad no entiendo eso.

Anónimo dijo...

Caro Jec:

Ciertamente el PRT-ERP era mucho más que fierros. Leí atentamente sus congresos y por supuesto que Santucho tenía una inteligencia y una concepción de liderazgo notables.

El punto de SITRAC-SITRAM no me queda muy en claro. Si bien es cierto que la mayoría de los autores adjudican la influencia clasista al PRT, por algún lado leí que el PCR también se reivindicaba fautor de tal movida. Además, como te señaló grumete/grumito con razón, hubo un sindicalismo clasista ajeno al PRT, el de Agustín Tosco, sin dejar de reconocer sus vinculaciones con tu amado partido.

No creo que la crítica al PRT como "izquierdistas" sea stalinista, me parece marxista-leninista simpliciter. Las polémicas sobre el foquismo creo que son una buena muestra.

Lo de las "provocaciones" y "trampas" son referencias simpaticonas a tus post bastante explosivos, ordenados a la actividad mental, es cierto, pero muy pertadistas (al menos para mi gusto derechoso).

Saludos

Ludovico

PS: Hoy tengo menos laburo que de costumbre.

Jack Celliers dijo...

El PCR tuvo a un sindicalista de renombre: René Salamanca, que fue una excepción, sus méritos y su prestigio le dieron una valía merecida pero a pesar más que gracias a su militancia. Políticamente el PCR apestaba, baste decir que apoyó al Isabel - lopezrreguismo.

Tosco no militaba en el PRT, pero estaba mucho más cerca del mismo que de ningún otro partido y nunca calificó al PRT de Santucho - por quien tenía un enorme aprecio y respeto - de "orga criminal" como hace más de un pelotudo que después habla de Tosco como si supiera algo.

Te debo una respuesta sobre André Tosel, que me interesa mucho. Te felicito sinceramente por la información que manejás, no es corriente.

Intento no pasarme de pimienta en los posts, pero el temperamento tira...

JC

PD: No te habrás enojado porque el protagonista es tano ¿eh? Vamos...

Anónimo dijo...

Jeck:

claro que no me he chispado porque el protagonista era tano.

Bien ufano estoy de mi estripe lombarda. Además mi bisabuelo era una mezcla del Don Giuseppe y del patrón de tu cuento, aunque no tan rico, lamentablemente.

No obstante, debo decirte que en la adolescencia me martirizaba un poco cuando algún conocido señalaba la escasa o nula presencia de apellidos italianos en la Nueva Guía Social, que leíamos embelezados como buenos pelotudos tilinguitos medio pelo, buscando amigos, conocidos, parientes y entenados.

Triste. Pero más triste es conocer gente que a los sesenta/setenta sigue haciendo lo mismo.

Me fui al carajo del tema.

Saludos

Ludovico

PS: El artículo de Tosel me pareció espectacular. Muy esclarecedor.

Jack Celliers dijo...

EmbeleSado.

¿Debería decir que el castellano no es lo suyo?

Mis excusas. No pude resistirme.

Anónimo dijo...

Touché. Déle nomás, camarada.

Saludos


Ludovico

Natheliè S dijo...

Posts = publicaciones cybernéticas

bah, se me ocurre.

Depende, posts de posteo personal o de respuesta en un foro, en cuyo caso serían "réplicas cybernéticas"

david dijo...

Rene Salamanca pudo ser un excelente militante gracias a que tenia una linea politica: la linea politica del PCR.
En esa linea Salamanca refiere en su discurso ante la asamblea de fábrica "contra el golpe proruso y proyanky" con esa línea se dirigió el smata córdoba.
Mientras el PCR denunciaba que si caía Isabel vendría una dictadura sangrienta, muchos trabajaban haciendole el juego a Videla y compañia. Eso es lo que lamentablemente apesta mas, que el apoyo lógico a Isabel frente a Videla. La historía nos dió la razón y gracias a gente como vos que dice cosas tan livianamente se refuerza la visión de que los sovieticos nada tienen que ver en la Argentina. Por favor contemos toda la historia y no solo una parte!!!

Jack Celliers dijo...

David: El apoyo del PC a Videla es tan vergonzoso y asqueante como el apoyo del PCR al Isabel-lopezrreguismo y al pinochetismo ayer y a los oligarcas de la SRA hoy. Flor de "marxistas" todos.

Eso no quita que Salamanca fuera un gran dirigente sindical, como lo fueron varios otros de otras extracciones. Agarrarse de Salamanca como de un clavo ardiendo no borra la verdad: el PCR apoyó objetivamente al fascismo y a la reacción.