2.8.06

El dandysmo y el protodandysmo nacional


El dandysmo es un interesante fenómeno, difícil de explicar. Podría decirse que está relacionado con la elegancia, pero se trata de una elegancia que no pasa necesariamente (en ocasiones puede que en absoluto) por el vestir. Me parece que, entre otras cosas, hay una profunda dialéctica en el dandysmo entre las aspiraciones desmesuradas y la completa renuncia.

El mundo posmoderno ha visto el renacimiento de las aspiraciones al dandysmo. Aunque claro: muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.

Bien visto es más o menos lógico: acabadas las perspectivas trascendentes y hundida toda posiblidad de cambio social, poco queda más que empezar a cultivar nuestro jardincito, aprender cocina (notable auge de las escuelas de cocineros), jugar al connaisseur (ídem con los vinos), y ya que no podemos cambiar un pomo de nada, declarar un desapego radical por ce bas monde (este bajo mundo, dicen los franchutes) y dedicarnos al placer en las horitas libres que nos dejan.

En Argentina particularmente, y con ayuda inestimable del blog, una persona de clase media puede terminar sus ocho o más horas de yugo reglamentario, venir aquí y soñar que es Brummell el Hermoso.

Y así, paseando por algunos posts de blogs argentos se tiene la graciosa impresión de que la Argentina está llena de aristócratas, nobles y alegres vividores, caballeros de fortuna y prósperos marchands que no saben cómo combatir el taedium vitae, el gran aburrimiento palaciego. Lo cierto es que a la mañana siguiente irán todos disciplinadamente al laburo y lidiarán con las pequeñas miserias habituales a cambio de un salario sobre el que - despiadada sociedad capitalista que no reconoce sus talentos - deberán poner un atento ojo durante todo el mes.

Pero claro ¿Quién es uno para destruir los inofensivos sueños de gente que no hace daño a nadie? Bueno, me apresuro a aclarar que no estoy intentando destruir nada. Incluso si me lo preguntan, el intento de dandysmo me parece dentro de todo un afán de superación, y en ese sentido es interesante. ¿Quién se niega a darse un gusto, saborear un placer, disfrutar una pilcha que cae bien o fumarse un cigarro? O más refinadamente: renunciar a alguna obvia ventaja a cambio de... nada, por el placer de ver cómo pasa de largo nomás. Habría que ser muy obtuso para no ver ningún valor ahí.

El problema es cuando la cosa deviene en obsesión compensatoria: el dandysmo a toda costa, creerse un Incroyable parisino, o un Macaroni londinense del siglo XVIII, cuando se está más bien lejitos de esos barrios. Ahí es cuando se transforma en un camino de cornisa - si puedo acuñar una frase - extremadamente peligroso estéticamente hablando, se entiende.

Ser un dandy exige talento. Mucho. Oscar Wilde podía hacerlo, declararse abiertamente un arbiter elegantiarum (una autoridad en materia de elegancia, digamos), y podía pisar sin temor incluso los deslizantes terrenos de la extravagancia saliendo incólume y sin un paso en falso. Pero Wilde era Wilde.

Intentar los mismos caminos siendo no Wilde, o Barbey d'Aurevilly sino un porteño que mantiene un tres ambientes acatando órdenes... y, qué quiere que le diga, el peligro de derrapar es alto.

Cuando me cruzo con alguno de estos (y en la blogosfera es difícil que no suceda) es notable lo rápidamente que se pone en su papel. Al conocer mis meras simpatías marxistas, y antes de que yo diga ni pío suelta el discurso que le han enseñado los suplementos gastronómicos:

- Ah, amigo mío, es Ud. marxista ¡Lo compadezco tanto! Ud. no ha alcanzado aún la iluminación que significa ser - como yo lo soy - un alegre bon vivant que disfruta cada partícula de la exquisita vida que llevo. Ud., craso troglodita, sueña en vano con inexistentes revoluciones y sin duda me odia por mi exquisito buen gusto y...

Y así continúa perorando, casi sin escucharme. Lógicamente, el hombre está tan deseoso de soltar su rollo que apenas si puede dialogar. Para el aspirante a dandy virtual es indispensable colocarme en la posición "resentido-marxista-amargado-que-sin-duda-me-odia", desesperadamente necesitado como está de colocarse él mismo en la de "consumado-esteta-irónico-amoral-que-disfruta-la-joie-de-vivre".

Así, me he encontrado con diversas manifestaciones de lo que yo llamaría "dandysmo desesperado" en gente que se complace en declararse firme partidaria de la desigualdad social mientras se hacina en una oficina, personas que me han mentado las virtudes dandísticas del catolicismo (abajito de todo, al final), individuos que no se explican cómo uno no elige alguna ideología más placentera, e incluso un visitante de este blog cuyo estilo realmente me gusta mucho y que me ha dejado perplejo declarando - sin que viniera a cuento de nada - que yo tengo intenciones de fusilarlo a causa de su mucha elegancia.

Como dije, creo que se trata de esa desesperada urgencia que tiene esta gente de convencerse no sólo de ser considerada elegante, sino de ser incluso odiada por ello, cuestionada moralmente por el histérico profeta que clama en el desierto (que vendría a ser yo) mientras ellos se regocijan en su pagana indolencia / conformismo / amoralidad. Supongo que es una imagen seductora.

Bueno, tengo malas noticias. Una, intrascendente, es que me va lo suficientemente bien como para no andar odiando a quien no lo merece. La otra es que si algún cuestionamiento tengo frente a estas minúsculas actividades es más bien de orden estético que ético. El protodandysmo del subdesarrollo es totalmente inofensivo. Sólo señalo que "dandysmo" y "desesperada necesidad de" son términos contrapuestos. El dandysmo de verdad implica más bien una ausencia de toda necesidad, y transitar el camino de lo explícito sólo cuando hay extraordinarias condiciones para hacerlo. En general, machacar sobre un punto cualquiera lo termina malogrando, y la insistencia en declarar el propio buen gusto es de las cosas que más convencen de lo contrario. Si se quiere un ejemplo conciso: se me ocurren pocas frases más mersas que "yo soy elegante".

Y mientras la necesidad es opuesta al dandysmo, es fatalmente inevitable si lo que uno tiene por delante para sentirse Baudelaire son sólo unas horitas post oficina ante un teclado. La despreocupada distancia frente al mundo es una delicada moneda cuya falsificación se hace evidente con demasiada facilidad, y un par de viajes por Europa, el recorrido de unos museos y el reconocimiento de alguna que otra arquitectura nos dejan aún lejísimos siquiera de los arrabales de la cultura, ni mencionar la elegancia.

Alguno preguntará si acaso no se puede ser un dandy sin un mango. Creo que sí se puede. El talento personal puede elevarse sobre cualquier condición material, ya que él mismo es una condición material. Sólo digo que talento de verdad tienen muy pocos.

Es por esto que un servidor renuncia a casi todo dandysmo, conocedor de sus propias deficiencias incurables. Se permite sí, alguna que otra compadrada a veces, pero menor. Si alguna elegancia puede rescatarse de mi paso por el mundo, será seguramente imperceptible, mínima. Prefiero regocijarme admirándola en otros, pero esos otros - como dije - son muy pocos.

Esto es todo lo que tengo para decir de esta simpática actividad, que es bien poco, bah.

Así que, protodandys del sufrido país argento, por favor no crean que se los persigue. Por otra parte es imposible: ustedes son demasiados, una multitud.

Y curiosamente, es a un dandy de verdad a quien le debemos un libro tan comprometido y justo como The Soul of Man Under Socialism.

Salud.

20 comentarios:

Almirante Margarito dijo...

Pero Jack, una vez más, ud. no entendió bien, yo nunca dije que ud. me quisiera matar por "elegante". Lo que dije es que la única vez (afortunadamente) que alguien intentó matarme (el disparo no dio en el blanco, por suerte) ese alguien me dijo , antes de disparar, que yo era "muy elegante" (textuales palabras). Después le sigo contando.

Jack Celliers dijo...

Cierto... No era por elegante, era por otra cosa... ¿Por qué era que lo quería matar? ¿Me lo recuerda que me olvidé?

Cecilia Paz dijo...

Me gusta la idea del "dandysmo desesperado", pero no creo que propiedad exclusiva del subdesarrollo, al menos en la interpretación que hago de tus palabras.
Lo que sí no me termina de cerrar es un supuesto "dandysmo" original, espontáneo, que no está cubierto de una sobreactuación infame. Creo que todo dandy, desde Wilde hasta Isidoro, se basan en la mirada de un tercero. A fin de cuentas, un dandy es un eterno seductor. El dandysmo, se me ocurre, es una conducta que depende de la admiración ajena para su éxito, y está bien que así.
¿Se puede ser un dandy mientras, digamos, se limpia el baño?

Niño Barroco dijo...

Interesante abordaje...
Acá hay una pandemia de dandys, como bien registrás.
Recuerdo en una oportunidad, llegando a Palermo Jaligud en taxi, al tachero mofándose de "estos muertos de hambre" que se la dan de grosos y no tienen ni 20 pesos.
Bajó la ventanilla y medio en joda le grita a uno "me prestás 20 pesos?" y se da vuelta y nos dice "queé me va a prestar si no tiene un mango, este meurto de hambre".
La óptica del tachero, atrofiada por años de resentimiento y demás frustraciones personales que uno pueda suponerle, no estaba lejos de la verdad.
Este no es un país para dandys.
Y si uno se toma el trabajo de ver la cantidad de revistas y suplementos que apuntan a ese protodandysmo, inevitablemente surge la pregunta clave: dónde hay tanta masa crítica para darle escala al dandysmo como mercado??
Quiénes ocupan las mesas de tantas propuestas gastronómicas, tanto sushi, tanta cocina fusión? quiénes compran todos esos i-pods? cuántos jeans de 200 pesos se venden? las zapatillas Merrell se venden como pan caliente?
La variante tilinga del dandysmo local tiene su embrión en los 90, con lo cual, en ese afán de dandyar como una forma de mostrarse más exitoso que el otro, deja sus manchas de aceite ahí por donde pasa, por más que trate de disimularlo con perfumes de sándalo con notas de bergamota...

x-men dijo...

...dandy???, el unico dandy que conozco es cocodrilo dandy, me acuerdo cuando en la peli dice: "eso no es un cuchillo (a un tipo que lo queria afanar con una navaja)...esto es un cuchillo" (y saca un cuchillazo al estilo rambo)....che barroco no se cuantas zapas merrel se venden, pero que son caras no hay dudas, no bajan de $200!!!! hdps....tendre que comprarme unas atomik.
Un saludo.

Almirante Margarito dijo...

Pero Jack, ya me acusó de ignorante, de tener mala fe, de "posmoderno" (no sé bien qué es, nunca terminé de entenderlo, acaso porque los intelectuales nunca terminaron de explicarlo o se cansaron hace 10 años...). Ahora me acusa de adocenado aprendiz de dandy. Adocenado soy, no tenga dudas. Dandy? Difícil en el medio del campo (Yo no me llamo Güiraldes, aunque mi apellido es vasco...). Pero a lo mejor... Le confieso que mis personajes literarios favoritos son el marqués de Bradomín y el Vicomte de Valmont (Les Liaisons dangereuses es mi novela preferida después de Moby Dick), pero le juro que lo eran desde antes de la caída del muro, no los elegí cuando ya era evidente que no podría salvar a la humanidad o a los osos panda empetrolados. Peor para mí, lo sé.
También coincido con eso de los "elegidos". Sí, hay pocos. Me gusta que su entrañable "cuchillo de claridades" insista en su profesión aristocrática. Elegidos hay pocos, eso es una regla general, no solo para el dandysmo. Hay un solo Oscar Wilde, hay un solo Ernesto Guevara.
Finalmente, me halaga que le guste mi estilo. Me tienta corresponderlo, aunque tal vez encuentro el suyo excesivamente asertivo, con escasa modalización, algo agresivo, y por momentos me recuerda a Milan Kundera. Pero supongo que su modelo debe ser más "La miseria de la filosofía". Igual siempre lo leo porque me encanta que me expliquen el mundo. De hecho, su última entrada me va a ahorrar la terapia.

Jack Celliers dijo...

Margarito, "acusar" es una palabra fatigosa, pero si Ud. se siente mejor así, ya le dije que el Tribunal Popular de la Blogosfera Soviet hará un esfuerzo y lo acusará de leer en secreto a Coelho.

Pero si para Ud. soy un papa y necesita echar mano de Artaud... bueno, ta bien, dése el gusto. Al final, mire, nadie se esfuerza tanto en corroborar mis modestas (y acaso desatinadas) observaciones que Ud.

Lo más interesante de lo que dijo es la idea de comparar a Wilde con el Che. ¿Por qué ponerlos en campos distintos? Quizás no hayan sido tan diferentes después de todo

Vamos, Margarito, no sea rencoroso. Que se gaste tanto en describir mi estilo denota una lectura atenta. Me halaga inmerecidamente que me lea con tanto detalle, y bien pensado eso es mucho más interesante que gustar o no. Si encima le recuerdo aunque sea vagamente a Kundera... no me queda más que agradecerle: sus palos han resultado más halagadores que muchos elogios.

Salute!

Jack Celliers dijo...

X-men: Lo suyo es excelso. Yo no sé qué hace en este blog... aquí hay muy poco nivel como para satisfacer sus aspiraciones intelectuales. Ojo, lo digo en serio.

Jack Celliers dijo...

Cecilia: supongo que se puede. Debe ser dificilísimo, eso sí. La mirada de un tercero... es cierto, pero ese tercero puede ser uno mismo. En realidad no sé por qué decimos "un tercero" cuando en realidad se trata de otro, o sea "un segundo". Supongo porque induce a confusión temporal. Pucha, me fui de tema.

Niño: Bueno, es que el capitalismo ha hecho mucho por degenerar toda moderación. De todos modos hay que decir que también en el siglo XVIII la costumbre esa de encandilar con las pilchas se me antoja medio mersa, igual. Pero son opiniones nomás.

Almirante Margarito dijo...

Bueno, haya paz. Lo de Kundera no es un palo. Es un gran novelista, un tipo con un gran oficio.

Niño Barroco dijo...

yo creo que habría que festejar esta tregua con unos tiritos al aire...

No sabés Jack el material que están haciendo circular pro cadenas de mail sionistas...

El colmo: fotos de soldados con talit y tefilin, rezando, con la m-16 apoyadita al costado...
son esas pequeñas cosas que despiertan el antisemita que llevo adentro...

Jack Celliers dijo...

Niño: Es el problema de tener identidades nacionales o culturales demasiado fuertes, uno termina decepcionándose.

Cuando era un estudiante secundario yo tenía algunas veleidades nacionalistas, expectativas que - frustradas - desembocaron en hacerme detestar cordialmente mi país.

Y al final uno se da cuenta de que ambas son formas de darse la importancia que uno no tiene.

Jack Celliers dijo...

Margarito: Nunca hubo guerra, pero el Soviet Supremo ha decidido extenderle un salvoconducto y premiarlo con un cuadro estilo realismo socialista. Disfrutelo, si es macho.

Almirante Margarito dijo...

ah, la pucha, casi que me hace extrañar la guerra...

Milkus Maximus dijo...

No sé, quizá sea una enfermedad mental mía, pero ese tipico pseudodandysmo porteño entrelazado con un poco de psicología de cafetín, bohemia caricaturesca, e intelectualidad de ratón de "centro cultural", me generó siempre una antipatía epidérmica.
Quizá sea ese permanente ejercicio de opinología que los hace hablar de cualquier tema via "flatus vocis", y a uno, que se rompió soberanamente el traste para estudiar en serio e ignorar un poco menos que antes, le da náuseas escuchar tanta burrada junta, tanta cita de texto marginal, tanto juicio sobre materias totalmente inocuas, o tanta ceguera respecto a lo que pasa alrededor.
En fin, que el dandysmo argento, me parece, debería estar en la lista de patologías psiquiátricas, por lo desubicado, por lo extemporáneo, por lo hipócrita.
Posiblemente, repito, es un problemita mental mío, o me estoy volviendo aún más intolerante.

Galo dijo...

Muy bueno, Jack. Ese dandysmo es dificil de tragar.
Igualmente mantener un tres ambientes no es poca cosa, je. Yo tengo un ambiente y medio, prestado por supuesto.
Desconocia el "The Soul of Man Under Socialism". Acabo de "comprarmelo" en internet, gracias.

Luk@s dijo...

La verdad que un post para este tema.... No era necesario Jack, un desperdicio.

¿A quien le importa eso?

Digamos como los fachos: Me ne frega!!

Se ve que estaba aburrido Jack.

Jack Celliers dijo...

Milkus: Exactamente, Ud. se está volviendo intolerante. El principal síntoma de tan grave enfermedad es negarse a comer vidrio. Ojo.

Galo: Ni idea de cómo se dice "bienvenido" en ruso, pero bueno, eso. Ya me pasé por tu blog.

Lukas: En este blog hay miles de cosas que no le importan a nadie. Incluso quizás alguna que tampoco me importa a mí. Pero a veces es interesante declarar qué cosas me importan poco. Esta es una.

Juana (quir-k) dijo...

Waw. Te gusta pelear.
Me encanta.
Además, si bien algunos de los coments son un embole de lo fachoburgues que se declaran (como el ñoñaso de "Terodáctilo") logran entre todos armar lindas discusiones: charlas cuasi amenas en algunos casos , peleas férreas en otros. Pero hay opiniones. Prefiero eso al pelotudo que mira desde lejos y decide no meterse. Me gusta, me gusta....
…Aunque no escapo a esas pequeñas aspiraciones cotidianas, como un libro, vinito bueno acompañado de un queso ídem y jazz...cosas que uno se permite y a las que aspira a sabiendas de las propias y numerosas limitaciones, no más.

Anónimo dijo...

La verdad que me gusto mucho el articulo.

Y estoy de acuerdo en graaan parte, va en el 100%.


Hay gente que es dandy sin siquera pensarlo, la unica condicion que reune por ahi es no solo la elgancia en cuanto al vestir, sino obviamente en lo pinton que ese dandy sea.
Creo que pasa mas por Una cuestion natural, alguien lindo con buenos gustos, y que tiene el desenvolvimiento natural con las mujeres.

Yo consco chicos que son Feos y sin embargo tienen esa mistica dandesca.



PR: Ese almirante con ese tono recalcitrante! ajajaj.

POr dios.

BUenos saludos



el chachi