Merecido porque hace cuatro días que en Francia se oye soplar el viento y no mucho más. A nadie se le ocurre ceder. El motivo oficial es la defensa de la edad de jubilación, que la burguesía francesa quiere aumentar alegando "razones demográficas", bella forma de imponer políticas, si al fin y al cabo la gente muere por meras razones biológicas.
Pero lo que hay de fondo es más. La burguesía está representada aquí por un empleado notablemente incompetente. Su acomplejada arrogancia y su falta de percepción lo hacen un mal político. De lo que se trata aquí es de su estabilidad en el puesto. Y esto sería un paso importante, si se logra, hacia la comprensión de que el problema es político a gran escala. A escala de clases.
No se advierte desgaste en los manifestantes, que ya han salido a la calle en un número superior a dos millones en toda Francia, más grande aún que el de la última protesta. Los trabajadores franceses responden a la burguesía que ella misma está comprendida dentro de esos estudios demográficos, e imponen al poder del estado burgués la fuerza de los hechos: sin nuestro trabajo, no hay riqueza. No hay yates, no hay fiestas, no hay agua ni luz, Carlita Bruni frunciría el ceño y hasta pondría cara de algo.
Es el trabajo lo que mantiene todo esto andando amiguitos, sin trabajo ese papelito con números es eso: un papelito con números. Nuestro trabajo. Y estos hijos de puta quieren subir la edad de jubilación por "razones demográficas", mirá vos.
En Francia se escucha la palabra victoire como una contraseña que señala un camino. Es para todos.
17.10.10
Saludo a los trabajadores franceses
30.8.10
Los mineros chilenos y la ubicua "perspectiva de género"
La tragedia de los mineros chilenos es difícil de digerir. Son esos lugares frente a los que la imaginación retrocede aterrada. La desazón que nos asalta cuando nos atrevemos a darle algo de vida a la idea, de estar con ellos de alguna desesperada forma, es un reflejo demasiado pálido. Una de las cosas que podemos y debemos (si me disculpan el molesto tono asertivo) hacer es no olvidarlos y exigir que sean rescatados con vida.
Tampoco estaría de más identificar responsables, ya que las fallas geológicas habían sido advertidas por los trabajadores, y despreciadas por gente mucho más sabia y valiosa que ellos. Por eso cada uno está donde está.
La realidad tal como la conocemos ha puesto a los mineros a 700 metros bajo tierra, en unas condiciones físicas y psicológicas durísimas, sometidos a una prueba que significa tortura y grave riesgo para sus vidas. Y quienes están muy lejos, en las soleadas alturas de impecables y modernos edificios, cuentan billetes. Muchos billetes. Pero no es esto lo que quiero señalar, que ya es un poco ocioso por evidente.
El detalle que despierta mi curiosidad es una frivolidad que seguramente encantará a cualquier posmo políticamente correcto interesado en estas cositas: ¿podría analizarse esta situación desde una perspectiva de género?
Porque... caramba, no he visto ninguna perspectiva de género aplicada a este caso. Gente que se apresura a analizar cualquier situación bajo la lente del famoso género parece muda frente a esta. Intentaré explicarme mejor.
Los plurales terminados en "os" han sido objeto de análisis de género muy sesudos y extensos. Otros tantos aspectos como la vestimenta, ciertos giros verbales, usos y costumbres, etc. fueron ya señalados como increíblemente dañinos para la mujer sin que sea permitido dudar de su relevancia. Y para hablar de algo más cercano al tema: la desventaja que sufre el género femenino en el mercado de trabajo es un hecho que nadie se atreve ya a discutir.
Cuando en ocasiones (recuerdo algunos debates en este blog) yo mismo he sacado a colación el tema de la minería -trabajo asignado exclusivamente a varones- sus riesgos, sacrificios y efectos devastadores en la salud; la respuesta que invariablemente he recibido es que se trata de un "privilegio masculino", que son los varones los que usurpan estos envidiables puestos de trabajo dejando fuera a las pobres féminas.
Y esto –que es una redonda imbecilidad- me lo ha explicado con toda seriedad gente más inteligente que yo. Lo digo sin ironía, porque cuando una imbecilidad se instala en el cerebro de una persona inteligente es porque la fuerza de prejuicios muy poderosos la ha puesto allí. A esa gente pagaría dinero si fuese capaz de impartir a estos mineros un breve curso para explicarles que esta ordalía infernal por la que están pasando es fruto de un privilegio del que disfrutan. Ingenio para retorcer argumentos seguro que no falta, habría que ver cómo andamos de vergüenza.
Este infierno que sufren los mineros no es nuevo; es conocido de sobra por muchos especialmente en la izquierda política. Y se trata ¡oh! de una situación exclusivamente reservada a varones. Sólo a un varón puede tocarle vivir este tipo de explotación particularmente brutal. Pero ya vamos a esperar que en la izquierda alguien tenga siquiera la curiosidad por ver qué ocurre si se analiza el asunto con un poco de equilibrio, qué implicaciones tiene esto a la hora de repartir sacrificios y cargas entre varones y mujeres, qué significa exactamente "igualdad".
Y por supuesto, no cometeré yo la impudicia de reivindicar como mío el riesgo de caer en esa situación, de identificarme con ellos a causa de mi género y osar ponerme en el lugar de opresión que ellos sufren. Demasiado bien sé que mi clase social me aleja de semejante riesgo. Y digo esto dirigiéndome explícitamente a quienes festejan el "Día de la Mujer" (¿?) celebrado en honor de un grupo de mujeres que no fueron reprimidas por ser tales sino trabajadoras y huelguistas; mujeres a quienes sin duda indignaría saber que el trajecito del dichoso día se lo pone hasta Sarah Palin. Y con todo derecho, puesto que es tan mujer como ellas.
Lo que me revuelve el estómago es la hipocresía de quienes hablan de "igualdad entre los géneros" poniendo la atención en casos selectos, como si la realidad hiciera un extraño switch cada vez que toca hablar del varón, el género sin género. Que "igualdad" tiene un significado amiguitas, amiguitos, amiguit@s, amiguitXs: ser iguales significa compartir derechos y también deberes; placeres, penas, esfuerzos, riesgos, problemas y soluciones. Frente a casos como este el feminismo más beligerante –al que recordemos: los oprimidos, hombres y mujeres, le importan un divino bledo– hace lo que supone es una hábil finta y empieza a parlotear acerca de "la igualdad" y "la diferencia" poniendo en millones de palabras lo que cabe en tres: "cuando me conviene".
Y como se trata del género sin género, los mineros chilenos no son varones, son simplemente "gente". El hecho de que sean todos de género masculino, y el hecho de que sólo al género masculino le estén reservadas esta y otras muchas situaciones espantosas obliga a los bienpensantes a una pirueta harto ridícula que consiste en declarar "privilegio" todo lo que le toca al varón, así sean cosas como esta. El "feminismo de la igualdad" señalará a los mineros como infames detentadores de privilegios, mientras que el "de la diferencia" vendrá a decir que al fin y al cabo no somos iguales, así que aquí podemos dejar a la sociedad "patriarcal" intacta y sus valores en pleno vigor. Pero ¿qué ocurriría si se tratase de un grupo de mujeres sufriendo por un oficio que sólo las mujeres realizan? ¿Qué no se diría del sufrido género? ¿Cuántas impúdicas con y sin anteojitos hablarían de "nosotras" en Página/12?
Espero que los compañeros mineros chilenos (y "compañeros" tiene aquí un significado estrictamente político) sean rescatados vivos, todos. Los mineros chilenos hacen este sacrificio atroz por sus hijos y sus mujeres sin que la caterva de moluscos* intelectualoides del feminismo apile sobre ellos -en tanto que varones- otra cosa que acusaciones y ni un mísero reconocimiento relacionado específicamente con su género. Fuerza física para levantar el dedito no les falta, para poner el lomo ya están ellos.
Y que los responsables paguen a ellos y a sus familias el equivalente de lo que están sufriendo.
A ver quién lo calcula.
* Molusc@s, si lo prefieren. Pero ojo que muchos son hermafroditas, así que a no embrollarse.
19.7.10
A un año de la rebelión de los tintoreros - Nipomarxismo criollo

Fuente: http://www.ciudad.com.ar
Un reclamo de la pequeña burguesía en contra de la "clase política" puede ser justo, progresista y estratégico para la clase trabajadora.
Un buen ejemplo son los tintoreros tradicionales, casi todos de origen japonés, que hicieron una original protesta en Buenos Aires, arreglándoselas para hacer mucho ruido, brindar una demostración estética y juntar gente.
Esto fue hace casi exactamente un año.
El caso es que los tintoreros tradicionales fueron siempre referencia del barrio. La llegada de las "tintorerías ecológicas" es un efecto perverso del poder del gran capital.
Porque las famosas "ecológicas" utilizan percloroetileno, que según la IARC (International Agency for Research on Cancer, parte de la OMS), está clasificada como un carcinógeno de grupo 2A, o sea probablemente cancerígeno para los humanos. Concretamente:
Hay evidencia para asociaciones consistentemente positivas entre exposición a percloroetileno y riesgo de cancer oesofágico, cervical y linfoma no-Hodgkin. Estas asociaciones se muestran como difícilmente debidas a la casualidad, aunque no pueden excluirse errores y el grupo de estudios combinados es relativamente pequeño
Fuera del reparo final (y cabe preguntarse por qué no se hacen más estudios, ya que los peligros son grandes), está claro que no se trata de un producto confiable y mucho menos ecológico. El informe completo habla también de incidencias en la fertilidad masculina y abortos espontáneos.
Pero resulta que una hermana de Gabriela Michetti luce gracias a su brillante carrera profesional un interesante CV. Según informa el blog de los tintoreros autoconvocados:
Silvina Michetti, vicepresidente Ejecutiva de 5 à Sec Argentina
Licenciada en Historia por la Universidad de Buenos Aires, y con un posgrado en Desarrollo Directivo en el IAE. Trabajó en el laboratorio de productos medicinales Vannier, durante dos años. Luego colaboró en la elaboración del business plan de 5 a Sec Argentina. Encabezó el start-up de la marca, y diseñó la estrategia de organización interna, negociación con hipermercados, creación de créditos para franquiciados y coordinación de las gerencias de franquicia y la gerencia de locales, teniendo a su cargo unas 150 personas. Desde principios de 2001 está abocada al desarrollo de 5 à Sec en América Latina, logrando comercializar en seis meses licencias en Chile, Méjico y Puerto Rico.
El dato es significativo si reparamos en el hecho de que en 2005 el gobierno porteño impuso la ley 1727 recategorizando como "industrial" lo que es en realidad un comercio familiar. El objetivo fue imponerles un montón de regulaciones sorpresivas, cobrar multas abusivas de hasta 50.000 pesos, y cerrar por la fuerza muchos establecimientos. Y lo peor es que el objetivo es generalizar el uso de percloroetileno en la actividad.
Se arruina el pequeño comercio, se destruyen fuentes de trabajo, se generaliza la contaminación. Es difícil ser más perverso.
Unas cien tintorerías de barrio cerraron hasta que los tintoreros tradicionales salieron a la calle.
No tengo que decir que esto es una muestra más del efecto letal del capitalismo sobre el tejido productivo y de la influencia de la gran burguesía en las decisiones políticas.
Tampoco tengo que decir que gobiernan políticos dependientes de los intereses del gran capital; en una palabra: miserables.
La japonesa es una cultura -adivinen qué- milenaria. No es casual que los tintoreros japoneses resistieran tanto tiempo: para muchos de ellos -según sus propias afirmaciones- su modo relativamente artesanal de producción es una forma de vida. La gran mayoría se interesó más por vivir tranquilamente de su comercio que por fundar un imperio a base de frenéticos codazos y pisotones. Y no por incapacidad competitiva (justo ellos...), sino seguramente porque su inteligencia les permitió ver que a veces y dado el contexto más dinero no es más felicidad.
Pero claro, esta pequeña burguesía también está bajo ataque. Los sectores más cultos de la pequeña burguesía pueden desarrollar reflejos combativos y progresistas. En este caso se trata de un vulgar acto de corrupción, pero es la corrupción inherente al gran capital que quiere hacer más dinero como sea.
Lógicamente pidieron que no hubiera banderías políticas, no llega a tanto su nivel de conciencia. Pero al marxista que quiera descartarlos diciendo que "son pequebús" (con esa suficiencia insoportable de ciertos militantes que no razonan sin un pendrive enchufado) no le vendría mal saber que eso es también culpa de una izquierda que no sabe articular tácticamente los intereses de la clase trabajadora con los de la pequeña burguesía cuando se enfrenta al gran capital. Y sin eso ni la clase trabajadora ni la pequeña burguesía lograrán avanzar a mediano plazo.
El problema de los tintoreros tradicionales es una ley, pero el fondo de esa ley son los intereses del gran capital. Si el gran capital triunfa sobre ellos, la concentración de capital se hará más fuerte y la posición de los trabajadores más débil. La alianza táctica entre los trabajadores y la pequeña burguesía está ahí.
Y además, que esta mafia se meta con los japos me revienta. Gente que trabaja para hacer un mango con dignidad y respeto sin joderle la vida al prójimo y con una discreta pasión por la belleza (se pudo ver en la manifestación) perseguida por estos piojos, da asco.
Así que aguanten Los Tintoreros:
Links:
Tintoreros Tradicionales Autoconvocados
Una reseña a un año de la manifestación.
5.7.10
Más muertos
Ya sabemos que otro chico –esta vez de 15 años- fue muerto por la policía. Balazo en la cabeza y por la espalda, como saben hacer los bravos defensores de la ley y el orden.
Las ridículas explicaciones posteriores sobre accidentes desafortunados no están destinadas a que nadie las crea, de hecho nadie las cree. Ni los familiares del chico, ni la gente con un mínimo de sentido común, ni tampoco los miserables que apoyan al policía, a los que su inocencia o culpabilidad les trae sin cuidado, sencillamente convalidan el asesinato de manera más o menos abierta.
Bariloche es una ciudad de contrastes, con gente que hace buen dinero gracias al turismo, y gente que participa de la pobreza argentina general. Estos últimos son, por así decirlo, material de descarte. Si mueren mala suerte y a otra cosa, mientras no se toque a la gente decente.
Más muertos. Ya suman muchas decenas los jóvenes que mueren en "democracia" no por ser guerrilleros, ni siquiera por comunistas; mueren porque la policía puede matarlos impunemente gracias a un sistema judicial podrido hasta la náusea. Y ya son muchas las familias que han enterrado a sus hijos sin ver ni un asomo de justicia, sufriendo en muchos casos las amenazas mafiosas y aguantando.
Más muertos. El padre del chico –según lo que leí en los diarios– pidió que no suelten a su asesino porque "no sabe lo que va a hacer" si eso ocurre. Y es perfectamente entendible; son muchos los que no saben qué hacer frente a tanto dolor. No sé si alguien toma nota, si es que nos damos cuenta de lo que pasa, pero yo creo que es muy claro: más y más violencia ejercida con toda impunidad y sin otro motivo aparente que sembrar el terror en un sector definido de la población, que casualmente es el más débil.
Más muertos. Si alguien piensa que el crecimiento de esta cifra es indiferente en términos de violencia social, me parece que se equivoca. Estamos en "democracia", por suerte no hay violencia política ¿verdad? Esperemos entonces que no haya algún "violento" que se tome la justicia por mano propia en lugar de esperar pacientemente a que nada ocurra mientras se le ríen en la cara.
Más muertos. Paciencia ha habido infinita, ni un solo asesino ha sido asesinado, por suerte nadie ha declarado una guerra abierta a estos animales. Lo que quiere decir que en términos sociales la Argentina está siendo muy afortunada. Para no seguir jugando a la ruleta rusa, no estaría de más que alguien que mató por la espalda a un chico pague con cárcel efectiva. No mandar a la cárcel a un asesino es violencia, la Argentina es un país violento, y si esa violencia no se generaliza no se debe precisamente a las autoridades ni a los responsables de proveer orden, seguridad y justicia sino gracias a la responsabilidad, el temple, la paciencia y el sufrimiento ahogado de muchas personas que esperan –aún esperan– que esa justicia sea algo más que una palabra.
La justicia no tiene por objeto sólo compensar a las víctimas sino algo más importante: mantenerlas dentro del sistema. No se puede pedir respeto por las reglas si quien debe hacerlas cumplir no lo hace. Pedir cárcel para el asesino no es pedir sólo justicia, es pedir una sociedad con un futuro algo menos incierto.
8.6.10
Otro post antisemita
Parece que nadie está a salvo de la furia de estos tipos.
Un hecho curioso: Israel podría tranquilamente haber dejado que los barcos llegaran a aguas sobre las que tiene jurisdicción y disparar allí. Tendría un argumento -pobre pero uno al fin- para justificar el ataque. Pero no, atacaron en aguas internacionales.
¿Torpeza? No, estúpidos no son. Se trata simplemente de un mensaje al mundo: nadie está a salvo. El matón del barrio va y golpea a quien se le da la gana sólo para avisar al resto, "puedo hacer lo que se me cante".
Si Ud. está en su casa, un comando israelí puede entrar armado hasta los dientes y pegarle un tiro. Luego dirán que fue un ataque preventivo y que Ud. amagó con atacarlos -esto es, defenderse- por lo cual su asesinato está plenamente justificado.
Por todos los medios de comunicación se fomenta el falso debate: ¿fueron atacados los soldados israelíes? Como si tuviera alguna importancia. Como si tuvieran el derecho de meterse donde sea sin encontrar la más mínima resistencia.
Por supuesto, no me mueve otra cosa que la furia antisemita, porque este blog hace amigos en todos lados, ya fue calificado de "judío" y "antisemita" por nazis y sionistas que al fin y al cabo pueden ir del bracito: huelen igual de mal.
Sólo resta decir que esto es una acción de guerra, y por lo tanto la resistencia armada contra el régimen fascista israelí está plenamente justificada.
Si a alguien le interesa comunicarse con el Obamalabarista para denunciar esta atrocidad, puede hacerlo aquí, desde el sitio de Jewish Voice for Peace. Sé que al Obamalabarista no le importará demasiado... pero si somos muchos quizás vea que enough is enough.
30.5.10
der Führer hat recht
Esto me va a traer problemas con el CC, pero la verdad es la verdad...
Tiene razón.
18.5.10
Los perseguidos, los independientes, y Magdy
Los perseguidos
Bueno, ya sabemos que un valiente grupo de periodistas ferozmente perseguidos por el poder fue recibido en el senado. Semejante acto de valentía no se veía desde que una delegación de judíos hizo oír su voz frente a Hitler en la mismísima Cancillería del Reich ¿Acaso Rodolfo Walsh fue a plantarle cara a los jerarcas de la dictadura en la Casa Rosada? ¡Já, qué va a plantar! Ese mandaba cartitas nada más. Estos periodistas en cambio se la juegan y van directamente a la boca del lobo. Todavía no sé cómo es que salieron vivos.
Y también sabemos la causa: unos afiches de gusto deplorable que tenían el tupé de decir la verdad. Lavadita, pero la verdad ¿A quién se le ocurre?
Independencia
Pero no tengo ganas de hablar de esto. Más bien me llamó la atención el uso del concepto "periodismo independiente". Se repitió tanto, tanto, que en un momento salí del trance causado por el mantra y me pregunté: ¿Qué corno es ser "independiente"?
Luego de mucho exprimir mi sesera llegué a una conclusión: efectivamente se trata de periodistas independientes.
Y me remito a las pruebas: algunos de ellos departieron amablemente con Videla, luego apoyaron a Galtieri, más tarde alabaron a Alfonsín, felicitaron a Mendes (no, no Sam Mendes), aplaudieron a Duhalde, sostuvieron a Chupetín de la Púa... Vamos, ¿qué más independencia quieren?
Porque "independiente" se puede ser de muchas cosas, y yo estoy seguro que ellos están firmemente convencidos de ser independientes. Dispuestos a cantar las loas de quien les llene convenientemente los bolsillos, proclaman esa que es su independencia. Independencia de todo valor, de toda ética, de toda honestidad; eso es también una independencia.
En cambio un periodista –por extensión, un individuo cualquiera– atado a una escala de valores, sujeto a la honestidad, adepto a una ideología o una visión del mundo que cree justa, ese no es nada "independiente" sino un fanático peligroso, un inexplicable loquito que no merece otra cosa que hostil desconfianza. Lo lógico, lo normal, es ser independiente, libre de esos molestos lastres.
Con sincera perplejidad ellos se preguntan qué tendrá en la cabeza un Rodolfo Walsh; qué extraño sortilegio (lavado de cerebro marxista, absolutos febriles) lleva a un tipo a abandonar la comodidad del dinero que se obtiene de una forma tan fácil como abrir la boca o deslizar la pluma para enaltecer a quien se debe, callar lo prohibido y decir simplemente lo conveniente. Bueno, tampoco tan fácil porque es un trabajo duro: la competencia es enorme. Pero vamos, es siempre más lógico decir "yo laburo de esto"; "esto" es para ellos periodismo: decir lo que se les indica.
Porque a poco que reflexionemos, la tal independencia no existe. Toda independencia (toda libertad, me atrevo a un concepto más extenso) de una cosa implica férrea sujeción a otra. El asunto es cuál y cuál. La independencia tiene su precio, la de ellos también, no se crean. Miren esas facciones descompuestas y verán las angustias de quien debe esforzarse mucho en complacer al amo. Es así como Néstor Kirchner es Hitler, Cristina Fernández de Kirchner está demente y así todo sirve ¿Que es mentira? Pero caramba ¿y eso le importa a quién, si al fin y al cabo somos saludablemente independientes?
International Magdy
Y hablando de facciones descompuestas (es que realmente parece que a esas caras las pisó un desfile) merece un comentario esta mujer, modelo del chic subde que imita ese acento gangoso de gran prestigio en algunos barrios decrépitos.
Retrocedamos a 1990; empezaba una de las décadas más chatas, angustiantes y de peor gusto en nuestras vidas. Cumbia bailada por rubias taradas, la grosería hecha norma y una chillona podredumbre eran el marco adecuado para una Argentina gobernada por la mafia sin intermediarios.
Surgía adecuadamente la revista Noticias Falsas, dirigida a la tilinguería de bolsillitos apenas llenos que se vaciaban un poquito más para sentirse en el First World. Este manojo de papeles abrochados se presentaba como un símil de las "revistas internacionales" que –en un ataque de provincianismo frenético– copiaba y copia servilmente el diseño de Time.
En definitiva: la Argentina se convertía en un país, además de miserable, ridículo. Y esta mujer era la cara perfecta del pobrecito Banana Shopping nacional:*
Hoy ya resulta graciosa esa pomposa acumulación de menesterosas mersadas ("¡Como en el primer mundo...", que faltó agregar: "...pero en el culo del mismo!") y la de giles que las compraron; pero conviene no olvidar: hoy no es mucho mejor que ayer.
Y de toda esta miseria quiero rescatar una frase. Porque a veces una frase sirve para definir a la persona; y Magdy dijo una que más que pintarla, la fotografía:
"...Bueno, con toda la cosa así cultural y de entretenimiento que tienen por ejemplo las revistas internacionales..."
TODA
LA COSA
ASÍ
CULTURAL
Sic (sick).
Ay.
Todavía pudo decir "toda la cosa cultural", o "la cosa así cultural", pero no: la frase es perfecta. No es mal uso del lenguaje, no. Al contrario: es el lenguaje expresando con puntual detalle la más acabada postración moral, intelectual, estética y casi diría orgánica si no fuera porque el organismo se limita a durar.
¿Cómo extrañarse de que luego se viniera lo que se vino?
Yo no deseo que gente así muera, ni que desaparezca. Por otra parte ya es demasiado tarde. Sueño en cambio –si me permiten– con un mundo en el que gente así nunca haya existido.
Ambiciones descabelladas, ya sé.
Buenas tardes.
* El video está ofrecido originalmente en www.resisteunarchivo.blogspot.com, que recomiendo como excelente recopilación de material histórico - nostálgico, pero también político, que al final es todo lo mismo, vea...
14.4.10
May Lola cure you

Diversas menudencias me entretuvieron offline, varias agradables pero una no: angina machaza. Un simpático grupo de virus decidió instalar una colonia de vacaciones en mi amígdala izquierda, así que unas bacterias con toda la onda montaron una rave en la derecha. Llegó la policía leucocita y batalla campal. Yo, extraño a todo esto, me entretenía en descifrar los misterios de la evolución; al parecer estos infraseres no comprenden que se están metiendo con el Rey de la Creación, expresión que distingue a la especie humana como la única capaz de ser sofisticadamente bobalicona.
Pero por suerte somos monos ingeniosos ¡Inventamos los antibióticos! Y me parece que esta experiencia la ha hecho cualquiera que haya pasado una enfermedad, a saber: viene el médico y receta sin mucha pompa un antibiótico y alguna otra pastilla más para una enfermedad que es desagradable (en mi caso realmente una ordalía) mas no mortal. Rutina.
Pero uno es curioso, y además es un acto de responsabilidad leer un poco lo que uno se va a meter en el cuerpo. Así que agarra el prospecto y lee:
Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar este medicamento
Ajá, está dirigido a mí. O sea que el doctor me lo recetó pero yo tengo que leerlo antes de tomarlo. Supongo que esto funciona como una especie de contrato entre el productor del medicamento (laboratorios multinacionales preocupados por mi salud) y el puntual individuo. Sensato.
Leemos entonces y luego de algunas normales recomendaciones viene el sacudón: qué puede pasar si te lo tomás. Llamémoslo Mongomicina Comprimidos e inventemos los nombres de los principios activos, que es para todos más o menos la misma historia:
Antes de tomar Mongomicina – No tome Mongomicina Comprimidos:
-Si es alérgico a la pelotudamida mongocloruro o a cualquiera de los componentes de Mongomicina Comprimidos.
Hum, ya empezamos mal ¿Cómo cornos sé si soy alérgico a todos y cada uno de estos sofisticados nombrecitos? Debe ser que soy un pedazo de irresponsable que nunca se hizo un test para saber si la pelotudamida le hace mal o el mongocloruro lo deja para atrás. Pero la cosa se pone más siniestra:
Al igual que otros grupos de fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central, puede producirse Síndrome Neuroléptico Maligno (SNM), caracterizado por fiebre, alteraciones extrapiramidales (síndrome de Parkinson, espasmos de los músculos de la cara, del cuello y de la lengua, incoordinación de los movimientos voluntarios y dificultad para mantenerse quieto), inestabilidad autónoma nerviosa y aumento de los marcadores de destrucción muscular
Ya el nombre Síndrome Neuroléptico Maligno me hace pensar en zombies. Por curarme una angina me puedo quedar haciendo muecas como la cabeza cortada de Luis XVI. La dificultad para quedarme quieto no me inquieta (jo jo) ya que soy más bien movedizo, pero no sé, los movimientos preferiría coordinarlos, ¿no? Como para no meterme el cigarro encendido en el ojo. En cuanto al resto, se supone que un ciudadano común sabe si tiene los extrapiramidales alterados, pero lo de la destrucción muscular es bastante explícito: no debe ser nada agradable.
Todo el párrafo parece ya una indicación del más elemental sentido común: "macho, mejor te tomás un vino, que eso mata todo". Lo interesante es que un prospecto tan meticuloso no menciona exactamente cuántos casos ha habido de gente a la que le haya pasado esto. Porque mucho reírse pero si lo mencionan es porque a alguien le habrá pasado ¿no? Obsérvese que encabeza semejante lista de síntomas tétricos un escuetísimo "puede".
Y después me vienen con el control de la marihuana.
Pero por suerte hay sensatas recomendaciones:
Por lo tanto, se deben tomar precauciones si aparece fiebre, uno de los síntomas del SNM, y se debe suspender el tratamiento (...) si se sospecha de SNM
Pero a ver hermano, ya tengo fiebre, lo normal cuando uno está enfermo ¿Semejante despelote causa el Síndrome Maligno ese y lo único que se te ocurre señalarme como señal de prevención es "fiebre"? ¿Y cuáles precauciones tengo que tomar, elegir el geriátrico y hacer testamento?
Y hay más:
En caso de producirse metahemoglobinemia (cuyos síntomas son coloración azulada de la piel y mucosas, náuseas, cefaleas, mareos, agitación, taquicardia y somnolencia) el tratamiento con pelotudamida deberá ser retirado inmediatamente y (...) tendrá que informar a su médico.
¿Coloración azulada? Tampoco en este caso me indican qué probabilidades tengo de quedar como un Teletubby apaleado, sólo me indican cortésmente que "puede fallar".
Todo esto debería ser suficiente, pero más adelante el prospecto describe los...
POSIBLES EFECTOS ADVERSOS
¿Y los de antes qué eran? ¿Efectos especiales?
Al igual que todos los medicamentos Mongomicina Comprimidos puede tener efectos adversos, aunque no todas las personas lo sufran.
Didáctico, y con el mismo nivel de precisión. A esta altura jugar a la ruleta rusa o irse de gira por Afganistán vestido de frac parecen opciones más predecibles.
- Este medicamento puede producir somnolencia, disminución del nivel de conciencia, confusión, alucinación, fatiga y diarrea.
- Pueden producirse síntomas extrapiramidales (...) especialmente en niños y adolescentes incluso después de una administración única del fármaco.
- Incoordinación de los movimientos voluntarios (potencialmente irreversible) durante o después de tratamientos prolongados (...)
"Potencialmente irreversible" es otra expresión que al parecer no necesita la menor explicación: te puede pasar y punto.
El párrafo subsiguiente brinda la primera precisión, por así llamarla: En muy pocas ocasiones pueden ocurrir: Y ahí se manda una serie de síntomas con los que no voy a aburrir, pero incluye crecimiento anormal de la glándula mamaria masculina, con lo que ya me estoy quejando por caprichos estéticos, lo sé.
Ahora bien, esto puede ocurrir en "muy pocas" ocasiones ¿Lo anterior es en simplemente "pocas", "algunas", "unas cuantas"...?
Todavía me queda el segundo medicamento: Garomperán 500 mg, con el que no voy a aburrir abundando, sólo una cosa es matemáticamente calculable: si tomando una pastilla me arriesgo con una fantasmal probabilidad a ligarme uno o varios "síntomas adversos", tomando dos esa fantasmal probabilidad se duplica.
Y una sutileza para mencionar en el prospecto de Garomperán 500 mg: sus posibles efectos adversos se cuentan por decenas, entre los cuales: alergias graves, visión borrosa, pesadillas, alucinaciones, infecciones en la boca por hongos, pérdida de la audición normalmente reversible con la interrupción del tratamiento (otra vez esos adverbios: "normalmente" quiere decir que "en casos anormales" te podrías quedar sordo de por vida) y otras bellezas. Pero simulando elegantemente esa precisión que ávidamente buscamos los divide en:
Más frecuentes
Menos frecuentes
En raras ocasiones
Excepcionalmente
Raras veces
Como ninguna de estas clasificaciones significa nada sino en relación a las otras según orden de aparición (sin contar con el hallazgo lingüístico que supone diferenciar "veces" de "ocasiones"), tengo que concluir que puedo quedarme sordo o desarrollar una alergia grave con una probabilidad que está en segundo lugar (menos frecuentes) respecto del total de rangos. Tranquilizador.
En definitiva: nos están informando con toda calma que puede pasar cualquier cosa.
Me pregunto sin ser ni de lejos un experto en salud pública sino desde el más chato sentido común: la gravedad y cantidad de todos estos sintomás adversos ¿no amerita una información mucho más precisa? ¿Qué ocurre si le toca a uno vivir algunas de estas fascinantes experiencias? ¿Qué regulaciones o protocolos se aplican para obligar a los laboratorios a limitar estos "efectos adversos"?
El pesado del blog
Seguramente el pesado del blog se mandará ahora una torcida perorata anticapitalista apoyada aviesamente en estas menudencias. Nada más lejos de mi intención: todos sabemos que el problema radica en el estatismo populista-chavista que gobierna el mundo y no permite a Sanofi Aventis o Boehringer Ingelheim o cualquiera de estas pujantes empresas desarrollar la iniciativa privada. Pobres.
De hecho se trata de una muestra acaso un poquito torcida de socialismo: cuando se trata de los bienes y las riquezas el capitalismo es celosamente privatista, pero a la hora de pagar deudas y sufrir males no hay sistema más socialista que el capitalismo.
Nos venden que el "libre mercado" es un sistema democrático. Esto sería cierto si en el mercado todos los actores tuvieran el mismo poder, pero no es así, por eso el famoso "libre mercado" no existe, es una ficción ridícula con la que nuestra experiencia diaria choca todos los días: el mercado está rigurosamente controlado. Los asépticos prospectos médicos funcionan como reaseguro frente a cualquier reclamo: ya sabés qué te puede pasar. Y no hay opciones porque nadie puede desbancar competencia mediante a multinacionales con una influencia demoledora, no es negocio sensato.
Por supuesto que si un laboratorio vende veneno puro no le será posible mantenerlo en el mercado, pero la posibilidad de afectar a sectores de la población débiles y sin influencia brinda a una multinacional un margen de maniobra cómodo para joderle la vida a más de cuatro sin pasar mayores problemas. Y estoy hablando del occidente "desarrollado", ya no de esos continentes de cuarta como Africa donde cargarse directamente a unos cuantos conejillos de indias es lo más barato.
Y por si fuera poco, ahí están los babiecas de "izquierda" que llaman a este efecto perverso del capitalismo sobre la salud pública "ciencia", y promueven la vuelta al chamanismo y la pelotudera brujeril. Porque encima de todo estos medicamentos representan un lujo que muchos no pueden darse.
Me quedo pensando cuánta gente habrá sido violentada, molestada, dañada temporal o permanentemente por estos "efectos adversos". Me quedo pensando si yo estaré entre los casos que zafan o los "más frecuentes", los "menos frecuentes" o los "raros muy rarísimos justo justo te tocó a vos, che".
Porque sí: es hora de tomar la phuking pastilla.
24.3.10
24 de marzo
Hoy se cumple otro aniversario de la derrota que sufrieron los trabajadores a manos de una burguesía asesina, prebendaría e inescrupulosa. Las corporaciones que defienden el privilegio de esta clase triunfaron para imponer un modelo de país siniestro cuya lógica perversa no fue aún desmontada. Los asesinos a sueldo de las fuerzas armadas, policiales y sus estructuras mafiosas paralelas continuaron la “gesta” que comenzó con el bombardeo de su propio pueblo en 1955. La iglesia católica –con excepciones individuales pero con una línea política inequívoca– impuso su modelo de censura e ignorancia recibiendo su parte del presupuesto del estado convertido en botín de guerra. Y los ideólogos del “nacionalismo” fascista (todos ellos hoy agitando la banderita del “campo”) brindaron en el Jockey Club por una patria que sin duda no es esa a la que Martinez de Hoz puso bandera de remate, mientras inclinaban la cabeza hasta el suelo al paso de Henry Kissinger.
Acabado el proyecto del Partido Militar, sus esbirros no pudieron evitar que parte de la ira popular los alcanzara. Hoy lloran mariconamente porque tienen que desfilar por los tribunales y se indignan porque sus amos no los salvan cuando ayer les entregaron la suma del poder público y la decisión de vida y muerte sobre cada ciudadano. Son tan idiotas que no se dan cuenta de que su papel comienza y termina exactamente en la defensa de los intereses de la clase opresora, que son vistos como meros empleados encargados de un trabajo más bien sucio e indigno que sólo por razones de mera propaganda se pintarrajea con la palabra “patria”.
Olvidan que ellos no son ni mucho menos parte de esa clase a la que defendieron como soldaditos obedientes, que la mayoría de sus apellidos carece de toda prosapia y muchas veces aun de dos generaciones de argentinos; defecto que los mandos superiores de las ffaa intentaron subsanar contrayendo matrimonio con mujeres de la oligarquía, que a su vez hicieron de cemento para unir el poder económico al poder de fuego: por eso una señorita de la aristocracia se casa con el hijo de un tano organillero que viste uniforme. La sangre azul es la sangre azul, pero los billetes son los billetes.
Esta clase podrida es la que todavía hoy gobierna, aun con este gobierno que –lo sostengo– es el mejor que tuvo la Argentina en más de 30 años. Lo que ocurre es que se trata de 30 años durante los cuales no hemos conocido mucho más que angustia. Es como decía Groucho Marx:
-Es Ud. la mujer más hermosa que he conocido... lo cual no dice demasiado.
Mientras esa clase no sea despojada del poder por los trabajadores, en Argentina no habrá otra cosa que lucha de clases enmascarada bajo diversas formas. Lucha en la que los trabajadores hoy no llevan ninguna iniciativa, por el contrario: son los representantes más parasitarios y atrasados de la burguesía, aquellos a los que basta haberse adueñado de una parte del territorio nacional para saquear sus recursos naturales sin más horizonte que el que marca la rapiña, los que echan más leña a la caldera del odio y la estupidez. Lo que tienen no les basta y nunca les bastará, porque la codicia no tiene fondo.
La llamada “clase media”, mezcla de pequeña burguesía y trabajadores privilegiados, disfruta de un bienestar como hace décadas no conocía. Sin embargo el dominio ideológico del gran capital le ha metido en la cabeza a un montón de descerebrados que deben votar en contra de sus propios intereses. Adivino que mucha gente declaradamente antikirchnerista está meditando cuidadosamente si al fin y al cabo no deberían votar al gobierno habida cuenta de lo que les espera si gana la oposición. Ten cuidado, que tus sueños no se vuelvan realidad, decía uno...
El gobierno enfrenta la arremetida apelando a los intereses de otra fracción de la burguesía ligada al sector industrial (o lo que en Argentina aún pueda llamarse así). Y el drama actual es que los partidos de la izquierda marxista –que se supone representan los intereses de la clase trabajadora– son incapaces de hacer una lectura adecuada de lo que ocurre, limitándose –en el mejor de los casos– a declarar que ambos bandos son fracciones de la burguesía y que por lo tanto el resultado del conflicto es indiferente. Dije “en el mejor de los casos” para no hablar del peor: sumisión indigna a los intereses de la Sociedad Rural.
Lo que no parecen haber aprendido los partidos marxistas es que los conflictos interburgueses afectan a los trabajadores objetivamente, y que la defensa de los intereses de los trabajadores exige que se identifique qué es lo que está en juego en cada caso.
La clase trabajadora debe tener una política independiente de los partidos burgueses, es cierto. Pero “una política independiente” significa entre otras cosas la defensa intransigente de sus intereses en el presente. Un ejemplo que espero la izquierda marxista haya asimilado: si la mamarrachesca “oposición” amenazara en este momento con un golpe de estado o cualquier interrupción del régimen democrático, la misión de los trabajadores sería sin duda defender –en defensa de sus propios intereses de clase, no de un “democratismo” abstracto– el orden constitucional. Sería suicida proclamar ante los trabajadores que “¡Se trata de un conflicto entre capitalistas, la salida es obrera y socialista!”.
Lo mismo ocurre con este conflicto. Es verdad que se trata de una disputa entre capitalistas, pero también es verdad que los intereses de una fracción capitalista coinciden parcialmente con los intereses de la clase obrera, mientras que la otra fracción capitalista quiere barrer lisa y llanamente con la actividad industrial y con ella a la clase obrera, convirtiendo a la Argentina un una republiqueta africana en la que un puñado de familias posean los recursos naturales con el objeto de venderlos al mercado internacional, mientras el 90% de la población se consume en la miseria.
Como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia argentina, ante los ojos de una izquierda atónita los trabajadores votan una y otra vez al partido que ha sabido entender esto mejor que nadie: el peronismo.
Da pena leer al PO –tal vez el más lúcido de los partidos de la izquierda marxista– cuando escribe, refiriéndose a los cortes del ruta del “campo” y la posibilidad de enfrentarlos que plantearon algunas organizaciones oficialistas:
El gobierno (y sus secuaces del piqueterismo trucho y la burocracia sindical de la CGT y la CTA) ha montado una seguidilla de provocaciones, que van desde sus tropas de choque, la movilización de la gendarmería y hasta el aliento de ‘contra lock outs' de transportistas, para favorecer una mayor concentración de poder y una suerte de dictadura civil
El lock out del “campo” buscaba el desabastecimiento de alimentos y su carestía infinita (el lomo a 80 pesos, que predicaba De Angeli), lo que golpea antes que a nadie a la clase trabajadora. Que el PO se indigne con la expresión “hasta ‘contra lock outs’” y los denuncie como una maniobra para obtener “mayor concentración de poder” y “dictadura civil” tomando prestada la fraseología de la oposición demuestra la total desorientación de la izquierda cuando la lucha de clases concreta se desarrolla delante de su nariz. Piensan que la lucha de clases es algo que se desencadena sólo cuando ellos tocan la trompeta, no como un proceso histórico independiente de sus deseos, al que el partido de la clase debe servir, y no al revés.
Me encantaría que el PO explicara cómo un contra-lock out, una acción destinada a destruir un lock out patronal puede ser mala para los trabajadores. “Es malo porque no lo decidimos nosotros sino el gobierno” es precisamente la explicación del partido marxista argentino, que no entiende que el juicio sobre una acción cualquiera tiene que basarse en los intereses de la clase, y no sobre quién la lidera, sólo así se gana a la clase para el partido. Una regla de oro de cualquier partido marxista tendría que ser esta: los trabajadores tienen que participar en todo conflicto que toque sus intereses, así sea un conflicto interburgués, eso es precisamente “independencia política de la clase”.
Así estamos entonces en una situación en la cual a la izquierda del actual gobierno burgués hay una pared. Y esto es malo para los trabajadores, resignados a no tener aún un partido que identifique sus intereses inequívocamente. Esto merma las posibilidades de lucha y obliga a optar precisamente por el mal menor, reforzando el aislamiento de las opciones a la izquierda.
Romper este círculo vicioso implica antes que nada entender que la política revolucionaria no se agota en la verborrea estentórea de Jorge Altamira, que los intereses de clase se plantean no sólo en los conflictos fabriles sino también en la dirección general de la política actual, y que se enfrenta a un enemigo inescrupuloso, poderoso y dispuesto a todo con tal de extraer del trabajo humano hasta la última gota.
Así que la lucha no termina.
18.3.10
Yo acuso
Mr. Wilde se quedó corto: la realidad no imita al arte sino que lo supera hasta dejarlo reducido al nivel de una banqueta.
Pensaba que en materia de odio, histeria, ridiculez, resentimiento y baba venenosa respecto de este gobierno –que al fin y al cabo es el mejor que tuvo la Argentina en varias décadas aunque no sea decir demasiado– ya lo había visto y oído todo. La porción habitual de demencia la aportaba normalmente Elisa Carrió, punta de lanza de la oposición; digo yo exigiendo la imaginación del lector para que vea como “punta” a una especie de gran globo anaranjado.
Pero no.
Hay por ahí un pasquinete diario llamado “Crítica”, y no tuvo mejor idea que sacar en su tapa a... adivinen a quién. Mejor no adivinen que es mucho esfuerzo: a Alfredito Astiz, nada menos. Si, si: el héroe de las Georgias y paremos de escribir aquí.
Bien, la noticia de tapa de este diario, lo más importante con lo que tienen que desayunarse los argentinos según este desopilante criterio editorial es que el sirviente de marras “acusa” a la presidenta de turbios manejos. Y de paso acusa también al ex presidente Néstor Kirchner de orquestar un... adivinen qué. No, no, mejor no que es muy loco: ¡un golpe de estado!
Pruebas.
Ser acusado de golpista es fiero, pero que Astiz te acuse de golpista… No sé, tendrías que estar todos los días tratando de enfilar contra la Casa Rosada con un tanque. Y que la noticia salga en primera plana de un diario demuestra que los medios en Argentina han llegado a un nivel circense pocas veces visto.
Nuevos titulares se avecinan:
De Narvaez acusa a Néstor Kirchner de ser colombiano.
Reutemann acusa a Cristina Kirchner de lacónica y apática.
Ricardo Arjona acusa a Néstor Kirchner de no saber cantar.
Hitler acusa a Cristina Kirchner de nazi.
Jeffrey Dahmer acusa a Néstor Kirchner de asesino serial.
Eric Cartman acusa a Néstor Kirchner de ser un gordito turro.
¿Develaré este íntimo pensamiento? Pero es que me parece muy evidente: para mí que esta tapa la pagaron los Kirchner. Clavado, macho ¿Qué puede ser mejor para causar hilaridad general que poner a Astiz en la primera plana de un diario acusándote de “golpista”?
Eso, o en Argentina la opinión pública está más intoxicada que Sid Vicious en su último cumpleaños.
23.2.10
La revolución y el amor como objetos de la moral (tomá mate!)
El post anterior ofreció un ejemplo de moral reseca feminista. Pero la moral reseca por desgracia dispara desde varias posiciones: hay una moral reseca machista, hay una moral reseca religiosa, y hay también –y ésta nos ha hecho mucho daño– una moral reseca pretendidamente marxista preconizada por una legión de mediocres.
¿Moral? ¿Y eso?
¿Qué es la moral? Se impone la definición y la verdad es que de todo lo que he leído –francamente poco– me cuesta extraer una, pero menos cuesta intentar ponerse de acuerdo sobre algún aspecto: me parece claro que la moral es una guía para la acción, propia o de otros. La moral indica una actitud a tomar frente a determinados fenómenos aconsejando unas acciones y desaconsejando otras.
Si se me ocurre una diferencia con la ética, creo que es esta: la moral incluye los efectos que determinadas conductas tienen sobre nosotros mismos, aunque no tengan necesariamente efecto sobre los demás; porque lo que hacemos a otros también nos hace: every little action of the common day makes or unmakes character decía uno que de esto sabía un rato largo, y me parece que va por ahí el asunto.
La moral suele entrar en juego cuando hay que decidir cuidadosamente qué hacer respecto de algo que nos atañe, individual o colectivamente. Y aunque los cursos de acción son infinitos, creo que podemos perfilar dos actitudes básicas que corresponden a modelos contrapuestos: la moral reseca y la moral revolucionaria.
Mama said be careful of that girl / Mama said you know that she’s no good...
Es indudable que frente a la oportunidad del bienestar entramos en una dinámica no exenta de tensión. Y se entiende: la posibilidad del placer y la realización es también la posibilidad de la frustración y del fracaso, en algunos casos de la catástrofe. Tomemos el amor por ejemplo: es indudable que es peligroso, ¿a quién no ha hecho sufrir, hacer cosas que mejor no recordar, escribir poemas horrendos, ensayar todas las formas de la ineptitud? Simétricamente el amor es indispensable, así que no es raro que el amor cause temor, el temor que causa afrontar cualquier cosa crucial.
Para colmo el amor es complejo: implica la relación entre dos seres que son a la vez sujeto y objeto; la posibilidad de malentendidos, de heridas, de acusaciones, de ilusiones rotas y de melancolía es muy alta. También es posible la violencia en sus muchas formas: el engaño, el cinismo y hasta el crimen.
Y sin embargo a pesar de todo esto, no podemos prescindir del amor.
Así se presenta muy naturalmente el temor. Y ojo, porque es una actitud con serios fundamentos. Como vimos el miedo no es ajeno a las cosas importantes. Y el miedo tiende a retraernos, a evitar el contacto. Nos impone una serie de estrategias de elusión y defensa. Y cada fracaso refuerza esta línea de acción.
Para colmo hay factores que conspiran: en cierta medida el hecho de vivir en una sociedad crecientemente inhóspita, el tener que enfrentar una realidad amenazante no hace mucho por mejorar este panorama. Gastamos muchas energías en sobrevivir a diario y cuando llegamos a la posibilidad de felicidad solemos no estar en las mejores condiciones.
Y aquí es donde entra a tallar la moral reseca. La moral reseca receta la falta de ilusiones como antídoto contra la frustración. La relación entre dos personas tiene que estar regimentada y establecida como un rito seguro en el cual no haya metas demasiado ambiciosas en lo que a comunicación se refiere. Mejor dejar todo como está. Como vimos argumentos no le faltan: el amor es peligroso. Evitar los riesgos y sustraerse a las heridas impone que todo sea lo más previsible y despojado de ilusiones que se pueda. Así se reduce nuestra vulnerabilidad.
La moral reseca se basa fundamentalmente en el temor. No aspira a mejorar sino que apenas promete no empeorar. Y para esto tiene que anunciar peligros fatales, única forma de resignarnos a la mediocridad. Para lograr su propósito la moral reseca pone el acento en las terribles pérdidas y condena la búsqueda de algo más como ilusiones estúpidas, irrealizables y peligrosas. Es mejor jugar sobre seguro, ser maduro y adulto.
Hay varias formas de hacer que el amor sea previsible; el matrimonio puede ser una, la prostitución otra: yo hago esto, vos hacés aquello, listo. Recuerdo el alado aforismo de San Agustín, que decía que la prostitución es como las cloacas de un castillo: inmundas pero necesarias.
Sin embargo la promesa de seguridad que brinda la moral reseca es falsa. Porque hay en nosotros fuerzas que siempre aspiran a más, y ahogarlas implica pagar un precio en cuentagotas que en el momento parece pequeño, pero que con el tiempo acumula cordilleras de frustración y tensión no resuelta. Y un día nos preguntamos de dónde vino tanta infelicidad si no hicimos otra cosa que cuidarnos. Precisamente.
La otra moral
Hay otra moral que en cambio nos invita a no renunciar, a no ceder, a seguir buscando a pesar de todas las frustraciones. Aspirar a más y no quedarnos con lo posible. Esto no implica negar los peligros, sólo ponerlos en contexto y darles su real valor, cosa no fácil que requiere a la vez disciplina e imaginación.
Saltamos del amor a la política... salto no tan extraño, la moral funciona aquí de manera notoriamente similar. El cinismo es el mismo: respecto del amor al igual que respecto de todas las relaciones humanas, sociales y políticas. El ser humano no puede mejorar porque "es así", cualquier búsqueda de mejoramiento social no sólo es inútil, es además peligrosa. Lo dice el socio de quien maneja el garrote: combatir al poder es riesgoso; y esto es muy cierto, lo es. Pero es falso que no combatirlo nos otorgue una seguridad si no es al precio de deteriorar cada vez más nuestras posibilidades de realización. El poder siempre intentará hacernos elegir entre dos males.
Por eso la moral reseca es cínica. Prescribe las bondades del statu quo y declara perversamente inseparables las alegrías del sexo con los terrores del SIDA, el piropo con la violación, la felicidad con la violencia, la revolución con la represión. Al participar en política el militante de izquierda con un poco de experiencia reconoce con frecuencia esta escala de valores al toparse con provocadores y buchones que pronostican calamidades e intentan sembrar el temor. A escala mediática: cuando un pueblo se levanta contra el poder Radio 10 aterroriza a la gente con los negros que vienen del conurbano.
Theodor Adorno acuñó una frase certera que divide estos dos mundos: la paranoia es la sombra del conocimiento. La moral reseca es la moral de la paranoia, la moral revolucionaria es la moral del conocimiento.
Frente a cualquier evento crucial (la revolución y el amor lo son) la moral revolucionaria prescribe la cabeza fría y el corazón animoso, actuar en el momento justo con audacia y prudencia, que no son incompatibles.
Así como la moral reseca miente, también es engañoso cierto optimismo desenfrenado y ciego que con el tiempo se vuelve su aliado. No ver los peligros o desestimarlos como meros fantasmas es también un error. Así el enamorado desengañado convierte su frustración en crueldad y se dedica a destruir ilusiones ajenas. Quienes durante los ’70 confiaban ilimitadamente en el progreso humano y la ineluctable revolución (generalmente desde la mesa de un café), en los ’90 no perdieron oportunidad de ejercer respecto de otros la burlona suficiencia con la que creyeron exorcizar al pelotudo que fueron.
La moral reseca da por sentado el fracaso, nos invita a la resignación y al temor. En su versión religiosa antepone unas improbables alegrías del más allá como consuelo frente a las alegrías de este mundo, que declara dudosas o deleznables. En su versión feminista o machista la moral reseca criminaliza al otro sexo: cuidado con ellos/as, que son malos/as y ruines. En su versión política amenaza con cataclismos cada vez que protestamos y nos conmina a quedarnos en casa, ganar menos, laburar más y zafar como podamos.
La moral revolucionaria en cambio dice que la felicidad pertenece a este mundo y es nuestra responsabilidad: o la hacemos aquí y ahora, o no será.
30.1.10
Defensa del piropo (dedicado a las mujeres bellas)
Persistiendo con esta mala costumbre de deleitar el morbo frente a la consagrada estupidez, vamos a encarar otro valioso aporte progre al malestar de los seres humanos. Pagina/12 (25/01/10) continúa con su campaña “Si Tienes Pene, Malo Eres”, con la que machaca el cráneo del sufrido lector masculino heterosexual, ambas condiciones merecedoras del más enérgico repudio ¿No lo creen? Ja, sigan leyendo amiguitos.
I - Frivoludeces
Se trata de otra habitual ignota que sin embargo es una de las mayores expertas en temas de género y derechos humanos de las mujeres a nivel regional e internacional, presentación que –lo prometo– se justificará largamente. La periodista Mariana Carbajal, que sirve habitualmente este tipo de platos, nos asegura de entrada una mirada rigurosa y ayuna de toda frivolidad:
Es imposible no fijar la vista en sus anteojos: tienen marco turquesa y patillas verde fluorescente. El cabello corto y gris plata, a fuerza de canas que no pretende disimular, es otro de sus sellos distintivos. Está claro que la jurista costarricense Alda Facio busca romper con los estereotipos de género
Está más que claro, pero hay que decirlo porque si no la gente no se da cuenta. Hay quien dirá que Florencia de la V lo hizo mejor, afirmación errada: Florencia de la V sólo usa anteojos convencionales.
Así que ya podemos dejar ese artículo de Rosa Luxemburgo y pasar de nivel:
…las mujeres tienen que hacer esfuerzos mucho más grandes para llegar a los mismos puestos y, una vez que llegan, se encuentran con que los hombres hacen arreglos políticos en los bares, jugando al golf, fuera del área del Congreso. Las mujeres, aunque tengan una empleada en su casa, tienen que administrar el hogar: se ha visto que las mujeres que están en cargos políticos no tienen la misma facilidad para ejercerlos que los hombres.
Llama la atención la valentía de la denuncia en medio del silencio general: los hombres hacen arreglos en los bares. Ya sé: Ud. no quiere creerlo; es muy, muy horrible. Y falta lo peor: ¡a las pobres mujeres no les dicen dónde queda el bar! O se reúnen en Los 36 Billares, pongalé, mientras a ellas las mandan a El Botín de Marito, que queda por Quilmes y encima se les rompió la heladera. Claro, uno no quiere creer semejante brutalidad, piensa que es sensacionalismo.
Y ellas por supuesto no hacen ningún arreglo, son básicamente incapaces. Inocentes como palomas, y casi igual de inteligentes, se desorientan las pobres; buscan, preguntan, miran para arriba con los papeles en la mano… En fin, miren, no quiero seguir porque en cualquier momento me compro unos anteojos turquesa y verde loro y rompo todos los estereotipos de género contra el piso de rabia.
Por supuesto: la empleada doméstica bien, gracias. Nuestra intelectual rompedora la ignora porque sin duda no es un caso representativo. Al fin y al cabo sólo sirve para lavar los platos.
Porque la gente muchas veces tiene miedo y cree que la igualdad significa tratar a las mujeres como si fueran hombres, y no se dan cuenta de que están partiendo de un estándar masculino. (…). La eliminación de la discriminación exige trato diferente para personas que están en posiciones diferentes
Clarísimo. O sea: queremos igualdad, pero no que nos traten igual porque estamos en posiciones diferentes, o sea desiguales. Mmmhhhh… No, no, es así fijate: está el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia ¿viste? Y la verdad es que no nos pusimos muy de acuerdo sobre lo que queremos… O sea: sí, onda que queremos tipo que nos traten igual, pero no igual-igual sino con un poco de diferencia ¿Entendés? O sea que yo te voy a decir cuándo quiero que me trates igual y cuando quiero que me trates diferente… Zas! Ahí me tenés que tratar diferente! Y vos tenés que obedecer siempre si no querés ser un machista opresor. Pero ojo, tampoco me obedezcas siempre-siempre en todo porque me aburro ¿ubicás? Tenés que ser caballero y protegerme y todo, pero bueno, un poco guacho también… No, no, ojo, no te zarpes. O sea: tenés que hacer lo que yo quiero sin que te lo diga, pero tampoco siempre, porque la verdad no sé muy bien lo que quiero y me siento re molesta y me angustio no sé por qué pero NO ME BANCO MAS!!!!
¿Ves cómo sufro por la opresión?
II - Plato (quizás demasiado) fuerte
Hasta aquí puedo tomármelo con sorna. Pero lo que sigue ya no me deja así que ruego condescendencia:
–¿Cuáles son los delitos que afectan en mayor medida a las mujeres en la región?
Atenti con la pregunta, porque miren que da espacio como para explayarse con temas serios, no olvidemos que responde una “experta”:
–Todos los que tienen que ver con la violencia sexual, que van desde la violación hasta los piropos en la calle.
Sic, sic señoras y señoritas. La periodista, supongo que un poco alelada, pide confirmación:
–¿Los piropos?
–Son una forma de hostigamiento sexual que se vende más bien como si fuera algo bonito y bueno para las mujeres, pero que en realidad no deja caminar libremente: usted va pensando en su trabajo y un hombre pasa diciéndole piropos y la perturba y la saca de lo que tiene que hacer. Es una forma de agredir.
Sin darse cuenta esta mujer habla mucho de sí misma y su triste vidita. Lo malo es que en lugar de hablar por sí misma convierte su miseria en la voz de todas las mujeres y la defensa de sus “derechos”.
La periodista aún da otra oportunidad con la re-repregunta, a ver si la luminaria se da cuenta y aunque sea matiza un poco. En vano:
–¿Aunque el piropo sea lindo?
–Claro. Si les dijéramos frases bonitas a ellos no les gustaría. Casi siempre cuando una acción es unidireccional, no es buena para las mujeres…
Se me ocurren tantas acciones unidireccionales… que me las voy a callar todas.
III - La guerra del aquelarre
Ya sé que se leen estupideces todos los días, pero esto me parece especialmente dañino… y revelador de una hilacha muy larga. Creo que cualquiera se da cuenta: la condena al piropo no tiene por objeto eliminar aquello que perjudica las relaciones entre varones y mujeres, sino todo lo contrario: ataca justamente lo que conservan de bello y de bueno identificando pérfidamente ambas cosas, el piropo y el crimen. Un mensaje muy hijo de puta que no se espera ya ni de la boca del moralista más cavernario, pero está permitido para esta caterva de fascistas con pasaporte progre.
¡El piropo nada menos, que hay que ser miserable! El gatillo que puede disparar todas las aventuras, el comienzo de miles de historias, el lance desenfadado del deseo, la voluntad de romper la barrera que nos hace ajenos, el desafío y la invitación al juego más auténtico que podemos jugar. Esa poesía improvisada acaso es responsable de nuestra existencia. Y en el menor de los casos es el triunfo de la mujer, que se lo lleva en el aire con una sonrisa.
La pregunta de siempre: ¿maldad o estupidez? ¿Qué tanto de cada cosa se necesita para condenar el requiebro que dedica un varón a una mujer? ¿Y para publicar esa condena como si fuese digna de otra cosa que desprecio?
Qué pobre, pobre gente.
Así que esta reflexión va dirigida a las mujeres: a estas munificentes benefactoras que se arrogan su representación deberán agradecer lo que presiento está ya ocurriendo: varones mudos, queja ya oída en boca de algunas féminas. Pero ¿cómo sorprenderse si esta basura es el pan nuestro de cada día en Pagina/12 y otros varios medios?
Me preocupa la insulsa chatura, la falta total de belleza, la indigencia ética y estética que se propone desde la izquierda cultureta para las relaciones entre varones y mujeres. Y me temo que esto extravía a muchos. Varones que se creen emancipados de la religión no se atreven a enfrentar esta castración que les exige ser invisibles como tales; y muchas mujeres inteligentes, talentosas y bellas no tienen voz en los medios para repudiar el baboso halago del que son objeto por parte de estas ridículas brujas que se postulan como sus “defensoras”.
Están muy lejos de serlo. Esta chusma de resentidas, ignorantes y fracasadas constituyen un lobby para obtener todo lo que puedan del enfrentamiento con el varón, por eso es que en realidad no soportan ni quieren la menor igualdad. Por el contrario: plantean exigencias y “denuncias” sociales tan ridículas como contradictorias con el objeto de sancionar conductas y dictar reglas sin sujetarse al menor principio con la histeria típica de quien, habituado a la inmediata satisfacción de todo capricho, ya ni sabe qué es lo que quiere. Porque lo que quiere es nada. Para nadie.
Y es verdad que han logrado avances, pero ninguno en lo que concretamente está relacionado con la violencia o la explotación, temas que no les importan en lo más mínimo. Lo que exigen son leyes abusivas que generalmente impactan en la pequeña y gran burguesía (las “mujeres con empleada” de las que habla esta canalla), y siempre tienen que ver con la tenencia de los hijos como rehenes, el cobro de pensiones vitalicias, la explotación inmisericorde del ex marido y el odio infinito que sienten porque ningún varón en su sano juicio puede permanecer con ellas más de cinco minutos, a pesar del mandato social que obliga a ser caballeros y no decir en la cara lo que se piensa:
-A tu lado cualquier placer es imposible, porque sos horrorosa, aburrida y estúpida. Chau.
Sin embargo estas ventajas vienen con veneno: sólo se realizan en el conflicto y la enemistad, lo único que les interesa promover. El moralismo reseco del feminismo sólo ofrece a la mujer el paupérrimo halago de declararla una mártir cotidiana y señalar un culpable para todos sus problemas, reales o imaginarios: el varón. El resultado es un círculo vicioso de insatisfacción, tedio e incomprensión impuesto por este aquelarre de enanas mentales.
Este odio no se dirige tanto al varón como a la mujer que es capaz de ser feliz con un varón. La progresía feminista machaca una y otra vez con este mensaje torcido: cuanto más feliz sea la relación con el varón, tanto más merecerá para esta escoria el nombre de “sometimiento”. Varones y mujeres se declaran clases antagónicas en una caricatura tosca de marxismo transpuesto, “varón” y “opresor / agresor / violador” son sinónimos atávicos impuestos en el inconsciente social a fuerza de repetición acrítica.
Detrás de la condena al piropo se esconde una pérfida envidia hacia las mujeres que lo reciben, no por seguir las pautas de determinado modelo físico, sino simplemente porque nos gustan, falta que el resentimiento no puede perdonar. Para vaciar de piropos la calle (¿puede haber un propósito más bajo?) no pueden atacar a sus destinatarias, que la reacción de una mujer digna frente a esto no se haría esperar. Así que la emprenden con el varón, blanco mucho más accesible y dispuesto a creer que si una mujer habla con tanta soltura en nombre de todas y ninguna sale a desmentirla, entonces será eso lo que quieren: desterrar el piropo, el deseo y el placer equiparándolos de forma repugnante con el crimen y la violencia.
Y bien, el varón finalmente lo hace. Cierra Pagina/12 y en lo profundo de su ser se pregunta si no será un violador porque le gusta esa morocha de la mesa de enfrente. Y la morocha, que seguramente también ha recibido su dosis de bosta feminista diaria, lo mirará con la hostil desconfianza con que se mira a un esclavista ¿Hay que asombrarse? El tipo prudentemente calla su piropo, paga su café y se va. No se animará ya a encarar la aventura de una relación ¿Para qué? Hay demasiados riesgos. Hay un inconsciente social, una artillería legal y una agenda que esta horda de arpías ya impuso mezclando de la manera más sucia lo hermoso con lo bajo: el piropo es violación. Mejor no.
Y en medio de tantas catástrofes, de gente que muere y gente que mata, la desaparición del piropo no es algo frívolo y menor, es una pésima noticia. La noticia de un mundo al mismo tiempo violento y desabrido en el que la vieja moral asfixiante tiene ahora el estúpido nombre de “corrección política”. El arma eterna de la mísera, pequeña gentecilla que –como si nos faltaran problemas– quiere quitarnos eso que sólo podemos inventar. Si me disculpan que sea tan franco: hablo del amor.
Buenas tardes.
21.1.10
Haití y el cinismo sobrenatural
Primero un hecho que viene a cuento: entre las valiosas personas que están ayudando a gente en Haití hay sacerdotes, creo que incluso uno argentino. También seguramente habrá gente que no es siquiera creyente. Lo que quiero señalar no apunta en principio ni a sacerdotes ni a laicos, sino a gente que creo dominada por una perversa estupidez. O una estúpida perversidad. Como siempre: dependiendo del caso es difícil determinarlo.
En España
Atendamos por ejemplo a lo que dice este sacerdote católico, obispo de San Sebastián, respecto de la tragedia, transcribo exactamente el párrafo para evitar habituales quejas acerca del "contexto":
Existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días… ¿no? Nosotros nos lamentamos mucho de los pobres de Haití, pero igual también deberíamos además de poner toda nuestra solidaridad en ayudar a los pobres, nuestros medios económicos, etcétera; también deberíamos de llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestra concepción materialista de vida, ¿no? Quizás es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo.
Vale la pena escucharlo, porque Fritz Perls enseñaba a escuchar más allá del significado formal de las palabras.
Se percibirá que escribí el "quizás" de la última oración por mor de exactitud, pero en realidad está apenas susurrado, apresuradamente insinuado. Es evidente que este señor patina velozmente haciendo equilibrio, sabiendo perfectamente que lo que dice es una bestialidad. Primero dispara: Existen males mayores, porque eso es lo que quiere decir: 200.000 vidas humanas son un mal menor respecto de esto que yo afirmo, señores. Y luego el ridículo vaivén de "peros" y "¿no?" y "quzssss". La brutalidad se da la mano con la hipocresía en una torpe muestra de habilidad.
En buena lógica y dada esta escala de valores, los sacerdotes que están colaborando y arriesgando sus vidas en Haití van detrás de un objetivo menor, cuando deberían estar atendiendo la crisis espiritual de las señoras majas de San Sebastián, por cierto una de las ciudades más caras de España.
Me pregunto si este señor se hará alguna pregunta acerca de su propia situación espiritual, lo que sea que eso quiera decir. Yo lo llamaría decoro, o simple empatía humana. Algo así como si un marxista muy retardado dijera: "El terremoto es terrible, pero más importante es la educación revolucionaria de las masas" o alguna gárrula estupidez por el estilo que nos obligaría a hacerlo callar.
Lo peor no me parece esto aún. Frente a la lógica indignación y repudio que despertó este proselitismo desenfrenado, la derecha católica no se arredró: el sacerdote de marras retrucó penosamente adivinen qué... Exacto: que lo sacaron de contexto (no hay premio, era muy fácil). Y la cadena COPE, reducto ultraderechista gestionado por la Conferencia Episcopal denunció adivinen qué... una campaña izquierdista. Otra vez, demasiado fácil. Con esta gente todo es muy previsible.
Pero sirve para confirmar. Bien hubiera estado admitir un fallo en las prioridades, una declaración inoportuna, un error. Nada de eso, ya sabemos que esta gente es infalible.
El imperio
Hablamos de la España bruta, pero ¿qué esperar de ese circo siniestro llamado fundamentalismo yanqui? Aquí la cosa ya... qué se yo qué decir: el pastor evangelista Pat Robertson afirmó muy sereno que Haití hizo un pacto con el demonio y atrajo sobre sí el terremoto. El video es muy, muy repugnante, búsquelo el que quiera satisfacer su morbo. Y ya la estupidez y la perversidad alcanzan un punto muy cercano a la demencia, como es habitual en una sociedad cuya decadencia borra cada día más el sentido de la realidad y del ridículo.
El mundo y después...
Igual de alarmantes son las numerosas alusiones en foros y blogs de internet a "advertencias" divinas, castigos al pecado, advenimientos apocalípticos y muestras del irracionalismo más cerrilmente ignorante disparadas desde posiciones enmarcadas en ese amplio arco que une al fundamentalismo religioso, la new age, la superstición y la literatura para analfabetos.
Todo tiene sin embargo una única raíz, que –pido disculpas, voy a citar mi propio blog un par de veces– creo haber señalado en otras oportunidades: el conflicto insalvable que existe entre el idealismo y el materialismo.
Y aquí sí marco una diferencia: este conflicto sólo toca a los creyentes. La arrogancia del obispo, la demencia del pastor y los balbuceos de la superstición tienen un origen común que es la explicación de los fenómenos reales a partir de causas situadas fuera de la realidad. Supongo que el sacerdote que va a Haití y da una mano, por muy convencido que esté de la verdad de su religión considera sin duda que es más valioso eso que hace que ponerse a rezar; o que al menos ambas cosas están en un mismo plano. Y tiene razón. Cuanto más urgente el problema, cuanto más desesperante es la situación y dolorosa la tragedia, más necesidad tenemos de actuar sobre la realidad, porque el edificio que se derrumba sobre el niño es dolorosamente contundente, pertenece exclusivamente a este mundo.
Me alarma tener que escribir esto: el altísimo costo en vidas y dolor que produce el terremoto tendría que despertar nuestra urgente necesidad no de remediar ninguna "pobre situación espiritual" sino nuestro insuficiente conocimiento respecto de la prevención y detección de estas catástrofes, sin mencionar la escasez de recursos y la pobreza que agravan la tragedia. La mención del espíritu y sus prioridades cuando se está hablando de un terremoto con cientos de miles de muertos, de cuerpos reales que sufren, muestra claramente que lo que deshumaniza no es la razón sino su ausencia.
Lo intangible
Se dirá que la solidaridad es un valor inmaterial, que hay una disposición necesaria para ayudar y que esa disposición es espiritual, intangible. Responderé que la razón es igual de intangible, pero está formada a partir de la praxis concreta: sé lo que es el dolor porque puedo imaginarlo, y puedo imaginarlo porque yo mismo soy capaz de experimentar dolor. Cuando sufre el prójimo, todos sufrimos algo no por ninguna voluntad trascendente sino porque compartimos con él una realidad.
La única forma de insensibilizarnos frente a ese dolor es rebajarlo a la categoría de un fenómeno producido por fuerzas misteriosas contra las que nada podemos hacer, o que no nos es permitido enfrentar, o que expresan una voluntad trascendente que en última instancia es misteriosamente justa: se lo merecían por sus vidas pasadas, porque hicieron pactos con el demonio, o no es para tanto porque lo importante es la vida futura. De allí al cinismo hay nada.
Lo que aquí se llama "intangible" o "espíritu" o acaso "moral" es la razón bien entendida: actuar aquí y ahora, curar la enfermedad, enfrentar el caos, corregir. Por eso el mal y la estupidez son siameses casi imposibles de separar, aunque el perverso sea muy inteligente en realidad es profundamente estúpido. También por eso lo que llamamos "inteligencia" es en última instancia imposible de medir, porque involucra valores.
Y ya que estamos...
Me gustaría que alguien mencionara ahora el famoso "diseño inteligente". Dada esta catástrofe parece que el diseño tiene fallas serias. Y actuar aquí y ahora no es otra cosa que (insistamos) enfrentarlas, corregirlas; según el sacerdote ultra: oponerse al (o al menos omitir temporalmente el) designio divino, palabras con las que define la obediencia a su propia voluntad.
El creyente que actúa de buena fe tiene al menos que poner en un mismo plano el aquí y ahora con el trasmundo; lo escribió una vez un católico que aprecio, que afirmó algo así como que era necesario rezar como si actuar de nada sirviera, y actuar como si rezar de nada sirviera. También escuché a un rabino decir que había que ayudar al prójimo como si no existiera ningún dios, afirmación peligrosamente materialista. Y justa.
Pero ocurre que si se actúa todo el tiempo como si no existieran dioses, uno se convierte sencillamente en un... ateo.
Innecesario, pero necesario
Hagamos algo por Haití, donemos lo que podamos aunque parezca poco. Sí, también: exijamos que la ayuda llegue, que no se la afanen; que haya más comida, más medicinas, y menos tropas.
Pero entretanto compartamos algo de lo que tenemos, que inesperadamente es mucho.
15.1.10
Mira por donde, Paraguay
Ayer
La historia de Paraguay parece partida brutalmente en dos. Desde 1862 con el gobierno del mariscal Francisco Solano Lopez llegó a tener una industria pujante, hornos de fundición propios, y fue el primer país de Sudamérica capaz de construir sus propios trenes.
Obviamente la corona británica no podía permitir semejante barbarie, término que como todos sabemos designa a aquellas acciones cuyo carácter revista peligro para los bolsillos de la gente importante. Imagínense: un país que no se endeuda con empréstitos de la banca inglesa, no consume los tejidos de Manchester y se atreve a tener industria propia, un escándalo. El representante de su graciosa majestad británica en Buenos Aires, Edgard Thornton escribía al Foreign Office desde Asunción el 6 de septiembre de 1864 haciendo votos para que la guerra de exterminio contra el Paraguay instaurara de una buena vez la “libertad comercial” en ese pueblo al que tildaba de "ignorante", "que se siente feliz con su tiranía y se cree igual a los más poderosos".
Creerse igual a los más poderosos es un grave, gravísimo error.
Y nuestro inefable "padre del aula", Dominguito Faustino de los amulatados belfos, se expresaba en ese sobrio estilo tan caro a los amantes de la civilización y enemigos de la barbarie:
Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excrescencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse. (Sarmiento en carta a Mitre. 1872. Artículo de "El Nacional", 12.12.1877).
El carácter lacayuno de nuestra oligarquía quedó entonces más que demostrado: la deshonrosa Guerra de la Triple Alianza a la que nos arrastró el mitrismo cipayo de la mano del inglés diezmó la heroica resistencia paraguaya, destruyó adrede sus pujantes industrias para dejar paso al "libre comercio" de las mercancías europeas. De paso esta contienda sirvió para desangrar estúpidamente a nuestro propio país, que de esa guerra miserable no obtuvo absolutamente nada. Especialmente doloroso es el recuerdo de la terrible batalla de Acosta Ñu, en el que para nuestra vergüenza miles de niños paraguayos fueron masacrados por las tropas mercenarias de la oligarquía porteña aliadas al imperio esclavista de Brasil.
Hoy
Así las cosas, Paraguay, que había sido una potencia económica, quedó convertido en un oscuro lugar en el que nada pasa, un país amateur sin más instituciones que el poder omnímodo de una oligarquía minúscula cuya expresión política fue la dictadura de Alfredo Stroessner primero, y una democracia trucha, manipulada e inestable después.
La barbarie unitaria, precursora de la sumisión al imperialismo, dejó su huella deforme: Paraguay es hoy uno de los países más pobres de Sudamérica (lo que ya es decir) y el mundo, y también uno de los más desiguales: la renta nacional se divide entre una minúscula oligarquía propietaria y una masa de pobres, en su mayoría de origen campesino ya que en el país que construía trenes durante el siglo XIX, la industria es hoy prácticamente inexistente.
Existe una economía informal instalada como parte de la supervivencia de amplios sectores de la población, la desnutrición infantil es preocupante: el 76% de las muertes infantiles por enfermedades infecciosas se vinculan a cuadros de desnutrición y el 14,6% de los niños menores de 5 años tienen una talla baja para su edad. La pobreza alcanza alrededor del 40% de la población, todos datos oficiales.
Y esto no ocurre porque el país carezca de recursos: Paraguay es el sexto productor mundial de soja y el cuarto país exportador del mundo, también un importante proveedor de carne vacuna en la región. Pero tal como en Argentina, se trata de recursos concentrados en pocas manos, y esas pocas manos parecen ser la única "patria" que importa.
A pesar de este cuadro de situación, que no es nuevo sino que se arrastra desde que la feliz civilización llegó a redimir a esos guaraníes ignorantes, en Paraguay no se han registrado prácticamente movimientos de resistencia armada al poder establecido. A duras penas la población ha intentado expresarse a través de un sistema político casi monopolizado por el Partido Colorado (nombre histórico ya carente de sentido, que por otra parte no necesita ya que su ideología es la mera defensa del orden establecido). La reciente designación del ex obispo Fernando Lugo muestra el intento de la población de salir de ese clima asfixiante a pesar del férreo control que se ejerce sobre el sistema político desde el poder económico.
Por el contrario, son habituales los abusos y violencias contra la población pobre, principalmente campesina. Las comunidades campesinas que intentan organizarse soportan toda clase de desmanes, robos y crímenes por parte de terratenientes que cuentan –situación similar a la de las zonas más pobres de Brasil– con guardias armadas fuera de todo control del estado, por lo que la palabra "democracia" es más bien una cortesía destinada a satisfacer estadísticas. Existen incluso tropas norteamericanas que operan en suelo paraguayo como asesores de estas bandas criminales.
¡Violencia, qué horror!
En este contexto surgió recientemente una noticia: al parecer un grupo denominado EPP (Ejército Popular Paraguayo) secuestró a un rico hacendado y lo obligó a repartir carne entre una serie de comunidades en las que la extrema pobreza se ceba a diario.
Que se trate de carne no es casual: cuando yo era chico tenía varios amigos paraguayos, o hijos de familias paraguayas afincadas en Argentina; y me sorprendía que mientras las quejas por la situación económica eran habituales en cualquier familia, para los paraguayos "argentino" era casi sinónimo de "rico", aunque se tratara de argentinos modestos. La razón principal era que una familia argentina consumía carne habitualmente, lo cual en Paraguay es un lujo prohibido para la mayoría de la población.
Las reacciones no se han hecho esperar: escándalo, alarma, rechazo a "la violencia". Es terrible que se secuestre a alguien, es terrible que se lo obligue a desprenderse de parte de sus bienes, es todo muy terrible. Sólo que al parecer es la primera vez que en Paraguay alguien es desposeído por medio de la violencia. Ante esta reacción lo primero que uno piensa es que Paraguay es un maravilloso país en el que la violencia se desconoce por completo, donde cada uno de los ciudadanos tiene pleno derecho a un desarrollo autónomo y libre, donde no hay un solo niño desnutrido y donde a ninguna familia le falta el pan en la mesa.
El presidente Lugo y todo el poder político han tomado cartas en el asunto con premura: se declarará el estado de excepción. Las comunidades que hayan aceptado la carne provista por el EPP (sólo una se negó a aceptarla) ya son objeto de severas sospechas.
Antes de esto, el poder político ni se alarmó, ni movió un dedo frente a la miseria y la violencia imperantes. El estado de excepción no fue declarado cuando el niño Silvino Talavera murió a causa de agrotóxicos y su hermano fue descuartizado por paramilitares a modo de advertencia frente a las denuncias, ni cuando las organizaciones campesinas denunciaron más de 30 desapariciones y muertes, ni cuando terratenientes sojeros brasileños atacaron a campesinos paraguayos; ni durante otros muchos episodios en los cuales se robó la propiedad de gente que ciertamente ya tiene muy poco.
Y "todo el poder político" incluye a la "izquierda", que se ha apresurado a emitir su declaracioncita de horror, gritando con más fuerza que nadie su escandalizada indignación, no vaya a ser que alguien se confunda. Se lee en Página/12 14/01/10 que
El Espacio Unitario Congreso Popular (EUCP), que agrupa siete partidos de izquierda, emitió ayer un comunicado. "Repudiamos el secuestro y la extorsión, más aún si ellos son considerados medios de 'lucha social'. Los derechos sociales de las mayorías no serán realizados por medio de 'cortesías' o regalos de delincuentes, sino por medio de la lucha democrática de las grandes mayorías por la igualdad y la equidad".
Uno puede imaginar a estos imbéciles mirándose entre sí con el ceño fruncido en reconcentrada seriedad y asintiendo con la cabecita: ¡sí señor, delincuentes! ¡eso es lo que son!
Ni media palabra de lo que ocurre en Paraguay desde hace décadas. Ni una mención de autocrítica de estos señores, que al fin y al cabo se supone están en el Parlamento para representar a y servir a un pueblo que ciertamente no vive fácilmente. Ni siquiera una reflexión mínima sobre las causas sociales por las que esto pueda estar sucediendo. La condena a la metodología del grupo sin la más leve mención a las habituales metodologías por las cuales se deja a amplios sectores del Paraguay en la miseria denuncia al hipócrita, al farsante, al "izquierdista" a sueldo del estado burgués.
Tolerar plácidamente la violencia cotidiana contra un sector de la población y alarmarse como una señora gorda cuando de ese sector surge un intento de respuesta luego de más de un siglo de sufrimiento es transmitir un mensaje claro: los débiles a callarse y a aguantar. Con la careta sonriente de la democracia se promueve el totalitarismo más feroz. Si estos miserables son de "izquierda", yo no lo soy.
Y sin duda, quienes integran el Ejército Popular Paraguayo puede que estén muy extraviados, puede que efectivamente se crean Robin Hood, puede que no tengan la menor formación y que estén simplemente desesperados. O no. Se les pueden formular todas las críticas que se quiera, pero olvidar el contexto en el que esto ocurre es sencillamente ejercer una perversa hipocresía. Y en el contexto paraguayo, si hay que elegir me quedo mil veces con el Ejército Popular Paraguayo antes que con la parla parlamentaria de estos paniaguados que gritan cuando no callan.
Proveo entonces mi granito de arena para explicar las causas de este alarmante fenómeno de violencia: el EPP está financiado por el oro de Moscú... ¿No? Ehmm… ¡Ah! no, no... ¿El judaísmo internacional? ¡No, tampoco! Ehmmm...
¿Alguien tiene una respuesta?
5.1.10
¡Más Obamalabarismos!
La paz
Barack Obama es un tipo inteligente, no cabe duda. El Nobel de la Paz que recibió no le impidió esgrimir reflejos de prudencia, gestitos de modestia, guiños de simpatía. Atildado y políticamente correcto, Obama demuestra estar a la altura de su misión histórica: hacer durar el capitalismo todo lo que se pueda. Hay que admitirlo, lo hace bien.
Ante todo aclaró que "mis logros son escasos" en comparación con "gigantes de la historia" que lo recibieron antes que él, como Albert Schweitzer o Nelson Mandela. Podría haberse pasado de vivo mencionando a otros gigantes del pacifismo como Henry Kissinger o Menahem Begin; demostrando que al fin y al cabo se trata de un premio que podría ganar hasta Lord Darth Vader, llegado el caso.
El longilíneo morocho prosiguió: "Además hay hombres y mujeres en todo el mundo que están en prisión o son golpeados por buscar la justicia. No puedo replicar nada a aquellos que piensan que esos hombres y mujeres (...) merecen este honor mucho más que yo".
Bien ahí, como para demostrar que el hombre no es ajeno a lo que ocurre en el planeta. Seguramente no hay ni una sola persona que esté en prisión o sea golpeada bajo su responsabilidad, pero no nos vamos a detener en tanto detalle, tampoco la pavada.
La violencia
Como sea, el hombre no rodea pantanos: con la frente bien alta y mirando hacia adelante inmutable como una estatua de bronce (pero buenita) metió los zapatos relucientes en el barro profundo: reconoció que mucha gente cree que no merece el premio porque es el presidente de un país que libra dos guerras y acaba de ordenar el envío de otros 30.000 soldados a Afganistán.
Como el mundo está lleno de obtusos Obama explicó con paciencia: la gente debe aceptar la "dura verdad" de que la violencia no puede erradicarse y que a veces es necesario que los países vayan a la guerra para proteger a sus ciudadanos. La guerra a veces "no sólo es necesaria sino también moralmente justificada".
Por suerte nadie tuvo el mal gusto de repreguntar, que al fin y al cabo nadie estaba allí para eso; y por otra parte estos obamalabarismos son bastante más sustanciosos que lo que recibimos de los políticos burgueses de turno. Pero de todos modos me gustaría saber qué país manda tropas al otro lado del planeta "para proteger a sus ciudadanos". En última instancia me parece que este razonamiento suena mucho más creíble en boca de quien pelea una guerra en su propio país contra un invasor extranjero.
Y no es que yo tenga ni una mínima simpatía por los talibanes, esos atrasados cabezas de trapo armados por la CIA que ahora decidieron volverse una piedra en el zapato yanqui; sólo constato que ellos podrían –y con mucho más fundamento– repetir el argumento del americano, sobre todo si se tiene en cuenta que el gobierno afgano –una entelequia palaciega, violenta y corrupta que sólo existe gracias a varios ejércitos de ocupación– debe mantener golpeados y encarcelados a más de cuatro.
La violencia violenta
Quedémonos entonces con el concepto: la violencia es a veces necesaria, y puede estar moralmente justificada... lo cual no deja de confundirme ¿No era que la violencia es mala venga de donde venga? Ni bien alguien alza la voz para defender el derecho a la resistencia de los más pobres aunque sea a pedradas, es inmediatamente tachado de sanguinario y acerbo extremista. Estrellas de la literatura drugstore y mandarines de la filosofía correcta se encargan de las indispensables impugnaciones, con amplia cobertura de los medios. Cuento en este menesteroso blog un sinnúmero de intervenciones de este tipo.
Es necesaria pues una pequeña aclaración: la violencia está moralmente justificada cuando la practican profesionales: ejército, policía, agencias de seguridad privada, mercenarios o incluso patovicas de discoteca. Y más importante, cuando la sufren los previsibles: pobres, descontentos y gentes que viven en lugares desangelados como África, Palestina o Fuerte Apache.
En cambio la violencia en manos de desharrapados se vuelve fea, inelegante, poco seria. Es una violencia inmoral, injustificada, inesperada sobre todo. En definitiva: una violencia violenta.