Como fotógrafo – como casi todo, bah – no soy más que un amateur empeñoso. Toco de oído, experimento, aprendo con más maña que técnica y lo disfruto lamentando no hacerlo mejor. Particularmente acentuado este sentimiento me asaltó en Riga.
Riga es una ciudad tal como se la imaginaría cualquiera con un poco de vuelo: chica, rara, sofisticada como un juguete. Los países bálticos son poco conocidos, y como en todos los países al borde de Asia, Europa se siente de una manera sofisticada pero también un poco oscura. El clima es muy nórdico, varias veces mi dama y yo vimos el crepúsculo alargarse hasta la medianoche. Hay muy pocos turistas incluso en la temporada alta, lo que es de agradecer; y es una pena que este post conspire contra la magia de Riga dándola a conocer, pero confío en que el lector sensible entenderá de qué hablo.
Vamos a ver un poco de su ruta art nouveau, un art nouveau llamado también ecléctico o jugendstil, característico de principios del s. XX. Según la UNESCO los ejemplos que se conservan en Riga son los mejores de Europa. Teniendo en cuenta que muchas ciudades sufrieron durante la Segunda Guerra yo francamente me imaginaba dos pavadas más o menos vistosas, pero me equivoqué: el cuello se nos resintió de tanto caminar mirando para arriba.
Muchos de los edificios que se ven en esta ruta deben su apariencia a un arquitecto cuyo apellido sonara familiar: Mihail Eisenstein, que era efectivamente el padre del cineasta.
Algunos de los edificios tienen una tendencia futurista, por ejemplo la fachada de 1905 de la Stokholm School of Economics. Caminando por Strelnieku Iela (iela significa calle en letón) uno se topa con esto:
Es un bonito ejemplo de cómo influyen en el arte las condiciones sociales: el art nouveau era justamente "arte nuevo" y por eso une aquí diseños del s. XIX a imágenes futuristas inspiradas por el impulso industrial.
Algo parecido puede verse en otra casa restaurada por Eisenstein en Elizabetes iela, con el mismo tema:
Algunas fachadas parecen más sobrias...
...pero mirando detenidamente el tono apolíneo es sutilmente roto por algunas apariciones que parecen duendes:
Es llamativa la expresividad de las figuras, muchas vinculadas con lo dramático:
Y en una esquina uno se pregunta como la humanidad puede tanto y al mismo tiempo tan poco:
(Me encanta el azul del cielo reflejado en las ventanas, el amarillo, la expresividad de los relieves, hasta el marco verde de los árboles es afortunado).
Nos acompañaron varios misterios. No me explico por ejemplo por qué esta esfinge tiene semejante nariz:
Me parece muy provocativa y no sé nada de arte egipcio... Además esa nariz creo que la hace muy poco egipcia... ¿Alguna idea?
A la vuelta de una esquina, te espera una mujer inesperada:
Recorrimos empedrados numerosos, visitamos bares extraños, nos perdimos en largos crepúsculos de callecitas chicas, encontramos muchas preguntas y quizás nunca nos besamos en Riga.
Es posible que haya sido un sueño.
24.7.08
Riga - Letonia
11.9.07
Paseíto por Pisa
Bien, esto que ven es el Campo dei Miracoli, en la ciudad de Pisa, y por supuesto, la famosa torre.
Si se observa bien la torre no esta inclinada de forma rectilínea sino que tiene una forma más bien bananoide. Esto ocurre porque el arquitecto que la empezó (Bonanno Pisano) descubrió en 1178, cuando iba más o menos por el segundo piso, que el suelo empezaba a ceder... a ceder... Así que el hombre intentó corregir el rumbo, por lo que las columnas superiores intentan enderezarse a pesar de la inclinación general de la torre, con lo que no resultan alineadas con las inferiores.
Subirla es muy divertido: como la escalera es en caracol, uno se balancea alternativamente hacia el centro o hacia las paredes de la torre a medida que asciende. Los escalones están gastados de forma ondulante por este fenómeno. Doy fe que subirla con un par de chiantis encima es aún más divertido que la montaña rusa. Las estadísticas dicen que se inclina entre uno y dos mm por año y la investigación que debería caerse para el 2040. Se ha hecho todo lo posible por enderezarla, pero se complica: enormes barras de plomo en los cimientos, desecación de napas freáticas, e incluso sacar tierra del lado contrario para que se hunda pal otro lau. Complejo.
Pero la torre no es más que el campanile, o sea el campanario de una iglesia, la siguiente:
Este es el Duomo, o catedral. Tanto aquí como en la torre se puede ver el estilo románico pisano. El estilo románico es el primero que adoptaron en general las iglesias, imitando las construcciones romanas: pesadas y grandotas. El pisano le aportaba un toque que consistía en columnas con arcadas ciegas, las que como se ve aligeran y dan un poco de gracia al conjunto.
También podemos ver que lo adornan unas gárgolas. Lo primero que uno piensa es que los alcaloides no debían ser desconocidos en la época:
Y también unas criaturas que yo me abstengo de definir, pero que si aparecieran fuera de una iglesia serían calificadas de pornográficas... por la propia iglesia, pero bueno, ya sabemos que los muchachos son así de permisivos cuando se trata de sí mismos:
Como estas construcciones solían tardar siglos, la norma es la mezcla de estilos: el arquitecto Buscheto la empezó en 1063 y la terminó Rainaldo ya por el s. XII. La guita para construirla se sacó de la que le afanaron a los árabes en Sicilia durante las numerosas peloteras marítimas de la época. Por dentro no es muy llamativa, pero tiene algunas curiosidades para el ojo atento; en primer lugar el techo:
Este techo es totalmente renacentista. Contrariamente al gótico, que se eleva al cielo, el renacentista está influido por las teorías humanistas, así que es un techo mucho más terrenal, recto y bajo en lugar de ojival. En la de San Pietro, en Roma, el techo es casi idéntico. Otra curiosidad es que la cúpula de esta iglesia es extrañamente ovalada, y el Cristo que aparece al fondo tiene – no me pregunten por qué – una pinta para mí absolutamente bizantina ¿Alguien tiene alguna idea?:
Por último el Battistero, es decir el lugar de los bautismos. Antiguamente estaban separados de las iglesias por la sencilla razón de que los no bautizados no podían entrar en ellas, y un necesitado de bautismo es por definición un no-bautizado.
Si bien esto último es irrelevante, no estaría de más restringir el acceso a estas construcciones a más de la mitad de la horda turística que las invade cada año. Estoy harto de ver ignorantes que una vez dentro gritan, se comen un sánguche o sacan fotos con flash (el flash arruina las pinturas por fotoexposición). Las iglesias tienen un ambiente que invita más bien al silencio, y la gente que está muchas veces allí rezando o haciendo lo que sea que haga merece un elemental respeto.
Digamos que la irreverencia del turista ignorante es la clase de no-creencia más estúpida. Iba a escribir "ateísmo", pero me di cuenta de esto: no me sorprendería nada que la mayoría de esas gentes que invaden las iglesias sin entender nada se declarasen de alguna manera creyentes.
Hablando de turistas, lo que no podía faltar: la clásica foto de los turistas haciendo la pose boba de sostener la torre que se cae. Jo jo.
Bueno, yo también la hice :P.
Por último, uno pude tomarse un macchiato en los alrededores, un cigarro en la terracita, y mientras juega una partida de ajedrez puede ver a unos simpáticos tanos atorrantes que se mandan un jazz sorprendentemente bueno:
Buenas tardes.
17.5.07
Las esculturas perdidas
En Madrid hay un parque llamado del Retiro, o del Buen Retiro (me pregunto si nuestro barrio de Retiro estará relacionado con esto), donde lo más interesante es el Palacio de Cristal, una especie de invernadero gigante muy bonito. Hay también varios monumentos, un estanque, jardines y algunas fuentes de las cuales la más llamativa es la del Angel Caído, la única del mundo – por lo que sé – dedicada nada menos que a satanás. Lo muestra precisamente cayéndose al pobre con una expresión y una postura dramática muy bien lograda.
Pero lo que más me interesó es una fuente que ni es la más grande ni la más llamativa, se trata de la Fuente de los Galápagos.
Por lo que he averiguado la fuente fue esculpida por un tal José Tomás y Genevés en el año 1832 para celebrar el nacimiento de la futura Isabel II. Del hombre no sé ni pude averiguar nada más.
La fuente está ubicada en la esquina noroeste del estanque y compuesta por una base circular sobre la que cae una cascada. En la base de la columna central hay cuatro ángeles (en realidad no estoy seguro de llamarlos así porque a pesar de que tienen alas tengo entendido que los ángeles no son muy afines al ámbito acuático) que cabalgan sobre unos peces o delfines. Aquí se los ve bastante bien:
Cuando los vi me extrañé bastante, yo ya había visto eso en otro lado.Varios miles de km al este, en Bucarest, hay un boulevard amplio, el Lascar Catargiu que hace lo posible por ser elegante. Lamentablemente está arruinado tanto por la falta de mantenimiento como por las visualmente estruendosas pantallas de plasma con propaganda que se estilan en las fachadas antiguas. Uno de esos edificios maltrechos conserva una vieja dignidad a pesar de haber sido reconvertido en prosaicas oficinas y comercios que cubren el moho de las paredes con carteles. Y bajo unas ventanas de ese edificio pueden verse estas esculturas:
Tanto el estilo como el motivo son evidentemente iguales. Lo que no entiendo es qué hacen aquí.
Bucarest se caracterizó siempre por sus construcciones de tipo francés, incluso algunos lugares reproducen fielmente ciertos rincones de París (Bucarest fue llamada en algún momento “la París del este”, o “la pequeña París”) por la graciosa circunstancia de que las autoridades contrataron arquitectos franceses que debido a la carencia de presupuesto se limitaron a copiar más que a inventar.
Pero no tenía noticias de escultores españoles en Bucarest, o de gente que haya imitado el estilo, aunque si me apuran diré que las esculturas de Bucarest parecen mejor acabadas y más originales.
Es bastante misterioso y por otra parte interesante reflexionar acerca de los destinos que aguardan a las obras de arte. Las esculturas de la Fuente de los Galápagos son muy conocidas y fáciles de encontrar en cualquier folleto turístico, pero las de Bucarest – que no son menores – están condenadas a un melancólico anonimato y a una silenciosa ruina.
Es imposible no sentir simpatía por esas esculturas perdidas en el este. Con un poco de vanidad podría resaltar el hecho de que las varias fotos que tomé en Bucarest de estas dos esculturas fueron hechas antes de tener la menor noticia de la fuente de Madrid, y felicitarme así por vaya a saberse qué olfato estético.
Pero prefiero pensar que se trató más bien de una pequeña premonición, de alguna fuerza ajena que me hizo alzar la cabeza, presentir vagamente que ahí había algo para rescatar del olvido y aprender que la belleza se esconde en cualquier sombra.
Buenas tardes.
6.10.06
Bruselas - Tango - Bucarest
Estas ciudades del este tan al borde del abismo, agarrándose a Europa como a un mantel que se desliza para olvidar que están a punto de desplomarse en Asia... La bandera de la Comunidad Europea flamea desesperadamente por toda Bucarest, bonitas construcciones francesas con techos de pizarra intentan recordar que una vez esta ciudad fue "la pequeña Paris". Se impone una melancolía ligeramente similar a la de Buenos Aires, esa sensación nostálgica de ser y no ser, de estar tan cerca de la verdad y al mismo tiempo en el culo del mundo. Esta contradicción es fuente de magias.
Me remonto a un par de años y me corro un poco en el mapa, perdonen el racconto desprolijo. Recuerdo que más o menos para estas fechas pero en el 2004, paseando por uno de los jardines de Bruselas (Bruselas en cambio es una ciudad donde la magia existe, pero está súmamente cansada), mi dama y yo escuchamos una música lejana, pero inconfundible. Tango.
Nos acercamos y vimos en una de esas glorietas antiguas de piedra y verde musgo, varias parejas bailando bajo el cielo bruselense eternamente nublado. Casi todos belgas. Al presentarnos como argentinos nos invitaron a bailar con entusiasmo, pero vimos la gracia con la que bailaban las parejas belgas y tuvimos que resignarnos a decir que no, que no teníamos ni idea. Recuerdo una mujer de raza indefinida pero de piel muy negra, como si fuera una cruza de mulata e hindú, era muy raro verla haciendo esos pasos porteños mientras Corsini cantaba Ventanita Florida en un rinconcito de ese país francés, flamenco, europeo a rabiar.
Hace un par de meses, ya aquí en Bucarest y por la misma fecha paseábamos por el Parc Cismigiu, un jardín público muy parecido a aquel de Bruselas, éste con un lago grande. Y bien, en un momento mi dama y yo volvimos a escuchar esa música inconfundible, con la sensación de ligera alucinación que da percibir algo tan familiar cuando nuestros sentidos ya están acostumbrados a la cadencia de las lenguas extrañas. Nos acercamos y otra vez: parejas practicando tango y una voz porteñísima convirtiendo ese parque cerca de los Cárpatos en el lugar de una inesperada nostalgia argentina. Es curioso que haya sido en fechas cercanas, en parques muy similares, y en las dos ocasiones paseando juntos.
Otra vez nos acercamos incrédulos y una chica rumana se presentó hablando un español aporteñado - regalo de Buenos Aires - que exageraba las vocales finales (o quizás nos pareció eso a nosotros, ya acostumbrados como estamos al poco melódico español ibérico) mezclado con un acento rumano muy gracioso. Otra vez fuimos invitados, y otra vez tuvimos que negarnos ya con la sensación de que es una vergüenza che, todo el mundo lo baila y nosotros ni idea...
Así que el tango me persigue a donde voy. Bruselas, Bucarest. Se embosca y se insinúa de lejos. Paseo por esta ciudad del este y sus calles rotas, mal iluminadas, llenas de cables que entorpecen el cielo; sus desastrados Dacia junto a impresionantes Maserattis de nuevo rico que navegan entre casas viejas y edificios incongruentes, sus negocios de ropa chic frente a terrenos baldíos y sus bellas iglesias ortodoxas en las que siempre hay una boda.
Un perro ladra. Una chica pasa y me mira por un segundo como si me conociera.
El tango parece anterior al mundo.
29.8.06
Bucarest I

Tiene la incoherencia aceptada y familiar de un sueño. Bellos edificios de arquitectura francesa infamados con carteles de neón. Bloques despintados de la época socialista. Modernos edificios de cristal que sólo logran resaltar las calles exhaustas. Alguien me dijo: cuando entiendas esta ciudad la vas a abandonar.
Una chica se me acerca por la calle rota. En los folletos que promocionan la ciudad nos invitan con las delicias de ese capitalismo recién llegado: putas y casinos. No hay tiempo que perder. La prostitución callejera está decentemente prohibida, y sólo se permite la profusión de garitos adecuadamente promocionados en papel satinado. La decencia. La clase social.
La chica se me acerca y ofrece. Un inglés bastante bueno, pienso sin querer. Digo "no" lo más suavemente que puedo y se me ocurre una idea: preguntarle cuánto y regalarle el dinero. Pero más allá veo un mendigo. Y aún más allá chicos. Todos esperan lo mismo. Pocas miradas tienen menos secretos que la mirada del que pide.
Inmediatamente pienso en Jesús. Ordenó vender todo y darlo a los pobres. Tranquilizarse pensando que se lo ordenó a otro, a otros, en otro momento y otro lugar, pensar en alguna cláusula. Gestos reflejos de ese viejo enemigo que conozco tan bien.
Algo sabía de socialismo el loco extremista hijo de puta. Mucho más que yo.
29.5.06
Interesanteces
Como en la mayor parte de Europa, en la Seu d’Urgell pueden verse edificios modernos junto a un patrimonio histórico bien conservado. Así, uno sale de la confitería con calefacción y televisor de plasma y se mete en la catedral de Santa María que gasta ese estilo románico sólido, un poco bestia, anterior a las estilizaciones del gótico.
La catedral es del siglo XII, lo mismo que el claustro. En éste pueden verse las típicas figuras medievales un tanto delirantes que representan las bienaventuranzas del cielo y los horrores del infierno: ángeles que contrastan con lobos alados, monos con cara de loco, y así.
Pero en 1990, casi un milenio después de construido el primero, se inauguró otro claustro muy cerca, en la zona llamada Parc del Valira. Este claustro fue diseñado por el urbanista y escritor Lluís Racionero.
Los catalanes son tipos originales, y parecen dispuestos a alborotar un poco en las tradiciones religiosas, por lo menos en lo que a diseño se refiere. Primero fue Gaudí con La Sagrada Familia, representando las buenas acciones con frutas, introduciendo cuadros con cifras y esculpiendo a Satanás poniendo una bomba en manos de un terrorista; todo en plena iglesia. Lo de Racionero es más modesto, pero también levantó mucho polvo. Veamos.
El claustro de Parc del Valira es idéntico en proporciones y estilo al anterior. Y por supuesto, también invita a reflexionar: silencio, las muchas columnas ayudan a quien se pasee a meditar, y también a este propósito contribuyen las figuras alusivas. Sólo que ya no hay gárgolas, ni serpientes. Para representar las mundanas vicisitudes este claustro ha reemplazado los mitos medievales por figuras más actuales.
Las figuras vienen agrupadas por temas. Por ejemplo, música: aquí están Bach, Wagner y el músico catalán Pau Casals (que alguna vez tocó en Buenos Aires), y si se fijan en los ángulos del friso superior no faltan los Beatles:

En pintura, Dalí. Sepan disculpar, el rostro que tiene al lado no logro reconocerlo, aunque por la barretina que tiene en la cabeza debe ser un pintor catalán (¿alguno puede decirme?):

Por supuesto, el Mal también está representado. Hitler y el detalle del Guernica, a la izquierda Franco (obsérvese la falta de cabeza; quizás el deterioro... o algún entusiasta pudo habérsela arrancado), Mussolini y – aunque en la foto no se vea - nuestro animal burócrata Stalin:

El cine también existe, Laurel & Hardy, Woody Allen y los Hermanos Marx:
Para la política internacional, Kennedy y Churchill:
Ya totalmente embalado y decidido a representar el mundo como sea, el amigo metió nomás a... ¿la tentación del Demonio? ¿Los ángeles del Paraíso? Désele el calificativo que se quiera a Marylin. También están Silvana Mangano y la Garbo. No están Darryl Hannah ni Uma Thurman, estoy pensando en elevar un serio reclamo contra este injusto olvido:
No se olvidó del fulbito, aquí reconozco la cara de Pelé, Maradona también está:

Y claro, la historia del pensamiento humano: Einstein, Freud...

...y veamos quién se ha colado nada menos que en un claustro. La historia del pensamiento humano no podía – cuestión académica – dejar de lado a...
¡Carlitos! ¿Qué hacés vos por acá? ¿Qué se cuenta, maestro? Ya me imagino yo a los seminaristas mirándote de reojo, afectando indiferencia, alguno quizás haciéndose preguntas. Ellos te miran pensando en la locura del mundo, y vos los mirás a ellos pensando... exactamente lo mismo.
Claro que este trabajo generó una polémica fuerte. Los catalanes – los de la generación que supera los 40 - son mayoritariamente católicos, su burguesía no carece de esa típica hipocresía miope y provinciana a decir basta; y como todos los españoles son un poquito toscos. Pero es indudable que tienen algo más de chispa creativa que gustan de resaltar frente a la España ascética y mortalmente aburrida representada por Madrid que siempre – y sobre todo con Franco – miró con desconfianza a estos herejes incorregibles.
Personalmente, más allá de lo que me parecen algunos excesos mersa-pop como el fútbol, no creo que sea una mala idea. Si se quiere representar al mundo ante quienes se retiran de él, lo mejor es representarlo tal cual es, incluso con lo que tiene de frívolo, o menor. La libre interpretación hace el resto: para muchos quizás la monstruosa confusión que representan estas figuras inspire un horror superior al del aquel ingenuo terrorismo medieval.
Pero al ver estas figuras se me hizo más vívida la certeza de que, como no sea suicidándose, nadie se retira verdaderamente del mundo. Esculpido en los capiteles o en la propia memoria el mundo está ahí. Pretender alejarse de él es tenerlo en cuenta, perseguir un objetivo, enredarse en una pertenencia, representar un papel.
Todas nuestras caras están ahí, hasta la del último ermitaño oculto en el Tibet que cree haber olvidado al Universo, y ha puesto tanto ahínco en conseguirlo como el ejecutivo más feroz de la city en triunfar.
Ahora mismo todos nosotros estamos jugando este juego inevitable que no sabemos qué es.
Siempre.
19.2.06
Apuntes sobre Buenos Aires I
En una pared alguien escribió:
Hitler no murió, está mutando.
Imposible saber si con alarma o alegría.
Suponer que Hitler muta, que ya no tiene rostro; que hoy no hacen falta los gestos convulsivos del encarnizado pequeño burgués. Como alguna vez señaló Cioran, toda esa palabrería sobre la superioridad de la raza era un lastre inútil, un síntoma de desesperación.
Hoy la producción en masa de muerte es indolora, ajena a los grandes discursos, simplemente lamentable, pero inevitable. Cara de circunstancias.
Con la ironía del aerosol y ese gusto porteño por desarreglar, por buscar variantes, alguien cambió unas letras, agregó otras y dejó:
Hitler no murió, se está mudando.
Quizás esté haciendo las dos cosas. Por las dudas yo vigilaría el barrio.
24.10.05
Bélgica II - Amberes
Amberes (Anvers en francés, Antwerp en flamenco) queda en el norte de Bélgica, a unos 30 minutos en auto. Es la capital mundial del diamante. Hay un museo del diamante muy interesante. Uno se pregunta por qué diamantes si en Bélgica no es posible encontrar ni uno. Bueno, por la misma razón por la que tienen buen chocolate: lo afanan de sus ex colonias en Africa (ahí tiré un pequeño panfleto).
No es raro caminar por Amberes y ver vidrieras con relojes pulsera de 4.000, 10.000 o 25.000 euros. Ahí es donde uno se pone a pensar que en el mundo hay gente que se gasta 25 lucas euro en un reloj pulsera. Inmediatamente surgen fantasías, cavilaciones, planes fantásticos para robar Fort Knox, hasta que suena el despertador y hay que ir al yugo de nuevo.
Veamos la catedral de Amberes:
Aquí concurrían los señores feudales a hacer sociales, para luego volver a bulines de este tipo:

Y hay gente que hace esto. Observen con atención estas dos fotos y descubran la diferencia (premio, un viaje con todo pago a Las Toninas):

Os habéis avivado hijos míos? Sí, la estatua que está a la derecha, arriba, sentada sobre la escalerita tiene la mala costumbre de moverse (tiene los brazos bajos en la primera foto, y los subió en la segunda). Es un tipo que se mueve cada vez que le tirás una moneda. Gana fortunas porque está tan bien caracterizado que nadie se aviva y cuando pasás se pone a "trabajar" con un martillo. Te asombrás tanto que le tirás algo. Siempre. No sé para qué carajo me rompí el tujes estudiando toda una vida.
Para terminar, algo que indica que los pibes quieren hacer las cosas bien. Vean estas puertas:

Por ahí adivinaron por los azulejos: sí, son puertas de retrete de un boliche. Un boliche a la calle, entrada libre ¿eh? Con pistita, pero también mesitas afuera para tomar algo como cualquier cafecito y sin goruta en la puerta ni esas mersadas. Claro, así no te dan ganas de hacer ningún grafitti, para después decir: "no loco, pero lo mío es arte".
En estos coquetos viorsis, también es posible toparse con deliciosos afiches vintage como este:

Lo que muestra que en Bélgica existe cierta carga erótica interesante desde hace ya un tiempito.
Espero que les haya gustado el paseíto.
Salud.
11.10.05
Bélgica I
Por el momento, vivo en Bruselas.Me gusta Bélgica. Es una especie de resumen de Europa en miniatura, y Bruselas es a su vez una reproducción de Bélgica a escala aún menor.
País raro, Bélgica tiene dos idiomas oficiales tan diferentes como el flamenco (una variante del holandés, hablado en la región de Flandes, al norte) y el francés (oficial en la región de Valonia, al sur); existe una pequeña región al este en la que se habla alemán. Bruselas es bilingüe: los carteles, las calles, hasta las estaciones de subte, todo está en flamenco y en francés. Los subtítulos en el cine ocupan un poquito más de pantalla y uno hace su mini curso de flamenco descifrando palabras y su equivalente a toda velocidad.
En realidad, en Bruselas se habla de todo. Pasear es acostumbrar el oído a identificar acentos raros. Además del flamenco y el francés se escucha inglés, español (muchos latinos y españoles), árabe, dialectos africanos, albanés, algunas lenguas eslavas y lenguas que no puedo adivinar. Escuchar el acento de un argentino en el super me hizo alucinar unos instantes.
Rubias de piernas interminables, negras con vestidos fantásticos y raros junto a negros viejos y con sombreros que parecen cantantes gospel salidos de New Orleans, negros jóvenes vestidos de raperísimos (pero que rapean en francés), mujeres árabes muy cubiertas y chicas árabes que usan velo más que nada como accesorio, combinándolo con jeans; chicas hablando un francés más abierto que el de París, pero con ropa muy parecida… y no es raro ver estos especímenes hablando entre sí, o incluso formando parejas.
En Bruselas no importa cómo te vistas. Mientras en Buenos Aires la ropa es todo un mensaje, en Europa sólo indica tu gusto. Nadie te mira. He visto un tipo caminando por el boulevard Aanspach (algo así como avda. Santa Fe en Bs. As.) caminando entre la multitud sólo con un… slip. Muy tranquilo el hombre. El único que lo miró fui yo.
Los belgas son macanudos. Muy corteses y sociables, no es difícil ponerse a conversar con cualquiera o incluso compartir una mesa de café con desconocidos si se desea. No es cierto que en Europa la gente no se hable, lo que sí ocurre es que se habla poco y nada de cosas personales.
Pasemos a lo malo: el clima es una bosta.
Como muchos europeos, los belgas son – para el standard argentino – gente decididamente sucia. No todos, pero demasiados. Viajar en un colectivo que pase por barrios bien proletas del conurbano bonaerense (esas líneas con números de tres cifras que inquietan a los que somos porteños de barrios céntricos) convencerá a cualquiera de que la higiene no es cuestión de poder adquisitivo: en ningún colectivo argento se sentirá la asfixiante baranda del metro (subte, pronúnciese « metgó » para que quede chic) de Bruselas. Si algún bruselense lee esto y comprende, por favor, haga campaña: báñense muchachos, apestan mal.
Pero igual, Bruselas me gusta. El café es excelente, hay bares donde se juega al ajedrez (que frecuento) o al Go, el chocolate es mejor que el suizo y está llena de imágenes originales.
Como esta.
Salud.