
Repiten insistentemente que las cosas no pueden ser unilaterales, que la memoria debe ser completa, que los juicios deben ser ecuánimes, y ya que ha muerto gente a manos de la guerrilla, justo es que también se la tenga en cuenta.
Mucha gente ve este razonamiento como más o menos lógico, incluso en el post anterior he recibido la invitación a "recoger el guante" de parte de Niño Barroco. La frase concreta es "...el guante que arrojan de la memoria completa los progres lo tenemos que recoger...". Dejemos de lado el hecho de que la palabra "progre" me suele dar náuseas, recojamos el guantecito, aunque es un poco insalubre porque el guantecito huele francamente mal.
Haciendo un ejercicio de imaginación (algo intenso) supongamos que limpiamos a esta manifestación de la multitud de nazis, torturadores, golpistas y otros frecuentes subhumanos, e imaginemos que nos quedamos aún con bastante gente. Imaginemos gente a la que la guerrilla le ha matado un familiar y que se pregunta si acaso no deben esperar algo más que un entierro digno, el castigo judicial a los autores (cuando no se han encargado ellos mismos de hacerlo en el poder) y la posibilidad de vivir sin ser amenazados, dejando de lado que eso es mucho más de lo que han ofrecido jamás a sus víctimas.
Vamos allá.
La historia de nuestro país deberíamos conocerla todos pero el lavado de cerebro impuesto a una generación hace que los argentinos parezcan caídos en un planeta sin historia. Así que vamos a ejercer la "memoria completa" que es tan necesaria:
I - Uriburu: El primer golpe de estado data del año 1930, contra un gobierno constitucional. Guerrilla no había y subversión marxista tampoco, había un gobierno popular y democrático que no era lo mejor seguramente, pero el que lo reemplazó, la dictadura del general Uriburu, inauguró una década nefasta en que el hambre era moneda corriente. Recomiendo la lectura de "Del Patriciado a la Oligarquía" de Jorge Abelardo Ramos, por ejemplo.
Para esas fechas se empieza a aplicar en las comisarías un triste invento argentino: la picana eléctrica, instrumento con el que se comienza a torturar a los presos políticos.
II - El monito Farrell: El segundo golpe de estado data del año 1943, y costó una represión importante en la izquierda, que tampoco tenía ni siquiera visos remotos de actuar armada, así como una simpatía en política exterior con el Eje Roma-Berlin.
III - Rojas, ese humanista: El tercer golpe de estado data de 1955. Este golpe contra otro gobierno democrático e indudablemente popular fue particularmente cruento. Si alguien se pregunta cuál fue el bautismo de fuego de la aviación de marina argentina, sabrá que fue bombardear civiles argentinos desarmados en la Plaza de Mayo causando más de 300 (trescientos) muertos. Difícilmente un ejército pueda cometer un acto más deshonroso y traidor contra su propio país. Hubo también comandos terroristas civiles que ametrallaron obreros en la CGT, y una feroz represión posterior que incluyó la famosa matanza en los basureros de José León Suárez.
Recuérdese por favor que hasta el momento no había en Argentina guerrilla marxista ni subversión apátrida alguna, ni actividad armada, ni un militar siquiera agredido con una pedrada.
IV Onganía, todo un caballero: El cuarto golpe de estado fue en 1966, esta vez contra uno de los presidentes más honestos y transparentes que haya tenido nuestro país (un tipo que estaba lejos de ser marxista, claro) don Arturo Umberto Illia, que murió con un patrimonio compuesto por una mesa y dos sillas.
El gobierno del general Onganía fue responsable de las muertes del estudiante Santiago Pampillón, de la desaparición del obrero Felipe Vallese, y de una brutal represión en las universidades que marcó el comienzo de la decadencia educativa argentina con el éxodo de los mejores profesores y su reemplazo por bípedos que exhibían rigurosas credenciales católicas. El plan económico aplicado por este saludable gobierno significó el comienzo de la desocupación como factor crónico de la economía argentina.
Por fin, a mediados del ’67 empiezan las primeras débiles manifestaciones de política armada en nuestro país, principalmente peronistas y nacionalistas, no marxistas: Uturuncos, FAP, y Montoneros.
Ahora bien, más de treinta años de violencia contra los ciudadanos argentinos y la clase trabajadora, sin contar con la caída del poder adquisitivo, la pérdida de trabajo, etc. fueron soportados con paciencia. Con mucha paciencia. Y hoy hay que escuchar de esta buena gente que nos exijan una "memoria completa". Pues bien, aquí está.
La memoria completa dice que las ffaa en Argentina empezaron a asesinar civiles y trabajadores mucho antes de que existiera ninguna guerrilla, que la política armada en Argentina fue una respuesta a la brutal violencia militar contra la población civil y las constantes intervenciones militares en el poder, y no al revés.
Y si hace falta continuar con la historia argentina, digamos que desde el año 1983 en que se recuperó la "democracia" y el "estado de derecho" la policía ha dejado un reguero de víctimas que van desde la masacre de Ingeniero Budge en el '86 hasta la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, que nunca ha dejado de haber amenazas y agresiones permanentes contra militantes de izquierda (quien escribe ha tenido que ver en directo las heridas de una compañera militante secundaria a la que secuestraron y torturaron en el ’85), y que se ha sumido a la clase trabajadora en una degradación tal que la mitad de la población vive con 2 pesos por día y miles de familias están excluidas de la vida económica.
Todo esto sin que haya habido actividad guerrillera alguna. Otra vez: más de veinte años de violencia soportada con enorme paciencia.
Así que si se quiere "memoria completa" es necesario empezar a considerar los actos de violencia contra pobres y trabajadores no como la inevitable fatalidad que nunca tiene ninguna consecuencia. Es ridículo considerar el comienzo de la guerrilla como si fuera un hecho escandaloso e ignorar olímpicamente que la represión viene desde varias décadas previas como si se tratara de un pecadillo disculpable. La violencia viene del mismo lado durante mucho, mucho tiempo, y sí: llega un momento en que viene una respuesta, que es generalmente cuando ya no se aguanta más.
Es por eso que el que suscribe considera que la guerrilla de los ’70 - lejos de ningún idealismo juvenil, ni de ninguna historia de lobos feroces - representó un fenómeno más o menos lógico en el marco de una violencia social creciente. No se necesitó ninguna guerrilla para que las ffaa usurparan el poder repetidas veces en nuestra historia, bombardearan a la población civil, torturaran presos políticos y destruyeran la economía.
Ahora vienen a hablar de sus muertos. Quizás pretenden que matar civiles es un acto que puede y debe quedar indefinidamente impune, que desde el año 1930 su misión fue dar golpe tras golpe reprimiendo cada vez con más saña y que esto debían lograrlo sin siquiera mancharse el uniforme, que podían cargarse más de 300 personas en una tarde sin que existiese ni un asomo de respuesta.
Quizás algún despistado también lo cree.
Bueno, yo no.
















No se olvidó del fulbito, aquí reconozco la cara de Pelé, Maradona también está:


